*** Noviembre 2017 ***

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Entrevista a Miriam De Luca, directora de Las palomas dicen

Ella es multifacética, encantadora persona y muy versátil en todo lo artístico que realiza.

Cantante de tango, compositora, actriz y mucho más.

Hace unos años que se metió de lleno en el teatro comunitario sin descuidar el resto de sus actividades escénicas.

Tuve el placer de convivir con el grupo de Las Palomas durante algunos meses el año pasado, y vivenciar las diferentes creaciones.

¿Cómo es hacer teatro comunitario en estos tiempos tan violentos socialmente hablando?

Hacer teatro comunitario en estos tiempos es hacer una gran peripecia, es transitar caminos sinuosos y tumultuosos pero de la mano de los compañeros, los que nos dan a todos un reaseguro para decir sin temor cómo vivimos, día a día, esta realidad tan opresiva, con más aire en nuestros pulmones y mentes.

Como Directora del Grupo Las Palomas dicen… ¿qué sentís durante cada presentación?

En cada presentación vibro con el grupo, me emociono como la primera vez, también me río mucho desde mi lugar de Miss Rita (pianista del espectáculo) y me olvido que tengo que tocar el piano porque soy una vecina más.

¿Cómo surge la idea de encarar un proyecto humano tan sensible e involucrado con las temáticas políticas y sociales?

Hace algunos años tuve la oportunidad de entrenar, vocalmente, al grupo de teatro Comunitario de Pompeya. Me deslumbró la mezcla de sainete, murga, comedia del arte, música popular, la posición socio-política del grupo….comencé a ver espectáculos de otros grupos, Boedo Antiguo, Catalinas Sur…y en este proceso, cada vez más, me iba enamorando de esta forma de hacer teatro.

¿Encontraste vos y el grupo una manera eficaz de llegar a los espectadores narrando la cruda realidad sin herir susceptibilidades?

En primer lugar creo que el humor es la mejor forma de hablar sobre todos los temas, sin que nadie se sienta herido. Siempre pienso que no hace falta confrontar con una postura que no considera a los otros. La creencia de que nosotros somos los que tenemos la “verdad”, me distancia, nos distancia. En lugar de eso planteamos la duda, la pregunta, sabiendo que la respuesta puede ser capaz de tomar distintos rumbos.

Tenés una manera de construir pocas veces vista. ¿Considerás que la libertad que brindás en tus clases es el claro ejemplo de colectividad?

A través de ir en la búsqueda de bagaje que cada actor o actriz tiene a nivel personal, de juego, recuerdos, emociones, posturas corporales, sus voces; puedo acceder y atravesar puertas que son distintas a las mías. Confió en eso, en descubrir sus honduras, las dramáticas y las humorísticas, y así descubro un material muy valioso.

Quien conozca tu taller de teatro comunitario podrá saber que con mucha energía y poco dinero se pueden hacer maravillas. ¿Qué particularidades tienen estas palomitas?

Muchos integrantes de Las Palomas tienen habilidades particulares por sus profesiones y, también, por su búsqueda de posibilidades para aportar a la construcción del espacio escénico, del vestuario, escenografía, diseño gráfico, difusión, coreografía….y ponen sus manos al servicio de la actividad comunitaria. Eso potencia situaciones y decisiones que, de otra forma, serían inalcanzables por nuestra realidad económica.

Como las murgas, tu grupo tiene una impronta original, avasallante y provocadora, pero siempre conservando el respeto. ¿Sería posible hacer teatro sin estos ingredientes?

El teatro tiene múltiples formas de manifestarse, entonces muchas propuestas son diferentes y, sin embargo, muy válidas. Las Palomas creemos en avanzar hacia los puntos que unen a la sociedad pero, también, hacia los que nos confrontan.

En la calle es donde se ganan las verdaderas luchas. ¿Cuáles son las sensaciones que te recorren al actuar en una plaza, sin desmerecer al teatro a puertas cerradas?

Las plazas, los ámbitos abiertos son espacios donde la propuesta es más arriesgada (en el sentido de que la gente,  quizás, pasa casualmente de regreso a su casa, después de su jornada de trabajo y no tiene porqué detenerse a mirar, salvo que el hecho artístico que vea, lo invite a quedarse). Se produce un encuentro entre el artista callejero y el vecino, el nene con su mama, el pibe que reparte comida -lo que hace que esa casualidad, en tiempo y espacio, provoque una nueva relación teatral-. Es vertiginosa, directa y real y maravillosa.

Si fueran personas en vez de palomas, ¿qué impacto tendrían en el público?

Como personas tenemos limitaciones, pudores, resistencias, ideas determinadas…. Como Palomas/vecinos/actores/actrices….tenemos todo por decir, por cantar, por bailar…. el horizonte es mucho más amplio, desafiante y, claro, más interesante.

¿Cómo se están preparando para el domingo para este gran festival de teatro LATE?

Nos estamos preparando con mucha expectativa, cada ensayo es un encuentro con el barrio y su gente. ¡Estamos felices!

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