*** Octubre 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘Lorena Vega’

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“Yo, Encarnación Ezcurra”, dirigida por Andrés Bazzalo

yoAutor: Cristina Escofet // Interprete: Lorena Vega // Músicos: Sebastián Guevara, Agustín Flores Muñoz y Malena Zuelgaray // Música Original y Arreglos Musicales: Sebastián Guevara, Agustín Flores Muñoz y Malena Zuelgaray // Dirección Musical: Agustín Flores Muñoz // Dirección: Andrés Bazzalo // Funciones: Domingos, 18 hs. // Teatro del Pueblo, Av. Roque Saénz Peña 943 // Entrada: $200.- (Estudiantes y Jubilados $170.-) // Tels.- Informes: 4326-3606

Encarnación Ezcurra, la mujer de Rosas, artífice en la sombras de la Revolución de los Restauradores, es una figura maltratada por la historia oficial, pero de una riqueza evidenciada en las intensas cartas que enviaba a su hombre en el desierto. Nos encontramos con ella en los últimos momentos de su corta vida, recluida en sus habitaciones, obsesionada por el pasado: el intenso amor que la unió a Rosas y el poder que ya la ha abandonado. En un rastreo a través de la correspondencia que mantiene con su amante en el desierto, Encarnación se evoca desde sus fortalezas y va comprendiendo que también sus debilidades forman parte de esa vida que eligió experimentar desde la acción para ser la estratega de su hombre; y que finalmente desembocó en ser la sombra callada de ese poderío del cual no formaría parte. Fatal paradoja: ser el cerebro y la palabra de Rosas; despojada de palabra propia. Una política de agallas en un momento en que a las mujeres, el orden de lo político les estaba negado; pero también el olfato de que la ambición del poder que no dialoga con sus contradicciones, lleva en sí, el signo de la derrota

Algo sucede en escena. Una mujer Encarnación Ezcurra nos interpela desde un recorte del pasado que se hace presente. El tiempo se suspende. Todo es presente. La Negra Toribia esta ahí. Nosotros también. Desea escucharse para ser escuchada. El amor y la política en épocas de chuza y bola. Entre la estrategia, la astucia y el silencio. Algo sucede en escena. Un pedazo de historia en la piel de una mujer que entendió como nadie que nacer en estas tierras no implica nacer en una patria. La potencia humana palpable y visceral de Lorena Vega. El marco musical que nos regala ese tiempo de vidalas y refalosas. La luz que cuenta la historia iluminando, dejando entrever. Luces y sombras. La sensibilidad de un director que permite que la escena acontezca y que la cuarta pared desaparezca. Algo sucede en escena. Tanto que se te mete en la piel y sigue sucediendo después de la función”, Cristina Escofet

“La figura de Encarnación Ezcurra es largamente vituperada, a lo sumo ignorada por la historia de la Argentina. Sin embargo ella fue protagonista de un momento histórico tan apasionante como esclarecedor de nuestra constitución como país. Momentos de grandes rivalidades, de enfrentamiento entre Unitarios y Federales, de guerras civiles y antinomias. Momentos históricos que nos permiten reflexionarnos como sujetos de la historia. Su figura es notable, inquietante y supo utilizar su inteligencia y lucidez, para sortear desde las sombras las limitaciones impuestas a una mujer en su contexto social e histórico. Fue pieza esencial de la política, mano derecha de Juan Manuel de Rosas y posibilitó su acceso al poder. Con un texto brillante, poético, audaz y no exento de ferocidad nos permite acercarnos no sólo a ella si no, sobretodo, a aquellos momentos de nuestro país, que parecen, de alguna manera, reeditarse continuamente. Antinomias argentinas pasadas y presentes. Y la semblanza de la pampa bárbara. Hombres indómitos. Lucha de intereses. Momentos fundantes. Y una mirada femenina, para una mujer brava e intensa”, declara Andrés Bazzalo

Este espectáculo cuenta con el Apoyo de Proteatro

Ficha Técnica: Vestuario y Asesoramiento Artístico: Adriana Dicaprio; Diseño de Iluminación: Soledad Ianni; Fotos y Diseño Gráfico: Lucio Bazzalo; Asistencia de Dirección: Pablo Cusenza

Prensa: Silvina Pizarro

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Liberarse en el momento justo

Las Mutaciones

El I Ching, a diferencia de prácticas como el Tarot y derivados, no es de temer por sus respuestas. Un libro oriental y milenario que no es de conocimiento masivo, aunque en los últimos tiempos, ha llegado a conocimiento de más personas que se interesan en saber de qué se trata.

Considero que el humano de por sí no puede vivir en la incertidumbre. Necesita una rutina, un orden establecido, una estructura diaria y solo sentir adrenalina cuando lo desea.

Llamado El Libro de las Mutaciones (o de los Cambios), fue y es considerado una fuente de conocimiento para distintas religiones y filosofías orientales, precisamente porque constituye una clave que procura una relativa estabilidad y certidumbre, y al mismo tiempo ayuda a la comprensión del relativo remanente de inseguridad y por lo tanto trata de conducir a un sereno y despreocupado equilibrio (D.J.Vogelmann).

Se le debe la autoría original a cuatro santos: Fu Hi, el rey Wen, el duque de Chou y Kung Tse (Confucio). Al comenzar la lectura pueden verse sesenta y cuatro signos diferentes que provienen del rey Wen, el antepasado prócer de la dinastía Chou, quien la proveyó de sentencias o juicios, los dictámenes , durante los años en que Chou Sin lo tuvo preso en la cárcel. El texto dedicado a los trazos individuales proviene del duque de Chou (su hijo). Dichos escritos fueron usados durante todo el periodo en que los Chou estuvieron al poder, con el nombre de Las Mutaciones de Chou (Chou I).

Richard Wilhelm fue uno de los autores que escribió dos libros sobre el I Ching, y considerado mejores versiones en lo que al tema respecta. No es sencillo leer una publicación de este estilo, interpretar al mundo bajo las herramientas que brinda (sobre todo en Occidente, continente no muy acostumbrado a este tipo de prácticas ni a la búsqueda profunda en sabidurías milenarias).

Por otro lado, si bien Richard murió, su hijo Hellmut continuó su trayectoria en cuanto a escribir sobre mutaciones.

¿Pueden imaginar una obra de teatro que aborde estas cuestiones de una manera atractiva y sin sobrecargar de información a los espectadores?

Las Mutaciones (escrita por Valeria Correa y dirigida por Lorena Ballestrero) es la respuesta. Con una excelente puesta en escena que se vale de una estructura cuadrada de la que se pueden abrir puertas para cualquier lado (giran sobre un mismo eje), continuando con el relato dispuesto y permitiendo que la historia fluya.

Existen varios detalles que conforman a la dramaturgia y totalidad de la pieza artística y a los cuales conviene prestar atención. Uno de ellos es la imagen del programa de mano que consta de un hexagrama (líneas partidas y enteras como pueden verse).

HsiehHsieh / La Liberación

arriba Chen, Lo Suscitativo, el trueno

abajo K´an, Lo Abismal, el agua

Aquí, el movimiento se abre paso y sale del peligro. El impedimento quedó eliminado, las dificultades están en vías de solución. La liberación no se ha cumplido todavía, sino que precisamente ahora se inicia, y sus diversos estadios encuentran expresión en este signo. (Richard Wilhelm).

Por qué hago la introducción. Justamente porque no todos los que se acerquen a ver dicha propuesta están íntimamente relacionados con esta sagrada escritura y, tal vez, ni siquiera sepan en qué consiste su lectura.

Lorena Vega y Leonardo Murúa interpretan deleitosamente a una pareja que está atravesando, hace tiempo, varios conflictos propios de cualquier relación. Separados, juntos, pensándose, recordándose, dándose un beso, una caricia, un abrazo y sin poder cortar el vínculo cuando aún ya no son felices.

Así como el cambio está latente aún no se asume demasiado por parte de ninguno de los dos. Ellos se necesitan de algún modo, se buscan. Rememoran el pasado y utilizan el voseo y la tercera persona, durante toda la dramaturgia, para hablar sobre y con su pareja. Muy interesante este modo de narrar que otorga dinamismo y vuelve atractivo todo lo que acontece.

Mientras unas melodías tangueras surgen, se esfuman y cobran protagonismo; ellos danzan algunos pasos, aprovechan para fusionar sus cuerpos e indagar sobre lo que pretenden.

Ella sabe que si no se va ahora, no se va a ir nunca. Sin embargo, el tiempo se dilata, los pretextos se acumulan y las distancias se aploman.

La posesión, la felicidad y la fluidez parecen hallarse en ciertos momentos, para luego contraerse.

Una obra que dura casi una hora y que, sin embargo, alcanza para comprender su dimensión y su búsqueda -que seguramente será la de tantos y tantas-.

Las Mutaciones sorprende, emociona y colma de ternura, aquella ternura que esta pareja se tiene y que no desea terminar. Ella y él, como dos extraños que se conocen mucho y de tanto que se conocen, absurdamente, se desconocen. Que no consiguen afrontar sus caminos hasta que asumen lo que les toca.

Dramaturgia: Valeria Correa. Elenco: Lorena Vega y Leonardo Murúa. Dirección: Lorena Ballestrero. Jueves 21 hs. Teatro del Abasto.

Mariela Verónica Gagliardi

http://www.safecreative.org/work/1509255234004-las-mutaciones-de-lorena-vega-critica-a-la-obra-de-teatro-en-el-teatro-del-abasto”

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Un grito a toda marcha

La mala fe4

Año 1951, un año en que uno de los líderes más carismáticos del ámbito político, era derrocado por fuerzas militares. Un año en que Perón era desplazado por intereses de otros sectores empresarios que pretendían llevar al país hacia otro destino.

La Iglesia que tanto apoyo le había otorgado a Juan Domingo, se hacía a un lado. Ahí, en ese momento, un cura muy bonito (Walter Bruno), sube a un tren con destino a Rosario y sus palabras y acciones se convierten en enseñanzas para un pueblo que, predominantemente, era católico, que se confesaba ante una persona vestida de embajador de Dios, y que pretendía limpiar sus culpas con tan solo expresarlas en voz alta.

Una madre (Lorena Vega) y su hija (Tamara Garzón Zanca), viajando, tensionadas, desesperadas por un futuro incierto y lleno de oscuridad. Un tren que es detenido, también por la fuerza, por una huelga de trabajadores cansados de pedir lo que les corresponde. Una formación que no continúa su recorrido para hacer pensar al espectador, para inducir al diálogo interior y para replantearse tanto la historia argentina como la vida.

La iluminación tenue que va creando climas de suspenso e íntimos, hasta focalizar en la acción y el drama.

Durante el viaje surgirán temas controversiales entre los tres personajes de “La mala fe” (escrita por Leonel Giacometto y dirigida por Alejandró Ullúa) y, de ahí en más, los años cincuenta nos invadirán, hasta sentir -de algún modo- que el presente y pasado se mezclan en varios aspectos.

Cada quien sacará sus propias conclusiones de acuerdo a su ideología e inclinación política. Pero, lo más
importante es que los protagonistas dan su visión, la cual difiere de por sí bastante entre ellos; La mala fe2permitiendo que el final sea abierto. Por un lado, está clarísima la última acción llevada a cabo por el cura, aunque la moraleja y análisis no.

Como un texto que invita a la reflexión, el peronismo siempre tuvo aliados y fieles como la Iglesia y, otros, que lo repudiaron tanto a su movimiento como a sus ídolos.

El Santo envuelto en un rollo de papel, supuestamente muy valioso a nivel económico y espiritual, será el verdadero protagonista de la dramaturgia -frente al que se tramarán diferentes teorías y planes-. Mientras tanto, el sonido del ferrocarril dará cuenta del transcurso del tiempo, un tiempo que se frenará cuando el paro se despliegue sobre las vías.

Genialmente, la madre dirá que no hay de qué preocuparse ya que Evita pegará unos gritos y, como siempre, resolverá los conflictos.

Un grito o varios gritos serían necesarios para asustar, de algún modo, a quienes intentan obstruir el paso de estos viajeros.

Y, este es uno de los puntos que más resaltan durante la obra. El egoísmo de unos que prima sobre los derechos de otros. Siempre es y será lo mismo porque, la historia, como se dice: es cíclima. No existe nada nuevo, solo otros rostros que repiten versos como aprendices de sus maestros, aquellos que ya no están para atemorizar a quienes solo se esfuerzan por avanzar, por seguir, por continuar y sacar a la luz esos secretos tan bien guardados por quienes con diferentes uniformes esconden de alguna manera.

¿Matar al culpable?, puede llegar a ser una solución aunque no del todo eficaz porque, como recién mencionaba: la historia es cíclica. Podríamos buscar qué es lo que sigue a la desaparición de un líder.

¿Puede haber peronismo sin Perón? ¿Y Evita?

Los sindicatos apoyaron a éste aunque por intereses. Como siempre y como todo.¿O acaso se puede rezar una oración que no convenza?

Tentarse con lo prohibido, tenderle una trampa al más débil y continuar con un negocio fraudulento; son algunas temáticas que surgen en “La mala fe”.

Una mala fe que no solo se relaciona con el catolicismo, sino con el accionar humano. Hacer algo de mala fe, orientado a no tener principios o lealtad. Una lealtad que no siempre se puede sostener, o sí.

Eso es lo que verdaderamente, cada hombre en esta tierra, debería resolver: si continuar un mandato o rebelarse ante el sistema.

La mala fe

Mariela Verónica Gagliardi

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Promo para “Salomé de chacra”

 

Ficha técnico artística

Autoría: Mauricio Kartun / Actúan: Stella Galazzi, Osqui Guzmán, Lorena Vega, Manuel Vicente / Vestuario: Gabriela A. Fernández /
Escenografía: Norberto Laino / Iluminación: Alejandro Le Roux / Diseño sonoro: Tian Brass / Asistencia artística: Lorena Ballestrero, Gabriela A. Fernández / Asistencia de escenario: Nacho Ansa / Supervisión coreográfica: Luciana Acuña / Dirección: Mauricio Kartun / Teatro del Pueblo (Av. Roque Sáenz Peña 943 – C.A.B.A) / Domingo – 20:00 hs – Entrada: $ 70,00 / $ 40,00. Viernes – 21:00 hs – Entrada: $ 70,00 / $ 40,00. Sábado – 20:00 hs – Entrada: $ 70,00. Última función el 2 de diciembre.

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