*** Octubre 2017 ***

Entradas etiquetadas como ‘Julia Zenko’

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La osadía femenina

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Ser mujer no es fácil. Sin embargo, resulta maravilloso el desafío diario, la pasión y el amor que debemos dar, las luchas a veces sinsentido pero que, a la larga, son maravillosa. Porque pareciera ser que por haber nacido mujer se esperan de nosotras miles de cosas, dadas por supuestas (claro está) y, de esa forma, se nos quita la libertad que precisamos para movernos y ser como realmente deseamos. Al igual que un hombre…

Mujeres perfectas es la nueva comedia musical de Manuel González Gil y Alberto Alejandro (dirigida por el primero), que destaca a cinco actrices exitosas y las hace lucir como quieren. Con Julia Zenko como fiel exponente por su larga trayectoria y el resto del elenco (Natalia Cociuffo, Lucila Gandolfo, Victoria Onetto y Candela Vetrano) que deleitarán en todo momento, con chistes, bromas, despertando la risa y carcajadas a cada instante. Sí, porque ellas demostrarán, en escena, que es posible reír aún cuando surja el engaño y que la unión hace la fuerza. Al ver esta historia recordé La vagina enlutada, solo que los rumbos son algo diferentes pero la idea semejante. En esta oportunidad no están de luto estas amigas sino que no tienen una pasión que se apodere de ellas. Una más estructurada que otra, otra más suelta, otra más rebelde. Las personalidades y sus carismas, chocan y se acarician al mismo tiempo durante una fiesta un tanto atípica. Celebrar un divorcio nunca ha sido tan novedoso ni entretenido, sobre todo porque juntas descubrirán que tienen más en común de lo que sospechaban.

Lo más curioso es que el champagne les deshinibirá hasta que el “culpable” sea descubierto de la peor manera. El alcohol, en esta ocasión, no las hará más borrachas sino más fuertes y valientes; demostrándoles que tendrán una nueva misión para ganar dinero y ser felices. Si es que las carmelitas descalzas no existen en el grupo y quien pretenda tener algunas de sus características perecerá.

Mujeres perfectas es un musical para disfrutar durante un poco más de una hora y media, con una puesta en escena espectacular, pudiendo contemplar tonalidades azules y de otras gamas que harán contraste con el vestuario en blanco y negro. Sí, porque ellas se desplazarán por la fiesta con estos “colores” que son de por sí neutros, como si estuvieran hace tiempo esperando el color para lucir, aquél que les surja desde el corazón con una sonrisa eterna.

Diálogos que van y vienen, algunos banales, otros profundos y frases que quedarán resonando en el aire hasta que le encuentren el sentido. El sentido que les devuelva la esperanza de vivir de verdad, sin considerarse entes que cumple y tienen obligaciones pero no placeres.

Con un recorrido por canciones de diversos ritmos (todas traducidas al castellano y adaptadas al argumento de la dramaturgia) es que las actrices traspasan las tablas, se comunican con los espectadores y brillan cada vez que les toca el momento de entonar las más preciosas melodías: Bailando en las veredas (Raúl Porchetto), La marcha de la bronca (Pedro y Pablo), Crimen (Gustavo Cerati), Una canción diferente (Celeste Carballo), Las cosas tienen movimiento (Luis Alberto Spinetta), Soy lo que soy (Sandra Mihanovich), Somebody to love (Queen), Avanti morocha (Caballeros de la Quema); son algunas de las canciones que desfilarán y nos permitirán cantar junto a ellas (al menos con nuestro interior).

Imposible no aplaudir de pie esta propuesta, este gran acierto para llevar al Teatro Apolo y los detalles que se tienen en cuenta por doquier.

Se dice que las mujeres nos criticamos y envidiamos siempre. Bueno, hombres, esta es la prueba de que eso no es así como dicen. Ellas se unen, se compadecen, se alientan y claro que antes se sacan el cuero como es debido. Porque son muy sinceras, demasiado. Y eso es realmente bueno para que, después, construyan su aventura que nos dejará boquiabiertos.

Mucho rock, mucho entusiasmo, mucho power y una velada más que increíble. Si creíste haber visto todo sobre el universo femenino, ¡Mujeres perfectas te demuestra que aún hay más!

Mariela Verónica Gagliardi

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Compartiendo, todo se vuelve menos duro

Melodías de diván1

Bárbara y Verónica: ¿quién soy yo?

Elena: qué curiosidades tiene la vida, ¿no?

Verónica: a veces hacemos cosas imperdonables para seguir viviendo…

Elena: yo hice algo imperdonable.

Quién no habrá pasado por el consultorio de un psicoanalista para entender o ser ayudado durante algún proceso difícil de la vida o por el simple placer de saber cómo seguir en pie en este conflictivo mundo moderno.

Melodías de diván (escrita y dirigida por Gastón Marioni) sube a la cartelera porteña haciéndole frente a Rolón quien se encuentra a tan solo unas cuadras. Pero, esta historia interpretada solo por mujeres es pura ficción y no precisa exponer la intimidad de ningún paciente. Entre canciones románticas, melancólicas y nostálgicas es como los boletos más reconocidos vox populi llegan a un espacio colmado de una atmósfera cálida y con aroma a fresa.

La dulzura de cinco artistas que muestran el interior de cinco personajes encantadores que, si bien están estancadas, logran descubrirse unas a otras hasta hallar una verdad que las modificará para siempre.

Melodías de diván es, sin lugar a dudas, la privacidad sin velo que se erige como provocación a quienes no se animan a sentir.

Cada una tiene un trauma o algo que resolver y, evocando fragmentos de canciones es la manera que encuentran para canalizar sus angustias.

Lejos de ser un musical frívolo y que pretenda sorprender y envolver en pura adrenalina, Gastón Marioni deslumbra con los diálogos creados junto a su compañero, el talentoso Hernán Matorra en el piano -ubicándose en un espacio también íntimo-.

Con Arráncame la vida (interpretada por Graciela Pal) se abre esta velada realmente sutil, que tiene una estética y vestuario preciosos, una iluminación que intimida a quien tiene la palabra y evita a quien debe silenciarse. Así, los temas surgen como un volcán en erupción hasta que la lava corre más rápido que la luz.

Nada, Quizás, quizás, quizás y A mi manera; son algunas de las canciones que entre bolero y tango se turnan para llenar el espacio de sus propios sentires, aquellos que se identificarán, seguramente, con nosotros y nos veremos reflejados en autores tan reconocidos por el ambiente musical.

Pero, ¿qué es lo innovador y suspicaz de esta propuesta artística?

El modo de construir historias independientes y, luego, unirlas de tal forma que nunca parecieran haber sido muchas sino una sola. Como Woody Allen con sus guiones, Marioni tiene esa misma destreza para presentar a un personaje como por ejemplo el de la periodista Raquel Antolínez, (Ana Padilla), al instante a las divas Elena Da Ruggiero (Graciela Pal) y Sara Fingerman (Roxana Randón); y el de dos profesionales de la salud mental: Verónica Schultz (Julia Zenko) y Bárbara Urquiza (Magalí Sánchez Alleno), sin que podamos comprender qué vínculo o relación las une, qué es lo que las hace tan particulares o esenciales en esta dramaturgia. Pero, en breves momentos, se entiende el hilo conductor y la finura con que se van contextualizando los discursos de cada una.

Existen muchísimas obras, vigentes, que encaran la temática de psicólogo-paciente o de terapia grupal sin profesional -por diferentes motivos-. Lo cautivante aquí es que la figura del licenciado no es la de un mero erudito perfecto que tiene que dar cátedra de sus conocimientos académicos sino la de una psicóloga que, además, es persona y como tal sufre, ama, odia y se desespera cuando no puede resolver aquello que tanto la aqueja.

El universo de Melodías de diván es claro y confuso, como cualquier vida que ingresa a un sitio para salir modificada. Como las palabras dichas en voz alta para lograr cambios en los demás y no un mero descargo. Así, una ex diva sufre y deambula, literalmente hablando, otra cantante sin voz no quiere asumir que hace play back, la periodista toma nota de todo -encauzando lo que tanto la aqueja- y dos contenedoras sociales rebalsan cuando asumen lo que les toca.

Cinco vidas únicas que se conocen, que comparten un día de terapia grupal y, a partir de allí, salen siendo otras. Intentando ayudarse unas a otras y sintiendo pena de lo que le toca vivir a cada una.

Mientras un show es preparado, los ensayos de La Gaviota se suceden en el aire y todo lo proyectado se posterga por el presente, aquel presente que determina un antes y un después en el camino de estas valientes que triunfan en la mejor empresa: la personal.

Si no se quién sos, ¿cómo voy a saber quién soy yo?

Elenco: Magalí Sánchez Alleno, Roxana Randón, Graciela Pal, Ana Padilla, Julia Zenko. Libro: Gastón Marioni. Arreglos musicales: Hernán Matorra. Dirección musical: Hernán Matorra. Puesta en escena y dirección general: Gastón Marioni. Las funciones son los martes 20.45 hs. Teatro Picadilly.

Mariela Verónica Gagliardi

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Julia Zenko, una artista nuestra

Quizás les pase que al escuchar música nacional, se sientan identificados con un músico u otro. A veces, ni siquiera saber por qué se siente atraído por ciertas melodías o por qué unas estrofas nos rememoran a una época determinada de nuestras vidas.

Me atrevo a decir que es imposible no sentir felicidad al escucharla a Julia Zenko entonar distintos poemas, al mostrarnos su sonrisa gigante y sus ojos que desean ir aún más allá de lo que dice.

Es puro arte lo que ella hace y no porque yo lo diga, sino porque se siente, porque se ve, porque el público se estremece y porque si pudiéramos pedirle que se quede durante horas cantándonos, los haríamos.

Hace unas horas se presentó en Velma Café (Gorriti 5520 – C.A.B.A) y nos brindó un recital muy diferente a los anteriores. En esta oportunidad, compartió el espacio con sus hijas, Laura González y Elis García, bajo la consigna del show: “Juntas somos más”.

Una morocha y de pelo lacio, la otra rubia y con pelo enrulado. Son dos estilos muy diferentes, estéticamente, y a nivel vocal, si bien tienen matices distintos, apuntan a un mismo objetivo: conmover y endulzar, al igual que lo hace su madre.

Fue mágico lo que pudieron lograr, deslizándose por las tablas, cambiando su vestuario, mirándose entre ellas, compartiendo gestos, pareceres, diálogos y una inmensa aprobación de que su idea fue la indicada.

Estas dos mujeres, también son cantantes así que se puede denominar un trío lo que vivenciamos durante el recital. La primera canción de la noche fue: “Me enseñaron todo mal” (Cambios, 1986). Este tema, trata justamente de los contenidos que los adultos enseñan a los pequeños, de memoria, sin siquiera razonar. Si bien esta canción es de casi 30 años atrás, podemos darnos cuenta cómo siempre existió el mismo conflicto entre lo homogéneo y lo diferente. “Me enseñaron todo mal”, también, es la introducción en la obra de teatro “Cómo te explico” de Gustavo Salgado -la cual trata sobre las falencias de la enseñanza en los colegios, desde hace tiempo atrás-.                                                                 Luego continuaron otros éxitos como: “No quiero arrepentirme” (En tiempo real, 1991) y “Crecer con todo” (Crecer con todo, 1987). De la mano de Laura, comenzó “Encuentros y despedidas” (Los elegidos, 2009), pero antes nos contó una anécdota de su viaje a La Habana (Cuba), en el cual conoció a mucha gente y le agarró melancolía al no saber si la volvería a ver alguna vez. Pero al finalizar esta canción, apareció su hermana Elis -vestida de vaquera- con “Viento del sur” (En tiempo real, 1991). Ella, con su chispa, no se detuvo a hacernos una introducción. Simplemente amenizó con su coreografía, la cual tuvo que hacer también Laura. Lo interesante del show fue ver cómo una de ellas comenzaba a cantar y luego las demás se acoplaban con coreos u otra parte del tema. Pero, como era esperado, Julia Zenko, nos cantó, sola: “Todos los días un poco” (20 grandes éxitos, 1997).

Otro punto importantísimo es que, el recital, en ningún momento tuvo altibajos. Los dos pisos del Velma se llenaron y no había lugar ni para una persona más. Debemos admitir que fuimos privilegiados al estar allí, ante tal esplendor artístico. Después, continuó, Julia con “Canto versos”, canción que canta junto a Luis Gurevich y que formará parte de su próximo disco.

La puesta en escena y el repertorio escogido, formó una historia que se podría seguir contando con palabras pero que es más bonito y placentero dejarse llevar personalmente. El show no tuvo ningún descanso, ni para los músicos ni para las tres vocalistas. Solo se detuvieron a tomar un poquito de agua y sus voces siguieron proyectándose en el espacio. Los músicos que estuvieron presentes son: Horacio Montesano (Guitarra), Pablo Barbieri (Batería), Agustín Roy (Piano) y Pablo Giménez (Bajo); quienes no solamente le dieron ritmo y trascendencia al recital sino un profesionalismo  y talento enormes.

En cuanto a la historia que se contó, la podríamos dividir en dos: una primera parte llena de sentimentalismo, heridas, emoción, amor y búsquedas internas. En cambio, la segunda parte, fue un optimismo al presente vivido por cada uno, unas ganas de seguir adelante sin mirar atrás.

Esto lo demuestran: “Si pudiera elegir” (20 grandes éxitos, 1997), “Samba del Río de la Plata” (Crecer con todo, 1987), “Con las alas del alma” (Los elegidos, 2009), “Juntos es más fácil” (Los esenciales, 2003) y “Dale alegría a mi corazón” (20 grandes éxitos, 1997).

No se hicieron desear para el bis compuesto por Fito Páez. No les hizo ni les face falta sentirse más grandes, porque son Grandes.

El próximo viernes 23 a las 21 hs, tenés la última oportunidad de vivir este espectáculo, con el corazón y los cinco sentidos.

Mariela Verónica Gagliardi

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Julia Zenko presenta Juntas somos más

Los viernes 16 y 23 de noviembre, a las 21 hs, se estará presentando Julia Zenko en Velma Café (Gorriti 5520).

En esta oportunidad y, por primera vez, hará el recital junto a sus hijas: Laura González y Elis García.

Será un show muy especial en el que se festejarán los 30 años desde su primer disco “Vital” y, además, algunos temas de adelanto de su próximo cd.

Las localidades cuestan $120.

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