*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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La increíble manera de contar historias

Historias para no salir de casa1

No siempre es posible salir a la vida de una forma espontánea o, al menos, siendo valorado o apreciado por el entorno. Existe un cautiverio auto impuesto por miedos, temores o la falta de valor para afrontar situaciones.

De más está decir que no hay que ser un súperhéroe para moverse rutinariamente, aunque muchos puedan sentirse desplazados por no tener personalidades interesantes.

En lo personal, me atraen mucho las pequeñas historias al modo de microrrelatos. Como si una obra durara de una manera diferente al tiempo narrado por las agujas de un reloj o de ese tic tac insoportablemente tedioso.

La dramaturgia titulada como Historias para no salir de casa incluye tres historias simultaneas (dirigidas por tres artistas diferentes) que se vinculan con un personaje determinado -el cual está ausente pero vivo-.

Si bien el título podría interpretarse y relacionarse con relatos que impiden cruzar la puerta de calle, el sentido no es tal sino la oportunidad de crear desde el encierro. Un encierro que no tiene por qué ser tal pero que, de alguna forma, es lo más cómodo para algunos de los personajes.

Como si se tratara de un triángulo, cada vértice está ocupado por una familia distinta que tiene problemas puntuales, temas sin resolver y un gran desconcierto por la vida. Se puede ver a dos hermanas adolescentes desconsoladas por su madre ausente quien las desplaza sin ninguna culpa; una madre grande con su hijo sin más problema que el de no hacer nada, dejando que el tiempo transcurra sin remedio; y un matrimonio joven con intereses opuestos y sin demasiado futuro junto.

Al observar la puesta en escena, resalta la simultaneidad. Esto quiere decir que mientras las luces iluminan un sector, las demás historias no se oscurecen sino que continúan interpretándose corporalmente. Así, el espectador, tiene la posibilidad de construir su propia historia recorriendo aquellos momentos que más le impacten.

El encierro y las cuatro paredes les sirven de protección, claro que una protección o seguridad falsa pero convertida por los temores como la única posibilidad de no sufrir más de la cuenta.

Si la madre dejara de recibir las fabulas de su hizo, si las hermanas dejaran de enfrentarse por pensar diferente y si la pareja respetara lo que el otro quiere; las tres historias tomarían otros rumbos. El camino del afuera en que tendrían que cruzarse con el linyera que miran, en todo momento, por la ventana. Aquel hombre juzgado, representado en sus imaginaciones como un ser configurado fantasiosamente y como, en definitiva, el único que evidentemente vive como se le antoja.

Pero si la palabra se silenciara, la incertidumbre cubriría esos espacios -cubiertos con información irrelevante-. Nuestra cultura es tan opuesta a la oriental, tan apoyada en la dialéctica, en la filosofía, en buscar justificaciones como si todo tuviera que tener un por qué.

Cabría preguntarles a estos seis personajes por qué no pueden dejar de hablar y de comunicarse así, por qué no optan por otro tipo de lenguaje o método.

La madre necesita un mundo mágico para sentir que su vida vale, el esposo precisa vincularse con el linyera para construir su propio mundo interno y no evolucionar, y la hermana más chica necesita una sometida para aumentar su autoestima inexistente.

Y todo finaliza cuando el hombre en cuestión determina su importancia en la vida de estos seres tan particulares y poco conectados con sí mismos.

ficha Historias para no salir de casa

Mariela Verónica Gagliardi

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Historias para no salir de casa

historias para no salir de casa

Todos tenemos algo que contar.

Tres familias, un edificio y un linyera que duerme enfrente.

Escrita y dirigida por María Victoria Taborelli, Lucía Pratolongo y Ariana Perez Artaso; con Andrés Buzzurro, Lucía Pratolongo, Julieta Gottlieb, Valentina Brodsky, Mariano Epelbaum, Emilce Rotondo// Funciones: Miércoles a las 21:00 en El Método Kairós, El Salvador 4530. Tel/Informes: 011 4831-9663// Duración: 70 minutos// Entrada general: $100; $80 estudiantes y jubilados.

En una calurosa tarde de diciembre, en vísperas de Nochebuena, un linyera se pone a armar un árbol de Navidad en la placita del barrio en el que habita. Este simple, pero atípico acto, despierta la curiosidad de quienes viven en el edificio de enfrente, dando pie a las más tristes, mágicas y delirantes historias que lo explican. 

En cada una de estas Historias para no salir de casa, la realidad de los seis mirones, nuestros personajes, emerge, proyectándose en lo que ven en aquel que permanece en los márgenes del sistema. El devenir de su presente quedará signado por esta presencia, demasiado naturalizada en los tiempos que corren.

Sobre el proyecto

Historias para no salir de casa nace del trabajo colectivo de tres dramaturgas que se conocieron en el taller de Mauricio Kartun y quisieron llevar a escena una pieza que condensara la visión que cada una tiene sobre el contar historias. Así, nacieron estos seis personajes que conviven en escena en un flujo constante que busca unir sus individualidades en un collage armonioso. 

Creyendo que el trabajo en equipo puede concretar cualquier proyecto, el desafío del ensamble de las tres visiones fue posible y hoy abre sus puertas, invitando a todos a formar parte de este universo rico en posibilidades.

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA
Elenco: Andrés Buzzurro, Lucía Pratolongo, Julieta Gottlieb, Valentina Brodsky, Mariano Epelbaum, Emilce Rotondo.
Asistente de dirección: Mirko Gómez.
Diseño de iluminación: Caio Senicato.
Diseño y realización escenográfica: Florencia Gavela.
Música original: Mirko Gómez.
Ilustración: Máximo Balestrini.
Dramaturgia y dirección: María Victoria Taborelli, Lucía Pratolongo y Ariana Perez Artaso.
Agradecimientos especiales: Victoria Pereda, Matías Romero.