*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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J. Timerman, de Eva Halac

J. TimermanLuego de una exitosa temporada en 2018, vuelve J.Timerman, de Eva Halac, al Cultural San Martín, por seis únicas funciones. Del 2 al 15 de febrero, temporada 2019.

Basada en hechos reales, la obra gira en torno a la polémica figura de Jacobo Timerman, -maestro de periodistas en los años 70, amado y odiado por sus contemporáneos- en los días del mítico diario La Opinión.

Un thriller político que se interroga acerca de los deseos, fantasías y contradicciones de la clase política e intelectual argentina.

SINOPSIS:

Un tiempo condensado. Octubre de 1971. El gobierno militar de un país sudamericano prepara la boda de la hija del presidente con un cantante famoso. Se deben sofocar rebeliones, encargar el buffet, alquilar sillas y negociar con J. Timerman, el director de un exclusivo periódico de la oposición. Inspirado en ficciones reales, de cuando no existía la ficción y la única verdad era la realidad.

Texto: Eva Halac

Actúan: Orlando Alfonzo, Guillermo Aragonés, Juan Pablo Galimberti, Cristian Majolo, Mucio Manchini, Hernán Muñoa, Leonardo Murúa, Gregorio Scala, Carlos Scornik, Ramiro Vayo

Actores reemplazo: Ian Guinzburg

Músicos: Gustavo García Mendy, Juan Sevlever

Vestuario: Micaela Sleigh

Escenografía: Micaela Sleigh

Iluminación: Miguel Solowej

Música original: Gustavo García Mendy

Diseño gráfico: Andrea Torti

Asistencia de escenografía: Merlina García Brunelli

Asistencia de vestuario: Merlina García Brunelli

Asistencia de dirección: Jennifer Aguirre Woytkowski

Producción ejecutiva: Jennifer Aguirre Woytkowski

Dirección: Eva Halac

Duración: 75 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos

CENTRO CULTURAL GENERAL SAN MARTÍN

Sarmiento 1551 – C.A.B.A. (mapa)

Teléfonos: 4373-8367 Fax 4374–1251/59 int. 273/278

Web: http://www.centroculturalsanmartin.com/

Entrada: $ 200,00 / $ 130,00 – Domingo – 20:00 hs – Del 03/02/2019 al 15/02/2019

Entrada: $ 200,00 / $ 130,00 – Viernes y Sábado – 21:00 hs – Del 03/02/2019 al 15/02/2019

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Juicio y castigo para los verdaderos culpables

Candy crush15

Cuando se terminan las vidas, hay que pedirle ayuda a amigos de las redes sociales. Caso contrario, habrá que esperar a que se renueven solas después de un determinado tiempo.

Caramelos y muchos colores, asociaciones de una formas con otras para explotar y niveles cada vez más complicados que consiguen cada vez más combinaciones para exterminar todas las golosinas.

El juego Candy Crush consiguió, desde hace años, crear una especie de fanatismo; el cual abarcó a distintas generaciones que se apoderaron de la pantalla durante horas, hasta conseguir pasar de nivel.

Debo asumir que al asistir a la función de “Candy Crush, la saga” (escrita por Florencia Aroldi y dirigida por Claudia Vargas) esperaba una historia ligada al videojuego intrínsecamente hablando. Pero, me sorprendió la creatividad para que los caramelos sean los protagonistas de un policial grotesco. Porque veremos actores en escena, representados por un color diferente. Ellos no saltarán ni se irán eliminando, sino que serán eliminados y por quienes menos pensaríamos (en este tipo de contexto humorístico).

Acusaciones dentro de una misma familia para descubrir al culpable que se atrevió a vaciar el tipo de caramelo más irresistible del mercado. Un caramelo con nombre en inglés que va y viene según las reglas del comercio. Un caramelo que es mucho más que eso. Que se convierte en el anzuelo perfecto para que quienes habitamos el tercer mundo, queramos tenerlo a costa de ponernos la venda que nos impide conocer el Imperialismo.

Una obra que mezcla comedia, policial y humor; para llevarnos de las narices hacia el territorio político-social del que, realmente, tenemos que hacernos cargo como pueblo.

Sí, podrá sonar exagerado lo que digo porque, quizás, los espectadores esperan golosinas con un packaging impecable. Pero, si buscan una banalidad vayan a buscarlo a otro lado. Este elenco trae consigo un juicio irrisorio, incoherente, inadmisible, del que no se sabrá quién es el culpable hasta que avance la dramaturgia. Porque las entre líneas están a merced de quien decida escuchar y capturarlas en el aire. Porque ningún diálogo será superfluo y todo tendrá una connotación política. Nada de dividir en bandos ni resaltar fanatismos. Lo realmente importante es quitarse el color que se lleve puesto y reconocer al veradero traidor, que lejos está de lo que pueda sospecharse en un comienzo.

Un juez, entonces, irá desplegando un artilugio de palabras y frases capciosas para que caiga quien tenga que caer.

¿Personas enfrentadas con personas?

¿Hasta cuándo el pueblo va a odiar al pueblo?

El aparato represor estará aunque no lo veamos. Sus estruendos sonarán por derredor y cada explosión será, finalmente, un “caramelo” menos.

¿A dónde irá a parar el juego?

¿Es realmente un juego eliminar color iguales?

Idénticos y opuestos caerán. Porque de eso se trata. Eso es lo que les sirva.

Mientras tanto, en el despacho seguirán las tratativas para descubrir quién robó un dulce para ver una película o quien deseaba tanto algo rico por el simple hecho de desearlo.

Grotesca nuestra realidad, lo que se está viviendo, lo que jamás pensamos volver a atravesar… pero, siempre, lo estético y superficial ganarán la batalla: la que los haga triunfar económicamente sin importar nada más.

En definitiva, ¿somos algo para ellos?

Mi respuesta es afirmativa porque no puede haber combate o guerra sin un sector a quien aniquilar. Entonces, la empresa King (de Inglaterra) pensó en todos nosotros para salir a flote, ganar acciones en la bolsa y volverse aún más millonaria que antes. Mientras tanto, sigo cuestionando si somos algo de verdad o meras piezas para su juego de batalla.

¿A quién le vamos a pedir vidas cuando terminen con las nuestras?

Mariela Verónica Gagliardi