*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Ciclo la otra música: Karenautas

LA MEJOR MÚSICA DEL PAÍS EN LA CASA DE LA CULTURA FNA

La Casa de la Cultura-FNA (Rufino de Elizalde 2831) ofrece -con entrada libre y gratuita– ciclos de conciertos de los grandes referentes de la música popular y de nuevos valores que emergen en la escena cultural de nuestro país.

CICLO LA OTRA MÚSICA

SABADO 24, 20.30hs. – KARENAUTAS presenta su primer disco Recreo.

Karenautas es un ensamble de trece músicos: un contrabajo, cuatro cellos, cinco violines, batería, clarinete, clarinete bajo y voz. Tocan arreglos y composiciones originales especialmente escritas para esta formación recorriendo en su repertorio la sonoridad de la música contemporánea, popular y de cámara, llevándola a un lenguaje propio.

El grupo presentará su primer disco Recreo.

María Delfina Zorraquín (composición, dirección y violín)

Demián Luaces (violín solista y dirección)

Melina Moguilevsky (voz)

Martín Rur (clarinete y clarinete bajo)

Lucas Argomedo (cello solista)

Rodrigo Quirós (batería)

Lucía Christe (violín)

Andrea Rosenfeld (violín)

Luis Alberto Ramírez (violín)

Sebastián Parada (cello)

Manuela Weller (cello)

Paula Taboadela (cello)

Juan Pedro Huici (contrabajo)

Casa de la Cultura FNA

Rufino de Elizalde 2831, CABA

Cómo llegar

Líneas de Colectivos: 41-59-60-67-93-95-102-118-130.

Prensa: Luciana Zylberberg

 

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Actitud y talento

Hace un rato se presentó, en Boris, Silvina Moreno. Esta artista nos demostró que con juventud, aprendizaje y madurez es posible cumplir un sueño: el de grabar su primer disco titulado «Mañana».

Silvina, tiene un don, el de producir la piel de gallina, el de transmitir su melancolía – en los temas que está incluida -, en hacernos reír y entristecernos con ella. Con su voz y guitarra nos llevó de la mano por un repertorio super variado donde las canciones se distinguen unas de otras. Una fusión de estilos, generan un encanto especial auditivamente. Cada sutil sonido nos rememora una fotografía diferente, un espacio distinto un momento especial.

El don de empatía no se aprende, ya se nace con él.

La noche comenzó con «No sé» «Primera de cuatro». Para continuar con «Under the bay window» (esta canción, me atrevo a afirmar, que será uno de los éxitos de su disco. Tiene una fuerza increíble y su letra la acompaña), y los que no la conocían de antes o jamás habían escuchado alguno de sus temas, sintieron interés en continuar descubriendo su mundo de maravillas.

Ella, simplemente se presentó diciendo su nombre y apellido, demostrando una humildad enorme, cosa que ocurre con los grandes cantautores. Silvina, compuso cada una de sus canciones, durante los últimos cinco años de su vida. Así nos damos cuenta cómo su música, lejos de ser comercial y querer reproducir hits iguales unos a otros, están elaborados.

Su voz, tiene un espectro sin horizonte, va más allá y puede cantar desde pop hasta blues, haciendo de sus canciones, un abanico muy amplio.

En cuanto a la banda que la acompañó, también deslumbró al público por la variedad de instrumentos y por la calidez en cada una de las notas que tocaron. Pudimos escuchar a: Joaquín Gutiérrez Calviño (Piano y Acordeón), Francisco Nicholson (Banjo), Federico Di Giorgio (Guitarra), Federico Palmolella (Bajo y Contrabajo), Pablo Hopenhayn (Violín) y Ramiro López Naguil (batería y percusión).

El tiempo seguía transcurriendo, durante el recital, hasta que llegó «Mañana», canción compuesta por Silvina durante un viaje en avión de Bostón a Buenos Aires. Pero era un simple recorrido entre países, sino que era un trayecto habitual para ella, ya que durante años vivió en Estados Unidos, donde estudió música (en el Berklee College of Music) y sufrió un desarraigo muy grande. Este tema, nos cuenta lo que sentía en aquella época y, seguramente, muchas personas se sintieron identificadas al vivir en el exterior.

Además de su simpatía como persona, se dio el gusto de improvisar el final de algunos temas y podríamos decir cancheramente que «la tiene re clara».

El romanticismo continuó y nos cantó «I found a boy» (Adele), la única canción que no fue de su autoría pero la cual aprecia mucho y quiso compartir en los escenarios con sus fans.

Cada vez sabíamos algo más de su intimidad y, según ella, la estábamos «conociendo más de lo que creíamos».

¿Consideran que un cantante, emite su voz, actuando en las tablas y nada más?

Quizás pueda ocurrir con algunos intérpretes, pero el hecho de escribir cada palabra que conformará una canción, tiene que surgir de algo interno en nuestro ser. Así que, sería como mostrar al desnudo algunas características que desean destacar. En este caso, «Break», es un descanso que decide tomarse a nivel mental, para bajar decibeles y transitar con más calma por la vida.

Luego, tocaron «Puede ser»«Sweet Little dandy», pero realmente nos hizo estremecer con «Faro», un tema que nos hace sentir la desolación, un vacío por falta de alguien que nos guíe, por la ausencia de ese guía que decidió abandonarnos en el camino.

Pero, los sonidos empezaron a cambiar y la alegría volvió a reinar el show con «Mil disculpas» «Feeling Sorry». Los músicos iban a retirarse pero, a vivas voces, todos hicimos el famoso cántico de «otra, otra, otra»… Y Silvina Moreno, con una sonrisa por lo bien que había resultado el recital nos dio la yapa con «Blues». Lo único lamentable fue que todos nos quedamos con ganas de que continuara el recital. Pero habrá que esperar una próxima fecha o viajar a Misiones, donde se presentará el 21 de este mes.

 

 

 

 

 

Mariela Verónica Gagliardi

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Un diálogo entre instrumentos

Seguramente los seguidores y amantes del blues, habrán escuchado nombrar a Mariano Slaimen.

Su armónica, logra definir un estilo muy especial en el cual se mezcla el Funk y Soul, principalmente.

Mariano se presentó, ayer, en Velma Café, junto a la R & Band; la cual está conformada por: Matías Méndez (Bajo), Mariano Sanci (Batería), Silvio Marzolini (Teclado) y Juan Manuel Torres (Guitarra).

Recorramos algunos de sus hitos como músico. Participó en el Chicago Blues Festival USA, Koh Samui Jazz & Blues Festival (Tailandia), John Lee Hooker Anniversary, San Francisco (USA). En Argentina, estuvo en La Trastienda, Teatro el Círculo (Rosario) y en el ND Ateneo.
Posee dos discos propios (Misty Blues, 2001 y Al límite, 2010) e intervino en ocho de  importantes artistas nacionales e internacionales, a detallar: El jazz en las venas (Jorgelina Aleman), Gabriel Cabiaglia, Colors of the blues (Zakiya Hooker), Keep in it reel (Zakiya Hooker), Planeta Mongo (Silvio Bonnet), La Santa Rita (Mariano Gianni), Nasta Super (Tiempo perdido) y Bass Boost (Matías Méndez).

Su último disco solista, «Al Limite», de Soul y Funk, sale del molde convencional de la armónica donde se prioriza el groove y la melodía – con versiones propias y clásicos de Tom Jobim , Stevie Wonder e Ivan Lins.

Si no pertenecés a este pequeño gran mundo del Blues, tal vez no te interese esta nota. Pero si la estás leyendo, quizás te intrigue lo que está por venir.

Tocaron temas de su último disco “Al Límite”, en el cual intervinieron músicos muy destacados, que a su vez han estado junto a otros grandes artistas: Matías Méndez (Luis Alberto Spinetta), Jota Morelli (Fito Páez, Al Jarreau), Javierv Lozano (Luis Salinas), Álvaro Torres, Ayelén Zuker – con mezcla y masterización de Nacho De La Riega.

Nos trasladamos unas décadas atrás, para vivenciar una noche mágica, llena de swing. Mariano Slaimen no solo tocó la armónica de una manera romántica, sentida y placentera, sino que nos demostró que su voz también está preparada para el canto. De dónde saca tanto aire para no cansarse, es un misterio. Hasta a los cantantes profesionales se les siente la agitación en sus cuerdas vocales, cuando no oxigenan bien… pero este músico es un caso aparte.

Abrieron con el tema que le da nombre a su disco, a modo de introducción. Luego tocaron «Velas» (de Iván Linz) y continuaron con «24 de marzo» (con autoría de Matías Méndez).

Lo sorprendente del recital fue el diálogo que se estableció entre Guitarra y Armónica, super entretenido y dinámico. Esto es un fiel reflejo de que la palabra puede quedar en un segundo plano o silenciarse directamente.

También existieron conversaciones entre el Teclado, el Bajo y la Batería. Y, de esa forma, todos pudieron lucirse. Ninguno de los artistas intentó sobresalir por sobre el resto y eso fue maravilloso ya que un buen equipo precisa de compañerismo y no de competencia escénica.

Juan Manuel Torres, estaba feliz. Eso se le notaba en el escenario. Él y sus 6 cuerdas, establecieron durante todo el show, un vínculo muy estrecho, en el que se sonreían con el alma. Sin lugar a dudas, es el lugar de ambos y lo lograron transmitir al público, quien aplaudió todos sus solos.

Con respecto a Matías Méndez (Bajo), es músico sesionista y participó como artista en Escalandrum, Ernesto Snajer, Lito Vitale, Nico Cota, Santiago Vázquez y el grupo Ramón, Hora Cero, La Sandunguera, Guillermo Klein, Argentos, Las Zarigüellas y Bahiano, entre otros.

Y el Baterista, ¿a que no se imaginan quién es? Mariano Sanci. Quizás lo recuerden en el programa de Susana Giménez o en  el grupo Sabrosas zarigüellas o junto a Soledad Pastorutti, Palito Ortega, Pablo Tamagnini, Puma Rodríguez, entre otros.

Por otro lado, Silvio Marzolini, además de ser un excelente pianista, tocó en Los Piojos y tiene su propia banda llamada Un perro y la vieja escuela del funk, tocó junto a Daniel Alambre Gonzáles, uno de los mejores guitarristas de la Argentina.

La noche siguió avanzando de la mano de «Inutil Paisagem» (una canción con estilo funk y en portugués). Pero un momento muy especial fue cuando Mariano le cantó a su hijo «Juan Cruz». El pequeño, en brazos de su mamá, estaba dormido, pero la melodía lo despertó y comenzó a aplaudir su homenaje.

También nos deleitó con «Let’s stay together», «Ta ta you Johnny guitar Watson», «Let’s get it on» y «Play your game Barry White».

Tuvimos la oportunidad de estar presentes en un recital instrumental y vocal, muy completo. Como siempre, uno se queda con ganas de más y para eso escuchamos un solo de armónica, luego sonó un tema como del lejano oeste llamado del estilo de  TBone Walker, en el que tuvimos que contenernos las ganas de bailar.

Llegando ya al final, nos dieron la sorpresa de invitar a Adrián Jiménez y Mariano Cabrera (armoniquistas), quienes fueron improvisando entre los tres, acompañados por el resto de los músicos.

Pero, la banda no querían irse y nosotros tampoco queríamos que lo hiciera, así que los sonidos siguieron reproduciéndose como en un mundo mágico, donde todo es bello, al son de «Funky blues» y «Shuffle».

Lo único que podría decir que le faltó al espectáculo es un espacio para que pudiéramos danzar junto a ellos. El resto, es uno de esos recuerdos para guardar en el cofre de la alegría y satisfacción.

Mariela Verónica Gagliardi