*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Paula Erlich’

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La soledad es una convención social

Un día es un montón de cosas

Hay quien vive dejando para mañana lo que puede hacer en el momento y hay quien vive su vida en un solo momento.

Está aquél que da consejos y no toma ninguno para sí; y el otro que es recomendado y jamás piensa.

De la comodidad rutinaria un hombre ortodoxo judío, Elías (Alejandro Pérez), transita las horas como si la vida le quedara realmente holgada. Él acaba de ser abandonado por su mujer y, deberá cuidar de su hijo adolescente, Natán (Enzo Pedroni).

Así comienza la historia titulada “Un día es un montón de cosas” (escrita y dirigida por Jimena Aguilar), la cual pertenece al género de comedia dramática, y ocurrirán varias situaciones tanto intringantes, como humorísticas, que pretenderán romper con la estructura conservadora de los personajes.

Con una escenografía que cuida hasta el mínimo detalle, se puede visualizar una casa sin tener que recurrir a la imaginación. Dicha imaginación queda para cuestiones que así la ameritan.

Los cinco personajes, como en una película de Woody Allen, irán convergiendo de tal modo que se entrelazarán a medida que transcurra la dramaturgia. Y este es uno de los aspectos más interesantes de la obra: que no se conozcan de casualidad, sino que sus vidas estén relacionadas de antemano.

Entonces, un psicólogo, Adrián (Christian G. García), será sacado de sus casillas cuando pierda los hilos de su propio rumbo -el cual suponía certero-; a la vez que su esposa Ana (Marinha Villalobos) querrá innovar su matrimonio saliendo a la libertad y ayudando a otras personas que nota más débiles. Pero, como si fuera poco, su hija adolescente, Lea (Mora Arenillas), será la típica rebelde que no es tenida en cuenta y que molesta por sus pensamientos, actitudes y todo en lo que incurra. Ella, no estará tan sola cuando descubra a Natán, su alma gemela (notoriamente opuesta), con quien congenierá desde un primer momento.

Si bien el romanticismo surge de varios modos, los puntos más tensionantes y relevantes de la obra se refieren a: la pérdida y la soledad.

La pérdida como algo inevitable, en ciertos casos. Como ese vacío, por lo general, inexplicable, inentendible. Y es así como Elías pretenderá decodificar la última carta que le dejó su mujer y este proceso se convertirá en una especie de investigación. Es que todos los mortales solemos buscar respuestas para todo, como para quedar conformes o al menos en paz. Pero, como bien razona Lea, hay cosas que son porque sí. Y, si se presta atención a la actitud de quien menos es tenida como referente, puede entenderse lo inentendible.

Con respecto a la soledad, se la muestra como popularmente se la conoce y, además, como la falta de convicciones por forjar una propia vida sin necesidad de depender de otros. La falta de apoyo que uno suele buscar en los demás para emprender algo, es notoria en esta historia y en algunos de sus personajes como Elías.

La unión de dos familias totalmente diferentes pero con deseos similares como el de ser felices. Ese aroma a un guiso casero que llena el alma con sus condimentos, ese plato calentito que desean quienes se sienten desamparados y que un delivery no logra conformar.

Sucede algo sorprendente con esta puesta en escena y es la cercanía que consigue desde un primer momento. Con tal solo escuchar los primeros diálogos, estamos inmersos en esa casa, en ese living con el televisor encendido, con Natán frente a él observando, intentando distraerse del conflicto reinante. Pareciera no existir división entre el escenario y las butacas, sino una unión que nos incluye a todos. Como si la directora pretendiera hacernos formar parte -como público activo- de las vicisitudes de estos personajes tan bien interpretados por los actores. La naturalidad que tienen les permite mantener modismos, cadencias, estereotipos y expresiones sin necesidad de exagerar para provocar la risa del espectador -la cual surge durante muchísimos momentos de la obra- o las lágrimas nostálgicas cuando el clima es propicio para ellas.

“Un día es un montón de cosas”, indaga en el corazón de los que se sienten perdedores por no encabezar sus propias metas, sus propios deseos y sus propias búsquedas.

ficha Un día es un montón de cosas

Mariela Verónica Gagliardi

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El juego de los roles

Absolutamente comprometidos4

En los años 90’ la actividad de call center -también llamada contact center- comenzó a aumentar en Estados Unidos y el resto del mundo. A través de operadores telefónicos se delegó una infinidad de tareas a resolver, inmediatamente, sin que los capitalistas asumieran y se hicieran cargo del rol que iba a tener que cumplir un simple operario telefónico.

La precarización de esta actividad laboral, inclusive hoy en día sigue siendo cuestionada por los grupos de mayor poder político y económico, queriendo hacer la vista gorda y evadiendo las consecuencias y el estado en que quedan los empleados después de una jornada de trabajo.

“Absolutamente comprometidos” (Fully Committed originalmente) es una comedia que utiliza la ironía para narrar la vida de un operario telefónico que tiene a su cargo el deber de atender varias líneas a la vez, debatiéndose entre su deseo de desempeñarse como actor y la obligación de tener que ganar un sueldo.

Este unipersonal, protagonizado por Julián Kartún (y dirigido por Miguel Pittier), se está llevando a cabo en el Teatro Payró, y nos hace notar el stress por el que pasa, constantemente, sin animarse a renunciar a semejante locura. Claro que está tan encapsulado en un sótano que solo es capaz de continuar hablando con uno y otro cliente sin respiro alguno, resolviendo cada interrogante a la brevedad y descubriendo -de a poco- la miseria de la clase alta que se encapricha por reservar la mejor mesa en el restaurante distinguido de la zona.

Si bien la historia real se desarrolla en Nueva York y los gags, chistes y ocurrencias son muy yankis; Esther Feldman y Alejandro Maci lograron hacer una adaptación bastante Argentina.

Estéticamente hablando, se ha mantenido la utilización de los aparatos telefónicos con discado, un mobiliario sencillo como en la puesta original y el detalle del árbol navideño para ubicarnos en la época que transcurre la escena.

El espectáculo que dura alrededor de una hora de reloj, se hace eterno porque este día de trabajo está interpretado en tiempo real, motivo por el cual escuchamos conversaciones de muchísimos clientes que pretenden ser exclusivos a cualquier precio.

Como dice la frase: río para no llorar; no puedo dejar de lado la notoriedad del estado del cuerpo de este trabajador. Su cuerpo, abatido, desea ir un instante al baño, comer algo y, por qué no, respirar. Nada de esto se le brinda. Nada de esto le ofrece su jefe: un cocinero que lo humilla con tareas que no le corresponden.

“Absolutamente comprometidos” parece una ironía también. Aunque el título real se refiere a las mesas reservadas en su totalidad, la traducción es un juego de palabras tan irrisorio como triste a la vez. Un empleado que compromete cada minuto de su vida en un puesto que no lo reditúa en ningún aspecto. Por otro lado, la situación en norteamérica respecto de Argentina es algo diferente.

Quizás allí puedan reírse de llamados recibidos y de las ocurrencias de las personas que están del otro lado del tubo. De la misma manera que Becky Mode no toma la decisión de colocar a un solo artista en escena porque sí. Pensándolo durante horas llegué a la conclusión de que podría tratarse de una elección suspicaz e inteligente: varias voces llevadas a cabo por este empleado que está saturado. Dichas voces en línea pueden ser, literalmente hablando, una suerte de sketchs con cada cliente ausente físicamente, o, la locura que lo invade por completo.

Quien haya tenido o tenga un empleo de atención al cliente vía teléfono, seguramente, habrá tenido o tendrá pesadillas, sueños en que conversa o discute con cada uno, entre otras cosas.

El punto cúlmine se alcanza en cuanto su jefe lo denigra por completo, como les mencionaba anteriormente, pretendiendo hacer de su vida una tortura psicológica.

Quien tiene el poder, manipula, controla y exige; muchas veces sin mirar a los ojos al otro. El otro no es otro, es una persona con necesidades de todo tipo.

Detrás de las risas se esconde el peor dolor, ese llanto desgarrador que no tiene espacio en esta obra ya que se posiciona del lado más cómico, mostrando a la rutina como un modelo a seguir, abriendo otra pequeña arista donde se encuentran los afectos y los objetivos personales.

Las voces continúan y cada una lo irrita, divierte y marea, hasta perder noción espacial y temporal. Esos sonidos que aparecen y se esfuman cuando el cliente quiere; operando también como pieza fundamental en la paraoia de este joven y cumplidor trabajador.

Absolutamente comprometidos ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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