*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Román Tanoni’

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Paradise city

The human sacrifice

Una escenografía de todos los colores invita a conocer esta historia que simula un mensaje opuesto al real. Tal es así que nos dejaremos obnubilar por luces, por una decoración extremadamente sobrecargada y un universo que deberemos ir desmenuzando si es que queremos ingresar en el código propuesto por Roberto Corvatta (quien escribe y dirige The human sacrifice).

La estética de los personajes también los vuelve atractivos y éstos pueden interpretar -al extremo- sus propósitos.

Esta historia se desarrolla en la terraza de una casa de clase alta que es tomada por un grupo de personas. Este grupo está conformado por dos familias enfrentadas -al igual que los Montesco y Capuleto- pero de los años setenta en Argentina.

Una época controversial en nuestro país que, aún en nuestros tiempos, sigue provocando discusiones inentendibles y provocando la piel de gallina en aquellas personas que  tienen memoria.

Ambas familias están integradas por matrimonios e hijos que se buscan, se desean, juegan -como cualquier niño- y se conectan todos tanto racional y como irracionalmente.

¿Cuál es el simbolismo de estas personas? ¿Qué propósito argumental tienen?

Suceder en el poder al líder que acaba de morir y, dicha sucesión, estará íntimamente relacionada con Videla. A éste no se lo menciona pero sí se hace alusión a su gobierno de facto, a integrantes de su familia y a determinados detalles como para comprender con exactitud que la política -sobre todo durante el proceso militar- estuvo a cargo de personajes indeseables que solo buscaban salirse con la suya sin importarles las consecuencias.

Esto se siente, se percibe, se huele aún sin aroma real. Todo abuso está presente, se palpa sin tocar y se consuela sin importar. Los actores son los encargados de ejemplificar todos los cliché que están plasmados en cada una de las escenas que se van esfumando, al igual que en el cine, como fade out, hasta fusionarse con la siguiente. Varios recursos del séptimo arte están presentes y puede disfrutarse tanto a nivel visual como sonoro. De hecho, las canciones que se esbozan en ciertos momentos de la obra, son súper pegadizas y conocidas por todo el público.

«The human sacrifice» es una comedia satírica que surge y se zambulle en el código kitsch (movimiento barroco de los que se destacan Pierre Commoy y Gilles Blanchard), que realza todo lo que se desea subrayar.

Un niño (Román Tanoni) que no es tenido en cuenta, que representa a alguien trascendente para la historia pero que no tendría sentido revelar. Este joven que no consigue la libertad ni ser alguien que desea -como ocurría antes de la democracia-.

Es muy importante resaltar estas cuestiones ya que no pueden ignorarse por más escalofríos que produzcan. Mientras los colores y lo absurdo de la dramaturgia intentan narrar, relajadamente, tantos acontecimientos, tragedias, lucha de poderes, faltas de códigos, ignorancia, maldad, egoísmo, caprichos, abusos de poder y artilugios sanguinarios; un golpe -en este caso no de Estado- cuasi trompada estalla en vivo.

El momento de cobardía es dejado de lado por el público, quien decide seguir absorto. Después, al finalizar, los comentarios fueron y serán muy distintos -como cada uno-, sin demasiada explicación. Cada quien siente lo que su cuerpo y fuerzas le permiten, en cuanto el ring lo permita, el día más feliz se termine o los roces transgredan todo oportunismo.

La sonrisa de ellos y nuestras se esbozan, permanecen… hasta que el líder nuevo se retrata para abolir, como todo. La vida sigue igual, como un carnaval inexplicable de emociones en que se puede digerir todo lo surgido.

Sea como fuere, en todo circo siempre habrá payasos que intenten llevar las miradas cuestionadoras hacia la diversión. Como un chapuzón en el agua fría o un fiesta premeditada.

Esta historia no termina como Romeo y Julieta aunque existen varias similitudes.

No existe sacrificio cuando el egoísmo está en la cima, ni modo de entender lo injusto e indeseable.

ficha The human sacrifice

Mariela Verónica Gagliardi

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Conectarse con la naturaleza nos ayuda a definir

Un escenario vacío, sin objetos, sin escenografia. La música ausente, salvo al inicio de la obra.

Llanto de sauce8

Llanto de sauce -escrita y dirigida por Horacio Nin Uría- es una historia que no podés deducir ni saber a qué apunta hasta que no la vivenciás. Si intentamos imaginarnos a qué remite su nombre podríamos decir que esta especie de árbol suele desprender lágrimas. A veces, los humanos solemos olvidar que la naturaleza siente de la misma manera que nosotros -los terrestres- e inclusive más sinceramente ya que no tienen que racionalizar lo que les sucede interiormente.

En un principio conocemos a un fotográfo aficionado (Alfredo Staffolani) quien intenta, a partir de un recorrido turístico, ir capturando imágenes. Llanto de sauce9Pero no son imágenes cualquiera sino sus experiencias de viaje, durante el cual se queda con los recuerdos más significativos para él.

Llanto de sauce nos introduce en paisajes, recreados a partir de proyecciones -que simple pero magníficamente nos dan a conocer el lugar donde ocurre cada escena- y que con un barril, tierra, una pala y un disfraz de animal, van contándonos. Dicha historia incluye varios relatos cotidianos, en los cuales se incluye a Alfredo Staffolani -en varios de ellos- convirtiéndose en el personaje principal, no por ser el protagonista en todo momento, sino por ser el eje central para un cambio rotundo en la vida de los demás personajes.

¿Cuál sería el mensaje de esta obra?

Por un lado se conoce la quietud -literalmente hablando- del pueblo rural durante el Llanto de sauce2cual transcurre toda la narración, con sus árboles preciosos, sus colores agrestes y cálidos, y cada personaje congelado en el tiempo.

Quizás el pensar en un lugar con estas características, instantáneamente no haya nada más que decir al respecto, pero un matrimonio y su empleado necesitan algún giro en sus vidas. Tal vez no imaginaron que un ciudadano decidido les pudiera dar la solución,  de una manera tan simple, sin quisiera ordenándoselo.

El progreso se va apoderando, a pasos agigantados, de cada una de las personas, haciendolas sentir que no tienen que esperar un nuevo amanecer ni atardecer, que no tienen que aguardar ir al mercado a abastecerse ni cavar un pozo que saben que no conducirá a ningún lado.

Al igual que la figura de un psicólogo que funciona como guía de su paciente, Staffolani es la brújula de la mujer, de su marido y del peón. Él les ayuda a resolver sus conflictos, sin proponérselo fehacientemente, ya que su objetivo era descubrirse a sí mismo,  sacándose la mochila que lo acompaña en cada aventura.

Llanto de sauce5

Ella (Mariana Estensoro), una mujer que está aburrida de la monotonía reinante, de su esposo (Román Tanoni) -postrado en una silla de ruedas y sin ganas de nada- y el empleado del campo (Juan Manuel Zuluaga) que obedece órdenes, pero que jamás las discute ni piensa; van componiendo un retrato cuasi familiar -el único, probablemente-, que los mantuvo vivos pero sin vida durante tanto tiempo.

Cada uno de los actores interpreta correctamente su papel, deslumbrándonos con cada diálogo inesperado, transmitiendo emociones en sus miradas y gestos.

La iluminación va acompañando cada imagen y secuencia de la obra, dándole un enfoque muy interesante.

Llanto de sauce es una mirada profunda e intensa a nosotros mismos. Es una sabiduria que se obtiene solamente arriesgando lo que Llanto de sauce4nos mantiene aferrados, quizás, sin ninguna razón fructífera.

Llanto de sauce no necesita de efectos especiales ni de un vestuario que se modifique a lo largo del relato, porque la conjunción hombre – naturaleza van de la mano, acercándonos a nuestras propias raíces. Aquellas raíces, que al cortarlas, nos desangrarían sin retorno posible.

Esta historia, nos tiende una mano, para que descubramos cuál es nuestra felicidad y cómo alcanzarla.

ficha técnica llanto de sauce

Mariela Verónica Gagliardi