*** Julio 2019 ***

Entradas etiquetadas como ‘Rafael Bruza’

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La penúltima oportunidad, de Rafael Bruza

La penúltima oportunidad

2° TEMPORADA

Luego de participar del 8° Festival del Amor en el CCCooperación

Y del 3° Festival de Teatro Larroque 2019 donde recibieron el Premio del Público

Domingos a las 19 horas

En el Arenal Teatro Bar

El grupo teatral Osadas Mujeres presenta:

LA PENÚLTIMA OPORTUNIDAD

de Rafael Bruza

Una comedia protagonizada por Thelma Demarchi y Marcela Grasso y dirigida por Cristina Miravet.

SINOPSIS

La historia nos traslada a un pueblo de provincias en el que dos mujeres, Marta y Juana, amigas y eternas rivales, enamoradas del mismo hombre, se suicidan al saber que él ha muerto. Ambas se encuentran finalmente en “el más allá” para seguir con su  inacabable enfrentamiento, esta vez, entre lápidas.

La interacción de los personajes permite el resignificado de los vínculos de estas dos amigas con alternativas cambiantes y muestra lo intrincado de las relaciones humanas, con sus planteos abruptos antes y después de la muerte.

La penúltima oportunidad viaja desde lo ridículo a lo filosófico y recorre esa perfecta parábola con toques de humor negro. Más allá de lo anecdótico, la obra nos presenta el comportamiento humano, nos habla sobre el amor en sus diversas formas, sobre el tiempo y el sentido del destino; roza lo metafísico, las creencias religiosas y los comportamientos sociales.

FICHA TÉCNICA:

Actúan: Thelma Demarchi (Marta) y Marcela Grasso (Juana)

Realización de Escenografía: Fabián Orfano

Vestuario: Belén Rubio

Diseño gráfico: Maribel Sosa

Diseño de iluminación: Ernesto Giannone

Fotografía: Hugo Mouján

Prensa: Mutuverría PR + Media + CM

Producción ejecutiva y Asistencia de dirección: Cristina Sisca

Dirección: Cristina Miravet

Duración: 60 minutos

2° TEMPORADA

LA PENÚLTIMA OPORTUNIDAD

Desde el 7 de Abril los Domingos a las 19 horas

El Arenal Teatro Bar – Juan Ramírez de Velasco 444 (Villa Crespo)

Reservas: 4073 3339 / contacto@elarenal.com.ar

Localidades: $250.-

Estudiantes y Jubilados con descuento

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Comentarios de la directora:

“¿Por qué elegí esta historia? Porque qué mejor manera de plantearnos temas tan trascendentes que a través del humor; un humor no exento de hondura trágica -característica, por otra parte, de la dramaturgia del autor- que nos permitirá compartir con el público las probables respuestas a preguntas cotidianas: ¿Existe Dios? ¿Hay vida después de la muerte? ¿Nos encontraremos con nuestros seres amados u odiados en el “más allá”? ¿Tendremos aunque sea “una penúltima oportunidad” para corregir los errores que cometimos en vida?”

Cristina Miravet

El grupo teatral Osadas mujeres toma su nombre en 2017 para gestar el proyecto de La penúltima oportunidad. Cristina Miravet y Cristina Sisca -quienes en años anteriores compartieron los proyectos del grupo La taperola-, se abocan a una inquieta búsqueda de títulos, para encarar desde la dirección y la asistencia y producción ejecutiva respectivamente. Cautivadas por la obra de Rafael Bruza, la directora Miravet convoca a actrices con quienes compartió trabajos anteriores: Thelma Demarchi y Marcela Grasso, con quienes integró el grupo Las hijas de  que puso en escena Las malditas, de Daniel Dalmaroni, Rojo pasión, rojo sangre, de Adriana Allende y Paranoicas, Parto en casaBarreda’s Style, de Eduardo Grilli, entre otros títulos.

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La penúltima oportunidad, de Rafael Bruza

La penúltima oportunidad.Un pueblo de provincias; dos mujeres, Marta y Juana, enamoradas del mismo hombre, se suicidan al saber que él ha muerto. Ambas se encuentran finalmente en “el más allá” para seguir con su eterna rivalidad y la búsqueda del hombre amado, esta vez, entre lápidas.

La obra de Rafael Bruza viaja desde lo ridículo a lo filosófico. La penúltima oportunidad recorre esa perfecta parábola con toques de humor negro; más allá de lo anecdótico, la obra nos presenta el comportamiento humano, nos habla sobre el amor en sus diversas formas, sobre el tiempo y el sentido del destino. Al verla, nos preguntamos: “¿Hay otra vida después de la vida?” “¿Existe Dios? ¿Puede darnos una penúltima oportunidad de redimirnos de un modo pragmático, concreto, podría decirse ‘nuevamente humano’?” “¿Cómo será el largo camino hacia la eternidad?”

Este proyecto cuenta con el apoyo de PROTEATRO

Página web: https://www.facebook.com/lapenultimaoportunidadok/

Y en IG: @lapenultimaoportunidadok

AutoríaRafael Bruza

ActúanThelma Demarchi, Marcela Grasso

VestuarioBelén Rubio

Diseño de lucesErnesto Giannone

Realización de escenografia: Fabián Orfano

FotografíaHugo Mouján

Diseño gráficoLaura Maribel Sosa

Asistencia de direcciónCristina Sisca

PrensaMutuverría Pr + Media + CM

Producción ejecutivaCristina Sisca

DirecciónCristina Miravet

Este espectáculo formó parte del evento: 8º Festival del Amor

Este espectáculo forma parte del evento: Festival Abierto Teatral de Buenos Aires

Duración: 60 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos

EL ARENAL

Juan Ramírez de Velasco 444 – C.A.B.A.

Reservas: 1126051812

Web: http://www.elarenal.com.ar

Entrada: $ 250,00 – Domingo – 19:00 hs – Hasta el 30/06/2019

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Tiempos para compartir

La denuncia20

Ficha La denunciaUna perfecta iluminación, espacios escénicos muy bien recreados con los precisos detalles y la elección de utilizar a la actuación como principal aspecto hacen que una pintura de Molina Ocampo se acerque a nuestros tiempos.

Quienes adoramos el género de Comedia dell´ arte, seguramente, sintamos que esta obra es deliciosa por donde se la mire y sienta. Más aún cuando se combina con el lenguaje criollo, nutriéndose del lunfardo -ideal para que cuatro actores excelentes puedan lucirse de principio a fin-.

La denuncia (escrita por Rafael Bruza y dirigida por Claudio Martínez Bel) es una historia que puede darse el lujo de basarse en distintos tiempos y jugar con el pasado y presente espontáneamente. De esta forma, una mujer -que no tuvo ni tiene demasiada suerte en el amor-, decide presentarse ante dos oficiales y llevar adelante un íntimo reclamo que hará ventilar la historia de su familia.

Lo interesante de esta dramaturgia es que utiliza a la sátira para narrar los complejos vínculos entre cuatro integrantes realmente pasionales. Si no existiera la ridiculización de cada uno de ellos, estaríamos en presencia de una pieza totalmente dramática y tensionante, permitiendo que pudieran compararse los diálogos con noticias desde épocas de antaño.

¡Cuántas historias reales podrían verse reflejadas en esta ficción teatral que se basa en un hecho real del año 1909! Y, cuántos familiares estarían sintiéndose identificados por más que no se hicieran cargo de ello públicamente.

Sin lugar a dudas que cabe resaltar la impecable interpretación de los actores en escena, demostrando su ductilidad y perfección para encarnarse en la piel de un hombre o de una mujer; teniendo en cuenta los ademanes característicos de cada género, al mismo tiempo que su modo de caminar, de desplazarse y de contemplar su universo más cercano.

Habría que pensar y repensar, una y otra vez, qué pretende denunciar una persona cuando se acerca a una comisaría, qué desea exponer y cómo busca sentir una determinada tranquilidad al abandonar la dependencia. Aquí se hallan maneras, muy sutiles y picarescas, de tener cierta paz y tranquilidad en el interior, valiéndose de atributos no esperados por nuestra sociedad actual. Claro que se trata de una historia montada como sainete, bien autóctono, muy rural y con los ingredientes necesarios para hacer estallar en risas a los espectadores, constantemente.

Las máscaras y pelucas le permitirán a sus creadores e intérpretes el poder jugar y, al mismo tiempo, montar varios relatos que se unirán de un modo irrisorio, poco convencional y muy ágil.

Posiblemente, la estructura escénica es la que permite que el éxito sea rotundo durante toda la función. El visualizar el pasado, conjugado con el presente, en simultáneo le otorgan a la denuncia un valor agregado y una sed de querer más brebaje artístico para nuestra alma. Qué importante resulta el unir un texto de estas características que cobra vuelo gracias a su director y a la performance llevada adelante por sus actores. Estaría en condiciones de afirmar que el público querrá asistir a esta obra varias veces, porque es el efecto que queda subrayado por los aplausos y las carcajadas emotivas.

Mientras el galán de la historia desfila por los rieles del tren en busca de su salvación, el amor lo esperará más cerca de lo imaginado hasta que todo vuelva a empezar -casi de manera idéntica aunque sin dar a lugar a la especulación por parte de los espectadores-.

Mariela Verónica Gagliardi

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La sabiduría del arte

Camarines1

Ficha CamarinesMuchas cosas le puede enseñar un padre a un hijo y también son varias las cosas que puede aprender un hijo de un padre. Pero, cuando no se está presente, suele quedar un vacío tan profundo, tan difícil de volcar con las palabras justas como de comprender certeramente. Las sensaciones no siempre pueden verbalizarse.

Es así como Víctor Laplace y Sergio Surraco, interpretan a dos seres que creen ser quienes quieren hasta que se dan cuenta de lo mucho que se están perdiendo por la terquedad de sus personalidades.

Uno actor y el otro ingeniero, realmente dos carreraras completamente opuestas que no conseguirían unirse de ningún modo. Sin embargo, estos hombres tan desconocidos entre sí y con genes tan similares encuentran la manera, espontánea, de retroalimentarse.

Si bien existen muchísimos momentos en que el humor hace estallar varias carcajadas en ellos y el público, es la nostalgia la encargada de lograr quitarle tanto polvillo a dicha relación.

Dos actores que se lucen de principio a fin, que convocan y llena la sala del teatro Tornavía (en San Martín), que tienen muchísimos cambios de vestuario (los cuales consiguen hacer lucir aún más a estas estrellas del teatro) y un sin fin escenografías que alcanzan la fluidez necesaria para que cada una de las escenas consiga la hilación con la siguiente.

Así, Camarines (escrita y dirigida por Rafael Bruza) se convierte en el espacio ideal para que los personajes se desnuden por completo y decidan su futuro sin culpas o morales innecesarias. Entonces, la vida misma les va mostrando cuán interesante resulta el desafío de imaginarse estar en otro lugar, cambiar rotundamente, maquillarse con los colores que desean para encarnar a quienes sueñan y entenderse, mutuamente, sin la necesidad imperiosa de pretender convencerse para modificar algo.

Como quien quisiera ser feliz y no conformarse con lo conseguido hasta el momento, ellos buscan, indagan, se sorprenden sin imaginarlo, sueñan con los ojos abiertos y se ayudan como nunca lo hicieron antes. Por eso, Camarines, es un búsqueda hacia lo más profundo y sensible de un ser humano, sobre todo sobre aquellos que no tuvieron un padre presente, sobre la oportunidad de cambiar y no estancarse en un pasado doloroso, dejando a un lado el rencor, asumiendo que toda persona se equivoca y que la única condena que debería existir es la de ser preso de las propias palabras.

Al observar a los espectadores pude notar como todos teníamos la misma sensación: la de estar dentro de un verdadero camarín, escuchando las conversaciones privadas detrás de una puerta, intentando capturar la esencia de cada charla y asombrándonos por cada uno de los sucesos de la presente trama.

Como la frase: nunca digas de ese agua no he de beber, así se manifiesta esta entretenida y sensible historia que nos lleva de la mano por un camino conmovedor y lleno de esperanza en el que siempre se está a tiempo.

¡Qué lindo resulta saber que una persona puede arrepentirse y que no tiene que seguir un modelo para no evitar decepcionar a alguien!

Una comedia dramática que sutilmente consigue enaltecer al amor y demostrar cómo lo esencial es la ternura que le imparte uno a otro, el cuidado y la enseñanza de transmitir lo que más se sabe.

Mariela Verónica Gagliardi

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