*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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No hay que juzgar antes de conocer

Shrek

Los cuentos de hadas, princesas, príncipes y demás personajes tradicionales para niños; no tienen el mismo lugar ni la misma enseñanza.

Aquellos pobres pequeños que se sienten muchas veces obligados a vestirse de una manera, con un color que se supone femenino o masculino, a frecuentar determinados lugares y a utilizar ciertas palabras por mandatos sociales; no tienen espacio en esta comedia musical que está basada en la película Shrek (la cual se origina gracias a la novela de William Steig).

En el año 2001 se lanza el film que tino de verde la historia del ogro, el prejuicio de lo que se consideraba como desagradable, poco estético, anti-heroico y feo. No es en “Shrek, el musical” (dirigida por Carla Calabrese) que un príncipe rescata a la princesa que se halla prisionera desde los siete anos.

Una puesta en escena con todo lo que tiene que tener un musical para brillar y destacarse, para entretener a chicos y grandes, para hacer revivir el film estadounidense, sus momentos más tensionantes y dignos de disfrutar en familia.

Los cuatro protagonistas: Shrek, Fiona, Burro y Lord Farquaad; son increíbles. Con un carisma sorprendente, con talento único y con esa gracia que se precisa para llevarse al público en el bolsillo enseguida.

Así es Shrek que cuenta su sufrimiento, como sus padres le dieron libertad y el sintió abandono; el Burro que tiene mucha suspicacia y necesidad de tener un amigo; Fiona que desea todos los días de su vida poder vivir como quiera, terminando con el hechizo que le hicieron de niña; y Lord que solo necesita una esposa para cumplir con su egoísmo y convertirse en Rey.

Pablo Sultani consigue plasmar y proyectar una voz impostada que realmente se asemeja al mundo animal. Sin siquiera hacer esfuerzo, así se percibe y desde sus manos gigantes hasta su brutalidad, le otorgan el poder para rescatar a la mujer que ningún caballero valiente consiguió.

Mela Lenoir, interpreta a una princesa muy suave, delicada y con una belleza que se plasma tanto en su rostro como en su gracia.

Esta dupla se fusiona deleitosamente y, juntos, logran cantar como humanos y ogros, venciendo todo tipo de fronteras y encontrando lo que buscan.

Sin lugar a dudas, quien se gana el corazón de todos es el simpático burro, quien con ternura, paciencia y humildad puede obrar de mediador y ganarse el lugarcito que tanto necesitaba. Talo Silveyra, con una sonrisa y desplazándose de un lugar a otro del pantano, demostrando que toda cobardía puede ser superada con amor y confianza tanto en sí mismo como en los demás.

Y, con respecto a Roberto Peloni, considero que lleva a cabo el personaje más difícil ya que no debe solamente hacer valer su propio cuerpo sino el de un títere, motivo por el cual los movimientos y acciones que se observan, pertenecen a otro ser, movido por sí mismo. Esto se torna muy atractivo ya que puede bailar coreografías, saltar, montar a caballo y sorprender con sus habilidades.

Es justo destacar a todo el elenco ya que, en conjunto, es como se consiguen tan buenos resultados. Pero, debo resaltar algunos momentos ya que sino la nota seria eterna.

Una de las escenas más lindas se produce cuando se encuentran los aldeanos con Shrek, se conocen, se odian y, pasadas ciertas circunstancias logran entenderse. Los aldeanos buscaban lo mismo que todos los integrantes de esta historia: ser libres y felices.

Son muchos los valores que están impregnados, fuertemente, a lo largo de la dramaturgia y en cada una de las canciones vocalizadas. Justamente, las letras de dichas canciones son las que llega al imaginario social y que quedan guardadas den el corazón. La animación llevada a escena, también, consigue su objetivo de conmover y dejar grabadas imágenes en cada uno de los espectadores.

Los personajes de cuentos clásicos ya no sirven, quedaron obsoletos y, sus dueños, se quieren deshacer de ellos. Pero, al igual que otras historias, Pinocho, la Bruja, el Hada madrina, entre algunos de los que aparecen: tienen voz y voto. Saben lo que quieren y no van a darse por vencidos. Como una rebelión en la granja, esta manifestación les surge desde lo más profundo.

En cuanto a otra escena importante y fabulosa, se encuentra la del trío conformado por tres Fionas: la niña, la adolescente y la adulta. Las tres mujeres son una misma y lucharan hasta poder salir de ese castillo en que se encuentran prisioneras. Sobre todo, la adulta, cantara con su ukelele y, añorando, cumplirle a la mas niña.

Son muchos los títeres de varillas que se ven en escena, durante breves momentos y muy bien confeccionados.

La dragona, tildada como un animal feroz, que tira fuego y rodea el gran castillo, también tiene su lado débil y frágil. Esta dragona, además, está interpretada a nivel físico por un animal enorme que es movido por tres artistas y, a nivel vocal, por Maia Contreras que con su canto cautiva enormemente.

El juzgado juzga y, esto, es más común ver de lo que se pueda creer. Es así como Fiona le dice a su nuevo amigo: «No está bien juzgar antes de conocer».

Shrek y Fiona se comportan infantilmente y Burro puede unirlos diciendo lo que piensa: “voy a buscar leña para avivar el fuego”.

Dos seres que son diferentes, que tuvieron vidas muy distintas pero que los une el sufrimiento y las ganas de estar bien. Que buscan y viven sin maldad. Dos infancias que se comparan bajo la canción “Lo mío fue peor” y gracias a las melodías tan sentidas se enamoran.

«Shrek, el musical» tiñe de verde los rosas y celestes, con gamas de todos los colores, con simpatía, talentosos artistas, una dirección impecable y el sello de Gaby Goldman.

De Broadway a Buenos Aires, para demostrar que el limite geográfico es simplemente eso y que el amor puede estar en el lugar menos pensado.

Mariela Verónica Gagliardi

ficha Shrek el musical

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Pintando una realidad soñada

Tosca1

17 de junio de 1800, Roma (Italia).

Napoleón Bonaparte está luchando contra el Austria y su triunfo es tergiversado (erróneamente), motivo por el cual los romanos creen que ha sido derrotado en vez de haber vencido. Tiempo después se conoce la verdadera historia.

En 1800, invade Italia, a pesar del patrullaje austríaco, el Gran San Bernardo y ocupa Milán. Gana la batalla de Marengo y expulsa a los austríacos de Italia.

Dentro de este contexto político en el que primaba el poder del más poderoso por encima de cualquier acto humanitario y de una religión católica que, si bien predominaba, iba perdiendo peso por culpa de Napoleón (quien invadía incansablemente el imperio romano), Giacomo Puccini junto a Luigi Illica y Giuseppe Giacosa (basados en la novela original de Victorien Sardou) delinean una de las óperas más importantes y trascendentes tanto de dicho país, como del teatro musical y del mundo: «Tosca» (dirigida musicalmente por Javier Logioia Orbe).

La estructura de la ópera está dividida en tres actos que, excelentemente, ambientados, caracterizados e interpretados; nos sumergen tanto en el Siglo XIX como en la intimidad de una pareja que, pretende ser, el puntapié inicial para desarrollar simbolismos relevantes de aquel entonces. Tan reales como insospechados, tan justificados como irascibles.

Dentro de la Iglesia Sant´ Andrea della Valle, se refugia César Angelotti -ex cónsul de la República Romana-, quien desea escapar con la ayuda de su hermana la Marquesa Attavanti, la cual le facilita una llave para lograr su cometido. Ya desde el comienzo, la acción se apodera de la historia, otorgando una adrenalina difícil de frenar.

Angelotti, tiene la suerte de contar con su amigo Mario Cavaradossi (interpretado por el tenor Enrique Folger), un gran pintor en ascenso, que lo ayuda y alimenta, arriesgando su propia vida.

A partir de aquí, todas las desgracias, malos entendidos, ocultamientos, hipocresías, celosos, egoísmos y maldades se desatan como piezas de dominó sin importar quién precisa ayuda, quien está en peligro ni quien es el causante de tanto horror.

Floria Tosca, cantante lírica, (interpretada por la soprano Mónica Ferracani) es la amante del artista y en ella se pueden ver reflejados tantos sentimientos antagónicos, difíciles de convivir en un solo cuerpo. Si bien lo ama, se debate entre sus propios deseos y el peligro que conlleva tomar determinadas decisiones que no podrá volver hacia atrás. Es ella quien toma la determinación del destino de Mario, a quien llama con sus cantos y de quien pretende total atención y admiración. Sus celos no solo son enfermizos sino imposibles de cambiar. Ya es así su personalidad, tal cual lo indica su nombre el cual es atriubuido a la grosería y poca sabiduría.

Dios y la Iglesia no merecen el respeto de estos hombres que son capaces de hacer cualquier cosa con tal de salirse con la suya.

La mismísima María Magdalena, pincelada por esos trazos de pasión que siente el pintor por una mujer tan distinta a su amada, debatiéndose entre el deseo y el amor. Sin poder explicar una sensación tan bonita a su celosa mujer que intenta conquistar y convencer a todo momento: “Quale occhio al mondo può star di paro all’ardente occhio tuo nero? È qui che l’esser mio s’affissa intero. Occhio all’amor soave, all’ira fiero! Qual altro al mondo può star di paro all’occhio tuo nero!… (¿Qué ojos pueden compararse a tus ardientes ojos negros? Es en ellos donde mi ser se mira. ¡Ojos de tierno amor, de ira fieros…! ¿Qué ojos pueden compararse a tus ojos negros…?)”.

En un segundo acto, es el Palazzo Farnese aquel lugar que será testigo de las atrocidades llevadas a cabo por los protagonistas reales y ficticios de la dramaturgia.

El Barón Scarpia, jefe de la policía, está enamorado de Tosca, aunque sabe que su amor no es correspondido ni mucho menos. Este temerario hombre pretende convencerla, utilizando a Mario como anzuelo -haciéndole pensar que lo liberará a cambio de tenerla en sus brazos-. Ilusa y soñadora, cae en su trampa más mortal que ninguna y antes de acceder a su propuesta le hace firmar el salvoconducto en el que, supuestamente, debe figurar su promesa de liberarlo.

Este segundo acto se ve plagado no solamente de torturas físicas sino psicológicas, además de traiciones innegables. Pensar en el otro o por el otro podría ser un lema a seguir durante las escenas de esta intrincada historia. Mario siente la traición de Floria y, posiblemente, ésta reciba lo que se merece -si bien él no es culpable de la elección de su amada “heroína”-.

El nivel de esta versión es sumamente alto, permitiendo que tanto la Orquesta de Buenos Aires Lírica, su coro como los protagonistas de la puesta en escena se vean tan reales como la tragedia desplegada a lo largo de casi tres horas.

Esas tonalidades vocales que suenan al unísono, que tienen sus espacios de solos y que precisan de las melodías para conformarse como una pieza artística tan elevada como el Ángel y el Cristo que pueden disfrutarse en las composiciones escénicas, como los colores que van marcando el paso del tiempo y que exaltan -junto a la iluminación- aquello que merece la atención de los espectadores.

Cabe resaltar que la figura de Tosca, a pesar de ser la protagonista de la ópera, no se erige como tal. Lo más relevante es lo que ocurre a nivel territorial en aquel 17 de junio , una jornada plagada de tantas atrocidades, engaños y mala fe; difíciles de pasar por alto. Tosca es una figura femenina que existe para disimular la guerra entre religión y usurpación, entre el poder de la policía y el de Dios, entre las pinceladas que pretenden dibujar bellezas estáticas y cambiar la realidad triste y tirante que les toca vivir.

Como desenlace, el Castel Sant´Angelo abre sus puertas para, en tonos rojizos y de anochecer, dar pie al tercer y último acto. Un acto en que toda la angustia de Tosca por lo acontecido se disuelve cuando se quita la vida antes que entregarse a los brazos de aquel tirano: O Mario… morto… tu.. così… Finire così!! Così?… povera Floria tua! (¡Oh Mario!¿Muerto? ¿Tú…? ¿Así? ¿Terminar así…? ¿Tu pobre Floria!)”.

ficha Tosca

 

Mariela Verónica Gagliardi