*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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La bondad es bella

Blancanieves5
Las historias infantiles suelen ser encantadoras y atrapantes, con una trama y personajes atractivos, con buenos y malos, con príncipes y princesas, con malvadas o villanos. Pero, lo que más éxito tiene es la identificación con la vida real.

Cada relato está basado u originado en algo ya existente, adornado de cierta manera que los niños crean que se trata de un cuento fantástico del que quieren, sí o sí, formar parte.

En esta ocasión, el clásico Blancanieves y los siete enanitos (Schneewittchen), de los hermanos Grimm; tiene la particularidad de sumar un integrante más. Es así como ocho pequeñas personitas reciben en su casa del bosque a la princesa, intentando cuidar de ella en todo momento.

La historia, recreada por Héctor Presa, tiene tan solo cuatro personajes humanos en escena que se valen de sus habilidades narrativas y actorales para interpretar a la nueva reina (Brenda Alem), a Blancanieves (Luli Romano Lastra), a Pepus, el mayordomo de la reina (Guillermina Calicchio) y al príncipe (Augusto Chiappe) de una manera excepcional.

Blancanieves y los ocho enanitos es una suspicaz obra de teatro infantil, dentro del género de la comedia musical, que cumple con toda expectativa posible; dibujando la felicidad en cada rostro presente y dejando moralejas dignas de guardar en el corazón.

Existen varios aspectos a resaltar durante la obra: la originalidad en cuanto a la versión, la utilización de un lenguaje para niños que no los subestiva pero no contiene vocabulario violento, las canciones pegadizas que acompañan al hilo conductor de la historia, la presencia de un orador que a la vez interviene en la trama y la posibilidad de tomar los rasgos más interesante de la pieza artística original para representarlos en escena.

En cuanto al vestuario que se luce, pueden notarse detalles épicos y otros más contemporáneos.

Guillermina Calicchio lleva a cabo el rol de Pepe o Pepus (según como quieran mencionarlo) que vendría a ser una suerte de narrador y sirviente de la reina malvada. La fabulosa actriz, quien ya nos tiene acostumbrados a su ductilidad escénica; canta baila y se expresa llamativamente, cautivando a grandes y chicos. De hecho, considero que siempre los adultos usan de excusa a los niños para acercarse a propuestas de esta índole. La gradas del Teatro Larreta fueron el reflejo de este pensamiento, permitiendo que el calor se atenúe gracias a los jardines del lugar.

El resto del elenco también consigue un gran desempeño de principio a fin, entreteniendo demostrando cómo es posible llevarse bien sin que la envidia extermine a los terrestres.

Blancanieves no tiene la piel blanca como la nieve ni es morocha. Estos detalles estéticos no son relevantes a la hora de narrar la esencia de la historia, el enfrentamiento entre una madrastra y la hija de la reina, una rivalidad sin sentido, una disputa por la belleza que la convierte en la bruja más espantosa que pueda existir.

Envenenar a una niña, querer matarla a cualquier costo. Preguntarle a un espejo quién es la más bella y supone que un objeto le responde lo que sus oídos quieren escuchar, intentar imaginar que su hijastra desaparece de esta tierra para siempre.

La inconciencia de la nueva reina está presente a lo largo del cuento, dejándola en evidencia en todo momento; no pudiendo salirse con la suya y haciendo que el amor sane cualquier vestigio de perversidad.

Siempre, en un momento de desesperación y vulnerabilidad, va a existir una mano amiga que extienda para ayudar.

Puede notarse en esta historia y en la vida misma que no hace más que enfrentarnos con lo que más tememos para, luego, recompensarnos.

La ternura doblega a todo tipo de dolor y de odio, utilizando la sonrisa como principal medio eficaz para hacerse ver. A la vez que las caricias, ese contacto con la piel que calma a todo rufián presente, dándole la oportunidad a la historia de brillar cuando se cree todo perdido.

Blancanieves fichaMariela Verónica Gagliardi

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El juego de los roles

Absolutamente comprometidos4

En los años 90’ la actividad de call center -también llamada contact center- comenzó a aumentar en Estados Unidos y el resto del mundo. A través de operadores telefónicos se delegó una infinidad de tareas a resolver, inmediatamente, sin que los capitalistas asumieran y se hicieran cargo del rol que iba a tener que cumplir un simple operario telefónico.

La precarización de esta actividad laboral, inclusive hoy en día sigue siendo cuestionada por los grupos de mayor poder político y económico, queriendo hacer la vista gorda y evadiendo las consecuencias y el estado en que quedan los empleados después de una jornada de trabajo.

“Absolutamente comprometidos” (Fully Committed originalmente) es una comedia que utiliza la ironía para narrar la vida de un operario telefónico que tiene a su cargo el deber de atender varias líneas a la vez, debatiéndose entre su deseo de desempeñarse como actor y la obligación de tener que ganar un sueldo.

Este unipersonal, protagonizado por Julián Kartún (y dirigido por Miguel Pittier), se está llevando a cabo en el Teatro Payró, y nos hace notar el stress por el que pasa, constantemente, sin animarse a renunciar a semejante locura. Claro que está tan encapsulado en un sótano que solo es capaz de continuar hablando con uno y otro cliente sin respiro alguno, resolviendo cada interrogante a la brevedad y descubriendo -de a poco- la miseria de la clase alta que se encapricha por reservar la mejor mesa en el restaurante distinguido de la zona.

Si bien la historia real se desarrolla en Nueva York y los gags, chistes y ocurrencias son muy yankis; Esther Feldman y Alejandro Maci lograron hacer una adaptación bastante Argentina.

Estéticamente hablando, se ha mantenido la utilización de los aparatos telefónicos con discado, un mobiliario sencillo como en la puesta original y el detalle del árbol navideño para ubicarnos en la época que transcurre la escena.

El espectáculo que dura alrededor de una hora de reloj, se hace eterno porque este día de trabajo está interpretado en tiempo real, motivo por el cual escuchamos conversaciones de muchísimos clientes que pretenden ser exclusivos a cualquier precio.

Como dice la frase: río para no llorar; no puedo dejar de lado la notoriedad del estado del cuerpo de este trabajador. Su cuerpo, abatido, desea ir un instante al baño, comer algo y, por qué no, respirar. Nada de esto se le brinda. Nada de esto le ofrece su jefe: un cocinero que lo humilla con tareas que no le corresponden.

“Absolutamente comprometidos” parece una ironía también. Aunque el título real se refiere a las mesas reservadas en su totalidad, la traducción es un juego de palabras tan irrisorio como triste a la vez. Un empleado que compromete cada minuto de su vida en un puesto que no lo reditúa en ningún aspecto. Por otro lado, la situación en norteamérica respecto de Argentina es algo diferente.

Quizás allí puedan reírse de llamados recibidos y de las ocurrencias de las personas que están del otro lado del tubo. De la misma manera que Becky Mode no toma la decisión de colocar a un solo artista en escena porque sí. Pensándolo durante horas llegué a la conclusión de que podría tratarse de una elección suspicaz e inteligente: varias voces llevadas a cabo por este empleado que está saturado. Dichas voces en línea pueden ser, literalmente hablando, una suerte de sketchs con cada cliente ausente físicamente, o, la locura que lo invade por completo.

Quien haya tenido o tenga un empleo de atención al cliente vía teléfono, seguramente, habrá tenido o tendrá pesadillas, sueños en que conversa o discute con cada uno, entre otras cosas.

El punto cúlmine se alcanza en cuanto su jefe lo denigra por completo, como les mencionaba anteriormente, pretendiendo hacer de su vida una tortura psicológica.

Quien tiene el poder, manipula, controla y exige; muchas veces sin mirar a los ojos al otro. El otro no es otro, es una persona con necesidades de todo tipo.

Detrás de las risas se esconde el peor dolor, ese llanto desgarrador que no tiene espacio en esta obra ya que se posiciona del lado más cómico, mostrando a la rutina como un modelo a seguir, abriendo otra pequeña arista donde se encuentran los afectos y los objetivos personales.

Las voces continúan y cada una lo irrita, divierte y marea, hasta perder noción espacial y temporal. Esos sonidos que aparecen y se esfuman cuando el cliente quiere; operando también como pieza fundamental en la paraoia de este joven y cumplidor trabajador.

Absolutamente comprometidos ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Unidos, jamás serán vencidos

Los tres mosqueteros1

Miguel Cervantes con su Don Quijote de la Mancha impulsó a varios escritores y ensayistas a relatar diversas aventuras entre caballeros, atravesando lugares hostiles y teniendo que combatir para avanzar. En 1615 se publica el primer tomo y esta otra historia toma su esencia, humor y valentía para que triunfe la ideología y, por supuesto, el amor.

Francia es el lugar en que se desarrolla Los tres mosqueteros, una novela que se escribe dos siglos después que la anterior y dentro de la que se pueden analizar los lazos entre instituciones, entre el pueblo y entre ambos.

En 1617, Luis XIII logra acceder al poder ordenando que maten a Concino Concini y, luego, le pide a su madre que se exilie del país para poder poner en el trono a uno de su agrado: el duque de Luynes.

Unos años son atravesados por continuos enfrentamientos entre madre e hijo, enfrentamientos con ejércitos de por medio e inclusive una guerra civil. Cuando la paz, por fin, llega el rey hace lo posible para que se permita profesar la religión católica que había sido prohibida por los protestantes. Su apodo de El justo, se le otorga gracias al equilibrio que consigue establecer entre ricos y pobres.

Eran momentos en que la Iglesia y la Monarquía retenían el poder absoluto de la población, de las decisiones y del porvenir de un Estado. Así fue como la figura del cardenal Richelieu se torna relevante en la historia y esta dramaturgia de Los tres mosqueteros, una dramaturgia en que tres hombres luchan por sus ideales, arriesgan sus vidas y se unen para derribar el mal.

Esta puesta en escena (con libro y letras y dirección de Hernán Espinosa) está basada en la novela original de Los tres mosqueteros (Les trois mousquetaires) de Alexandre Dumas pero con varios tintes diferentes que la vuelven más dinámica y entretenida.

Hace dos días murió el padre de D’Artagnan (Patricio Arellano), quien será el héroe y protagonista de la historia. Este adolescente desea formar parte de la Compañía de Mosqueteros del Rey (integrada por Athos, Porthos y Aramis) y, justamente, lleva consigo una carta de recomendación redactada por su progenitor que debe hacérsela llegar a Tréville para tal efecto.

A partir de esta noticia, son varias las luchas, enfrentamientos y muertes que ocurren, haciendo prevalecer antes que nada a la fidelidad. Estamos ante una historia que ocurrió hace cientos de años atrás y, sin embargo, existen varias cuestiones que ni siquiera en nuestros tiempos logran resolverse. Se trate de Francia, de un país europeo o de nuestra querida patria argentina.

El enfrentamiento entre personas y el egoísmo quizás nunca se extingan, aunque queda en cada uno unirse a sus semejantes o quedar marginado o puesto en la misma bolsa que quien “domina”.

¿Por qué es importantístimo este drama?

Entre algunos de los puntos más destacables está la amistad, ese vínculo que solo existe por amor y que es muchísimo más trascendente que el amor en una pareja. La amistad es la única relación que tiene su fundamento en la elección personal. No hay condicionamientos, posesiones ni ataduras. Esto es lo que les permite a los cuatro mosqueteros el recorrer Francia e Inglaterra, defender el trono de la Reina Ana, cuidarla ante todo tipo de adversidades, demostrar que la religión es una cosa y la institución otra muy diferente.

Mientras que el Cardenal Richelieu confirma que es el propio diablo, logramos observar las atrocidades que giran en torno a Dios y a la muerte. Este carismático mensajero del Señor está unido a Milady de Winter y el Conde de Rochefort, ambos detestables y detestados por el pueblo entero.

Más allá de la mágica puesta en escena, de los glamorosos vestuarios de época y de las canciones que abrazan a cada intérprete y a la historia misma; lo que reluce es el romanticismo. Encuentros y desencuentros nos llevan de la mano hacia un sendero plagado de sentimientos profundos, de pasados sepultados y de un presente prometedor para algunos.

Con respecto al contexto político real de Francia, dista en cuanto a la cronología pero lo impresindible está narrado tanto en la novela de Dumas como en esta versión adaptada por Espinosa. Por el lado de los protagonistas, también se respetan los del libro aunque no los vinculos establecidos entre ciertos personajes ni los modos en que mueren algunos de ellos.

Este musical acierta en modificar el libreto y adaptarlo a su favor, consiguiendo que el público este espectante y llorando hacia el final. Así, el factor sorpresa logra su cometido sin estar pendientes de la parte que vendrá.

Uno para todos y todos para uno es el emblema de estos mosqueteros tan humanos que no temen en sacar sus espadas y derribar a todo aquel que intente perturbar la paz y serenidad.

Mientras la música de Damián Mahler, ambiente cada escena y canción, la historia nos deja varios interrogantes, una puerta abierta y la certeza de que siempre que unamos fuerzas podremos conseguir aquello tan soñado. Podrá ser una sutileza o el mayor placer, aquel que nos hace pasar noches de insomnio, aquel que no nos permita cerrar los ojos porque, tal vez, ya lo hayamos conseguido.

Los tres mosqueteros ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Mujer loba

El viento en un violín1

Diferentes estilos de familias son propuestas y establecidas, por diferentes circunstancias, a la vez que historias sencillas con un trasfondo social movilizante.

El amor y la homosexualidad se unen pero para dar pie a la vida. Mujeres que se aman y buscan ser madres, indagando cómo lograrlo, soñando despiertas con ese momento, animándose a llevar adelante un plan del que no podrán arrepentirse jamás -por más que lo piensen-, intentando derribar esas barreras que no conducen a bellos lugares sino todo lo contrario.

Como si se tratara de un capricho, sus corazones se adueñarán de la doble maternidad, sorteando obstáculos y consiguiendo derribar hasta al peor diagnóstico.

Fuera de esto, las historias que se desarrollan paralelamente pasan a ocupar lugares muy secundarios. Todos los actores están en escena pero las secuencias se desarrollan según el desenvolvimiento del eje principal.

La iluminación enfoca a quienes deban continuar el relato, consiguiendo que la comedia oscile entre risas y desgracias.

«El viento en un violín» nos lleva por esas melodías románticas implantando doctrinas violentas y justificando lo más temido.

El violín como instrumento de cuerdas y de viento, como objeto sorpresivo. Paradójicamente, solo se escuchan notas graves al principio y fin de la dramaturgia, logrando plasmar lo más feroz a partir de otras acciones notables y concisas, fuertes y dramáticas.

Lo absurdo se apodera de todo con tal de evitar sufrimientos, dejando en evidencia la sobreprotección -rasgo que predomina en todos los personajes menos en el portavoz del raciocinio-.

El psicológico, a la espera de un paciente imposible de ayudar, la corrupción esbozada dentro de los lazos más íntimos; la verdad tapada, reinventada y gritada a los cuatro vientos-.

Aire en movimiento en busca de renovación, vientos de cambios, camas deshechas, desorden visible y modos de vida un tanto escalofriantes.

Análisis desafortunados, intereses desmedidos, dolores irremediables y un sinfín de situaciones que se reiteran durante la obra como foco social ya que son ejemplos reales y tangibles. Una sociedad que juzga y evita al diferente, sometiéndolo a torturas psicológicas desmedidas.

La maternidad sin necesidad de un padre pero considerándolo. La muerte ignorada. El amor que arrasa con todas las estructuras, inoportunando al ser más egoísta y manipulador. La psicología ansiosa de implantar sabidurías de libros en que se considera la igualdad como parámetro básico para encasillar y orientar.

¿Qué lugar ocupa el diferente?

La democracia como un tipo de gobierno ineficaz en que la mayoría puede avanzar en sus intereses mientras la minoría queda mirando sin saber qué hacer. La libertad de quienes aman demasiado ante cualquier adversidad, conociendo sus limitaciones pero evadiéndolas por completo.

Y con respecto a figuras maternas se logran conocer varios estilos, dejando en evidencia cuál es el mejor modelo -al menos para esta historia-.

Madres que acompañan, madres que agobian, madres que eligen por sus hijos imponiéndose y simulando ocupar un lugar que no les corresponde.

Claudio Tolcachir consigue aunar risas y llantos, otorgándole a la mujer un poder merecido, un respeto pretendido y la luz para alumbrar nuevas vidas.

Quien sea judío seguramente reirá a carcajadas por los estereotipos creados en escena. Las raíces originarán diferentes sonidos que vociferarán crueldades, necesidades y modos de ver la vida.

Con silueta femenina, sonando en su nota más grave, las adversidades se harán notar, la oscuridad aparecer y los pasatiempos distraer a quienes más desean algo con la fuerza del corazón. Y eso significa «El viento en un violín»: que las mujeres tengamos la posibilidad de gritarle al universo lo que queremos y lograrlo en algún momento. Que la ferocidad, esa loba que todas tenemos dentro, pueda imponerse ante cualquier obstáculo sin perder de vista el objetivo.

El amor, finalmente, triunfa, enseñándonos que la violencia no es el único camino posible y que, de hecho, su utilización puede traer consigo consecuencias no esperadas.

Después de reír -como si se tratara de una comedia divertida-, la trama cambia su expresión para dar lugar al fundamento de la obra: esa lucha íntima, minoritaria y aún no atendida por quienes aman de una manera no convencional.

El viento en un violín ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Otra manera de amar

Oxímoron1

Los musicales de Héctor Presa tienen esa suspicacia y garantía que nos permiten disfrutar del género sin suponerlo. Estos días de verano, podemos asistir a las funciones al aire libre en el Teatro Larreta, en que la naturaleza cumple nos deleita con su aire y fragancias silvestres.

En esta ocasión, una nueva obra llamada Oxímoron, con el mismo elenco de “Amor sin barreras, lo conocí en el Roca” (2014), expone temas no solo románticos sino emblemáticos como la homosexualidad. Y por qué utilizo esta palabra? Justamente, porque, aún, nuestra sociedad evita abrirse un poco más y dejar de juzgar las elecciones de otras personas.

Por suerte, en los últimos años, los gays y lesbianas han conseguido su lugar sin sufrir demasiado la discriminación e ignorancia de quienes todavía no son capaces de amar sin condicionamientos o pruritos.

El teatro, como expresión artística y social, los albergó (desde hace muchsísimo tiempo) y dio la oportunidad de que encarnen a diferentes personajes así como que toquen temáticas recurrentemente “incómodas” para ciertos sectores.

Oxímoron es una figura lógica en que se usan dos conceptos de significado opuesto y en una misma expresión. Sobre esta terminología gira la dramaturgia de Presa, la cual divierte pero ahonda profundamente en situaciones conflictivas, tan habituales como difíciles de asumir.

Entre coreografías y canciones, la historia consigue un punto sumamente importante: lograr que los espectadores se identifiquen con al menos alguno de sus personajes. Esto lo consiguen gracias a los estereotipos de cada uno de ellos en que se esbozan las características más firmes y contundentes como para percibir a una familia tradicional en que ocurren quiebres como en cualquier otra.

La oscuridad los transforma, los deshinibe; los toca con una especie de varita mágica para que se digan todo lo que jamás se animaron. Pero, en cuanto la luminosidad los invade, la vergüenza los invade por completo sin poder remediar las palabras ya esbozadas.

Un juego de contraste en que el blanco y negro cobra su mayor protagonismo, en que los colores desaparecen y la desesperación los limita.

El statu-quo existe como regla fundamental en este clan que parece ser ejemplo de un país que intenta romper con éste no caprichosamente.

La rutina les recuerda que ninguno tiene que hacer lo mismo cotidianamente sino que es posible transformarse y continuar por otro camino. El amor, es el que triunfa, en cualquiera de sus vertientes.

Oxímoron es una obra de teatro para homofóbicos y no homofóbicos. Para quienes cuestionan, repiten modelos establecidos y consideran qué es lo que corresponde. Oxímoron confirma que nada es lo que parece, que dentro de la luz hay oscuridad y dentro de la oscuridad existe luz.

Esa claridad y penumbra que convive en toda persona terrestre, que la conflictúa, que la hace dudar sin encontrar un camino.

El miedo se demuestra, se siente, vibra en el aire, los intimida y muestra el costado más frágil de cada uno -aquel que no quiere ser mostrado-. Mientras la familia continúa con el proceso de liberación en que expresa todo sin filtro alguno, los minutos pasan y el propósito por el cual se juntaron se diluye para ser dejado en segundo plano.

Lo único que importa es la honestidad brutal y la posibilidad de decirse todo.

Oxímoron es todo lo que nos pasa a todos. Esas contradicciones que forman parte del ser humano por el simple hecho de existir.

Incoherencias obnubilantes que intentan cegar al más estructurado y darle liviandad a quien siente más de lo que piensa. Todo ocurre en esta historia que por momento te hace emocionar, reír, llorar e identificarte con situaciones cotidianas.

¿Quién no ha tenido que pasar por un momento de tensión al conocer una noticia que jamás habría querido escuchar?

Cuanto más se intente tapar la realidad, más saldrá a la luz y, las contradicciones, se harán notar. Las verdades podrán ser dichas sin tener que atravesar las miradas ultrajantes. Aunque los silencios notarán el descontento y solamente la ironía los salvará de lo ya dicho.

El aire de un abanico intentará tapar la sinceridad de una madre que lucha contra todo lo que se le oponga. Pero, su discurso se agotará, demostrando que todos tienen la posibilidad de ser quienes deseen, a pesar de las dificultades que se presenten y de cualquier tormenta que se avecine.

Oxímoron ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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La fuerza del corazón

Otro estilo de vida1

El año 1929 marca un antes y un después a nivel mundial por el gran quiebre económico producido en Estados Unidos. Casualmente, la época de mayor esplendor artístico, para Noël Peirce Coward (actor y dramaturgo inglés), comienza entre 1920 y 1930, al igual que un aumento de su trabajo que coincide con la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué es lo interesante de «Otro estilo de vida» (Design for living)?

No hay un solo aspecto positivo sino varios. En primer lugar, una autobiografía de Coward que tenemos la posibilidad de conocer, profundizar en inclusive sorprendernos por los temas que abarcó en su vida y en la sociedad conservadora de aquel entonces.

La homosexualidad y la homofobia existen desde que el hombre «se civilizó», por eso es que podemos leer todo tipo de relatos vinculados al amor, sobre todo, entre hombres.

En esta adaptación -realizada por Jorge Schussheim-, Gilda Farrell es la protagonista de la historia y, a partir de ella, se van desencadenando situaciones para pensar y repensar la vida.

La dramaturgia se pudo estrenar recién en 1939 y, actualmente, sigue conservando su vigencia argumental.

En segundo lugar, considero que la obra se disfruta muchísimo por su excelencia global. Los diálogos, las expresiones de sus intérpretes, la decoración -que cambia de una escena a otra-, la música que consigue ambientar sonoramente la época y país narrados durante la historia, el vestuario tan fino y estético para que sus personajes actúen completamente.

En tercer lugar, la forma natural en que se expresan los actores como para desentonar con los personajes de Dan Breitman y conseguir marcar una diferencia entre lo real y lo ficticio-sobreexagerado.

Los amoríos de unos con otros y el despertar de cada uno de ellos demuestra cómo es posible romper con estereotipos antiguos. Aquí resaltan los sentimientos, apoderándose de cada corazón y consiguiendo la mayor fortuna que es amar por placer, por convicción y sin culpas mal fundamentadas.

¿Qué sucede cuando un triángulo es perfecto y cada vértice es el turno que se debe respetar para no romper el equilibrio establecido durante tanto tiempo?

Indudablemente, todos los enojos deberán ser dejados de lado para que el deseo siga su curso. Relajados e imperiosamente desprovistos de maldad, cada cual jugará su juego favorito, desarrollará su carrera artística y se reencontrará con quien deba ser. Imantados por una fuerza superior, transitarán caminos impensados y la desaparición física no significará el final sino el principio de un entendimiento simple y espontáneo en que la biología reinará.

«Otro estilo de vida» oscila entre el dinero y la pobreza, el poder y la nobleza; dejando entrever que el deseo es imposible de callar, de abolir y de reemplazar.

Una mujer mostrando su erotismo, brillando y transmitiendo lo esencial femenino. Dos hombres disputándose su cariño y, a su vez, deleitándose con ella. Desde acá podría fundamentar un paralelismo con la sociedad burguesa inglesa, francesa e italiana. Cuestionamientos, críticas y un fuerte desapego a los parámetros sociales ridículamente establecidos.

No existe persona en este mundo que pueda fingir durante mucho tiempo ser alguien que no es. Esta es la gran evolución del pensamiento de su autor y, seguramente, de otros humanos del siglo pasado y del actual.

En cuanto los valores se protegen como joyas, llega el momento en que pierden sus fundamentos, pero, en cuanto se defienden por convicción, jamás pierden sus brillos.

Si bien son tres los actores principales, los restantes cumplen roles fundamentales para comprender el contexto reinante así como la otra faceta de la sociedad: la mayoría que luce sin sentir.

¿Cuál es el problema de amar libremente?

Pareciera ser que en nuestros tiempos aún no entendamos que no hay una sola fórmula para ser feliz y que no se debe vivir copiando sino transitando, conociendo, disfrutando. Posiblemente sea el temor por ser transformado en algo desconocido lo que atormente a tantas almas pérdidas. Posiblemente siempre exista otra esperanza diferente a la vigente para vivir, evitando dar explicaciones de lo que se vive en la intimidad.

Otro estilo de vida ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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El amor es tiempo y el tiempo no existe

Tuya es mi vida

Carolina Papaleo y Rubén Stella protagonizan “Tuya es mi vida” (escrita por Guillermo Camblor y dirigida por Julio Baccaro), también conocida como Yo adivino el parpadeo, dentro de la que se puede vivenciar una comedia dramática con el formato de sitcom.

Este formato que en las últimas décadas ha captado a un gran público televisivo, por suerte, también, tuvo su oportunidad en el teatro.

Ambos títulos rescatan frases de la canción Volver (Carlos Gardel), sobre la que se mantiene el espíritu de lo que fue, de lo que es y de lo que quizás podría ser.

La sala de teatro del Picadilly, fue testigo del debut de esta dramaturgia durante una noche muy especial en que la actriz cumplió años desarrollando su vocación, esa vocación que desde chica llevó en sus venas.

Durante la velada, los espectadores disfrutamos de una puesta en escena en que se recreó la casa de Delia -una mujer que, de un momento a otro, recibió a Pacha, su amor del pasado-. De esta manera, la temática de la obra se centra en el amor, en el resentimiento, en aquellas heridas no cicatrizadas, en el desarraigo y en las oportunidades no vistas con los ojos abiertos por predominar el egoísmo.

No hace falta aclarar que los dos artistas se lucieron ya que es una obviedad y los personajes les calzaron a la perfección. Ella, una profesora y bailarina de tango, débil pero que, actualmente, valora a cada persona. Él, un bailarín de tango que viene con una propuesta de trabajo, supuestamente, inquietante. Se suman al elenco dos personajes secundarios que deleitarán con pasos arrabaleros y el sabor de esta danza tan porteña.

Así, la lucha de intereses ocupará un espacio central y cada uno argumentará lo que sienta, por más que la razón sea dejada de lado.

El tango, como eje social y de comunicación, le permitirá a Pacha rememorar su tierra natal deseando, de cierta forma, no haberla dejado nunca.

Secretos ocultados, tapados y tratados de mantener en la clandestinidad, también tendrán oportunidad de ser dichos, así como aquellas respuestas o planteos irrisorios, ridículos e inclusive no atractivos.

El argumento de la historia tiene la posibilidad de ser visto de dos maneras: por un lado, nos encontramos con una trama tradicional de novela en que surgen situaciones graciosas, románticas e inverosímiles; pero, por otro lado, la profundidad de temas que no son juzgados ni por ellos ni por la dramaturgia -simplemente se plantean superficialmente-.

Considerando estas cuestiones, la ex pareja narra vicisitudes de la vida cotidiana, conflictos que posiblemente a mucha personas le han ocurrido, tragedias inevitables, sinsabores de un romance y alegrías cautivantes.

“Tuya es mi vida” no es otra cosa que el reflejo de una persona en otra, la posibilidad de cambiar y la oportunidad de lograrlo.

Aquellos días en que todo se vuelve oscuro, siempre existirá la luz de la luna que abrace al más débil, otorgándole una confianza absoluta en sí mismo.

Lo que debo resaltar, sin lugar a dudas, es que se puede disfrutar de dos grandes actores, interpretando diálogos interesantes, con muchísimos gags y evitándonos el dolor profundo de un drama tradicional.

El verano en Buenos Aires es desolador en cuestiones artísticas ya que casi todas las obras retoman las tablas en marzo. Por eso, Tuya es mi vida marca la diferencia, junto a otras propuestas vigentes.

Tuyo es lo que quiero y me atrevo a dártelo, tuya es la nobleza que se abre durante la adolescencia dejándola al desnudo. Tuyo es lo que me queda cómodo, lo que me sobra y lo que no sé cómo sobrellevar.

Pero, al transcurrir la historia, sucede un acontecimiento, un quiebre inesperado que entristece y nos hace repensar nuestra vida, la vida de ellos y esas señales emitidas suponiendo que el otro las entendería.

Cuando el mal se avecina, el humano suele cambiar su perspectiva, disculparse e intentar buscar protección. No es momento para cursilerías. El tiempo es otro, la gente cambió, se transformó obligada y ya no podrá borrar el pasado para cambiar el presente.

Una pareja que por momentos parece vivir en el aquí y ahora, atosigada por malas elecciones. Una pareja que intenta confiar en aquello que, sabe, no podrá.

Cada beso y abrazo tienen sus significados, esos que podrían conmover o sanar aquellas heridas en carne viva.

¿Tienen sentido las segundas oportunidades?

¿Qué decisión deberá tomar cada uno?

¿Existe manera de remediar el dolor, esa angustia que te atraviesa de punta a punta?

Tuya es mi vida nos invita a la reflexión sin llegar a deprimirnos, solamente dándonos esa oportunidad de abrir los corazones para conocernos más y hacer el bien.

Tuya es mi vida ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Maestra de primera línea

La suplente25

Ser titular otorga una firmeza y poder que de otra manera no sería posible sentir ni palpitar en el cuerpo.

Tener la certeza de que un puesto es propio y no ajeno, saber que no podrá ser desplazado porque se cuenta con la autoridad para ocuparlo sin tener esa amenaza o incertidumbre.

“La suplente” (escrita y dirigida por Mariano Moro) es una obra de teatro tragicómica que viene a mencionar esos temores, esas sensaciones que se tiene al no tener el puesto de titular y luchar por un espacio de segunda categoría.

María Rosa Frega, interpreta Azucena Marchitte -una maestra que dará una clase muy especial- de la cual formaremos parte pero no como público sino como alumnos; motivo por el cual ocurrirán situaciones cómicas, dramáticas, inimaginables y súper creativas.

Esta docente, ahí, sola, ocupando un espacio escénico que tiene los detalles ornamentales necesarios como para recrear un aula tradicional de antes, con varios accesorios que le servirán a la actriz para montar diferentes cuadros.

La obra se viene llevando a cabo desde el 2001 y siempre fue un éxito, lo cual no es sencillo que ocurra dentro del teatro independiente porque llega un momento en que el público se agota y la cartelera artística de Buenos Aires, agobia y avasalla con sus propuestas.

Cantidad no es calidad y este es uno de los casos. No solamente la dramaturgia es excelente sino que la actuación de María Rosa nos deleita y conmueve durante toda la función. Si bien existen detalles que datan del año de su creación, casi la totalidad de la obra es atemporal.

Mariano Moro logra que redactar un texto bellísimo, inteligente, suspicaz y con el gran desafío de que solamente pueda resultar grandioso al hallar a la actriz indicada para llevarlo a cabo.

Considero que al leer la sinopsis de La suplente, no podrán entender la magnificencia de la dramaturgia. ¿Cuántas señoritas maestras vienen a reemplazar a otras y son burladas por la clase, por los niños?

Azucena tiene la certeza de que ella es mejor que la docente a la cual reemplaza, sin embargo, no puede decirle nada a la cara ni desenmascararla ya que se encuentra de luna de miel, disfrutando de unas regias vacaciones junto a su marido.

Azucena está despechada, envidiosa, se viste como mujer grande, con el pelo recogido, tirante y diciendo las palabras supuestamente correctas. Aunque al no estar presente su competencia, llega un momento de la ficción en que se anima a decirnos todo lo que sufre y, evidentemente, cómo le gustaría mostrarse frente a la sociedad. Para esto se disfraza e interpreta a: Sor Juana Inés de la Cruz, Salomé, Fedra, Tosca, Quevedo y Cervantes, citando a algunos de los personajes más representativos de la historia.

Toda la trama es una pieza artesanal en que frases, versos y acontecimientos son conjugados de tal modo que se puede disfrutar de la literatura en todo su esplendor, de la ópera y de una docente que se descubre como persona y mujer.

Cada expresión que esboza la convierte en esa persona que desearía ser. Pero no deseando ser otro ser, sino ella misma. Transformando su mentalidad, dejándola a la misma en reposo, para sentir abiertamente su esencia. Claro que la energía contenida se expresa de una manera no tan equilibrada pero, al menos, somos su sostén, sus alumnos -aquellos que desea tener para siempre-, sus confidentes y quienes seguramente desearía que ataquemos a la titular.

Con respecto a la titular, no significa que pretenda ser como ella sino lograr ciertas cosas que ésta sí pudo.

Todo su odio es desmedido, atroz, exagerado y poco redituable para su equilibrio mental, un desequilibrio que es mostrado a través de la palabra, la actuación y la danza -en que se satirizan determinadas canciones relacionadas con el hilo conductor principal-.

Sin embargo, gracias a esta primera clase (probablemente la última), logre hacer un click en su vida y cambie ciertos parámetros y rutinas para siempre.

Mientras la interacción con el público se establece como un lenguaje más, la unión de distintos autores se presenta para justificar un estilo de pensamiento y la experiencia de utilizar al teatro como herramienta de comunicación ideológica, suspicazmente -demostrando que una dramaturgia es capaz de contener diferentes lenguajes expresivos para abordar temáticas sociales interesantes, en crisis y ejemplificar a través de esta flor que, marchitándose, envejecía minutos tras minuto.

La suplente fichaMariela Verónica Gagliardi

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La verdad sale a la luz

Bajo terapia6

Cuando una persona abusa de los derechos de otra, no puede ser considerada humana, sino torturadora, débil y cobarde. Por lo general, la propia víctima la defiende asumiendo todo tipo de culpa necesaria como para que su vida no se derrumbe por completo -sin poder ver cómo la misma ya no existe hace tiempo-.

Bajo terapia (escrita por Matías Del Federico y dirigida por Daniel Veronese) es una comedia que entrelaza al humor con el drama de una manera eficaz, gracias al elenco de actores con que cuenta.

Al ingresar en la sala en que hacen psiconanálisis, tres parejas se encuentran entre sí, no pudiendo comprender el motivo por el cual ni siquiera está presente la terapeuta. A un costado hallan diez sobres con consignas a desarrollar.

Preguntas sin respuestas se plantean desde un comienzo y cada uno deberá aportar su granito de arena para que esta sesión grupal, un tanto atípica, surta efecto.

¿Cómo ayudar al otro o a otra pareja cuando los propios conflictos no se asumen ni se resuelven?

Una serie televisiva muy conocida podrá relacionarse con la parte argumental, con el modo en que se lleva adelante la historia y con la propuesta en sí.

Entre risas y llantos, la vida de uno de los integrantes será salvada y el culpable de su desdicha pagará las consecuencias.

Más allá del desenlace, es interesante la interpretación de cada personaje, la conjunción de los mismos, la posibilidad de presenciar una terapia en vivo -al mejor estilo de cámara gesell-, notando cómo tres parejas que no se conocían anteriormente, intentan darle pautas, una mirada objetiva y la opinión sobre sus vidas.

Abrirse y narrar la intimidad no es sencillo, sobre todo cuando la oscuridad es tan grande como para taparla con una mano o un silencio supuestamente oportuno.

Como piezas de dominó, van cayendo una tras otra, hasta hacernos ver varias lecturas posibles para analizar: desde la más simple -basada en un juego- hasta la más compleja en que las miserias más grandes pueden ser exteriorizadas. ¿Es posible romper el secreto profesional? ¿Cuál sería el límite, esa delgada línea, entre el deber ético y el moral?

¿Ficción o realidad?

De esto se trata Bajo terapia, de un atrapante juego de dialéctica en que el primero en pisar el palito será puesto en evidencia.

Se puede juzgar cada teoría, señalar lo inadecuado o disfrutar, simplemente, de una comedia entretenida como espectador pasivo.

Bajo terapia demuestra que la vida es un juego en el cual cada pieza desempeña un rol fundamental, comprobando cómo la palabra hasta de un desconocido cobra valor y logra desentramar los peores momentos de la vida cotidiana.

Mientras el whisky circula por la sala, las botellas se vacían y solo es posible sacarse la máscara. De esa manera quien no tenía valor, lo cobra y puede enfrentar a ese monstruo tan voraz y temido. El suicidio es dejado de lado para valorarse y dejar de valorar a quien no lo merece.

Todo tipo de trastornos obsesivos, conductas psicóticas y paranoides se ponen sobre la mesa; con lo cual todo parece real. Y, justamente, simula ser real por la gran identificación que se produce con los espectadores. Sería algo así como preguntarle a cada uno determinadas cosas para saber que la mayoría padece algún trauma, trastorno o conducta poco sana.

Un grupo de actores sensacionales, dentro de un espacio escénico moderno, sencillo y con lo necesario para que la dramaturgia se desarrolle espontáneamente.

Al tratarse de seis artistas famosos es posible acostumbrarse a los roles que suelen interpretar, pero no está mal sino que el Teatro Metropolitan lleno completamente, justifican cómo el trasladar la televisión a las tablas suele ser exitoso, sobre todo en temporada de verano en que la gente busca distraerse con propuestas divertidas.

Bajo terapia y bajo juramento, todo saldrá a la luz, hasta que la misma sea apagada.

Bajo terapia ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Pasional como ninguna

La Celia15

Para ser una grande hay sentirlo, actuar con convicción y pisar firme.

Allá por los años 20′, una argentina decidió migrar para España, ese país tan similar al nuestro en varios aspectos. Desde ese entonces, se enamoró de dichas tierras y las puertas se le abrieron una tras otra.

Su éxito pudo ser debatido, discutido o envidiado pero, lo único cierto, es que Celia Gámez fue y sera una divina del teatro musical, de revista, de la zarzuela, del tango y de cada melodía desencadenante que penetraba en los corazones aventureros.

Argentina y Española, realmente no importa su nacionalidad sino la trayectoria que tuvo, su pasión por la música, el baile y el canto. Impuso modas como el pelo corto en una época monárquica, los colores y vestuarios, y la valentía por seguir adelante sin dejarse abatir.

Causalmente, el Maipo Kabaret le abre las puertas a esta obra (escrita y dirigida por Emilio Sagi) que no es ni más ni menos que un viaje por el tiempo, recordando los momentos más importantes de su vida personal, artística y varias anécdotas que se entrelazan durante la dramaturgia. Causalmente, el mismo teatro en el que estuvo actuando Celia, brillando como siempre lo hacía.

No es fácil hacer de ella, interpretarla ni encarnarse en su piel sin quedar en ridículo. Para esto, Ivanna Rossi aparece en escena junto a cuatro baiarinas-coristas (Jimena González, Virginia Kaufmann,  Virginia Módica y Pilar Rodríguez Rey), transitando un camino realmente conmovedor, perfecto y suspicaz. Contextualizan cada escena, tres grandes músicos (Santiago Rosso en piano, Juan Pablo Togneri en contrabajo y Natacha Tello en violín), que en vivo logran introducirnos en esta historia que mezcla la intimidad con el arte absoluto.

Un café concert es mucho más íntimo que una sala de teatro, motivo por el cual resulta emocionante estar allí en el público, aplaudirla, lagrimear y sentir como al resto de los espectadores les pasa lo mismo.

La Celia, nuestra Celia, allí, tan cerca y tan lejos. En otro continente y en el nuestro, intentando decidir su suerte, intentando no equivocarse, pretendiendo ser feliz.

“A media luz” abrió el show, trayendo la nostalgia sin anestesia. Así, el climax fue preparándose para un musical excelente en el que se lució todo: vestuario, iluminación, escenografía, actuaciones, coreografías y cantos.

Quiero tu amor solo para mí esbozaba una de las letras, haciendo dando el puntapié para el tema siguiente (La novia de España).

Como las frases y dichos que suelen comentarse, quien tiene dinero no tiene amor. Y, podría decirse que ella no contó con mucha suerte para lo segundo, si bien su propósito no fue enriquecerse sino hacer lo que amaba.

Tuvo muchos enamorados y uno de ellos fue Don Alfonso XIII -rey de españa-. Pero, ni siquiera cuando creyó conocer al hombre de su vida le duró para siempre, siendo engañada de una manera tristísima, no teniendo el valor como para separarse de ella sin hacerla sufrir una humillación.

Todas las canciones que interpretó tuvieron un tinte diferente, aunque siempre girando en torno al romanticismo. Así presenciamos performances graciosas, trágicas, tristes, dramáticas, cómicas.

Una actriz de esta categoría puede hacer el rol que quiera, no tiene que esperar un casting sino, simplemente, presentarse.

Un beso de amor no se lo doy a cualquiera (El beso), decía Celia, confirmando su dulzura y respeto de su corazón.

Tuvo la posibilidad de tocar con Carlos Gardel, en España, y quedar atrapada en ese sentimentalismo en que se supone hay que decidirse entre una u otra patria.

Quiero que mi novio sea portero de un equipo de fútbol (canción representada dentro de la zarzuela Las castigadoras)

“Pichi” y “Los nardos”, fueron sin lugar a dudas sus canciones más exitosas a lo largo de su carrera, marcando un antes y un después. Así como Las Leandras se erigió como una obra de gran prestigio.

“¡Viva Madrid!”, “¡Tabaco y cerillas!”, “Mírame”, “La estudiantina portuguesa”, “La luna de España», “¿Me voy o no me voy?”, fueron algunas de las canciones que sonaron durante la encantadora velada en que el público adulto –en mayor parte grande– se entregó al viaje propuesto por el elenco.

Frases como Tienes más humos que el tren (¡Tabaco y cerillas!) o Me voy o no me voy por ser la que yo soy (¿Me voy o no me voy?), le otorgaron a Celia Gámez su personalidad, su portación de artista pasional como todo lo que miraba y tocaba.

Toda su vida fue intense y el año 1937 (durante plena Guerra Civil Española), decidió volver a la Argentina, huyendo con lo puesto, desesperada, buscando encontrar algo de paz. Aunque, tiempo después su corazoncito le dictó que debía retornar a Europa. Solo escogió la Argentina como lecho de muerte.

La florista viene y va, y sonríe descará, por la acera de la calle de Alcalá (Los nardos).

Mariela Verónica Gagliardi

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