*** Agosto 2019 ***

Entradas etiquetadas como ‘Juan Pablo Schapira’

Minientrada

Mamá está más chiquita, tercera temporada

Mamá está más chiquita

OBRA GANADORA DE LA CONVOCATORIA “TEATRO MUSICAL” DE LA BIENAL ARTE JOVEN 2017

NOMINADA A “MEJOR ESPECTÁCULO MUSICAL” EN LOS PREMIOS LUISA VEHIL 2018

NOMINADA A “MEJOR ACTUACIÓN PROTAGÓNICA FEMENINA” (DÉBORAH TURZA) EN LOS PREMIOS HUGO 2017-18

“Clara, ¿te diste cuenta? ¡Mamá está más chiquita!”.¿Y si Diego tiene razón? ¿Y si Rita se está empequeñeciendo y pronto va a desaparecer? Cuando el diálogo franco es temido, el juego parece ser la forma más viable de enfrentar ciertas verdades.
Libro: Ignacio Olivera

Actúan: Beatriz Dellacasa, Nahuel Quimey Villareal, Paloma Sirvén, Déborah Turza, Tomás Wicz

Músicos: Franco De Paoli, Juan Pablo Schapira, Marco Siracusano, Juan Ignacio Unzurrunzaga

Vestuario: Marisol Castañeda

Escenografía: Lula Rojo, Gastón Segalini

Maquillaje: Betsabé Solange

Diseño de luces: Samir Carrillo, Caio Senicato

Redes Sociales: Agustina Boria, Tatiana Boria

Audiovisuales: Agustina Boria, Tatiana Boria

Música original: Juan Pablo Schapira

Letras de canciones: Ignacio Olivera, Juan Pablo Schapira

Fotografía: Tatiana Boria, Juan Ignacio Coda

Comunicación: Maylén Sandoval

Diseño gráfico: Martín Bayne

Asesoramiento coreográfico: Diego Bros

Asistencia de dirección: Augusto Moreno

Asistencia De Montaje: Adam Ledesma

Arreglos Vocales: Juan Pablo Schapira

Producción: Facundo Suenzo

Dirección musical: Juan Pablo Schapira

Dirección: Marcelo Albamonte

Este espectáculo formó parte del evento: Bienal Arte Joven Buenos Aires 2017

Duración: 90 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos, Musical, Artes Escénicas

EL GALPÓN DE GUEVARA

Guevara 326 (CABA)

Teléfonos: 11-3908-9888

Entrada: $ 400,00 – Jueves – 20:30 hs – Hasta el 27/06/2019

Anuncios
Minientrada

Lo quiero ya, de Marcelo Caballero y Martín Goldber

Lo quiero ya*GANADOR PREMIO HUGO a MEJOR MUSICAL OFF* (2017-2018)

*GANADOR PREMIO HUGO a MEJOR DIRECCIÓN EN MUSICAL OFF* (2017-2018)

Suena el despertador y empieza la vorágine. Once personas que viven corriendo y corren para vivir van hacia diferentes lugares en un mismo día.

Poderlo todo, estar, ser parte, llegar y alcanzar el éxito son algunos de los fugaces pensamientos que sobrevuelan la cabeza de estos personajes en sus vidas de agenda llena. Todos tienen algo en común: la aplicación que los guía para que eso suceda.

Lo Quiero Ya es una comedia ansiosa a ritmo musical que te invita a encontrarte cara a cara con la vertiginosa vida moderna.

Cualquier similitud con la realidad NO es pura coincidencia.

AutoríaMarcelo Caballero, Martín Goldber

ActúanEstefanía Alati, Karina Barda, Victoria Cáceres, Victoria Condomí Alcorta, Alejo Cruzado, Fede Fedele, Macarena Forrester, Andrés Passeri, Julieta Rapetta, Candela Redín, Lala Rossi, Juan Pablo Schapira, Nacho Zabala

MúsicosPablo Barone, Franco De Paoli, Gabriel Mathus, Juan Pablo Schapira

VestuarioMarcelo Caballero, Marina Paiz

EscenografíaVanessa Giraldo

Diseño de escenografíaVanessa Giraldo

Diseño de lucesMarcelo Caballero

MúsicaJuan Pablo Schapira

Letras de cancionesJuan Pablo Schapira

Letras de musicalesJuan Pablo Schapira

Stage ManagerEmiliana Di Pasquo, Luciana Lippi

Diseño de imagenMarcelo Caballero

Arreglos VocalesJuan Pablo Schapira

Producción ejecutivaRosario Irusta

ProducciónLucien Gilabert, Julia Marcovich, Nahuel Quimey Villareal

CoreografíaMarina Paiz

Puesta en escenaMarcelo Caballero

RealizaciónLos Escuderos

Dirección musicalJuan Pablo Schapira

Dirección CoreográficaMarina Paiz

Dirección de actoresMartín Goldber

Director musicalJuan Pablo Schapira

Dirección generalMarcelo Caballero

Web: https://www.instagram.com/loquieroyateatro/

Duración: 90 minutos

Clasificaciones: Musical, Teatro, Adultos

EL GALPÓN DE GUEVARA

Guevara 326 – C.A.B.A.

Teléfonos: 11-3908-9888

Web: http://www.galpondeguevara.com

Entrada: $ 400,00 – Domingo – 19:00 hs – Hasta el 30/06/2019

Minientrada

Cerrar los ojos e imaginar

Lo quiero ya1

Rutina:“Costumbre o hábito adquirido de hacer las cosas

por mera práctica

y de manera más o menos automática” (Real Academia Española).

Canciones que narran el día a día, la manera de sobrellevarlos y los resultados que no tardarán en aparecer. Doparse pareciera ser una manera al alcance de la mano, imaginarse que lo que se vive no es tal sino una mera ilusión óptica.

¿Alguna vez se cuestionaron si sus vidas son las que siempre soñaron?

Es realmente una problemática social el filosofar sobre nuestros deseos más profundos. Porque no se trata de tener antojo de tomar un helado y acudir a comprarlo, sino de transformar -quizás- todo. Por completo. Como si se empezara de cero.

Muchas personas trabajan en una oficina o en un banco o en otra institución desde la adolescencia hasta que se jubilan.

¿Tan interesante es lo que aprenden? ¿De verdad pueden aprehender algo nuevo cada día durante treinta años o más en un mismo lugar?

Lo quiero ya (escrita y dirigida por Marcelo Caballero) es una muestra, real, de que cuando un grupo de personas tiene una rutina durante mucho tiempo, necesita -en alguna oportunidad- romperla. Si esto no ocurre, el cuerpo lo avisa, lo manifiesta y podría ser tarde.

Lo quiero ya es una comedia musical en la que es posible transitar por diversas emociones, desde la risa a carcajadas hasta la desesperación. El drama está presente como planteamiento de conflicto. Viene a proponer destruir y tirar lo que ya no sirve para reciclar seres humanos que necesitan un cambio verdadero.

Andrés Passeri es el encargado de enlazar cada retazo presentado. Lo interesante es la dinámica que se utiliza para que lo veamos como un seudo director en escena. Bien podría serlo. Su rol es fundamental ya que se corre del de un asistente o apuntador para convertirse en actor/director al mando de un director real fuera de la representación.

Cuando éramos chicos se nos solía preguntar: ¿qué querés ser cuando seas grande?

En general uno respondía un oficio o profesión, pero quiénes se animaron a decir: ¡felices!

Una profesión no hace a un humano, solo le da herramientas para trabajar. Nada más.

La vida debería ser descubrimiento constante, ansias de transformar, de querer compartir vivencias, de sonreír y estar contento de haber escogido un empleo (no que éste nos haya escogido).

A veces, como muestra la dramaturgia presente, no se está preparado para dar vuelta la página, por más que se tenga la oportunidad de hacerlo inmediatamente.

El maldito o bendito destino con el que se especula o se reposa esperando.

Debo admitir que la puesta en escena es magnífica, a puro color y con un equipo de artistas increíbles. A su vez, la música en vivo le otorga un plus inigualable. No quisiera ser tajante pero los musicales deberían siempre tener a sus músicos tocando en escena ya que los dota de un vuelo mágico.

¿Qué nos expone esta pieza artística?

La vida de varios jóvenes, muy diferentes entre sí, con un estilo de vida determinado y un sueño a alcanzar. Pero… lo más importante y trascendente es cómo consiguen animarse a perseguirlo.

La rutina, la que los coloca en un mecanismo social en el que son “útiles” para el “correcto” funcionamiento, pero que pueden ser reemplazados sin alterar absolutamente nada del entorno.

Son humanos-robots. Nada más.

Mientras la conciencia no se de cuenta, ¿quizás no convenga avisarle? Algo así se me ocurre plantear para la fórmula perfecta del capitalismo. Aunque estos jóvenes despiertan sabiendo que ya no podrán seguir con el rumbo cotidiano sin cambiarlo. Deberán aprender a darse el gusto de vivir plenamente sin “seguridades”, corriendo “riesgos”. Viviendo, al fin de cuentas.

Competencias insanas, amarguras posibles de modificar, rabietas costumbristas, nervios y nervios y nervios. ¿Cómo ser feliz en pareja con un contexto semejante? ¿Cómo triunfar en el mundo artístico cuando no se tiene en claro quién se es?

Mente y cuerpo no pueden separarse como un pollo trozado a punto de ser horneado. En esto fallaron nuestros ancestros, en tratarnos como partes autónomas. Como si un brazo pudiera moverse sin tener la orden del cerebro.

Lo quiero ya es una bocanada de aire fresco y la oportunidad de abrir sendas coloridas, porque lo absurdo de la realidad está presente, lo irónico de frases dichas y repetidas, también. La fragancia a aire quieto y brumoso, claro que recorre los cuerpos danzantes que representan coreografías muy vistosas con sellos finales a modo selfie.

¿Para todo habrá que sonreír?

Vestuarios que resignifican aún más el significante de la dramaturgia, de sus escenas ágiles y una iluminación que persigue los diálogos y monólogos a describir lo que se siente desde el alma. Breves historias que se unen para conmover al espectador y para pellizcarlo de una vez. Porque la vida es hoy. Ya. Y hay que hacer algo para que no se escape de nuestras manos.

Dramaturgia: Marcelo CaballeroMartín Goldber. Actúan: Sacha BercovichVictoria CaceresVictoria Condomí AlcortaMacarena ForresterCandela García RedínLucien GilabertAndrés PasseriNahuel Quimey VillarealJulieta RapettaCandela RedínSalvador RomanoLala RossiJuan Pablo SchapiraSofia Val. Vestuario: Marcelo CaballeroMarina Paiz. Escenografía: Vanessa GiraldoDiseño de escenografía: Vanessa GiraldoDiseño de luces: Marcelo Caballero. Música, letras de canciones y dirección musical: Juan Pablo Schapira. Coreografía: Marina Paiz. Dirección de actores: Martín Goldber. Dirección general: Marcelo Caballero.

Funciones: Sábados 20 hs

El Galpón de Guevara (Guevara 326 – C.A.B.A.)

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Solo en mí podés confiar

Los Monstruos3

Toda propuesta teatral que está en El Picadero, es garantía de calidad y de eso no cabe ninguna duda. Es relajante que eso ocurra y así poder ir con los ojos cerrados a disfrutar y dejar que nuestras emociones broten sin que medie la razón.

La Bienal de Arte Joven de este año tuvo una oferta muy amplia en cuanto a espectáculos y, sin dudas, Los Monstruos fue una de las más solicitadas. Desde el primer día que se podían hacer reservas, al mediodía ya no había más entradas. Luego de estar unas horas antes, todos los que no tenían la suya pudieron obtener alguna gracias a la tarde lluviosa y fría.

Los Monstruos (escrita y dirigida por Emiliano Dionisi) es una comedia musical dramática que tiene como protagonistas a Mariano Chiesa y Natalia Cociuffo, los cuales interpretan a dos padres que tienen vidas bastante similares en cuanto a cuestiones primordiales de dichos roles.

Cabe resaltar su excelencia vocal, escénica y actoral que ya vienen demostrando desde otros musicales (Chiesa en Casi Normales y Cociuffo en Ghost), en los cuales tuvieron su impronta y huella para seguir luciéndose.

Con una estética moderna, minimalista y con todo lo necesario para que los actores se luzcan, tienen inclusive el acompañamiento de músicos en vivo que le otorgan un plus a la pieza artística.

Al comenzar la obra se puede observar el relato de uno y luego el del otro, sin que éstos se conecten entre sí. Como si se tratara de dos dramaturgias distintas, separadas por una línea imaginaria. Esto fue lo que más atrapó mi atención y no pude dejar, de ahí en más, en inmiscuirme en la historia. Mejor dicho, en ambas historias tan bien armadas, profundizadas y con detalles tan reales y a la vez “invisibles” en ciertos momentos de la realidad real.

Casualmente él es padre de un varón y ella de una nena. Casualmente sus hijos tienen ciertas dificultades para relacionarse con niños de su edad y, a la vez, no son integrados por sus correspondientes grupos. Esta temática, en la actualidad, es moneda corriente. Y, como tal, es desvalorizada, naturalizada y tirada a la basura; afirmándose qué tipo de tratamientos deben mantener los chicos -sin tomar en cuenta la postura e idiosincrasia de sus padres o responsables-.

Los padres también fueron niños y no siempre felices. Pero, ¿cómo se resguarda o protege ante diferentes adversidades?

Un nene macabro y travieso, una nena tímida y callada. Ambos infantes receptores de culpas no resueltas por parte de quienes solo deberían darles amor y alegría. De quienes solo deberían esperar buenos gestos y orientación.

Quiero sentirme viva con vos – menciona la madre, refiriéndose a su intimidad, una intimidad que no siente estar encauzando por la sobreprotección que le otorga a su hija y los cuidados excesivos a los que la somete sin dejarla respirar y decir lo que en verdad le sucede… cuál es su pena.

Una de las escenas más emotivas ocurre de la mano de la dupla que, unida, le canta a sus pequeños: Ya deberías saber, que solo en mí podés confiar. Yo no soy de esos papás, que dan la espalda cuando la necesitás. Todos tus secretos, conmigo, seguros están.

No existe motivo para que se desconfié de ellos. Me refiero a los padres, ni para que se ponga, evidentemente, en tela de juicio sus procederes. Pero, a medida que los monólogos avanzan y los diálogos entre ellos y sus hijos (ausentes físicamente pero recreados espiritualmente) se suceden; es posible entender los dos focos principales de Los Monstruos.

Uno de ellos es la fragilidad que tienen estos adultos -al igual que todos-, debilidades no asumidas y, de ese modo, ocultadas. Y, la otra, se refiere a la ambivalencia que tiene todo mortal al pretender debatirse entre obligaciones y culpas.

Sobre estas dos cuestiones irá oscilando la dramaturgia, la cual provoca risas en el público, hasta centrarse en uno de los relatos más angustiantes -el cual desperterá la conciencia de todos los presentes- que le otorgarán una mirada diferente al musical.

Es posible conmover con el canto, con la palabra y con el silencio mismo. Así como es probable que Emiliano Dionisi esté tocado por la varita mágica, la cual lo acompaña por todas sus decisiones artísticas que realmente son grandiosas y merecen éxito en todos sus sentidos.

¿Puede considerarse monstruo aquel humano que tenga sentimientos feos y oscuros?

¿Dónde está el límite entre la bronca y la violencia?

Los niños que no tienen verdadero espacio en esta obra, más que el que sus padres le dan, hablando por ellos y siendo ellos, entrometiéndose en sus pieles y deseos; hasta invalidarlos por completo.

Dramaturgia: Emiliano Dionisi. Elenco: Mariano Chiesa y Natalia Cociuffo. Músicos: Gianluca Bonfati Mele, Matías Menarguez, Martín Tincho Rodríguez y Juan Pablo Schapira. Vestuario: Marisol Castañeda. Escenografía: Compañía Criolla. Diseño de luces: Claudio Del Bianco. Letras de canciones: Martín Tincho Rodríguez. Producción ejecutiva: Compañía Criolla, Sebastián Ezcurra. Asistentes de dirección: Juan José Barocelli, Julia Gárriz. Dirección: Emiliano Dionisi. Funciones: miércoles 20.30 hs. Teatro El Picadero.

Mariela Verónica Gagliardi

Nube de etiquetas