*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Pablo Brichta’

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Los vientos de la desgracia

juan moreira

Ya de por sí su nombre pisa fuerte, tiene vigor y un encanto específico. ¿A quién no le hubiera gustado conocerlo y charlar un rato con él? Saber de sus convicciones, de su lucha, de nunca bajar los brazos, del miedo que no formaba parte de su vida y de sus propósitos.

Juan Moreira (versión y dirección de Claudio Gallardou que se basa en la original de José Podestá) es un drama en un acto y nueve cuadros que ilustra una época muy trágica de la historia argentina: el enfrentamiento ente gauchos y soldados.

Al comenzar la obra, Juan Moreira (interpretado por Alberto Ajaka) dice quién es, por qué y su legado. Una vez terminado su relato, no tiene más tiempo que para escapar y escabullirse donde pueda. El Alcalde Don Francisco menciona que “Si los gauchos son gauchos salvajes, ¿qué será de nosotros por Dios?”

La escenografía bien campestre, va modificándose y detallando -cada lugar recorrido por Moreira y sus persecutores-, con diferentes estilos que permiten otorgarle también un tinte contemporáneo.

En cuanto a la música, surgen diferentes ritmos como: milonga y zamba, fusionándose con el drama y los momentos de comicidad en que –como espectadores- nos relajamos un poco la tensión imperante.

Los payadores interactúan con los personajes y le otorgan a la pieza artística un vuelo más alto, al igual que el pianista que va sentenciando los pasos hacia la mortalidad del gaucho.

Su amigo Julián (y padrino de su hija) intenta convencerlo de que cambie de opinión pero Moreira es un hombre cerrado, rudo y que irá por lo que juró. No hay que olvidarse que, como tantas tragedias, la presencia de su esposa Vicenta es por la que se desata la ira del famoso sargento Chirino. Una fiesta de cumpleaños no comunicada y llegada a oídos de este oficial que se toma demasiadas atribuciones.

Una pulpería será uno de los espacios en que se desarrollará la historia dramática, intercalándose con paisajes y otros lugares en que ocurrirá la acción.

Es digno de destacar no solo la parte actoral, de dramaturgia y dirección sino el sonido que nos permitirá ingresar en un universo desde los primeros minutos de la obra. Resulta más pasional y un plus -la música en vivo-, la percusión que va acentuando la tensión y las pausas marcando el suspenso de lo que estará por venir.

En cuanto al vestuario, está muy bien caracterizado tanto para los personajes femeninos como para los masculinos, se percibe cómodo y le permite a cada personaje desplazarse, correr y danzar perfectamente.

“El engaño quema las entrañas del hombre”, dice el Tata (abuelo de Vicenta). A lo que, más tarde, el héroe gaucho agrega: “Yo no nací Juan Moreira, yo no nací peleador, me han hecho pelear los hombres pa´ defender mi honor”.

Cuando Moreira mata a uno de los hombres y huye, rápidamente, el alcalde toma prisionera a su esposa y pretende denigrarla y violarla (hecho que por suerte no llega a consumar). Allí está él, batiéndolo a duelo, defendiendo a su mujer, a todo lo que considere que debe cuidar con uñas y dientes.

El malambo muestra la guapeza de los bailarines, sus dotes para la danza, esa esencia originaria que pisa en el lugar preciso. Algunos se lucen más que otros, al igual que las parejas que desfilan por el escenario, que se dicen versos recitados y se seducen con las miradas.

Esta pieza teatral realiza un gran despliegue escénico en que es posible disfrutar del teatro en vivo, deseando que gane Moreira, sabiendo que eso no ocurre, sufriendo con cada tropiezo y pidiéndole a la vida que las cosas pudieran ser diferentes.

“Como mi alma tiene alas, a mí me gusta volar”.

ficha Juan Moreira

Mariela Verónica Gagliardi

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La humanización romana

El luto le sienta a Electra10

Siempre hemos escuchado hablar sobre el complejo de Edipo y, en menor medida, del de Electra. Llegada cierta edad o, prolongada la misma, un hombre se enamora de su madre y una mujer de su padre. Tan enfermizamente como puedas imaginarte.

“El luto le sienta a Electra” (escrita por Eugene O´ Neill y dirigida por Robert Sturua) junta ambos complejos -traumas-, los naturaliza y explota al máximo produciendo una tragicomedia con tintes de ironía y extravagancia.

Paola Krum es aquella muchacha que siente tanto amor por su padre, defendiéndolo hasta de lo indefendible. Ella es dulce, tierna pero con un alma un tanto venenosa. No solo es afín a su progenitor, sino que odia a su madre Clitemnestra (Leonor Manso). La detesta y todo lo que ella piensa, sienta o haga será condenado por su hija.

El personaje de Paola es, realmente, atípico y forma parte de una historia contemporánea, saliendo un poco del El luto le sienta a Electra13clasicismo -el cual tantas veces resulta monótono-.

Pero, ¿de qué se trata esta dramaturgia?

Justamente de muertes, venganzas, odios, problemas sin resolver y conflictos que quedarán como tales hasta que la parca se haga presente.

Electra no es una mujer ingenua sino todo lo contrario. Está ciega por el amor incondicional que siente y éste le hará cometer un crimen que si tuviera conciencia, no se lo perdonaría a ella misma.

Toda la historia gira entorno a esta situación, a su nulidad como persona y al bloqueo que tiene su mente para avanzar y procurar ser feliz o salir, al menos, al exterior.

A su vez, amenizan la narrativa unos coros personificados que -de a poco- se inmiscuyen en la obra de teatro, interviniendo de modo espontáneo.

Los diálogos mezclan un lenguaje épico y a la vez vulgar, mostrando un paralelismo entre dos épocas tan diferentes
como similares.

Por un lado los tabúes al estilo FreudEl luto le sienta a Electra7, siguen hasta la actualidad y la implantación de verdades absolutas que en cierto momento se afirmaron y de allí en más se repiten como intocables.

Con respecto a otro punto importante, en cualquier familia, las traiciones no suelen ser perdonadas y las venganzas llevadas a la práctica. Ambas cosas, antes y ahora operan de la misma forma y podrá cambiar alguna sutileza pero no su esencia.

Electra es la heroína, la que defenderá los valores de su destruido clan y su sonrisa resplandecerá -malvadamente- dándonos el mensaje de que es feliz así. Ella eliminará lo que no sea de su agrado y tomará lo poco que le quede como éxtasis para seguir viviendo.

Su hermano Orestes (Diego Velázquez), quien interpretará a un devastado Edipo, tendrá un retorno atroz de la guerra junto al padre (Héctor Bidonde). Esta unión como soldados despertará los celos de la hermana y la libertad de su madre -quien aprovechará para divertirse junto a otro hombre-.

Es una buena elección la de modificar y adaptar la Guerra de Troya a un formato más cotidiano, fresco y de telenovela.

El luto le sienta a Electra12

La guerra no tiene demasiada repercusión, solo la de traer al padre como triunfador, sano y salvo, demostrando cuán ridícula pueda ser la vida y en qué poco tiempo se puede ser velado.

También, esta adaptación le dará más humanidad y sentimientos a los personajes quienes no tendrán vergüenza de ser cobardes, de mostrarse como tales y de que lo que se supone de una forma termine llevándose a la práctica de otra.

Toda la trama es muy llevadera y un presentador -que interviene también en la historia- tiene un rol realmente para destacar ya que da el pié para cada fragmento como para que nadie se pierda ningún detalle importante.

El elenco es fantástico porque existe mucha heterogeneidad de edades, estilos y formaciones, lo cual hace que esta pieza teatral sea una puesta diferente y atractiva, combinando una escenografía lúgubre y conservando objetos que serán utilizados para hacer entretenida la obra.

De esta manera, la sala Casacuberta del Teatro San Martín, estrenó un clásico totalmente renovado y apostando a captar gustosamente a quien desee abrir su mente y corazón.

¿Te animás a viajar sin juzgar, solo observando y conociendo una nueva óptica?

ficha artístico-técnica El luto le sienta a Electra

Mariela Verónica Gagliardi

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