*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘El corazón’

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Latina hasta en el alma

Como tu vida, también la mía

Una actriz llamada Frida León Beraud nos invita a pasar a la sala del Teatro Moscú, como si fuera su casa. Con una sonrisa, nos pregunta si tuvimos que viajar mucho para llegar, qué transporte utilizamos, etcétera.

Como tu vida, también la mía (escrita y protagonizada Frida León Beraud, y dirigida por Francisco Lumerman) es un recorrido por la vida de ella, un unipersonal que necesita serlo para mostrar y dar a conocer quién es Frida, cómo fue su transición hasta convertirse en actriz y cómo encontró su lugar en el mundo de alguna manera.

Su vida intenta ser un reflejo de la nuestro, invitándonos -como al inicio de la obra- a un espacio en el que tiene todo para que nos sintamos identificados.

Ella no habla solamente sino que utiliza música, títeres, videos y dibujos para que entendamos su vida, su universo personal y, la necesidad que tiene por atravesar diferentes lugares llevando su historia.

Un árbol genealógico es representado, imaginariamente, y cada uno de los miembros familiares descriptos. ¿Por qué interesa tanto una vida ajena?

Es el modo en que se representa cada partecita, cada momento importante, cada meta cumplida y cada recuerdo de la niñez guardado en el corazón. Este conjunto de vivencias todos las tenemos. Quizás similares, quizás opuestas, quizás diferentes… pero existen en cada humano y es ello lo que permite que querramos presenciar esta puesta en escena que tiene en su piso un mapa con un trazado, con líneas que envuelven a Frida en su propio mundo -el cual ya no precisa de divisiones geográficas-.

Con sus rulos despeinados, atados, prolijos o desprolijos; está parada, está en movimiento, está. Su presencia alegra y conmueve. No se puede explicar la sonrisa que, a todos, nos surge espontáneamente sin pensarla siquiera.

Un libro en movimiento, me recuerda a mi infancia. Me quedo en las anécdotas y siento que soy egoísta por pensar en mí en vez de en ella. Luego, me doy cuenta de que eso es Como tu vida, también la mía: identificación, proyección, enlaces.

De repente, la tía Doris se hace presente en un títere de mano muy bien confeccionado e interpretado. Los diálogos entre ella y su sobrina van atravesando diferentes momentos cotidianos y sus aventuras, las voces nos ubican en tiempo y espacio, no siendo indispensable nada más.

Frida, como directora de su propia obra, decide en qué momento subir la música, cuando silenciar el espacio, cómo hacer que quede todo improvisado sin ser demasiado así. Esta puesta es responsabilidad de Lumerman que hace que su figura no quede en el centro de acción, que la actriz se luzca, que todo parezca fabricado en el momento y la emoción aflore de nuestros poros. Es que cuando algo es real o lo parece, no existe el pensar cómo recibirá el público la propuesta. La propuesta abraza las butacas, con un manto de arte en el que todo se vuelve sentimiento-.

Suiza y Argentina parecen estar unidas por las diferencias. La prolijidad y la estructura parecen “enfrentarse” a nuestro país que por momentos debería tener un horizonte más fijo. Sin embargo, allá y acá el teatro es un puente por el que atravesar la vida, un modo de comunicación, una aventura, excusa y propósito para contar la niñez, para sonreír por cosas que ya no causan gracia y para intentar recuperar la alegría por lo más pequeño.

Eso es esta dramaturgia: una aventura por la vida, por espacios tapados por el polvo de los años, un intento por recuperar el tiempo perdido y la calidez de una mujer que da ese aliento en que se siente que nada está perdido. Que siempre hay fuerzas para seguir, proyectos por los que soñar y causas por las que luchar.

Como tu vida, también la mía tuvo que adaptarse a todo tipo de público para presentarse en el festival Theatre Shpektakel de Zurich y así quedó este formato adorado por grandes y chicos, por diferentes clases sociales que buscan su lugar en el mundo. En aquel mundo que gira, que Mafalda observa con tanto detenimiento y que todos los que ya fuimos pequeños anhelamos sea parte de nuestro diario de vida.

Ficha artístico-técnica
Idea, actuación y textos: Frida León Beraud. Dalang Puppencompany (Suiza), Dirección: Francisco Lumerman. Dramaturgia y traducción al alemán: Trix Bühler – Música: Simon Hostettler. Vídeo: Pablo Rodríguez Pandolfi – Folioscópio y dibujos: Basil Vogt – Diseño de luces: Ricardo Sica. Producción en Buenos Aires: Felicitas Luna. Asistencia técnica y de dirección: Ignacio Gracia. Vestuario: Fabiana Berghole. Producción en Suiza: Cristina Achermann

Mariela Verónica Gagliardi

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El pecado de amar

El corazon del incauto2

En una zona rural, un matrimonio disfuncional, vive o intenta -al menos- hacerlo. Por el modo en que se tratan, se puede suponer que se trata de un hombre terrateniente y su criada. Corre el año 1900, sin certeza de si comienzos o fines, y la igualdad social no existía, por lo que esta apreciación era una triste realidad.

De repente, el frío comenzó a surgir en la sala como una ráfaga, constante y precisa, de viento. Fue en ese instante que me trasladé a la casa de esta familia. Allí, una mesita con una virgen a la que María (Georgina Rey) le reza a diario para quedar embarazada. Y, en sus cajoncitos, pequeños retazos de telas y puntillas. Este último detalle será el hilo conductor a lo largo de la dramaturgia “El corazón del incauto” (escrita por Sandra Franzen y Patricia Suárez, dirigida por Alejandro Ullúa).

Un melodrama que es drama de por sí, no pudiendo encontrar solución real al conflicto central más que sangre derramada, con tres artistas en escena que podrían prescindir de escenografía por sus convincentes interpretaciones.

Si nos basamos en el amor, explícitamente, podemos decir que no todas las parejas son felices pero que, al menos, lo intentan cuando se acuerdan. Nadie puede, durante mucho tiempo, sostener una mentira o farsa, para sobrevivir y no sufrir.

Como si se tuviera que elegir entre ambas cosas, sin piedad. Pero, ¿qué regla se debe seguir o cuál es la correcta?

Se supone que, en aquella época, había que casarse y la función de la mujer era servir de aparato reproductor lo desee o no. Creo que no se detenían a pensar si la llegada de un hijo se iba a dar en las condiciones adecuadas o si, por el contrario, ese nuevo ser iba a desequilibrar, aún más, el caos familiar.

De a poco, esta desolada mujer que actúa por inercia y fidelidad, se va dando cuenta de quién es su marido Honorio (Mariano Mazzei). Entre ellos solo hay afecto como podría existir entre dos conocidos o personas cercanas. Es increíble el desenvolvimiento de Mazzei, quien oscila entre dos personajes tan opuestos entre sí pero, conectados a la vez. Sin verlo se podría creer que se trata de seres de diferentes mundos.

Hasta la mínima acción de nerviosismo está presente en María, sacudiendo unas mantas, doblándolas, yéndose de la casa, volviendo; desesperándose por lo que no puede modificar en los demás y no pudiendo entender que es ella quien debe cambiar.

Con respecto al vestuario, éste caracteriza a una época rígida, incómoda, asfixiante, sin poder de decisión individual. Cada una de las telas que María cose y cada uno de los vestidos confeccionados para su marido, la entretienen y ponen un velo total en sus ojos. Ella está convencida de que tener un bebé les va a cambiar la vida, pero no le importa su Honorio la ama o le tiene lástima.

Sigo viendo a un amo con su sirvienta, no logro ver a dos amantes anhelando tener un hijo. Sí observo, la desesperación de él por sentir algo, aunque sea parecido a la pasión, ya que su mujer no parece tener ganas de cambiar las cosas entre ellos.

Honorio vive preso de una mujer sin alma. Tan dura como el tronco de un árbol y tan poco conformista como puede serlo un animal.

En este contexto, aparece José (Martín Urbaneja) -uno de los peones del campo- y el único que se mostrará como humano, con debilidades y fortalezas. Él le hará notar a su patrón que el amor es necesario sin importar la condición sexual. Me sigue sorprendiendo su modo de interpretar, cargado de la emoción que va a transitar, sin exagerar, naturalmente, con sus ojos a puntos de explotar por la ira y dolor. Aquí surge la polémica entre lo que se es y lo que se debería ser, como si el sentir algo tuviera forma de cambiarse tan fácilmente.

Asumir sería un camino aunque no está previsto que María lo tome en cuenta. Le interesa más conservar su egoísmo que la felicidad de su compañero, quien ni siquiera cree que tener un hijo sea la salvación de algo.

Un juego incoherente entre este matrimonio será lo único que los mantenga unidos. Esa unión forzosa, incapaz de dar algo bueno y capaz de destruir lo poco que hay.

¿Cuál es el corazón del incauto, o el corazón de por sí es incauto?

Ninguno de los tres personajes usa la razón en su vida y la única mujer presente es cauta por conveniencia y no por convicción.

Tres almas desoladas en medio de La Pampa, queriendo encontrar algo que los motive.

Honorio no tiene relación alguna con el honor así como María con la Virgen. Ninguno de los dos podría encontrar salvación en un Dios ya que su peor pecado es el engaño -a sí mismos y a los demás-.

Mariela Verónica Gagliardi

El corazon incauto ficha