*** Agosto 2019 ***

Entradas etiquetadas como ‘Luciana Mastromauro’

Minientrada

Los rotos, de Alberto Ajaka

Los rotosColectivo Escalada presenta

Los Rotos – Temporada 2019.

Promociones: 2 entradas x $600 / 3 entradas x $750

Premios y Nominaciones

Premios Trinidad Guevara 2018

Nominación Mejor Director: Alberto Ajaka.

Nominación Mejor Actor de Reparto: Leonel Elizondo, Fernando Contigiani García, Darío Levy

Nominación Mejor Escenografía: Rodrigo González Garillo

Nominación Mejor Iluminación: Adrián Grimozzi

Premios Luis Vehil 2018

Mejor actor de reparto: Leonel Elizondo.

Nominación a Mejor actor de reparto: Fernando Contigiani García.

Nominación a Mejor actriz de reparto: Gabriela Saidón.

Premios Teatro del Mundo 2018

Mejor Escenografía: Rodrigo González Garillo.

Trabajo destacado en Iluminación: Adrián Grimozzi.

Trabajo destacado en Fotografía: Gaspar Kunis.

Veinticuatro horas en Punta Esquina, la frontera entre el Barrio Obrero y La Villa. De sol a sol los rotos pasan, y tanto es lo que pasa, que no hay quien lo aguante. Anhelos de abundancia, promesas de amor obscenas, segundas marcas y el ruido de las rotas cadenas de esta libertad que se pudo conseguir. Los pedazos rotos de un sueño destruido por la mentira y el garrote. Y entonces ¿por qué habría de ocurrir el milagro? Los Rotos, un grotesco fantástico.

Los títulos de las últimas tres obras del Colectivo Escalada dan cuenta, en formato de trilogía no especulada, de una obsesión: ¡Llegó la música!, El director, la obra, los actores y el amor, y, El hambre de los artistas. La pretendida terapéutica del Teatro nos permitió seguir adelante sin haber llegado a ningún lado. Agotados de aquello, aquí estamos otra vez en búsqueda del preciado tesoro que no pasa de moda : las muecas frágiles de la risa y el dolor.

A mediados del 2016 comenzamos con Los Rotos. Caprichoso, antojadizo, personal, vacilante entre el orden real y lo sobrenatural. Grotesco fantástico, lo llamamos.

Como sea… Dentro de lo que se pudo, hicimos lo que se nos cantó.

Autoría: Alberto Ajaka

Actúan: Fernando Contigiani Garcia, Leonel Elizondo, Sol Fernández López, Karina Frau, Georgina Hirsch, Luciano Kaczer, María Emilia Ladogana, Darío Levy, Luciana Mastromauro, Camila Peralta, Andrés Rossi, Gabi Saidón

Vestuario: Betiana Temkin

Escenografía: Rodrigo González Garillo

Iluminación: Adrián Grimozzi

Música: Alberto Ajaka, Jose Omar Ajaka

Fotografía: Gaspar Kunis

Asistencia de iluminación: Juan Seade

Asistencia De Producción: María Villar

Asistencia de dirección: Hernán Ghioni

Producción: Silvina Silbergleit

Dirección: Alberto Ajaka

Compañía: Colectivo Escalada

Duración: 100 minutos

EL GALPÓN DE GUEVARA

Guevara 326 (CABA)

Teléfonos: 11-3908-9888

Entrada: $ 350,00 – Miércoles – 21:00 hs

Anuncios
Minientrada

En lo imposible está la realidad

Luisa1

Existen temas más controversiales que otros, existen situaciones más dolorosas que otras y etapas en que la imaginación puede llegar a ser la única aliada.

“Luisa se estrella contra su casa” (escrita y dirigida por Ariel Farace) engloba estas cuestiones y profundiza en ellas, de tal modo que recrea lo más noble de un ser humano.

El título es asombroso, fuerte y con un significado que no podrá saberse hasta comenzada la obra.

Luisa (Luciana Mastromauro) es una madre que se quedó sola en una enorme casa, la cual considera como su mundo. Bueno, en realidad uno de sus mundos ya que el segundo es el supermercado al que acude en todo momento.

Su modo de ser y de conectarse con los demás es un tanto peculiar, permitiendo que conozcamos su vida, sus preocupaciones y ese dolor tan imposible de sanar.

Acaba de sufrir una pérdida y no le será fácil seguir adelante. De hecho, su mente está un poco confundida y el bloqueo que tiene no le permite vincularse del todo con otras personas. Un vecino, músico, (Guido Ronconi) tendrá el honor de ser silenciado cuando ella lo ordene, para más tarde seguir escuchando una misma melodía que acompañará a la dramaturgia hasta su desenlace.

Como escenas que también se reiteran, de un momento a otro, pretenden demostrar la rutina de esta pobre mujer que no sabe cómo hacer para llenar esos huecos de soledad, a diario.

Por un lado está tratando de atravesar un duelo, sin apoyo de alguien. No parece tener más que a sus productos. Sí, productos de limpieza que compra en las góndolas del mercado, a los cuales les deposita su cariño y dedicación total.

Mientras los recuerdos la invaden por completo, conocemos cómo era la Luisa de antes, la felicidad que le daba ser llevada en un carrito, elegir la comida y estar pendiente de su hijo.

Pero, aún sin vestirse de negro, su rostro refleja el dolor que siente. Ella recuerda, sueña, imagina que un Odex (Juan Manuel Wolcoff) es su amigo, que viven juntos. Y, en cierta manera, eso ocurre en escena. Al menos, tenemos oportunidad de presenciarlo, de notar cómo necesita comunicarse con alguien. En este caso se trata de un producto de limpieza que no le cuestiona ni reprocha nada, solo obedece sus órdenes, las cuales son impartidas en carácter de urgencia.

Una urgencia no puede olvidarse, como tampoco un accidente o imprudencia. Esa sensación de no haber podido estar allí, de no haber podido hacer algo -por más pequeño que sea-, angustia infinitamente.

Con respecto al argumento de la historia, existen varias cuestiones a resaltar: por un lado, la denotación del título de la dramaturgia que está íntimamente relacionado con el accidente que ocurre en cierto momento. Por otro lado, la necesidad de Luisa por estar en lugares cerrados como pueden ser su casa y el supermercado. También, la atmósfera que se crea ella misma en su cabeza, la cual se traslada a convertir su hogar en su mundo ideal. Y acá me detengo un instante.

Su casa, confeccionada ecológicamente por cajas de cartón de diferentes cosas, le permite a ella y los demás personajes de la obra; trasladarla o moverla de diferentes maneras para narrar un suceso externo o interno.

Ese hogar es un universo limitado y, sin embargo, su mente es quien no la abandona jamás.

Toda la historia es sumamente coherente, muy bien interpretada y con una intimidad realmente perfecta.

No existe posibilidad de no crear una conexión con su argumento ya que todos hemos perdido a alguien, todos hemos padecido la soledad y todos seremos nuestros principales motores que impulsarán nuestro querido cuerpo.

La inercia le permite empezar, continuar y repetir la misma situación. Como si nada hubiera ocurrido en el medio, a pesar de que su corazón le recuerda que ya nada será como antes.

En lo imposible está la realidad esboza Pedro (Matías Vértiz) a su madre en un momento de la dramaturgia, para demostrarnos cómo lo supuesto puede ser modificado al extremo. De ahí en más, varias situaciones no comunes desfilarán delante de nuestros ojos, enseñándonos que se puede volar sin tener alas y estrellarse aún sin andar en moto.

ficha Luisa

Mariela Verónica Gagliardi

Nube de etiquetas