*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Magalí Sánchez Alleno’

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Compartiendo, todo se vuelve menos duro

Melodías de diván1

Bárbara y Verónica: ¿quién soy yo?

Elena: qué curiosidades tiene la vida, ¿no?

Verónica: a veces hacemos cosas imperdonables para seguir viviendo…

Elena: yo hice algo imperdonable.

Quién no habrá pasado por el consultorio de un psicoanalista para entender o ser ayudado durante algún proceso difícil de la vida o por el simple placer de saber cómo seguir en pie en este conflictivo mundo moderno.

Melodías de diván (escrita y dirigida por Gastón Marioni) sube a la cartelera porteña haciéndole frente a Rolón quien se encuentra a tan solo unas cuadras. Pero, esta historia interpretada solo por mujeres es pura ficción y no precisa exponer la intimidad de ningún paciente. Entre canciones románticas, melancólicas y nostálgicas es como los boletos más reconocidos vox populi llegan a un espacio colmado de una atmósfera cálida y con aroma a fresa.

La dulzura de cinco artistas que muestran el interior de cinco personajes encantadores que, si bien están estancadas, logran descubrirse unas a otras hasta hallar una verdad que las modificará para siempre.

Melodías de diván es, sin lugar a dudas, la privacidad sin velo que se erige como provocación a quienes no se animan a sentir.

Cada una tiene un trauma o algo que resolver y, evocando fragmentos de canciones es la manera que encuentran para canalizar sus angustias.

Lejos de ser un musical frívolo y que pretenda sorprender y envolver en pura adrenalina, Gastón Marioni deslumbra con los diálogos creados junto a su compañero, el talentoso Hernán Matorra en el piano -ubicándose en un espacio también íntimo-.

Con Arráncame la vida (interpretada por Graciela Pal) se abre esta velada realmente sutil, que tiene una estética y vestuario preciosos, una iluminación que intimida a quien tiene la palabra y evita a quien debe silenciarse. Así, los temas surgen como un volcán en erupción hasta que la lava corre más rápido que la luz.

Nada, Quizás, quizás, quizás y A mi manera; son algunas de las canciones que entre bolero y tango se turnan para llenar el espacio de sus propios sentires, aquellos que se identificarán, seguramente, con nosotros y nos veremos reflejados en autores tan reconocidos por el ambiente musical.

Pero, ¿qué es lo innovador y suspicaz de esta propuesta artística?

El modo de construir historias independientes y, luego, unirlas de tal forma que nunca parecieran haber sido muchas sino una sola. Como Woody Allen con sus guiones, Marioni tiene esa misma destreza para presentar a un personaje como por ejemplo el de la periodista Raquel Antolínez, (Ana Padilla), al instante a las divas Elena Da Ruggiero (Graciela Pal) y Sara Fingerman (Roxana Randón); y el de dos profesionales de la salud mental: Verónica Schultz (Julia Zenko) y Bárbara Urquiza (Magalí Sánchez Alleno), sin que podamos comprender qué vínculo o relación las une, qué es lo que las hace tan particulares o esenciales en esta dramaturgia. Pero, en breves momentos, se entiende el hilo conductor y la finura con que se van contextualizando los discursos de cada una.

Existen muchísimas obras, vigentes, que encaran la temática de psicólogo-paciente o de terapia grupal sin profesional -por diferentes motivos-. Lo cautivante aquí es que la figura del licenciado no es la de un mero erudito perfecto que tiene que dar cátedra de sus conocimientos académicos sino la de una psicóloga que, además, es persona y como tal sufre, ama, odia y se desespera cuando no puede resolver aquello que tanto la aqueja.

El universo de Melodías de diván es claro y confuso, como cualquier vida que ingresa a un sitio para salir modificada. Como las palabras dichas en voz alta para lograr cambios en los demás y no un mero descargo. Así, una ex diva sufre y deambula, literalmente hablando, otra cantante sin voz no quiere asumir que hace play back, la periodista toma nota de todo -encauzando lo que tanto la aqueja- y dos contenedoras sociales rebalsan cuando asumen lo que les toca.

Cinco vidas únicas que se conocen, que comparten un día de terapia grupal y, a partir de allí, salen siendo otras. Intentando ayudarse unas a otras y sintiendo pena de lo que le toca vivir a cada una.

Mientras un show es preparado, los ensayos de La Gaviota se suceden en el aire y todo lo proyectado se posterga por el presente, aquel presente que determina un antes y un después en el camino de estas valientes que triunfan en la mejor empresa: la personal.

Si no se quién sos, ¿cómo voy a saber quién soy yo?

Elenco: Magalí Sánchez Alleno, Roxana Randón, Graciela Pal, Ana Padilla, Julia Zenko. Libro: Gastón Marioni. Arreglos musicales: Hernán Matorra. Dirección musical: Hernán Matorra. Puesta en escena y dirección general: Gastón Marioni. Las funciones son los martes 20.45 hs. Teatro Picadilly.

Mariela Verónica Gagliardi

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Los ochenta del musical

Sr. Imaginación

Hay espectáculos para niños que, muchas veces, pretenden replicar ciertos programas televisivos o películas de Disney, montando obras de bajo presupuesto y, dejando relucir que no se puede aspirar a aquello que no se tiene con qué. Y haciendo hincapié en este cuestión, no me refiero solamente a un tema económico sino al despliegue y creatividad que debe tener una obra para lo más chiquitos, a quienes se sigue subestimando.

Estas vacaciones de invierno, las princesas volvieron a escena y, por suerte, varios productores y directores apostaron por explorar diferentes historias que despierten en los niños la curiosidad y las ganas por encontrarse a sí mismos en momentos de aburrimiento total.

Sr. Imaginación (escrita y dirigida por Pablo Gorlero) es una excelente propuesta para compartir en familia. Y, por qué digo esto. Porque es uno de los periodistas de teatro que más conoce de musicales y que consiguió armar su propio espectáculo rescatando las canciones que escuchábamos -nosotros los adultos- de pequeños.

Así, María Elena Walsh, Gabi, Fofó y Miliki, Pipo Pescador, Julieta Magaña, el Topo Gigio, Enrique y Ana, Flavia Palmiero, Cantaniño, entre algunos de los que suenan en escena; permitirán que la cultura no se ahogue en aguas turbias y comerciales.

Elis (Elis García), Magalí (Magalí Sánchez Alleno) y Florencia (Florencia Benítez) son hermanas y tienen dos problemas: uno es que se tienen que mudar y, la otra, que al crecer olvidar ciertas cosas importantes.

Los recuerdos no tardarán en llegar y cada juguete, objeto y canción las trasladarán a aquellos años en que la magia se apoderaba de sus risas. Para ello una voz del más allá (Sr. Imaginación) las guiará por un sendero de luz en el que deberán confiar en sí mismas para encontrar su corazoncito infantil, aquel que las hará saltar nuevamente a la soga, al elástico, encontrar un cassette, la pepona gigante y llegar a la conclusión de que en verdad la música es la única encargada de despertarles esa melancolía por el pasado en que fueron tan felices y puedan recuperar lo que creían olvidado.

Durante el recorrido por este mundo mágico y asombro también tendrán la oportunidad de conocer a un superhéroe que es más bien un antihéroe, aunque luce como el primero con su capa. Él es Pablo Graib, quien se unirá a las tres jóvenes para entonar los versos más bonitos de la infancia. Quizás, los niños de ahora no tengan la posibilidad de conocerlos en su totalidad (eso dependerá de sus padres y entorno), entonces esta obra cobra, aún, más importancia ya que les permite escuchar una música que en los 80´ y 90´ desfilaba por todos los hogares, siendo la protagonista de nuestros primeros pasos en la vida.

Canciones para dormir, para saltar, para conocerse, para ser feliz. Canciones para todo y todos. Canciones populares y creadas para artistas de verdad que buscaban quedar en el imaginario social y colectivo. Canciones que buscaban unirnos y enseñarnos dónde se encontraba la felicidad. Canciones sin insultos ni degradaciones, ni bajezas.

Toda la historia sigue su recorrido hacia el pasado, enamorándose, conociéndose, jugando y representando situaciones hasta que aparece Aberdinangus (Facundo Magrane), un peculiar y encantador personaje que les recuerda un aspecto importante de la vida: el de no discrminar al diferente.

Juntos, con un vestuario lleno de colores -estilo vintage-, con una puesta en escena también en diferentes tonalidades y una iluminación que, en conjunto, cumple un papel fundamental en la obra; se consigue un producto novedoso, atractivo y en el que los artistas incluyen a los niños, haciéndolos partícipes del espectáculo. ¡Y qué importante que es esto! Que bailen juntos, que se conozcan, que bajen del escenario para cortar, al menos por un momento, la distancia que los separa.

Los cinco actores del musical tienen realmente destreza para las tres disciplinas y esto tiene un valor agregado. Cantan en vivo, bailan en vivo y actúan en vivo. Así debe ser una comedia musical que pretende ser mencionada como tal.

Gorlero merece una felicitación por llevar al Teatro Astral este colectivo de melodías que todo adulto de al menos treinta años conoce y desea, al menos durante una tarde, revivir.

Mariela Verónica Gagliardi