*** Septiembre 2019 ***

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No te vayas con amor o sin él, de Norman Briski

No te vayas con amor o sin él“No te vayas con amor o sin él” es el ejercicio de amo y esclavo donde se entiende que la emancipación sería el tema del esclavo y la derrota del amo, eso es lo que se conoció en todo el devenir sobre el tema de la dialéctica entre el amo y el esclavo. Esta obra lo que tiene como novedad es que cuando el esclavo toma el poder, o sea se emancipa de la esclavitud, quiere ser amo y se desarrolla la circularidad de amo y esclavo que aparentemente lo que se inscribe en la lucha de clases no tendría solución.

Norman Briski

Esta obra pretende imprimir el universo cotidiano de dependencia afectiva y económica entre una patrona y su empleada domestica que revela la naturaleza del afecto, en una sociedad gobernada por la alienación, la soledad y el dinero.

La pieza se centra en la relación entre la SEÑORA y la SEÑORITA, una relación en la que el poder no circula de manera unidireccional, sino que ambos personajes se lo disputan permanentemente haciendo que la dependencia fluctúe.

Autoría: Norman Briski

Actúan: Mariel Beninca, Brenda Santiago

Voz en Off: Sebastián Morán, India Soldi, Lautaro Zamponi

Vestuario: Florencia Collaud, Giselle Grieco Piesce

Pelucas: @lastmary92

Diseño de escenografía: Leandro Bardach, Norman Briski

Diseño De Sonido: Sebastián Morán

Realización de escenografia: Guillermo Bechthold

Video: Christian Gracz

Operación de luces: Andrea Saganías

Operación de sonido: Florencia Collaud

Fotografía: Babisura Cruda

Diseño gráfico: Babisura Cruda

Asistencia de dirección: Gonzalo Napolitano Torre

Asistencia De Escenas: Agustín Belloli, Florencia Collaud

Prensa: Simkin & Franco

Dirección: India Soldi

Duración: 50 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos

CALIBAN

México 1428 PB 5 – CABA

Reservas: 011-4381-0521

Web: http://www.teatrocaliban.blogspot.com

Entrada: $ 250 – Lunes – 21 hs – Del 09/09/2019 al 25/11/2019

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Fortaleciéndose para morir

Vidé19Los textos de Vicente Muleiro van ventilando todo tipo de intimidad de este dictador -no para convertirlo en un héroe sino para demostrar que, a pesar de todo, era una persona, un ser humano-. Al decir esto no me estoy refiriendo a tomar una posición política determinada aunque jamás podría pronunciarme a favor de un líder-títere que destruyó masivamente a tantos inocentes que pretendían hacer valer sus propios discursos.

“Vidé, la muerte móvil” esboza lo que siente el dictador a momentos de morirse. Es tal el punto de inflexibilidad en su carácter que hasta decide cómo terminar en este mundo, qué le hace falta, qué decir, que callar. A simple vista se lo ve como un hombre con convicciones fuertes pero con una limitación para el amor.

Él (Marcelo D´Andrea) entrena a un soldado (Carlos March) que se aburre con tantos ejercicios y termina haciendo tap. A su vez, consiguen entablar un lazo en el que uno le enseña al otro diferentes cuestiones de la vida.

Cómo morir, eligiendo hacerlo cuando el cuerpo aún responde. Decidiendo fallecer con las mismas convicciones, sin arrepentimientos ni perdones.

Este es uno de los mensajes que más resaltan a lo largo de la dramaturgia que tiene el placer de ser dirigida por Norman Briski (y desplegada en su teatro Caliban), quien le otorga su don artístico junto a las palabras de Muleiro. El dúo convierte a Videla en otro soldado, a sus expresiones en verdades que quisieran implantarse en lo más profundo de la sociedad argentina pero que jamás lo conseguirá.

“Vidé, la muerte móvil” tiene el oportunismo de hacer reír, provocando diferentes reacciones en el público. Por un momento me detuvo a observar frente a mi lugar a una chica que fruncía el ceño, al lado a una pareja que reía a carcajadas y, así, tener la certeza de que la polémica será uno de los frutos más poderosos de la obra: durante y después de la función.

El código grotesco y de clown están presentes en cada diálogo y, la ironía, se encarga de impartir la enseñanza de poder, ahora, ser nosotros quienes tengamos el honor de sonreír frente al sufrimiento del gran represor del siglo pasado.

Si bien se entiende perfectamente esto, es un tema que sigue siendo sensible y lo seguirá siendo por siempre. Quien logre comprender que no es la intención de esta dramaturgia el enjuiciar una época o tipo de gobierno o política; ingresará en un universo en que se mezcla el canto, el baile y la actuación de tal manera que resulta imposible no disfrutar del espectáculo.

Una muerte móvil que lo espera para cuando esté preparado, que continúa impartiendo órdenes, delirando con sus discursos y ocurrencias, presentando un Falcon que marcó las desapariciones y fusilamientos de aquel entonces.

La escenografía no es estática y este factor permite que todo sea más ágil y artesanal, utilizando un placard no solo como tal sino como espacio, una cruz como lugar para confesar las peores miserias, para que su discípulo emita sus pensamientos, para que juntos delineen un esquema tan inverosímil con rebuscado.que

Ritmos musicales, bigotes estáticos, uniformes que marcan tendencias y estereotipan sin dar lugar a interpretaciones diferentes y el uso de la palabra como expresión principal de esta obra. Una palabra que se esboza y repite cada vez más fuerte hasta que ingrese, sin pedir permiso, en las mentes que deambulan por allí.

Cómo ahorrar, qué recursos utilizar, que ideología hacer predominar y no titubear jamás. Ese fue el plan de Videla, un hombre que no era respetado por su familia y que tomó revancha con quienes no lo merecían. Quien abusó de su poder para demostrar una hombría innecesaria.

Muchos personajes (necesarios por el argumento), interpretados por Carlos March, desfilan en esta estupenda historia que refleja un pensamiento, un modo de ver la vida y de cuestionar el pasado, enjuiciando en público a este hombre camuflado y dándole la única lección que se le puede dar en vida o muerte: que la unión hace la fuerza y no la fuerza física sino ideológica, sin resentimiento sino con sabiduría, conservando la memoria intacta y la sonrisa ante cualquier adversidad.

Vidé la muerte móvil ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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