*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Entrevista a Lucas Palacios

¿Por qué una dramaturgia que gire en torno al perdón?

No creo que la dramaturgia esté supeditada al perdón; pero sí pienso que es una característica del personaje de Pedro. Tiene que ver con sus ganas de ser aceptado constantemente. Siempre pide permiso, no quiere dañar porque piensa que si se enojan con él, ya no tiene posibilidad. Por eso pide perdón.

Una sala de espera en un hospital, en el sector más temido por todos. ¿A qué se debe esta elección?

La sala de espera surgió de la investigación con los actores. En un primer momento todo sucedía en un velorio, después mutó a la sala de espera. Creo que la proximidad de la muerte nos hizo pensar en la vida. Ante una vida que se termina, uno se pregunta, indefectiblemente, qué va a hacer con la suya propia.

¿Considerás que vivimos en una sociedad que habla demasiado?¿Del dicho al hecho hay un largo trecho?

No es algo que hayamos conversado o pensado, aunque entiendo que Pedro pueda representar para algunos un personaje más común, mas reconocible, ese hombre «común» que repite frases hechas o que se siente intimidado por el silencio. Es el típico momento en el ascensor en el que un vecino habla del clima. Pero detrás de esa cáscara se esconde algo mucho más profundo.

¿El humor es fundamental en la vida?

A veces el humor es la posibilidad de ir hacia lugares desconocidos o poco transitados. Es ese niño que dice lo que los adultos piensan, pero no se atreven a decir.

¿Callarse a tiempo tiene sentido?

Calculo que callarse a tiempo tiene sentido; en nuestro caso, y calculo que lo preguntás por Pedro. Callarse a tiempo hubiera sido que nunca sucediera nada.

¿El ser humano se cree muy omnipotente? ¿A qué crees que se deba?

Me gustaría entender a qué se debe esta pregunta. No sé si es así, pero me hace pensar, simplemente, en que vivimos muchas veces como si no existiera la muerte.

¿Crees que imaginar es el primer paso para concretar?

Imaginar es hermoso pero no hay nada mejor que hacer. Mejor una idea, simple, sobre la mesa, que cien geniales en la cabeza.

¿La soledad es uno de los temores más grandes de las sociedades occidentes?

Yo disfruto mucho de la soledad, pero creo que las mejores cosas se hacen con otros.

¿En quiénes se basaron para darle vida a estos dos personajes?

Estos personajes son fruto de la investigación y de la energía creativa que surgió en la compañía. Se basan en nosotros mismos. O en aspectos de los personajes que nos habitan.

¿Pedir perdón a tiempo puede ser un alivio para el alma?

En la obra, Pedro pide mucho perdón por cosas que en verdad no le hacen mal a nadie. ¡En la vida, seguramente, sí pedir perdón puede ser muy sanador!

Mariela Verónica Gagliardi

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Hacer para ser

Perdoname por ayer1

La soledad y el miedo son dos sensaciones tan peligrosas como la manipulación. Hay quienes consideran que saben amar aunque nunca estuvieron consigo mismos como para afirmarlo.

En esta puesta en escena, tiempo y espacio cobran un valor fundamental en que no se precisa más que de objetos ornamentales y diferentes melodías para contextualizar.

La agilidad , ese tiempo que corre velozmente sin siquiera darnos tiempo para pensar, para sacar alguna idea propia, para canalizar, para concluir, para asimilar lo que vemos y oímos… esa rapidez y fugacidad, están ausentes en esta nueva obra de la Compañía Vísperas (dirigida por Lucas Palacios) llamada “Perdoname por ayer”.

Gracias a dicha ausencia, esta pieza teatral puede sentirse momento a momento e indefectiblemente provocarnos angustia y alegría. Dos sentimientos que podrían llegar a ser antagónicos pero, sin embargo, son tan reales como cualquier dicotomía humana.

Existe un solo espacio escénico que no es el ideal para el desarrollo de una historia de amor, aunque tampoco se trata exclusivamente de un romance casual, sino del amor por alguien. Entonces, una sala de espera, del sector tan escalofriante de terapia intensiva, es el lugar en que Emilia (Mariana Mayoraz) y Pedro (Luis Lusardi) se conocerán. De ese encuentro, se irán produciendo diferentes situaciones y charlas que los convertirán en personas diferentes a las que eran en un comienzo.

El padre de Emilia internado hace tiempo y sin mejorías notables. Pedro, viniendo a una ciudad que no conoce y pretendiendo entablar conversación con todo aquel que se le cruce en el camino. La incomodidad de preguntar lo que no es “correcto” y “oportuno”, la certeza de que la hipocresía del silencio es la mejor herramienta para velar a un enfermo en vida.

Hablar, incansablemente, pretender ser sin dejar ser, es lo que acontece durante casi toda la obra. Pedro desea contar su vida, saber sobre la vida de ella, entrometerse, opinar, para luego pedir perdón.

Así es como el tiempo transcurre y, a diario, Emilia debe aguantar la intromisión de un ser extraño que pretende no serlo.

Dos almas distintas que no están unidas por el deseo sino por el pretexto de un espacio en común y la necesidad de develar ciertos momentos del pasado.

Cuántas solitarios habrá en el mundo, anhelando formar parte de la vida de otros -aunque sea forzándolo-. Cuántas personas se resistirán a la pérdida de seres queridos que se encuentran a merced de un equipo de médicos que los mantienen respirando artificialmente.

Esta dramaturgia explora por sensaciones frías y cálidas, al mismo tiempo, dándole esperanza a quien la precisa en esas situaciones de agonía y tristeza.

Permanecer a la espera, aguardando un mensaje deseado, envejecer siendo joven, dejar que los minutos se conviertan en años y que nada más importe que la espera; hasta que la llegada de un “otro” convierte lo estático en movimiento.

La llegada de la navidad trae esa magia que logra convertir al hospital en un cuento de hadas en que la imaginación se apodera de la palabra y de los actos.

En cuanto a la palabra más utilizada, notablemente, es: perdoname. Si bien, todos sabemos su significado más convencional, existe una acepción que hace referencia a interrumpir el discurso de otra persona y tomar la palabra. Esto es lo más recurrente y lo que exaspera a la dama, quien no encuentra discurso para hacerle notar su ira.

Lo protocolar y el deber ser, consiguen impregnarse en esta dramaturgia que oscila entre una comedia dramática y el humor negro.

Hablar sin respirar, sin darle espacio a otro que opine, ese egoísmo por comunicar sin un fin determinado, ese deseo por acaparar porque sí; son algunas de las cuestiones a analizar en los monólogos de Pedro -un hombre como tantos otros, con sentimientos puros y nobles-.

Una vez que lograron recrear su escena ideal, el hechizo se evapora y el perdón se extingue sin conseguir un propósito.

ficha Perdoname por ayer

Mariela Verónica Gagliardi