*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Guillermina Calicchio’

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La bondad es bella

Blancanieves5
Las historias infantiles suelen ser encantadoras y atrapantes, con una trama y personajes atractivos, con buenos y malos, con príncipes y princesas, con malvadas o villanos. Pero, lo que más éxito tiene es la identificación con la vida real.

Cada relato está basado u originado en algo ya existente, adornado de cierta manera que los niños crean que se trata de un cuento fantástico del que quieren, sí o sí, formar parte.

En esta ocasión, el clásico Blancanieves y los siete enanitos (Schneewittchen), de los hermanos Grimm; tiene la particularidad de sumar un integrante más. Es así como ocho pequeñas personitas reciben en su casa del bosque a la princesa, intentando cuidar de ella en todo momento.

La historia, recreada por Héctor Presa, tiene tan solo cuatro personajes humanos en escena que se valen de sus habilidades narrativas y actorales para interpretar a la nueva reina (Brenda Alem), a Blancanieves (Luli Romano Lastra), a Pepus, el mayordomo de la reina (Guillermina Calicchio) y al príncipe (Augusto Chiappe) de una manera excepcional.

Blancanieves y los ocho enanitos es una suspicaz obra de teatro infantil, dentro del género de la comedia musical, que cumple con toda expectativa posible; dibujando la felicidad en cada rostro presente y dejando moralejas dignas de guardar en el corazón.

Existen varios aspectos a resaltar durante la obra: la originalidad en cuanto a la versión, la utilización de un lenguaje para niños que no los subestiva pero no contiene vocabulario violento, las canciones pegadizas que acompañan al hilo conductor de la historia, la presencia de un orador que a la vez interviene en la trama y la posibilidad de tomar los rasgos más interesante de la pieza artística original para representarlos en escena.

En cuanto al vestuario que se luce, pueden notarse detalles épicos y otros más contemporáneos.

Guillermina Calicchio lleva a cabo el rol de Pepe o Pepus (según como quieran mencionarlo) que vendría a ser una suerte de narrador y sirviente de la reina malvada. La fabulosa actriz, quien ya nos tiene acostumbrados a su ductilidad escénica; canta baila y se expresa llamativamente, cautivando a grandes y chicos. De hecho, considero que siempre los adultos usan de excusa a los niños para acercarse a propuestas de esta índole. La gradas del Teatro Larreta fueron el reflejo de este pensamiento, permitiendo que el calor se atenúe gracias a los jardines del lugar.

El resto del elenco también consigue un gran desempeño de principio a fin, entreteniendo demostrando cómo es posible llevarse bien sin que la envidia extermine a los terrestres.

Blancanieves no tiene la piel blanca como la nieve ni es morocha. Estos detalles estéticos no son relevantes a la hora de narrar la esencia de la historia, el enfrentamiento entre una madrastra y la hija de la reina, una rivalidad sin sentido, una disputa por la belleza que la convierte en la bruja más espantosa que pueda existir.

Envenenar a una niña, querer matarla a cualquier costo. Preguntarle a un espejo quién es la más bella y supone que un objeto le responde lo que sus oídos quieren escuchar, intentar imaginar que su hijastra desaparece de esta tierra para siempre.

La inconciencia de la nueva reina está presente a lo largo del cuento, dejándola en evidencia en todo momento; no pudiendo salirse con la suya y haciendo que el amor sane cualquier vestigio de perversidad.

Siempre, en un momento de desesperación y vulnerabilidad, va a existir una mano amiga que extienda para ayudar.

Puede notarse en esta historia y en la vida misma que no hace más que enfrentarnos con lo que más tememos para, luego, recompensarnos.

La ternura doblega a todo tipo de dolor y de odio, utilizando la sonrisa como principal medio eficaz para hacerse ver. A la vez que las caricias, ese contacto con la piel que calma a todo rufián presente, dándole la oportunidad a la historia de brillar cuando se cree todo perdido.

Blancanieves fichaMariela Verónica Gagliardi

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Otra manera de amar

Oxímoron1

Los musicales de Héctor Presa tienen esa suspicacia y garantía que nos permiten disfrutar del género sin suponerlo. Estos días de verano, podemos asistir a las funciones al aire libre en el Teatro Larreta, en que la naturaleza cumple nos deleita con su aire y fragancias silvestres.

En esta ocasión, una nueva obra llamada Oxímoron, con el mismo elenco de “Amor sin barreras, lo conocí en el Roca” (2014), expone temas no solo románticos sino emblemáticos como la homosexualidad. Y por qué utilizo esta palabra? Justamente, porque, aún, nuestra sociedad evita abrirse un poco más y dejar de juzgar las elecciones de otras personas.

Por suerte, en los últimos años, los gays y lesbianas han conseguido su lugar sin sufrir demasiado la discriminación e ignorancia de quienes todavía no son capaces de amar sin condicionamientos o pruritos.

El teatro, como expresión artística y social, los albergó (desde hace muchsísimo tiempo) y dio la oportunidad de que encarnen a diferentes personajes así como que toquen temáticas recurrentemente “incómodas” para ciertos sectores.

Oxímoron es una figura lógica en que se usan dos conceptos de significado opuesto y en una misma expresión. Sobre esta terminología gira la dramaturgia de Presa, la cual divierte pero ahonda profundamente en situaciones conflictivas, tan habituales como difíciles de asumir.

Entre coreografías y canciones, la historia consigue un punto sumamente importante: lograr que los espectadores se identifiquen con al menos alguno de sus personajes. Esto lo consiguen gracias a los estereotipos de cada uno de ellos en que se esbozan las características más firmes y contundentes como para percibir a una familia tradicional en que ocurren quiebres como en cualquier otra.

La oscuridad los transforma, los deshinibe; los toca con una especie de varita mágica para que se digan todo lo que jamás se animaron. Pero, en cuanto la luminosidad los invade, la vergüenza los invade por completo sin poder remediar las palabras ya esbozadas.

Un juego de contraste en que el blanco y negro cobra su mayor protagonismo, en que los colores desaparecen y la desesperación los limita.

El statu-quo existe como regla fundamental en este clan que parece ser ejemplo de un país que intenta romper con éste no caprichosamente.

La rutina les recuerda que ninguno tiene que hacer lo mismo cotidianamente sino que es posible transformarse y continuar por otro camino. El amor, es el que triunfa, en cualquiera de sus vertientes.

Oxímoron es una obra de teatro para homofóbicos y no homofóbicos. Para quienes cuestionan, repiten modelos establecidos y consideran qué es lo que corresponde. Oxímoron confirma que nada es lo que parece, que dentro de la luz hay oscuridad y dentro de la oscuridad existe luz.

Esa claridad y penumbra que convive en toda persona terrestre, que la conflictúa, que la hace dudar sin encontrar un camino.

El miedo se demuestra, se siente, vibra en el aire, los intimida y muestra el costado más frágil de cada uno -aquel que no quiere ser mostrado-. Mientras la familia continúa con el proceso de liberación en que expresa todo sin filtro alguno, los minutos pasan y el propósito por el cual se juntaron se diluye para ser dejado en segundo plano.

Lo único que importa es la honestidad brutal y la posibilidad de decirse todo.

Oxímoron es todo lo que nos pasa a todos. Esas contradicciones que forman parte del ser humano por el simple hecho de existir.

Incoherencias obnubilantes que intentan cegar al más estructurado y darle liviandad a quien siente más de lo que piensa. Todo ocurre en esta historia que por momento te hace emocionar, reír, llorar e identificarte con situaciones cotidianas.

¿Quién no ha tenido que pasar por un momento de tensión al conocer una noticia que jamás habría querido escuchar?

Cuanto más se intente tapar la realidad, más saldrá a la luz y, las contradicciones, se harán notar. Las verdades podrán ser dichas sin tener que atravesar las miradas ultrajantes. Aunque los silencios notarán el descontento y solamente la ironía los salvará de lo ya dicho.

El aire de un abanico intentará tapar la sinceridad de una madre que lucha contra todo lo que se le oponga. Pero, su discurso se agotará, demostrando que todos tienen la posibilidad de ser quienes deseen, a pesar de las dificultades que se presenten y de cualquier tormenta que se avecine.

Oxímoron ficha

Mariela Verónica Gagliardi