*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Una dura pero mágica vida

Don´t stop me now - 19 de abril 2017

Ficha Don´t stop me nowEs difícil hablar de alguien que ya no está en este mundo. Más cuando su música y trayectoria marcaron un antes y un después, indefectiblemente. Siempre lamenté no haber podido ir a uno de sus recitales, vibrar en la sintonía de su universo, de sus melodías y agradecerle por su talento inigualable.

Considero que fue el líder del mejor grupo internacional en lo que respecta al rock.

Mariano Zito y Sebastián Prada se aventuran a recorrer la vida de Freddie Mercury (Farrokh Bulsara, su verdadero nombre), sus vínculos amorosos, la relación con su madre, su adicción a las drogas y la música como verdadero cable a tierra.

Porque verlo padecer no es la intención de este musical, titulado Don´t stop me now (con dirección de Sebastián Prada) sino acercarnos a sus canciones, a una historia entretejida a través de las mismas y a sus shows que lo despertaban, mágicamente, ante cualquier adversidad.

Porque un artista es artista en la enfermedad, en el padecimiento, en los mejores y en los peores momentos de su existencia. Y este fue un claro ejemplo de ello.

El primer acierto de este espectáculo es no realizar un tributo. A partir de aquí, todo lo venidero es increíble. Mariano Zito no imita al artista sino que le otorga un propio sello, una impronta personal a través de la cual consigue contar la vida de Mercury, cantando. Porque no hacen falta más palabras que las del artista.

La sala de café concert del Maipo Kabaret se vistió para la ocasión y tanto Zito como Maia Contreras y Melanie Lorenzo pudieron tener todo el espacio a su merced. De esta forma, no existieron mejores o peores ubicaciones para presenciar el espectáculo ya que éste giró en derredor.

Observando la historia familiar, la tensión entre Freddie y su madre, el romance con su mujer y, por momentos, a la banda de músicos (muy power y talentosa) en el escenario; me llevé conmigo la visión de Queen a partir de sus autores.

Con un repertorio de más de 14 canciones, entre las que escuchamos: I want to break free, Under pressure, It´s a kind of magic, Play the game, Save me, Somebody to love, Hard life, entre algunas de las más representativas de la historia (a la que se suman otras tantas más y la que da lugar al título del musical), fue posible tararear o cantar por lo bajo, acompañando a los músicos.

Una noche única e íntima que nos unió en tiempo y espacio durante una hora. Que nos demostró dónde está el límite entre sufrir y disfrutar, entre encontrar el verdadero amor y jugar a esquivar los prejuicios sociales. Porque una adicción, en este caso representada por la droga, quizás responda a la desesperanza. Conseguir que una sustancia, un algo externo, salve y devuelva la paz tan añorada.

Si bien el show plantea un enfrentamiento entre sus deseos, en verdad su vida real giró en torno a su carrera musical y lo demás. Y, me atrevo a decir lo demás, porque cuando sintió que sus días estaban contados no luchó sino que se dio por satisfecho. ¿Qué más podría lograr después de tanto?

Con respecto al presente espectáculo es interesante la manera en que se aborda, en la que la sincronización y agilidad de los tiempos consiguen hilvanar las melodías más exitosas y conocidas, convirtiéndolas en un solo tema. No existen baches ni silencios sino una continuidad perfecta que da la sensación de estar inmersos en una única canción integrada por pequeñas partes. Tres interpretaciones comprometidas, que permiten conformar este recital biográfico y único que dará que hablar.

Una voz diferente, oriunda de África, con un estilo particular que consiguió cautivar a millones de fanáticos en todo el mundo. Aquí, una voz natal que tiene su impronta, que no imita sino que pisa fuerte, que recorre la pista, las tablas, acompañado por luces azules, naranjas (y de varias tonalidades más), el mobiliario y las miradas del público, llevándose los mejores aplausos que pudiera tener.

A su vez, estamos allí, presentes, homenajeando a nuestro ídolo, recordándolo y sintiendo que mientras existan artistas contemporáneos como los creadores de este show, seguiremos teniendo la oportunidad de sentir por nuestras venas que Queen está vivo más que nunca.

Mariela Verónica Gagliardi

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No hay que juzgar antes de conocer

Shrek

Los cuentos de hadas, princesas, príncipes y demás personajes tradicionales para niños; no tienen el mismo lugar ni la misma enseñanza.

Aquellos pobres pequeños que se sienten muchas veces obligados a vestirse de una manera, con un color que se supone femenino o masculino, a frecuentar determinados lugares y a utilizar ciertas palabras por mandatos sociales; no tienen espacio en esta comedia musical que está basada en la película Shrek (la cual se origina gracias a la novela de William Steig).

En el año 2001 se lanza el film que tino de verde la historia del ogro, el prejuicio de lo que se consideraba como desagradable, poco estético, anti-heroico y feo. No es en “Shrek, el musical” (dirigida por Carla Calabrese) que un príncipe rescata a la princesa que se halla prisionera desde los siete anos.

Una puesta en escena con todo lo que tiene que tener un musical para brillar y destacarse, para entretener a chicos y grandes, para hacer revivir el film estadounidense, sus momentos más tensionantes y dignos de disfrutar en familia.

Los cuatro protagonistas: Shrek, Fiona, Burro y Lord Farquaad; son increíbles. Con un carisma sorprendente, con talento único y con esa gracia que se precisa para llevarse al público en el bolsillo enseguida.

Así es Shrek que cuenta su sufrimiento, como sus padres le dieron libertad y el sintió abandono; el Burro que tiene mucha suspicacia y necesidad de tener un amigo; Fiona que desea todos los días de su vida poder vivir como quiera, terminando con el hechizo que le hicieron de niña; y Lord que solo necesita una esposa para cumplir con su egoísmo y convertirse en Rey.

Pablo Sultani consigue plasmar y proyectar una voz impostada que realmente se asemeja al mundo animal. Sin siquiera hacer esfuerzo, así se percibe y desde sus manos gigantes hasta su brutalidad, le otorgan el poder para rescatar a la mujer que ningún caballero valiente consiguió.

Mela Lenoir, interpreta a una princesa muy suave, delicada y con una belleza que se plasma tanto en su rostro como en su gracia.

Esta dupla se fusiona deleitosamente y, juntos, logran cantar como humanos y ogros, venciendo todo tipo de fronteras y encontrando lo que buscan.

Sin lugar a dudas, quien se gana el corazón de todos es el simpático burro, quien con ternura, paciencia y humildad puede obrar de mediador y ganarse el lugarcito que tanto necesitaba. Talo Silveyra, con una sonrisa y desplazándose de un lugar a otro del pantano, demostrando que toda cobardía puede ser superada con amor y confianza tanto en sí mismo como en los demás.

Y, con respecto a Roberto Peloni, considero que lleva a cabo el personaje más difícil ya que no debe solamente hacer valer su propio cuerpo sino el de un títere, motivo por el cual los movimientos y acciones que se observan, pertenecen a otro ser, movido por sí mismo. Esto se torna muy atractivo ya que puede bailar coreografías, saltar, montar a caballo y sorprender con sus habilidades.

Es justo destacar a todo el elenco ya que, en conjunto, es como se consiguen tan buenos resultados. Pero, debo resaltar algunos momentos ya que sino la nota seria eterna.

Una de las escenas más lindas se produce cuando se encuentran los aldeanos con Shrek, se conocen, se odian y, pasadas ciertas circunstancias logran entenderse. Los aldeanos buscaban lo mismo que todos los integrantes de esta historia: ser libres y felices.

Son muchos los valores que están impregnados, fuertemente, a lo largo de la dramaturgia y en cada una de las canciones vocalizadas. Justamente, las letras de dichas canciones son las que llega al imaginario social y que quedan guardadas den el corazón. La animación llevada a escena, también, consigue su objetivo de conmover y dejar grabadas imágenes en cada uno de los espectadores.

Los personajes de cuentos clásicos ya no sirven, quedaron obsoletos y, sus dueños, se quieren deshacer de ellos. Pero, al igual que otras historias, Pinocho, la Bruja, el Hada madrina, entre algunos de los que aparecen: tienen voz y voto. Saben lo que quieren y no van a darse por vencidos. Como una rebelión en la granja, esta manifestación les surge desde lo más profundo.

En cuanto a otra escena importante y fabulosa, se encuentra la del trío conformado por tres Fionas: la niña, la adolescente y la adulta. Las tres mujeres son una misma y lucharan hasta poder salir de ese castillo en que se encuentran prisioneras. Sobre todo, la adulta, cantara con su ukelele y, añorando, cumplirle a la mas niña.

Son muchos los títeres de varillas que se ven en escena, durante breves momentos y muy bien confeccionados.

La dragona, tildada como un animal feroz, que tira fuego y rodea el gran castillo, también tiene su lado débil y frágil. Esta dragona, además, está interpretada a nivel físico por un animal enorme que es movido por tres artistas y, a nivel vocal, por Maia Contreras que con su canto cautiva enormemente.

El juzgado juzga y, esto, es más común ver de lo que se pueda creer. Es así como Fiona le dice a su nuevo amigo: «No está bien juzgar antes de conocer».

Shrek y Fiona se comportan infantilmente y Burro puede unirlos diciendo lo que piensa: “voy a buscar leña para avivar el fuego”.

Dos seres que son diferentes, que tuvieron vidas muy distintas pero que los une el sufrimiento y las ganas de estar bien. Que buscan y viven sin maldad. Dos infancias que se comparan bajo la canción “Lo mío fue peor” y gracias a las melodías tan sentidas se enamoran.

«Shrek, el musical» tiñe de verde los rosas y celestes, con gamas de todos los colores, con simpatía, talentosos artistas, una dirección impecable y el sello de Gaby Goldman.

De Broadway a Buenos Aires, para demostrar que el limite geográfico es simplemente eso y que el amor puede estar en el lugar menos pensado.

Mariela Verónica Gagliardi

ficha Shrek el musical

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Las épocas cambian, el amor no

Amame a través de los años11

“Amame a través de los años” (con dirección general de Mónica Buscaglia y dirección musical de Santiago Otero Ramos) es una pieza sonora que integra canciones de amor.

Dos mujeres (Marisa Ini, Maia Contreras) y dos hombres (Marcelo de Paula, Walter Canella) coquetean, se miran. Luego, otra pareja hace lo mismo. Cada cual a su manera, sin vergüenza, mostrando lo más lindo de sí mismo.

Dan un repertorio muy amplio, todo abocado al romanticismo de diferentes décadas y ritmos. Por otro lado, todos los artistas se pueden lucir por igual ya que -por momentos oímos a un solista con coros de los tres cantantes- y, por otros momentos, los cuatro tienen el mismo protagonismo.

Este musical es sumamente entretenido y lo que merece un destaque es la adaptación de las letras -del idioma original que es el inglés, al castellano- que suenan espontáneas y parecen en Amame a través de los años5nuestra lengua. Esto es difícil de lograr y este espectáculo lo consiguió.

Por otro lado, el tinte humorístico es cálido y con la dosis justa como para mantener un ritmo estable a lo largo de la obra.

La propuesta de “Amame a través de los años” es literal: cuatro personas se encierran en una especie de máquina espacial que los lleva a distintas épocas (para las cuales están lookeados, siendo que cada cantante caracteriza a una determinada) y ritmos bien marcados.

Este viaje musical nos hace sonreír, lagrimear, recordar, sentir, anhelar y, por sobre todas las cosas, soñar.

La lista de canciones que suenan es realmente amplia: El amor es algo esplendoroso, Yo lo seguiré, Yo soy aquél, Quiéreme siempre, Zíngara, Pon tu cabeza en mi hombro, Mi hombre, Hay humo en tus ojos, Solo tú, Detente en nombre Amame a través de los años9del amor, Tú eres mi destino/Melodía desencadenada, Un gato en la oscuridad, Yo que no vivo, No me traes flores, La rosa, Sabés a dónde vas?, Por qué los tontos se enamoran?, No tengo nada, Dalila, Reacción en cadena, Tanto amor, Ya no hay forma de pedir perdón, No hay más lágrimas, Mix teléfonos: Lo harás-Hola-Llámame-Te llamé porque te amo, Como yo te amo, Aquí estoy, Todo lo que necesitas es amor.

Sin lugar a dudas, tal repertorio, sería imposible de ejecutar sin cantantes e intérpretes de nivel, junto a un director musical que los coordine. En este caso el director es también el pianista del musical, que interviene en pequeños fragmentos de la obra.

Mientras escuchaba cada canción iba hilando en mi cabeza ciertas conexiones como para deducir su orden, su sentido y la coherencia. Pude deducir que La rosa Amame a través de los años14es el tema que marca un quiebre en el musical ya que esta canción no solo toca el ámbito del amor sino de la soledad. Dice que lo más importante es el amor.

Todas las cursilerías, miraditas de reojo, hombritos y pasos seductores; tienen su momento hasta que La rosa hacer incursión en el escenario. Esta canción es la que dice: muy lindo el amor, pero abran los ojos, toquen tierra firme y, luego, sigan queriéndose. Es la que permite traer una dosis de realidad, cortando con el enamoramiento fugaz, para demostrar que lo que perdura con el tiempo es el amor. (…) “Aprenderé que amor es todo” (…) “y en la rosa vendrá tu amor”.

En cuanto a la escenografía, no solo tiene recreada una máquina (como les mencioné anteriormente) sino distintos tipos de luces y humo que permiten viajar más cómodo en esa nave que va lento o rápido de acuerdo a sus notas en el pentagrama.

Amame a través de los años7

¿Será posible amar a través de los años? ¿Qué es amar? ¿Qué es caminar juntos o volar juntos?

Este es un musical para descubrirlo.

Mariela Verónica Gagliardi