*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Leticia Torres’

Minientrada

Yo quiero ser…

yoko-onda1

ficha-yoko-ondaVer a Leticia Torres actuar es un placer y no solamente por su carisma innato sino porque es capaz de interpretar a personajes tan pero tan diversos que dan cuenta de su excelencia como artista.

En esta ocasión vuelve a escena con un espectáculo que gestó siete años atrás y que decidió darle vida nuevamente, al igual que el homenaje a su abuela a quien le dedica parte de la historia, incluyéndola en ésta.

Yoko onda (dirigida por Maximiliano Sarramone) es una joven que está inmersa en la rutina, aquella rutina que agobia, que cansa, que satura y nada positivo da a cambio. Es entonces cuando decide recuperar su libertad y buscar el amor en diferentes situaciones y momentos.

Con música circense y de percusión, cambios de vestuarios constantes, diversas tonalidades lumínicas, proyecciones audiovisuales y muchos personajes será como esta obra resultará multiplicadora de sensaciones para recibir a brazos abiertos.

Una máscara para cada momento, una ilusión para cada soñador y una sonrisa para hacerle frente a cada adversidad. Solo así habremos entendido el gran mensaje de este unipersonal que convida con uno de los mayores manjares de la vida mientras disfrutamos de su pequeño descanso.

Indagando sobre la superstición es como se acerca a esta abuela tan peculiar y con respuesta para todo. Utilizando un Santo, su nombre y significado es como se recrea el universo infantil, llenando la sala de El Ópalo de una fragancia colmada de alegría y satisfacción.

Una súper heroína en busca de la justicia, que vuela con su imaginación hasta llegar a la realidad. Por suerte, dicha realidad es la que construye y no la que la invade sin hacerse cargo. Yoko onda le pone mucha energía y magia a sus días, nos transmite la opción de cambio constante y nos da la mano para salir venturosos de cada situación.

Como un juego de niños, ella crece pero sin abandonar cada uno de sus sueños, riendo y lagrimeando, como cualquier mortal en este mundo. Y si le va no muy bien en el amor, no es motivo para que caiga en la cama deprimida, sino para que continúe en busca de una nueva misión. Nada de esperar el llamado ansiosa, sino de aprender que la espera desespera y que otro jamás debería tener tanto protagonismo.

Yoko onda es un espectáculo para grandes y para chicos, para reír a carcajadas y para lagrimear, para interactuar y aplaudir, para vernos reflejados y sentir que el espacio escénico ocupa absolutamente toda la sala.

Si cada niño creciera con la suspicacia de esta actriz, posiblemente la felicidad llegaría a borbotones y sin faltarle a nadie.

Como todo clown: jamás abandona su frescura de pequeña, la cual esparce, unta, juega y se divierte entusiasmada. Será por eso que este género es necesario con mayúsculas, para recordarnos que nada está perdido mientras se tenga esperanza y pasión.

Que el mundo fue y será… diría Discépolo. Sin embargo, haciendo una introspección cada quien conseguirá ser quien desea y no aparentar para agradar.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Distintas maneras de soltar

Bordes

Ficha BordesSin lugar a dudas que ver una obra con un texto semejante nos hace replantear, como público, muchísimas cosas. En primer lugar por la temática que hace referencia al duelo y, en segundo, lugar por necesitar decir de diferentes formas que ellas no están solas.

Bordes (escrita por Natalia Villamil y Cintia Miraglia, dirigida por ésta última) tuve la oportunidad de verla por primera vez el año pasado, dentro del marco del 2° Festival contra la violencia de género y, luego, en este teatro tan emblemático como lo es El Extranjero. Ambas experiencias fueron realmente únicas y diferentes, porque la dramaturgia tuvo una maduración, porque las actrices se sintieron más cómodas aún con sus monólogos y porque todo tuvo una convergencia grandiosa que las hizo explotar de ira, resentimiento y melancolía.

Porque el amor, en todas sus vertientes, es amor y nadie puede juzgar lo que una mujer siente al lado de un hombre cuando la relación no se da de la manera pretendida.

Porque los humanos somos caprichosos y estas talentosas actrices saben de ello, pueden explicar con palabras y gestos lo que sintieron, lo que padecieron y lo que jamás volverán a atravesar.

Es así como puede notarse un espacio escénico en el que hay tres actrices y algunos objetos con los que se relacionan. Pero, lo más sorprendente, es que esa tridimensión espacial no es fija sino que va adoptando las características necesarias para que sintamos la fusión de los tres jugosos relatos. Y sí, porque son tres mujeres bien pasionales que fueron abandonadas o abandonaron de distinto modo. Mujeres que no desean seguir sufriendo y que se animan a decirle ¡basta! al pasado.

Finalmente, todo duelo lleva un tiempo determinado, ¿no?

Porque un vaso de whisky no puede quitar del vacío existencial a nadie, sino sumergirla más. Porque los constantes reproches a alguien que no está, ni volverá, es angustia en estado puro; y porque nadie merece estar en segundo lugar jamás. Entonces ellas se encargarán de hacerse notar, de definirse con palabras y delinearse -no los ojos- sino las miradas, proyectadas hacia un horizonte que solo ellas saben trazar a la perfección. Que nosotros como espectadores no vemos pero sí sentimos y podemos vibrar con cada representación e interacción a lo largo de la triple historia.

Desde la primera vez que vi esta obra la amé en completamente y resulta imposible no hacerlo, ya que son tres voces que crearán diversas sensaciones en quien las escuche y observe. Imposible no sentirse proyectada y defendida. Antes, en un universo en el que se defiende a las víctimas de violencia y ahora, rasguñando sus derechos para no caer en la trampa de nadie. Pero, quizás, lo que deban asumir es que ellas se auto engañaron para no asumir la culpa de algo en el asunto.

Las tres actrices brillan en las tinieblas, en la luz tenue y en el olvido de sus seres queridos. Esos por los que sintieron tantas cosas bonitas y ahora se vuelven pantanosas. Tres personajes que son completamente diferentes, excelentemente bien interpretados y que consiguen hacer reír y llorar de un instante a otro.

Se puede sentir cómo el espacio se traslada suavemente para recrear lo que vendrá, es posible lagrimear cuando el luto llega a su fin y ellas salen airosas del mismo. En definitiva, el enojo solo es un sentimiento vacío

Con un vestuario a tono con la personalidad de cada una, es que Bordes será esa línea finita que divido el bien del mal, la felicidad del precipicio y ese juego súper interesante que proponen las autoras con el fin de que el letargo se convierta en vértigo y después en la posibilidad de cambio. ¿Quién dijo que todo debe permanecer quieto por siempre?

Las tres nos darán una lección de cómo tomas las riendas sin que éstas las vuelvan a tomar por sorpresa, acompañadas por las cuerdas de un violinista que será el único hombre presente físicamente.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Diferentes miradas sobre una realidad difícil de concebir

Trunco28

No todo es lo que parece y todo parece lo que es. No todo lo que brilla es oro ni lo que se supone es de una manera termina siéndolo.

Una música circense nos adentra en “Trunco” (escrita y dirigida por Maxi Sarramone) es una obra de teatro que pertenece al género absurdo y no tiene ningún problema de llevar al máximo esta expresión. Tal es así que, a lo largo de la dramaturgia, se pueden conocer tres estilos de vida completamente diferentes y sacar conclusiones apresuradas si se quiere.

Como un juego tremendo de personalidades, estarán aquellos que disfrutarán de analizar lingüísticamente cada concepto y quienes pierdan los estribos frente a esto.

La escena transcurre en la ruta 135, una ruta en que tres pequeños grupos -compuesto por dos personas cada uno- intercambiarán pareceres de la vida, deseos, necesidades y acciones reveladoras.

Carpa de colores no hay pero se pueden entender la métafora del dueño del circo (Esteban Fiocca), la cual no se menciona con palabras pero sí con la actitud del empleador, quien parece ignorar que existen personas con ganas de trabajar y con alguna posibilidad de hacer algo.

Lele (Leticia Torres) y Mimí (María Viau), son dos mujeres que precisan lo más básico como comida y que son felices a su modo; un matrimonio no tradicional -compuesto por Poco (Nicolás Silbert) y Lucy (David Páez)- y con resentimientos de antaño; y una relación entre padre-hija (Esteban Fiocca y Rocío Orlandino) que necesita un cambio urgente.

Este es el panorama y desarrollo de esta pieza teatral tan bien concebida, excelentemente interpretada por sus artistas y con un aroma a libertad tan grande como un campo en medio de la nada misma.

Con respecto al vestuario, cada clase social exhibe su atuendo característico y el que más resalta es de estas trabajadoras que lucen tela de arpillera, bolsas de residuos y esponjas de virulana.

Masticar una banana puede ser un postre o la comida del día para estas mujeres buscavidas que harán todo hasta llegar a su cometido. El tema es que quizás no sepan cuál es dicho objetivo y se enreden en palabras y expresiones sonoramente correctas. Ellas vendrían a ejemplificar a ese sector más humilde que la precariedad, más humilde que un ruido de estómago a punto del desmayo, más pobre que la necedad y la falta de oportunidad para trabajar. Claro que quien sí tiene la posibilidad de darles una mano, no tiene la intención de hacerlo. Él está para juzgar y encasillar, de eso se trata su paso por la vida. Muy bien vestido pero tan egoístamente parado, se creerá el ombligo del mundo y aquel faro que debe ser observado antes que nada.

Por último, el matrimonio integrado por dos hombres, demuestra lo poco que pueden conocerse dos personas, hasta el punto de ignorar su sexualidad o ambición.

Algo trunco se refiere a aquello incompleto y eso es lo que se simboliza con cada dúo: lo mutilado que queda un ser ante la falta del otro. Cabe aclarar que esta sobreexageración dramática es tomada como tal en la obra pero, existe, en la realidad de nuestra sociedad. ¿Quién no ha sentido la muerte llegar ante la falta de un ser amado? ¿Quién no ha amenazado con sentirse desorientado ante el abandono de éste?

Trunca la vida, el mundo e inclusive el universo por negarle a ciertas personas la claridad para descubrir de que se trata ser y transitar. Aferrarse hasta el punto de convertirse en alguien diferente y, por ello, creerse enamorado. Todas las exposiciones verbalizadas son y existen realmente. Para nuestra risa o asombro, estas seis personas son reflejo de otras. Eso provoca carcajadas o la necesidad de explorarse a uno mismo.

Podría tratarse de un piquete revolucionario, aunque la historia demuestra que es una causalidad que seres tan distintos se crucen y puedan dialogar. Parece ser una acción muy pretendida o poco conceptualizada en estos tiempos. Mientras tanto, las decisiones tirantes se llevan a cabo (como la venta que hace Poco de todo), las amenazas parecen estar al acecho y las respuestas encontrar su espacio para asumir verdades no aclararadas en su momento. Los antagonismos se acercan, se fusionan y se afianzan tan inverosímil como ilógicamente.

Somos seres incompletos y, por más cambio que hagamos, siempre lo seremos.

Mirar la vida con otros ojos y tratar de ver con los de otros, sería la clave para que el mundo se vuelve un poquito menos miserable.

Trunco ficha

Mariela Verónica Gagliardi