*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Diego Faturos’

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El amor es un bien, ahora en La Carpintería

el amor es un bien

QUINTA TEMPORADA AHORA EN LA CARPINTERÍA

SÁBADOS 20 HS. (A EXCEPCIÓN DEL 2/2 A LAS 22 HS)

EL AMOR ES UN BIEN

 

a partir del Tío Vania

De Francisco Lumerman

Sonia y su tío Iván viven en Carmen de Patagones, un pueblo al sur del país. Tienen un hostel en el que viven y trabajan, y además ensayan para sus recitales. El único huésped se llama Pablo, un médico joven que no sabe hasta cuándo va a quedarse.

Con la llegada del padre de Sonia, Alejandro, y su nueva mujer, Elena, la convivencia empieza a incomodar.

Cinco vidas a la deriva entre canciones, dulces caseros y fracking; y una pregunta implícita: ¿Pueden hacer otra cosa?  ¿Podemos hacer otra cosa del mundo?

Actúan: Manuela Amosa, José Escobar, Diego Faturos, Jorge Fernández Román y  Rosario Varela.

Dramaturgia y dirección: Francisco Lumerman

Reestreno quinta temporada:  2 de febrero 2019. Funciones: sábados 20 hs. a excepción del 2 de febrero a las 22 hs.  Duración: 80  minutos.

La Carpintería

Jean Jaurés 858 – C.A.B.A. Teléfono: 4961-5092

Web: http://www.lacarpinteriateatro.com.ar

Entradas: $ 350 y $ 280 (estudiantes y jubilados)

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Una canción en un mundo de sordos

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¿El mundo es un lugar justo? (pregunta Sonia)

¿Qué pensamientos se pueden plasmar por escrito cuando un artista consigue rescatar la esencia y atmósfera necesaria para que una obra de teatro rusa se luzca en nuestra actualidad?

Francisco Lumermann es un creativo con su rol de actor, con sus dramaturgias y con la dirección impecable que lo caracteriza.

El primer acierto que tiene El amor es un bien es justamente la posibilidad de adaptar Tío Vania (de Anton Chéjov) a un público no necesariamente conocedor de literatura rusa, y, al mismo tiempo, darnos la oportunidad a quienes somos fieles seguidores de la misma a contemplar una excelente puesta en escena totalmente contemporánea.

Chejov escribió este obra dramática en cuatro actos en 1899 (en Rusia). Al año siguiente, la compañía del Teatro del Arte de Moscú (dirigida por Stanislavski) estrena una versión de esta historia.

Existen varios aspectos para analizar en esta adaptación realizada por Lumermann respecto de Tío Vania.

El lugar en que se ubican son diferentes: la versión original está situada en territorio ruso, en una hacienda aristocrática que pertenece a Serebriakov -padre de familia- y, en esta otra, ubicada en la ciudad de Carmen de Patagones (ciudad situada al Sur de Buenos Aires, a orillas del Río Negro el cual la separa de Viedma), en un hostel de barrio. Ambas viviendas están muy venidas a menos y van a ser parte protagónica de las tramas.

Por otro lado, la llegada de un médico también desatará enfrentamientos pero no por que se trate de una mala persona sino porque él sería totalmente diferente a estos personajes. Sabe lo que quiere, tiene convicciones -por más que los demás se burlen de éstas-, es visto como antagónico y, sin embargo, a todos atrae su personalidad.

Desde ya que no están todos los integrantes de la dramaturgia real pero sí quienes son más importantes: Tío Vania, llamado como Iván, su sobrina Sonia (hija de la hermana de Iván), Alejandro (el padre), su mujer Elena y Pablo, un médico y único huésped del hostel.

Se pueden mencionar algunos temas que surgen y desarrollan: el talento, la muerte, el amor, la soledad y las injusticias. No todo aparece mencionado explícitamente pero sí su simbología y vinculación con sus propias vidas.

Durante un primer acto podemos escuchar la voz de la joven Sonia que grita cantando sus sentires, acompañado por su tío. Tapados por un telón blanco, medio transparente, tras el que se encuentran ensayando para una fiesta muy importante a nivel local. Dicha celebración no es cualquier celebración sino la que se refiere a la Soberanía del pueblo de Carmen de Patagones que entre 1825 y 1828 tuvo que enfrentarse a Brasil ya que dicho país pretendía anexar a sus tierras a la actual Uruguay. Después de habérsele negado a Patagones refuerzos a nivel nacional, resiste la invasión consiguiendo que los propios vecinos salgan armados a defenderse, junto a un grupo de corsarios en el Cerro de la Caballada. Así, cada 7 de marzo, se lleva a cabo una fiesta que dura diez días y en la que se puede disfrutar de desfiles criollos, comidas, artesanías y varios números artísticos.

En esta obra, no es considerada más que una posibilidad para mostrar lo que se desea. Patagones, es utilizada para canalizar la oscuridad en la que se encuentran inmersos sus protagonistas. No hay forma de que sean felices porque, de existir manera, la depresión los seguiría hundiendo en el alcohol, los cigarrillos y las pastillas. Todos estos mecanismos son necesarios para que puedan evadirse de la realidad y seguir subsistiendo de algún modo.

Me parece muy acertada la escenografía de la que se vale la obra. Unas simples gradas que se unen o separan de acuerdo al momento que se esté llevando a cabo. Como si se tratara de una fotografía que quedó en el tiempo para ser recordada y nada más. Así están ellos, cada uno de ellos. De espaldas, de perfil, de frente, hablándonos a la cara, susurrando sus tristezas, angustias y penas.

Dos mujeres que se hablan con el corazón abierto, que intercambian sus ropas para sentirse diferentes y que, sin embargo, sus dolores son más profundos que cualquier comodidad o incomodid de vestuario.

El tío es la principal figura del drama. Él está abandonado, anhela compañía y cuando se enamora su amor no es correspondido. Sus días se vacilan entre las moscas reinantes y el deber que siente por priorizar a su sobrina. Esta es la única relación verdadera y sin secretos. Ambos seres son realmente encantadores para con el otro y su fidelidad les permite atravesar cualquier tipo de vicisitud.

Pero, existe otro problema que tiene que ver con la locación. El hostel no tiene más que a un inquilino y si bien las intenciones de Iván y Sonia no son malas, sus conflictos personales no les permiten afrontar la dura realidad en que se encuentra este negocio familiar.

El amor es un bien apunta, entre otras cosas, al poder económico y a aquellos miembros que se erigen como superiores por tener más que otros. En este caso, el padre de Sonia que juega de ingenuo hasta hacer estallar en palabras el motivo de su visita. Una visita que jamás será olvidada por quienes viven ahí y que, tal vez, con el tiempo haga que todo siga igual.

El amor es un bien tiene a cinco actores excelentes que interactúan entre sí tan espontáneamente que parecieran en verdad una familia.

José Escobar, un Tío más joven que el original, está abolido, no da más. No puede ni con su alma pero, de algún lado consigue fuerzas para no dejar desamparada a su querida sobrina. Una sobrina que podría progresar pero que la inacción del pueblo se transporta a sus venas para dejarla flotando en un brumoso aire. Aquellas partículas de nitrógeno y oxígeno que se contaminaron con el caso Junior, hundiendo a esta ciudad en el error de un alumno asesino.

Carmen de Patagones existe hace más de once años…

Elenco: Manuela Amosa, José Escobar, Diego Faturos, José María Marcos, Rosario Varela. Dramaturgia y dirección: Francisco Lumermann. Funciones: sábados 23 hs y domingos 17.30 hs. Moscú Teatro.

Mariela Verónica Gagliardi

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El único miedo debería ser no desear

Demasiado cortas las piernas1

Aquí y allá, y en cualquier lugar del mundo será un tema que provoque escalofríos con tan solo mencionarse. Con intentar entender los motivos, las causas, las consecuencias, el dolor, los traumas, las secuelas, el llanto desgarrador, la desolación.

La vista gorda es el aspecto más recurrente cuando se trata de abuso. Quizás intentando subsanar con palabras aquellos momentos en que era preciso tomar una postura adulta, inmediata y de quiebre. Tal vez, haciendo primar el egoísmo, utilizando un despliegue enorme de fundamentos que ni siquiera la propia persona lograría creérselos en toda su vida.

“Demasiadas cortas las piernas” (escrita por la autora sueca Katja Brunner y dirigida por Diego Faturos) es un acercamiento a lo prohibido. Ya no se trata de un tabú tradicional sino de una postura mucho más provocativa como podría ser el goce, ese sentimiento salvaje que la protagonista -una niña de cinco años- esboza con palabras y movimientos a lo largo de la dramaturgia. Ella no es una actriz pequeña, motivo por el cual logra un efecto desgarrador ya que tiene la posibilidad de jugar con los tiempos y recorrer su pasado y presente según lo requiera su historia de vida.

Y de eso se trata: de su propia biografía que es cuestionada por un grupo de estudiantes de teatro podría decirse, que se encuentran con la víctima para desenmascarar cada momento específico y esencial. Es así como se plantean dos relatos: uno lineal y otro oscilante. Los actores se dan el lujo de cuestionarle a ella todo lo que quieran, a la vez que de exigirle que tenga en cuenta determinadas acciones, expresiones y palabras para interpretar a la pequeña.

Desde ya que madre e hija son rivales en esta historia ya que el padre no está presente, por lo tanto no tiene posibilidad de “defenderse” o replicar algo. El drama familiar encuentra su lugar en Timbre 4, teatro en que llegan propuestas como esta, de mucha calidad y envergadura social.

Una madre artificial y no por su aspecto sino por la postura que toma ante su familia y ante la vida. Si bien sabe lo que ocurre, prefiere mantener, de algún modo, a los integrantes unidos, que tirar la primera piedra y hacerse cargo de las consecuencias desatadas. Bajo este panorama el abuso sexual logra desarrollarse de forma que la manipulación paterna consigue erigirse como amor. No se trata de un padre perverso, degenerado, desequilibrado y tantas otras adjetivaciones que podrían decirse respecto a su accionar. Es un ser que tiene necesidades, ¿no? ¿Que ama, que desea?

¿Cómo puede cumplir sus deseos una niña tan chiquita -que juega con Barbies y peluches- cuando apenas consigue tener un registro de su propio cuerpo?

Y no precisamos citar siempre a Freud para determinar la división entre lo correcto e incorrecto, en quién decae la culpa ni en definir si lo sufrido durante la infancia tendrá repercusión más adelante.

Julieta Vallina se encarna en este complejo rol dentro del que nos hará pasar por tantas sensaciones posibles como se pueda en el teatro. Ese nudo en la garganta, la vista nublada de lagrimear y la continua bronca hacia algo o alguien, harán que tanto la protagonista como el resto del elenco cumplan con su investigación.

Dentro del enriedo al que la tuvo acostumbrada su papá desde el día de su nacimiento, ella lo recuerda como su amor, como aquella persona que la cuidó, que le hizo sentir tantas cosas lindas… Y, frente a estos postulados, ¿cómo condenar a este hombre?

Se trataba de una menor de edad, sí. ¿Y si hubiera sido mayor la situación habría cambiado, no habría sido juzgada?

Ni la medicina, ni los chequeos ginecológicos, ni la ceguera familiar conseguirán decir cuál es el mejor camino. Mientras no existan denuncias, ¿qué persona está en su derecho como para decidir que no pueden amarse un padre y su hija?

Los encubrimientos producen escalofríos sin lugar a dudas y la cama llena de muñecas nos sitúan en una infancia interrumpida, la misma que se encamina hacia el deseo. El mismo que un hombre no siente hacia su mujer pero sí hacia su hija.

Pareciera ser un modelo imposible de comprender, no para aceptar sino simplemente para entender y analizar.

Entre los videos en blanco y negro, las notas que suenan desde un piano en vivo y los continuos vaivenes de la pieza teatral; es posible que la mente se abra mientras el corazón llora.

Una vez juntada la escenografía, todo desenlace llega a su fin. Posiblemente el deseado masivamente aunque la palabra del ausente podría haber completado el relato tenaz de estas dos mujeres que creían vivir en mundos diferentes, en un castillo en que la princesa no encontraba a su amado príncipe sino a su Rey. La historia clásica se rompe para darle paso a lo contemporáneo, a nuevos cuestionamientos que estaban bien escondidos por temores.

Demasiado cortas las piernas ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Promo para «La omisión de la familia Coleman»

 

Ficha técnico artística

Libro: Claudio Tolcachir / Actúan: Jorge Castaño, Araceli Dvoskin, Diego Faturos, Tamara Kiper, Inda Lavalle, Miriam Odorico, Lautaro Perotti, Gonzalo Ruiz, Macarena Trigo / Fotografía: Giampaolo Samá / Asistencia de dirección: Gonzalo Ruiz, Macarena Trigo / Producción ejecutiva: Maxime Seugé, Jonathan Zak / Dirección: Claudio Tolcachir / Timbre 4 (México 3554 – C.A.B.A) / Las funciones son los domingos a las 19 hs y a las 21.15 hs / Duración: 90 minutos / Última función el 2 de diciembre / Localidades $45, $70 y $90.