*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘La vagina enlutada’

Minientrada

Vuelve «La vagina enlutada»

lavagina.jpg::REESTRENO::

DOMINGO 7 DE MAYO

20.00 HORAS

TEATRO AUDITORIO LOSADA

Corrientes 1551

¡OCHO ÚNICAS FUNCIONES!

LA VAGINA ENLUTADA

¿Ya no hay hombres, o hay mujeres cerradas al amor?

DIRECCIÓN GASTÓN MARIONI

LIBRO WALTER GHEDIN

El domingo 8 de Mayo y por ocho únicas funciones, llega al teatro Auditorio Losada «LA VAGINA ENLUTADA», escrita por el reconocido sexólogo Walter Ghedin.

Esta comedia dirigida por Gastón Marioni, además representa la vuelta a los escenarios de una de las míticas figuras que marcaron los 80´: Judith Gabbani, que se pondrá en la piel de una de las cinco mujeres que esperan la partida de un tren en una estación del interior de la Provincia de Buenos Aires.

Las complicidades y los silencios de estas amigas comienzan a resquebrajarse ante la espera que las pone frente a sus soledades, sus miedos, sus complejos, sus relatos sellados y sus secretos prometidos. Un encuentro que modificará sus visiones y por sobre todo sus verdades…. Ninguna de ellas volverá a ser la misma…

Ghedin es médico psiquiatra, psicoterapeuta y sexólogo clínico y por primera vez llega al teatro una obra basada en una de sus novelas.

ELENCO

Judith Gabbani

Jessica Schultz

Mónica Salvador

Ana Padilla

Cecilia Tognola

EQUIPO

Libro Original: Walter Ghedin

Versión: Gastón Marioni

Vestuario: Pablo Battaglia

Fotografía: Russarabian

Diseño Gráfico: Eduardo Asplanato

Prensa: María Lapadula

Producción general: Walter Ghedin

Dirección: Gastón Marioni

FUNCIONES

DOMINGOS DE MAYO Y JUNIO 20:00 HORAS

TEATRO AUDITORIO LOSADA 

CORRIENTES 1551 – C.A.B.A.

ENTRADAS A TRAVÉS DE ALTERNATIVA TEATRAL

Minientrada

Profundas confesiones que sanan el alma

la-vagina-enlutada

ficha-la-vagina-enlutadaEstoy convencida de que un título es el que produce acercamiento o alejamiento. También considero que esto es un arma de doble filo ya que entraría en juego el prejuzgar sin conocer de qué se trata la propuesta.

Me acerqué a la última función de La vagina enlutada (en el Teatro El Tinglado) sin ser atraída por su título. Tuve en cuenta a ciertas actrices del elenco para saber que dicho encabezamiento no tendría que ver con su contenido verdaderamente. De hecho, antes de ingresar a la función estuve intercambiando unas palabras con alguien del público y ambos coincidimos en que si nos dejábamos llevar por dicho título, podríamos imaginarnos al instante un producto de la Av. Corrientes.

¿Qué decir de las cinco breves historias femeninas que componen e integran a un grupo de amigas?

Ellas muestran cómo, cada una, sufre a su modo, conserva el dolor y lo suelta cuando está preparada. Como si se tratara de un momento preciso para decir adiós o perdón o piedad.

De ninguna manera esta obra es sobre feminismo sino sobre el costado más tierno, vulnerable, gracioso, doloroso y angustiante que puede tener cada mujer. Que podemos trasladar nosotras a lo largo de nuestras vidas porque, tantas veces, queremos demostrar que somos el sexo fuerte y eso es algo que a estas alturas se sabe.

Un libro escrito por Walter Ghedin y adaptado para el teatro, para cinco actrices se distinguen por sus interpretaciones, que vuelan con sus historias, que las sueltan al aire para que nos las apropiemos y sintamos que no estamos solas. Pero, como decía anteriormente, no es una obra feminista sino sobre mujeres. Así que los hombres presentes podrán conocer un poco más sobre nuestro universo y no sentir bronca cuando en verdad precisamos una caricia o un abrazo o un beso.

Ahora bien, el argumento se centra en el velorio de uno de los maridos. A partir de dicha despedida, saldrá a la luz un secreto muy bien guardado. Y, a partir del mismo, podrá descubrirse que quien simulaba ser la más notable tiene una sensibilidad para compartir y compadecerse del dolor ajeno. Porque no siempre se hace lo que se quiere sino lo que se puede, y en La vagina enlutada esto es una gran verdad. Porque nunca es tarde para remendar un error y no siempre es necesario contar todo para sanar. Quizás estar en el momento indicado es un gran aliciente y una valentía que demuestra el valor brillante.

Si la dramaturgia fuera sobre el mundo de los hombres, quizás algunas matices diferentes podríamos encontrar. Claro que no puedo hablar de hipótesis ni supuestos sobre algo que no es. Solo confesarles que el próximo año cuando vuelva esta obra a la cartelera porteña, vayan sin dudarlo. Y no porque sea una orden imperativa de mi parte sino porque es un refugio en el que todos podemos sentirnos reflejados, ya que los sentires y sentimientos surfean sin aguas y caen por su propio peso en una estación de tren, en la espera que se hace eterna y la angustia que se convierte en motivo de explayarse hacia el pasado, hacia mentiras que posiblemente no hayan sido por maldad sino por la necesidad de hacer algo por impulso, por el deseo de sentirse únicas.

¿Qué mujer no quisiera tener el lugar que desea o se merece?

Sin llevar una bandera que diga cuáles son nuestros derechos, éstos se dan por sentado. Porque vivimos en un mundo ¿civilizado?

En un mundo donde, al menos en esta oportunidad, los hombres no se ven en materia física, ni se escuchan más que por los retazos de recuerdos que ellas esbozan. Es posible entrecerrar los ojos y sentir más cercanamente. Vincularse con los diálogos y monólogos, pedirles permiso para escuchar y emocionarnos durante la estadía en el pueblo del interior donde transcurre el acontecimiento. Imaginar cada paisaje, cada cuarto, cada escena y colocar, entonces, los objetos necesarios en nuestra mente caprichosa.

La vagina enlutada es la reconstrucción que merecemos las mujeres, las heterosexuales y las homosexuales, las que nazcan y las que escojan. Con una dirección impecable (a cargo de Gastón Marioni) y la oportunidad de ver a actrices con una gran trayectoria y talento, allí, quietas y latentes, movedizas e inquietas. Así son y así tendrán que ser para todo aquel que las observe recuerde que un silencio no es vacío sino una necesidad.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Entrevista a Ana Padilla

ana-padilla

La vagina enlutada es un libro escrito en el 2010 por Walter Hugo Ghedin.

En la sinopsis del mismo se hace alusión al duelo, a la muerte de algo importante, a la soledad, a la desesperanza y al amor fundamentalmente.

Gastón Marioni, toma el argumento original y lo convierte en movimiento, llevando a escena a cinco actrices de renombre y muy talentosas. Ana Padilla es la elegida para esta breve entrevista.

Ella tiene una larga trayectoria en las artes escénicas, tanto como intérprete, coreógrafa y directora, en televisión y en teatro. Ha actuado en televisión: Amas de casas desesperadas, Locas de amor, Los simuladores, Son Amores entre otros. También, en teatro: Melodías de Diván, Casi Tennessee, Córnea y Oxímoron por citar algunos de ellos. En lo que respecta a dirección de obras: El pájaro azul, Y se nos fue de gira, son dos títulos que caben mencionar.

¿Cómo debería ser tu hombre perfecto?

No sé si existe el “Hombre Perfecto”, tampoco La “Mujer Perfecta” Para mí a esta altura de la vida tiene que ser compañero, libre, que le guste reírse, que me divierta, que le guste tomarme de la mano, que se deje amar, que ame lo que haga, que sea confiable, amable y sobre todo buena persona.

¿Existe una edad para cerrarse al amor?

No, no existe una edad. Hay determinadas circunstancias en cualquier momento de la vida que hacen que nos cerremos temporariamente al amor. Después esas puertas se vuelven a abrir cuando volvemos a creer.

¿Qué factores crees que inciden para que las mujeres no creamos, muchas veces, en la palabra de un hombre?

La mentira, la infidelidad.

¿Qué expresan estas cinco mujeres en escena?

Estás mujeres sacan sus miserias a la luz y cuentan sus historias. Por eso uno entiende porque están momentáneamente cerradas al amor.

¿Se ven muchos espectadores masculinos? Qué opinan al respecto?

Se ven varios hombres en la platea y lo pasan muy bien. Se ríen a la par de las mujeres y nos entienden un poquito más.

La vagina enlutada… Si hablara, ¿qué le diría al universo masculino?

Que nos amen, que nos respeten, que no somos objetos, que somos sensibles, vulnerables, que amamos amarlos.

Mariela Verónica Gagliardi