*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Florencia Suárez Bignoli’

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Sal de ahí, de ese lugar

Salvemos le puse cuca31

En los noventa era muy habitual hablar de ecología, de las ballenas y demás animales del sur de nuestro país, como si estuvieran estas especies en el fin de sus días. Algunas personas se sintieron más comprometidas al aportar dinero a ciertas organizaciones, mientras otras rezaron para que nada malo pase.

Hablando de un tema y filosofando, no se crea conciencia. Este es el puntapié para hacer algo. Y hacer significa acción, dejando de lado la palabra por sí sola.

Las murgas, son acción en movimiento ya que, además de entretener a la gente, les crean verdadera conciencia y se animan a decir sus ideologías, argumentando y resignificando un mensaje social.

“Salvemos Le puse Cuca” es el claro ejemplo de que se puede repensar el mundo. Con colores, voces diversas, alegría y pasión; este grupo de artistas crea una impronta de la que nos sentimos parte. Ellos no precisan un escenario para bailar como estamos acostumbrados, sino que pueden narrar situaciones, momentos, contextos y dotarlos de música.

Salvemos a las ballenas, mientras la humanidad pierde valores y se extingue a sí misma. ¿Por qué el hombre suele sentir que hace algo cuando ayuda a una persona, animal o causa lejano? ¿Por qué cuando se habla de ayudar a gente humilde, lo que primero que se le cruza por la cabeza es asistir a África? ¿Nuestro norte, nuestro barrio, nuestra zona? Todos necesitan y no se es más por caminar muchos kilómetros.

El egoísmo hizo que nos olvidemos de lo importante que es mirar al más cercano, a tenderle una mano de verdad y sonreírle cuando esté apenado.

Entre chistes, bromas y celebraciones, Le puse Cuca defiende a los más vulnerables y se pone del lado del más golpeado, como puede ser una mujer embarazada. Sal de ahí, bebito bebito, sal de ahí de ese lugar – es el fragmento de una de las canciones que más aprecié durante el espectáculo. No por ser la mejor, ya que todas tienen su argumento inteligente y voraz, sino porque logra desmenuzar una problemática que está en crisis: la llegada de un bebé.

Apurar un nacimiento, colocar inyecciones para no sentir dolor, sufrir lo menos posible, pasar rápido ese momento -tan esperado y evitado a la vez-, intentar no desesperar sin encontrar contención alrededor. Quizás, crean que exagero con mi postura pero, a diario, leo y escucho opiniones de mujeres que se han sentido abandonadas en esa ocasión, que no han podido disfrutar del dar a luz. Que han tenido miedo por lo que vendrá.

Si se trata de salvar, hay que empezar por casa. Evitar discusiones innecesarias, ser feliz con lo más pequeño, soñar con los ojos abiertos y disfrutar de la música. Justamente, esta murga tiene melodías muy pegadizas que dan ganas de seguir con el cuerpo en movimiento, a la vez que sus rostros pintados nos contagian solamente esperanzas por un mundo mejor.

Esta función fue a la gorra y, los espectadores, colmamos la sala del teatro La Carpintería. Una noche a puros colores, intercalados entre sí, recordándonos que no hay que esperar al verano para que sea carnaval. Es una actitud de vida, de seguir adelante, de proponerse metas y, con amor, lograrlas.

Coros generales, voces principales, dúos, tríos… se conjugan para hacernos atravesar diferentes escenas, situaciones, contextos y dejarnos pensando. Ese es el factor más interesante de un grupo de artistas: el valor agregado que dejan en el escenario.

Cuando todo termina, las puertas se abren y la fiesta continúa. Preguntamos próxima fecha, felicitamos y hablamos con la primera persona que cruzamos.

¿Es carnaval?

Las bombitas de agua no están, la espuma tampoco, las caretas menos.

Entonces, ¿por qué los bombos suenan y los acordes acompañan voces que aclaman sin parar?

¿Es carnaval?

No. Es la vibración de esta murga que contagia un modelo para armar y desarmar, una forma de sentir, protegiendo a quien más queremos e intentando no dañar a casi nadie.

Salvemos al mundo que está herido y necesita de manos unidas formando un corazón.

Salvemos Le puse Cuca ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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El arte sana al mundo

O no reparaciones5

¿Cómo se puede modificar el pasado, una situación, una etapa, un momento?…

«O no reparaciones» podría definirse como una muestra de teatro experimental durante la cual se observan diversos cuadros -muy opuestos unos de otros- entre los que puedo mencionar: el desamor entre una pareja; la ceguera de una familia que, por dolor y miedo, oculta su miserable realidad; una maestra de inglés que intenta transferir sus conocimientos a personas que no tienen ni el más mínimo interés.

Hasta acá podríamos comprender la obra de una manera pero, al continuar la trama, vuelve a aparecer el fantasma de la muerte. De esa muerte sanguinaria, de O no reparaciones3la dictadura en el mundo, de las marchas militares que producen escalofríos, de la tragedia más grande del mundo referida al no poder aceptar al diferente, al distinto y a aquellos que no respondan a nuestros ideales caprichos.

La lucha intelectual no da siquiera un suspiro de paz, ni antes ni ahora. Los focos de combate son otros o los mismos, al igual que sus protagonistas que, lamentablemente, dejan herederos.

¿Es capaz una sociedad, de aquí de allá, de curar y reparar los daños que provocaron cadáveres?

¿Qué sucede cuando no se observa el mal y se lo naturaliza?

Esta creación colectiva (dirigida por Florencia Suárez Bignoli), impacta, emociona y produce incomodidad. Quizás para este público no, o para todos los presentes no, pero para otros sí.

Existen temas como la anorexia que, por más que el tiempo transcurra y todos nos volvamos enciclopedias, aún no se puede sanar. Y de eso se trata: de curar O no reparaciones7heridas tan profundas y difíciles de demostrar que el propio cuerpo debe encargarse de somatizar y transmitir, exageradamente, lo que le pasa.

También, hay otras cuestiones como la violencia colocada en la cima. Claro que es agresivo ver ropa tan diminuta como imposible de probarse, claro que es agresivo escuchar y ver publicidades que discriminan a la mujer y hombre que no cumple con estándares sociales impuestos y sacados de una galera que vende, claro que es violento y desgarrador asumir que una sociedad está enferma por culpa de los más poderosos pero, también, defendidos por los que gozan de ignorancia.

¿Cómo dar la vuelta de página cuando no se superó la tragedia individual y social?

¿Y si superáramos el pasado como haríamos para no olvidarlo? Se puede superar sin olvidar como para no volver a cometer tremendos genocidios?

¿Qué peso y arduo trabajo tenemos individual y colectivamente!

Mientras los diálogos van y vienen, los actores se desenvuelven dentro de una sencilla escenografía compuesta por afiches blancos que permiten sorprender con videos en vivo, juegos de luces y un despliegue visual-sonoro impecable.

O no reparaciones8

Finalmente, el amor es el encargado de cerrar la dramaturgia. Un amor noble, inocente, una mitad que se une a otra conformando una unidad. Y esa pieza ejemplifica al mundo, intentando reunir de a poquito a sus integrantes.

Será cuestión de embarcarse y disfrutar…

Disculpen, cómo podría afirmar estas acciones cuando el hombre no para de garronear lo que tiene el de al lado o de envidiar, con ira, cuando no obtiene una tajada.

¿Cómo reparar algo si todavía se puede terminar de arruinarlo?

O no reparaciones2Es mejor no pensar cuán peor podríamos estar y empezar siendo responsables: en principio por nosotros y luego colaborando con quienes perecen bajo un árbol, permitiendo que la sangre se oscurezca.

Tal como dice el título «O no reparaciones». Vivir y dejar vivir. Parece ser una locura el velar por nuestro propio principal derecho.

ficha artístico-técnica O no reparaciones

Mariela Verónica Gagliardi

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