*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Sintonizando diferentes galaxias

Hay artistas que soslayan el espacio escénico y convierten una obra en vida. No son muchos los que se animan a innovar, a crear otro código y convertirse, tal vez, en un espectáculo para público específico.

Arriesgar vendría a ser la primera palabra que se me viene a la mente cada vez que veo una propuesta de Gustavo Friedenberg.
Gobernar es poblar es el título de su nueva puesta de danza-teatro, la cual demuestra (irónicamente) una de las primeras órdenes de Dios en la Biblia: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla” (Génesis).

Friedenberg consigue plasmar un universo estético maravilloso en el que la tecnología lumínica, el canto autóctono, la música y la danza se confluyen en un mismo centro. Como si se tratara de un lenguaje único (a pesar de ser muchas veces diverso). Esto es lo que el creador (y no me refiero al Dios Jehová, sino a Gustavo) subraya con énfasis en cada paso de baile, en cada movimiento controversial y diferente, en cada refrán semejante y en cada grito durante el parto. Porque una criatura, otra, otra y cada vez más poblaron. Pero, ¿a qué apunta la vida? Somos muchos, demasiados, cada vez más. Y no hay arca de Noé que venga a salvar a unos sí y a desechar a otros. Acá se salva y sobrevive el que piensa, el que siente, el que solo danza más allá de todo y el que perece observando más allá de nada. Todos se salvan y no hay exterminio ni dolor más que el de sufrir cuando toque.

Un elenco formidable compuesto por seis actores (uno de ellos acompañará con un eximio bombo legüero), bajo la dirección de uno de los más revolucionarios directores de esta disciplina que combina a las artes escénicas con la danza.

Distintas generaciones, distintos sexos y sexualidades sin discriminación alguna, sin xenofobia: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. Con esto se refería a los dos sexos que debían sobrevivir en la eternidad: femenino y masculino. El resto quedaría fuera de su mundo y eliminado de un golpe. Por suerte y gracias a la naturaleza, cada quien siente y, a partir de ese sentir, elige. Sin condicionantes sin hechizos ni amenazas. La culpa no es nadie y es de todos. Porque el mito que considere que poblar el universo es reproducirse sin frenesí es porque no se detuvo a pensar cuál es su propósito en la Tierra.

Y, dejando a un lado la religión, Friedenberg se basa específicamente en esta performance en la máxima de Juan Bautista Alberdi que se fundamenta en bases políticas. Gobernar es poblar con respecto a educar, a crear ciudadanos libres y civilizados. Esto según la mirada hacia Norteamérica que no siempre se corresponde con la de nuestra patria. O, en verdad, casi nunca, sobre todo en nuestros tiempos. Por eso, en referencia a “embrutecer” se toma como protagonista a una mujer aborigen que, lejos de ser incapaz de progresar, le termina enseñando a toda persona que se cruza por el camino de qué se vale el amor, la vida, el sentimiento y las raíces. Porque copiar no es el legado de esta pieza artística, sino utilizar lo propio para convertirlo en piedra preciosa. No es necesario, entonces, bajo la dialéctica del autor; traer población de afuera y erudita para poblar a su antojo el correr de los días.

Puede, sin embargo, ingresar quien lo desee y compartir su sabiduría (no en cuestión de talento) con los demás. Porque un verdadero país debería haber sido pensado así y no pretendiendo y aniquilando. La conformación de una Nación es puesta en duda, sus fundamentos políticos también y el legado de sus fundadores, ¿por qué no?

Acá gobierna el artista, el que justifica su vida a partir y a través de las ideas creativas. El que domina sin proponérselo y el que manipula sin saberlo.

¿Vamos a hacer una coreo?

No. Vamos a aprender a convivir dentro de una. A copiar los pasos del clásico si atraen o a mimetizarnos con los de contemporáneo si es más natural al cuerpo. Vamos a cantar en otra lengua o a continuar con la propia. Porque no hay quien dictamine una sentencia ni realce al “mejor”.

Habrá quien olvide embarazarse o quien lo haga por costumbre. ¿Quién podrá juzgar?

Cuando dos naciones se unen (en este caso, dos estilos contrapuestos), se examinan por fuera y se funden en un solo plano. Se mimetizan, al fin y al cabo. Porque la socialización es primaria y las bases son el firmamento más fuerte y conmovedor de Gobernar es poblar.

Máscaras, expresiones, juguetes inflables, otros reales. Todos conforman este universo poético en el que la única poesía es la forma de expresar y sentir. ¡Como si fuera fácil!

A la vez que la Vía Láctea da comienzo y fin a la humanidad, cada espectador se llevará un sentimiento. Y digo uno porque dependerá del compromiso que mantenga durante la función.

Mariela Verónica Gagliardi

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«Gobernar es poblar», de Gustavo Friedenberg

gobernarEl martes 25 de abril se estrena Gobernar es poblar del director y coreógrafo Gustavo Friedenberg.

Con Tomás Baillie, Stella Maris Isoldi, Marian Moretti, Gabriela Pastor, Eliana Pereira Rejala y Julieta Sgarlatta.

Teatro: Teatro del Abasto, Humahuaca 3549 CABA

Entrada general: $200 – descuento para jubilados ($100) y estudiantes presentado libreta ($140).

Reservas: 4865-0014 –reservas@teatrodelabasto.com  – ¡Error! Referencia de hipervínculo no válida.

Funciones: Martes 21:30hs

Ultima función: 27 de Julio 2017

Sinopsis

Gustavo Friedenberg se inspira en la máxima de Juan Bautista Alberdi, Gobernar es poblar, para asociar la coyuntura de la organización política de nuestro país con el universo de la paternidad.

A través del movimiento y con una mirada cargada de humor, el director pondrá en relación  las bases que inspiraron nuestra Constitución con algunos aspectos que rodean  la paternidad.

La obra transita situaciones disímiles que atraviesan y cruzan a los seis intérpretes en relación a su paternidad en potencia: Quiero tener un hijo – Estamos bien sin hijos – Me olvidé de tener un hijo. Finalmente, propone una reflexión acerca de cómo opera sobre nosotros el mandato y en qué forma la historia determina nuestro presente.

La obra fue seleccionada para el Festival de Danza Contemporánea de Buenos Aires 2016, en la línea de Ensayo Abierto, para obras en pleno proceso creativo.

Sinopsis breve

El coreógrafo y director Gustavo Friedenberg se inspira en la máxima de Juan Bautista Alberdi, Gobernar es poblar para asociar la coyuntura de la organización política de nuestro país con la paternidad. Friedenberg esboza una puesta de movimiento llena de humor,  para contar situaciones disímiles que atraviesan  a los personajes en relación al deseo de tener un hijo.

Palabras del director

Nunca tuve la certeza de querer tener hijos. Tampoco la tengo ahora, pero con 38 años, los niños han empezado a multiplicarse a mí alrededor. No son sólo chicos, son preguntas. Tal vez sea lo propio de mi generación, lo que me preocupa es darme cuenta demasiado tarde que me hubiese gustado ser padre. En el 2009 recibí una carta de la escritora Alicia Steimberg, en la cual me hablaba de sus hijos; los de papel y los de carne y hueso. Fue ella con su inquietante humor, la que citó a Juan Bautista Alberdi  y me incitó a investigar. Y como las respuestas las encuentro en el teatro, me puse a hacer una obra.  La carta terminaba con tres preguntas: ¿Tenes hijos?¿Te gustaría tenerlos? ¿Está mal que pregunte? Aun no puedo responder.

Ficha técnica

Intérpretes: Tomás Baillie, Stella Maris Isoldi, Marian Moretti, Gabriela Pastor, Eliana Pereira Rejala y Julieta Sgarlatta.

Composición musical y banda sonora: Federico Estévez

Diseño de vestuario: Paula Molina

Diseño de iluminación: Ricardo Sica

Arte y Diseño de escenografía: Diego Cirulli

Asistencia general: Pablo Petrzela

Dirección general y coreográfica: Gustavo Friedenberg

Prensa: María Sureda

 

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Uno más uno, dos

El otro13

Palabras superpuestas, al unísono, comienzan a ambientarnos en una obra de teatro-danza, singularmente inteligente.

Los actores se desplazarán por todo el espacio escénico, con movimientos entrelazados, narrando una historia en la que predominará la inclusión social. Una inclusión que nos habla de la religión judía como contracara de la católica. Una inclusión del diferente como modelo y modo de aprendizaje, de conocimiento y de observación.

La danza contemporánea une a cinco mujeres que se relacionan mediante sus cuerpos, la palabra en menor medida y las miradas. Sus mundos son similares y particulares, hasta que llega una sexta mujer diferente, con una vestimenta llamativa y que logra imponerse sin violencia.

Esta última las deleita con su luz, con una delicadeza extrema y la magia de quien aparece como en un cuento de hadas.

Podría trazar dos tipos de relatos: el visual y el oral. El primero fue el más placentero y, el segundo, el más desafiante.

El libro de Alicia Steimberg, escrito en que se basa la obra, es completamente un tesoro. No porque lo diga yo, sino El otro3porque basta con observar ciertos fragmentos de «El otro» (de y dirigida por Gustavo Friedenberg) para saber de qué tratará su argumento.

No es tarea simple lograr un acercamiento entre la autora y el guión logrado. El hecho de que se trate de religión no lo hace más obvio ni factible de conectar.

Al comienzo de la obra oímos palabras y frases que, más adelante, podremos vincular. Pero, al leer a Steimberg, las aclamaciones al mundo terrenal son recurrentes y es imposible sentirse excluido.

«Que Dios te ayude, Que Dios te ilumine, Que Dios te bendiga», menciona la escritora. Estas expresiones suelen ser dichas por el cristianismo pero, también, por los judíos. Acá no existe separación entre un protector u otro. Por un momento Dios es uno, aunque el discurso se encarga de marcar las diferencias y de ubicarnos en tiempo y espacio.

A su vez, ciertas costumbres y tradiciones de la colectividad se resaltan -de una manera cordial y simpática-, confirmando que el judaísmo no excluye sino que comparte con sus semejantes una historia en común.

Sholem aleijem (la paz sea con nosotros) es una forma de bendecir, de dar serenidad a una persona, así como otros cultos tendrán sus propios códigos.

El otro12

«Ser judío es una mezcla de muchas cosas: recuerdos de infancia, una manera especial de llorar y de quejarse, un idioma que no se quiere entender, una necesidad de estar recordando todo el tiempo que Einstein y Freud y Marx y Chaplin eran judíos, una sensación de que uno es muy antiguo, más antiguo que los católicos».

¿Existe una manera de ensamblar un pueblo con otro por más distantes que parezcan?

«El otro», el desconocido, el diferente, ¿merece indiferencia o una oportunidad?

No pensar como la mayoría, no vestir como ésta y tener una ideología propia y/o compartida con una minoría, ¿es condición sine qua non para ser marginado?

¿Todos los iguales debemos unirnos y los otros ser relegados a un espacio oscuro y tildados de sectarios?

El otro7«El otro» es nuestro propio espejo, nuestra imagen distorsionada, lo que no queremos ver y toda enajenación simbólica
que nos propicie ese objeto de vidrio.

Qué sería de cada humano sin la fe, pero no la fe como sinónimo de religión sino como apoyo a nuestras ideas, desesperaciones y angustias que no tienen solución en lo racional.

«El otro», se une, se distancia, se ubica en el centro y logra una energía simbiótica espectacular.

Los artistas expresan, sienten, se amalgaman y retroalimentación.

Uno más uno, dos.

ficha artístico-técnica El otro

Mariela Verónica Gagliardi

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