*** Septiembre 2019 ***

Entradas etiquetadas como ‘Ezequiel Tronconi’

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“Las viajantes”, de Ezequiel Tronconi

Las viajantes

En un mundo donde solo nacen mujeres y hay reiteradas catástrofes naturales; el amor las envuelve y fortalece en su movilizante viaje.

Dramaturgia: Ezequiel Tronconi

Actúan: Daryna Butryk, georgina frescó, Julieta Gonçalves, Veronica Intile, Julieta Koop, Carolina Kopelioff, Julia Morgado, Bianca Oliveti, Sheila Piccolo, Camila Saggio, Cumelen Sanz, Luna Schapira, Macarena Suarez, Denise Yañez, Ailin Zaninovich

Vestuario: Camila Castro Grinstein

Escenografía: Pablo Calmet

Iluminación: Pablo Calmet

Música original: Alejandro Kauderer

Fotografía: Nacho Lunadei

Arte digital: CEROKILLS

Diseño gráfico: Luna Schapira

Asistencia de dirección: Antonella Groppa

Prensa: Marinha Villalobos

Colaboración artística: Luis Fontal

Dirección: Ezequiel Tronconi

Web: https://www.facebook.com/las-viajantes-1271721156245721

Duración: 80 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos

ESPACIO CALLEJÓN

Humahuaca 3759 – C.A.B.A. (mapa)

Teléfonos: 4862-1167

Web: http://espaciocallejon.com/

Entrada: $ 350,00 – Lunes – 21:00 hs – Hasta el 25/03/2019

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“La fiesta del viejo”, en el Metropolitan

La fiesta del viejoMENCIÓN ESPECIAL INT POR LA DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN.

PREMIOS TEATRO DEL MUNDO POR ADAPTACIÓN TEATRAL.

“Seleccionado para participar del Festival Internacional Shakespeare 2017”.

“Seleccionada para el XXVI Congreso Internacional de Teatro Iberoamericano y Argentino GETEA / FILO: UBA / PACE UNIVERSITY NYC USA”.

(A partir de Rey Lear de William Shakespeare).

El Viejo cumple años y decidió festejarlo con todo. ¿Qué mejor que hacerlo en su club del barrio, con los amigos y el amor de toda la familia?

En el brindis va a hacer grandes anuncios que tienen que ver con el adelanto de la herencia a sus hijas, está ansioso por sorprenderlas, por demostrarles su cariño y por ver como reaccionan ante tanto amor.

El Viejo cumple años y están todos invitados a festejarlo con Él.

Actuaciones: Moyra Agrelo, Agustina Benedettelli, Julieta Cayetina, Stine Helkjær Engen, Demián Gallitelli, Ezequiel Gelbaum, Clarisa Hernandez, Gonzalo Ruiz, Julian Smud, Ezequiel Tronconi, Abian Vainstein

Autoría: Fernando Ferrer

Dramaturgia: Fernando Ferrer

Actúan: Moyra Agrelo, Agustina Benedettelli, Julieta Cayetina, Helkjær Engen, Demián Gallitelli, Ezequiel Gelbaum, Clarisa Hernandez, Gonzalo Ruiz, Julian Smud, Ezequiel Tronconi, Abian Vainstein

Vestuario: Marina Claypole, Peta Moreno

Representante: Débora Staiff

Espacio escénico: Romina Giorno

Efectos especiales: Guillermo Toledo

Fotografía: Romina Giorno

Arte: Romina Giorno

Diseño gráfico: Juan Francisco Reato

Asistencia de dirección: Marisol Scagni

Producción ejecutiva: Laura Quevedo

Producción: Fernando Ferrer, Ezequiel Gelbaum, Clarisa Hernandez, Julian Smud

Dirección: Fernando Ferrer

Este espectáculo formó parte del evento: Semana del teatro independiente 2017

Este espectáculo formó parte del evento: 12 Festival Internacional de Buenos Aires – FIBA 2019

Duración: 90 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos

TEATRO METROPOLITAN SURA

Av. Corrientes 1343 – C.A.B.A. (mapa)

Teléfonos: 52363000

Web: http://www.metropolitansura.com.ar/

Entrada: $ 600,00 – Martes – 20:30 hs – Desde el 19/02/2019

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Amar como animales y pelear como tales

Hay una canción muy conocida de Bersuit Vergarabat que dice así: “coger no es amor, es mucho mejor”.

Los humanos estamos acostumbrados a separar el acto sexual del amor, cuando en realidad no hay motivo para hacerlo. Se puede coger sin amar a la persona o, también, amándola. No es condición sine qua non.

Vos, ¿disfrutás carnalmente como una fiera?

¿Puede un animal ser egoísta, provocador, perverso y disfrutarlo? ¿Puede un humano sentir y dejarse llevar sin evaluar en todo momento si conviene o no lo que su instinto le dicta?

La piedad y los animales nos presenta a una pareja conformada por: Marisa (Paula Morales)  – una actriz en ascenso – y Roy (William Prociuk) – un pintor muy apasionado por su carrera -. Si bien están casados, no son muy felices que digamos. Él necesita satisfacer sus deseos sexuales con otra mujer y comienza a tener encuentros ocasionales con Laura (Thelma Fardín), – una modelo muy sexy y que sabe lo que quiere -. Sus dos amores, son totalmente opuestos y complementarios en su vida. Cabe entonces preguntarse si está mal lo que él hace.

Pero, ¿qué relación guarda la piedad con esta obra de teatro? Miguel Ángel, en el siglo XV, realizó una escultura llamada la Piedad florentina, la cual consta de cuatro personajes: el Cristo muerto, sostenido por la Virgen, María Magdalena y Nicodemo. Si bien no se toca el tema religioso en ningún momento, está claro que la piedad se observa y se siente como la compasión que un humano puede sentir por otro.

Su director Fernando Ferrer, recrea, de esta forma, un conflicto relacionado con el amor y con la soledad, más allá de estar acompañados. Es muy interesante escuchar los diálogos entre los protagonistas, totalmente reales y abrumadores. Da la sensación de estar mirando una serie de televisión, donde cada movimiento sutil significa un todo.

Si tenemos en cuenta, la idea principal de la obra, nos refleja cómo Marisa, por hacerse la open mind, termina bebiendo de su propia medicina. Ella, un día, tiene la idea de que su marido tenga una amante, pero no se da cuenta que esa idea no es la indicada para su vida. A partir de ese momento, sus celos irán aumentando hasta un punto ya enfermizo.

Pero, ella, opta por no quedarse atrás y también tener una relación ocasional con otro hombre que termina siendo el mejor amigo de su marido, Fred (Ezequiel Tronconi) – su socio y representante -. Esta situación parece no afectarle al pintor famoso ya que por lo que más se preocupa es por estar bien. Él siente con el corazón, con su cuerpo, con su piel y sus órganos, como los animales. No siente remordimiento por nada y placer por todo, desde su amante hasta de beber un buen vino tinto.

En una oportunidad, se le ocurre a Roy, hacer una reunión con los cuatro integrantes. Cree que de esa manera se va a poder sacar alguna conclusión positiva con respecto a los vínculos establecidos por ellos de forma natural, pero no se imagina que la catástrofe está por avecinarse.

Durante el encuentro, los cuatro comienzan a mostrar su intimidad al desnudo y eso provoca choques entre unos y otros, a nivel dialéctico y físico. Lo burdo, lo versátil y lo fugaz comienzan a tomar las riendas en el escenario. Lo que en un principio fue importante, deja de serlo. Lo no valorado, surge como valorado. Lo central en la vida de estos personajes se extingue de un minuto para otro y cobra importancia aquello más simple, llamado cariño.

Aunque la trama tenga gags para hacernos reír, lo fundamental en La piedad y los animales es acompañar los vaivenes de los personajes de una manera entretenida pero con una visión específica sobre las relaciones entre hombres y mujeres. Podrán tener la profesión que sea, pero lo que vale en la vida de ellos es el amor, desde sus cimientos.

¿Se tratará de humanizarse un poco más o de ser más animales cuando lo sintamos? Si el humano surgió del animal, ¿por qué no puede conservar ese instinto en todo momento? ¿Puede ser el animal más humano que el hombre?

Los amantes de esta obra que parecen ser desvalorizados, justamente por su condición, demuestran su excelente profesionalismo y talento a lo largo de la puesta en escena. Sus actuaciones nos dejan boquiabiertos, tienen muchas técnicas de teatro como mirar al público, hacer ademanes, gestualizar, proyectar la voz para que se entienda lo que dicen, entre otras cosas.

Una felicitación muy especial para Thelma Fardín y Ezequiel Tronconi, quienes dejaron sus huellas en el escenario.

Por el lado de los protagonistas, también se esmeraron mucho y se nota que tuvieron un gran proceso de aprendizaje. Pudimos ver a una Paula Morales haciendo un papel muy diferente a los que le tocaban, generalmente, en la televisión. Y, William Prociuk, se podría resumir que fue el hilo conductor de cada pasaje y cambio de rumbo en las escenas.

Con respecto a la iluminación del espectáculo, cumplió un rol importante ya que al descender la misma, marcaba una separación entre un acto y otro.

Esta obra nos hace reflexionar, muy intensa y minuciosamente, en nuestro interior, qué es lo que anhelamos y cómo conseguirlo, tratando de no dañar a quien queremos o sabiendo disculparnos si nos es imposible evitarlo.

Por último, les haré una pregunta profunda: ¿tienen piedad los animales o tienen piedad los humanos?

Descubrílo junto a ellos, en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960 – C.A.B.A).

Mariela Verónica Gagliardi

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