*** Octubre 2017 ***

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“El inspector”, por el grupo Pulsart

FOTO DE EL INSPECTOR SOLA

Día: Sábado 9 de Septiembre

Hora: 21hs

Nombre: “El Inspector”

Grupo: Pulsart

Género: Comedia

Sinopsis: Un alcalde corrupto. Una visita inesperada. El inspector. Una historia de ambiciones y codicias, de mentirosos y charlantes. Una comedia de enredos basada en la obra de Nicolái Gógol. Cualquier coincidencia con la realidad es mera semejanza.

A LA GORRA

Arte y Vida Asociación Cultural – Remedios de Escalada 6750 (Partido 3 de Febrero)

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No te irrite el espejo si es el jarro el que está torcido

El inspector1

El ucraniano, Nikolái Gógol, por el año 1834 escribe “El inspector del gobierno” -una obra que le daría la fama y por la que debería alejarse de su país-.

La corrupción es el tema principal que se trata en la dramaturgia y, a partir del cual, se puede notar en que se utiliza el dinero de un Estado. Antes y ahora, y en cualquier país del mundo; siempre va a existir corrupción. En esta ocasión,

Daniel Suárez Marzal adapta la historia original (dirigida por Roberto Aguirre y Omar Saravia) y la convierte en una pieza artística muy entretenida, con unas actuaciones asombrosas y muchas escenas de adrenalina.

Tomando parte del título original, este Inspector demuestra que quien se crea más vivo será sorprendido por alguien más sagaz.

El argumento gira en torno a la llegada de dicho inspector, el cual será anunciado por el correo. Sin constatar dato alguno, él (Alejandro Rattoni) y su asistente (Gabriel Dopchiz) llegarán a la mansión del Alcalde (Alejandro Zanga) y su familia. Allí, comerá como los dioses, descansará y, como si fuera poco, ganará varios billetes -aquellos que pretenderán comprar su silencio-. Este hábil mentiroso y fabulador, logrará llegar al corazón de la alcaldesa y su hija, diciéndoles tantas palabras bonitas como sean posibles.

Los diálogos justificarán ese universo femenino que tantas veces pretende oír frases dichas, compromisos supuestos y desenlaces evitados.

Por el gran sillón de época desfilarán las diferentes figuras del Gobierno, quienes estará ansiosas de conocer a este hombre que no será quienes supongan.

Mientras tanto, la música los hará bailar, haciendo primar el deseo de disfrutar cada momento -olvidándose de qué cargos ocupan y qué trabajo hacen-. Lo único que se verá es derroche de dinero y alegría, combinado con ganas de hacer lo indebido. Ocultándose de una figura que podría quitarles todo, se unirán para crear un plan.

Recién en 1835, Gógol logra estrenar su obra (después de haber sido censurado). Fue el zar Nicolás I quien autorizó su representación, la cual tuvo lugar en el Teatro Imperial de Moscú el 19 de abril de 1836.

En el epílogo de su libro escribe lo siguiente: no te irrite el espejo si es el jarro el que está torcido, dando evidencia de los pretextos que se buscan para tranquilidad propia.

Pero, ¿quién es el impostor? Iván Alejandrovic, un jugador que se quedó sin dinero y que, de casualidad, va a parar a la casa del Alcalde. De allí en más las situaciones disparatadas se apoderarán de la puesta en escena, convirtiendo la rigidez de las palabras en parafernalias humorísticas.

La ministra de salud, de educación, el juez y tantos otros ministros combinarán sus conocimientos con delirios para estafar a quien pretende fiscalizarlos.

Así como el autor de la obra no quedó satisfecho con la primera función que consideró muy sobreactuada, seguramente, estos hábiles cazadores tampoco terminarán felices con el desenlace.

Desde ya que merecen destacarse las actuaciones del Alcalde, su esposa (Celina Tellería) e hija Mashenka (Yili Di Lauro); quienes consiguen desenvolverse de forma extraordinaria entremezclando el género clown con el grotesco. También, existen otras interpretaciones muy bien logradas que hacen de la historia una entretenida denuncia.

El Alcalde bien podría ser Nicolás I, quien estuvo en su cargo durante treinta años. Parece algo inadmisible para nuestro países, aunque muchos, posiblemente, lo desearían.

Otros estilos de vida, otras épocas pero una misma historia que se impregna a lo largo de una dinastía.

La ambición y derroche pueden más que la nobleza y solidaridad. Una hija que pretende pasar por idiota cuando es más viva que su madre y un marido quizás engañado que solo quiere guardar las apariencias y nadar entre billetes.

¿Sobornar?

Eso y mucho más, pero que siga la fiesta…

ficha El inspector

Mariela Verónica Gagliardi

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