*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Maravillosamente real

Alicia5

Este clásico de Lewis Carroll, tuvo y tiene tantas interpretaciones y adaptaciones como se pueda imaginar. La niña, generalmente rubia, se quedaba dormida y soñaba estar en un mundo muy distinto al suyo, donde ocurrían cosas científicamente imposibles.

Alicia es un nombre en griego que significa verdad. No es casual, entonces, que esta joven aventurera intentara encontrar su realidad, aquella que la hiciera sentir especial y diferente a las demás.

Cómo no emocionarse con una propuesta de Alejandro Bustos si ya de por sí su nombre transmite magia. Esperar una de sus obras produce una ansiedad tan linda que se convierte en un grato placer. “Alicia, ensueño de maravillas”; pretende y lo logra. Corre y alcanza. Vuela y planea.

Esta Alicia, ingresa a escena por debajo de una tela transparente, para cobrar vida junto al resto de los personajes -los cuales serán objetos, títeres, sombras y maquetas-. De esta manera, la interacción entre ella y su entorno se vuelve más compleja, aunque dicha dificultad se transforma en puro talento.

Una de las técnicas más vistosas es la relacionada con la profundidad de campo: por momentos Alicia es pequeña y, por otros, la tenemos a poca distancia. Su cara parece traspasar el escenario y venir a buscarnos para compartir su alegría.

Surge una combinación excelente entre recursos cinematográficos, de artes plásticas, de teatro y musicales. Cada una de estas herramientas hacen posible que esta puesta en escena se convierta en una historia con un impacto totalmente diferente a la tradicional.

Sin desmerecer a la niña original, Tristana Muraro simula ser una nena, colmada de ansias por comunicarse con un entorno bastante especial, como ya conocemos todos.

Esta gran artista y acróbata nos deja atónitos al convertirse en la única actriz en escena que mira, observa, se sorprende y juega de una manera increíble.

La pantalla nos captura y parece atravesarnos completamente, cumpliendo un rol protagónico ya que, a través de ésta, se suceden todas las escenas de la obra.

Un punto a destacar es que Bustos eligió comunicar una historia infantil, sin recaer en diálogos verbales, nutriéndose, exclusivamente, de lo artístico -tan bien resuelto-.

Considero que si se hubiera tratado de una narración propia, también podría haberse llevado a cabo de este modo, donde la palabra es relegada a un universo que precisa de ella demasiado. No es esta la ocasión porque cuando lo visual se apodera de todo y todos, surgen sensaciones diferentes.

La sala del teatro Las Catalinas, llena de niños y adultos sonrientes, boquiabiertos; deseando que no finalice nunca esta pieza teatral.

Una Alicia, descubriéndose a ella misma, dentro de un aro, volando por el aire hasta encontrar una posición que le agrade para quedarse un ratito así. Los juegos con un conejo muy especial que la persigue por doquier, que se buscan mutuamente, el gato de Cheshire -impregnando sus bigotes en la composición en que prima la belleza absoluta- y el resto de los personajes del cuento.

Sin necesidad de ponernos anteojos 3D, estamos en presencia de tres dimensiones integradas por sombras y diferentes tomas realizadas a una misma escena. Esto es logrado gracias al dominio interesantísimo del elenco que oscila entre lo convencional y lo excéntrico.

Las figuras se convierten en objetos con distintas aristas, grosores, colores e impactos. No hay lugar para los detalles ornamentales sino para aquellos que deban, necesariamente, intervenir durante la gran historia.

Pintar un rostro utilizando arena, rememorando el gran espectáculo Bambolenat, contemplando cada trazo, cada singularidad, amor y dedicación que, ambos, le dedican a la dramaturgia. Una cara que intenta parecerse a la de Tristana pero se diferencia. La brisa del viento peina su pelo y cada rama de los árboles toma una pose determinada.

Mientras las melodías que oscilan entre la música celta y la flamenca, posibilitan un entendimiento superior e idílico; todos nos llevamos un recuerdo de la función: el haber formado parte de un espectáculo muy valioso, que se disfruta de principio a fin y que no es posible de mencionar con demasiadas palabras.

Estar, permanecer y transitar un camino encantado, junto a Alicia y a un elenco que digita los títeres que empapan cada situación, integrando un film animado. Una niña humana que se transforma en dibujo para mimetizarse con el resto. Bocetos que cobran vida, para llegar a iluminar hasta al más dormido; convirtiendo una realidad en sueño y un sueño en realidad.

En cuanto termina el libro se despierta, pero, ya no siente el haber abierto los ojos sino que disfruta de los aplausos, de cada felicitación y del éxito que la abrigará -a ella y su equipo- durante las próximas funciones.

Alicia ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Bambolenat presenta el último ciclo de 2012!

Luego de su exitosa gira por Hong Kong

Compañía Sombras de arena

Presenta el último ciclo de 2012

Desde el domingos 28 de octubre y hasta el 2 de diciembre a las 20hs

Localidades desde $80

En Sala Siranush

Alejandro Bustos: Técnica en sand-art, con dibujos en arena / Natalia Gregorio: Títeres / Matías Haberfeld: Bailarín y actor / Germán Cantero: Percusión y música electrónica / Gabriel Landolfi: Multi-instrumentista / Naimy García: Voz / Douglas Felis: Instrumentos de Medio Oriente y voz / Juan Pablo Sierra: Actuación y puesta en escena / Prensa: DucheZarate

 

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SENTIR LA VIDA

Cada obra de teatro es como un nuevo descubrimiento. Estamos acostumbrados a que se guionen los diálogos, a que los actores nos conduzcan por un camino, a que la música nos ambiente las escenas… pero, ¿se imaginan cómo sería una historia no narrada con palabras ni en silencio? ¿Se imaginan como público no subestimado? ¿Les gustaría zambullirse en una aventura donde no puedan saber qué va a pasar hasta no terminar de transitar, junto a los artistas, la obra?

Al llegar al Salón Siranush, empecé a observar al público. Siempre tiendo a llevarme alguna que otra sorpresa al respecto. En esta ocasión, como era el día del niño, asistieron varios infantes junto a sus padres. Varios mayores, no sabían que no era una puesta en escena para chicos, sino apta todo público. Una madre, me pidió explicaciones al respecto y muy enojada me citó una crítica de un diario muy conocido en el país, donde recomendaban Bambolenat para niños. Traté de explicarle que no formaba parte de la producción, como ella creía. A los minutos, se apagaron las luces por completo, y comenzó el show.

Me llegaron a caer hasta lágrimas de la emoción, al presenciar junto al escenario, cada dibujo ilustrado con arena, por Ale Bustos. No sé si alguna vez tuvieron la oportunidad de ver gráficos de paisajes hechos en el momento. Pero les aseguro que cada trazo, cada árbol, cada sol y cada recorrido tenían un don. ¿Cómo se pueden dibujar tremendas obras de arte, en vivo, y coordinarlas con la actuación de un excelente actor, detrás del escenario, al estilo de sombras?

Ale Bustos, a partir de muy pocos elementos, diseñó todo lo que necesitó para que Bambolenat, sea  – hace años – un éxito y nos deje con ganas de más. En cuanto a la técnica que utiliza el ilustrador, se llama Sand animation (o arte con arena). Esta técnica es milenaria y se basa en crear imágenes sobre una superficie translúcida retroiluminada, la cual se cubre con arena. Sus bolígrafos son sus propias manos que definen cada figura y objeto. A su vez, dichos dibujos son proyectados en una pantalla mediante una cámara de video. Es así como la historia se narra a partir de secuencias, que son ambientadas, musicalmente y con efectos, como para marcar el paso de una hacia otra.

¿Cuánto puede tardar un artista en pintar un paisaje y que quede perfecto? Ale, puso en marcha su reloj y tardó pocos segundos, entre una escena y otra. Se puede practicar una canción y que quede afinada o una coreografía y que quede sincronizada, pero ¿cómo puede un dibujo ser logrado en tan poco tiempo y en el momento preciso. No fue una imagen de fondo, fue el lugar por donde el actor – que hacía de sombra -, caminaba, se desplazaba, perseguía su sueño, buscaba a su amor, moría…

¿Cómo se puede ser tan preciso como para no escapar al mínimo detalle?

Todo ocurría en el momento, pero mostrado a partir de una pantalla central, a través de la cual fueron ocurriendo las acciones, peripecias, logros y fracasos del personaje principal (Matías Haberfeld). El relato nos muestra el nacimiento de un hombre, quien se enfrenta a la naturaleza, al amor, a la desolación y a sí mismo.

A su vez, los paisajes, que en su mayoría remitieron a muy bonitos bosques, desiertos asiáticos, entre otras cosas; fueron acompañados por música étnica (árabe e hindú, por ejemplo), tocada y cantada en vivo, al igual que los títeres proyectados en la pantalla por Natalia Gregorio.

Los sonidos provenientes de diferentes instrumentos como: didjeridoo, mrindangam, berimbao, cuencos tibetanos, platillos, laúd, y percusión oriental, nos invitaronn a transportarnos, por una hora, a una magia indiscutible.

Pero, esta idea espectacular, fue acompañada por un actor en el escenario (Juan Pablo Sierra), vestido de hindú, sin pronunciar vocablos, pero danzando e interviniendo con la sombra de Matías. Este hindú sabía lo que iba a ocurrir, porque lo leía en su gran libro de aventuras.

Por otro lado, el Sand art es muy poco utilizado en nuestro país, pero sería excelente que este grupo y otros puedan seguir adelante con la difusión y proyectos porque, realmente, nos hacen sentir como experiencia: que estamos humanamente vivos.

Por último, quisiera responderle a la señora del principio, que la felicito por haber llevado a sus niños, ya que en ningún momento pudieron aburrirse ni dejar de asombrarse con lo que observaban. Quizás, sea momento de dejar de lado el temor por lo desconocido y dejarse llevar de la mano de los artistas.

Un espectáculo de esta categoría no merece solamente aplausos de pie sino un click para que todo el mundo del arte siga evolucionando.

Elenco:

Actor: Matías Haberfeld.

Títeres: Natalia Gregorio.

Dibujos de arena: Ale Bustos.

Música: Germán Cantero, Gabi Landolfi, Douglas Felis.

Puesta en escena: Juan Pablo Sierra.

Voz Diosa: Naymi García.

Vestuario: Lidia Benítez.

Bambolenat pertenece a la Compañía Sombras de arena.

Se presentan por última vez, los viernes 19 y 26 de agosto a las 21 hs.

Localidades a partir de $80.

Salón Siranush (Armenia 1353 – C.A.B.A).

Mariela Verónica Gagliardi