*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Despojos’

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Nuevas funciones de Danza Sub 30

Pdanza sub30rograma compartido de danza contemporánea parte I
Nuevas funciones: 4, 11, 18 de marzo y 1 de abril 21.30 hs.
Sala Cancha
Entrada: $60
Capacidad: 30 localidades

Despojos

“¿Cuál es ese momento inicial en que una persona se decide a dejar su marca en un cuerpo ajeno, a pasar su movimiento, su pensamiento, a darle una imagen y compartir una necesidad y un entusiasmo? ¿Y cuál es, también, ese momento en que alguien decide que puede seguir o buscar una idea con otro, en el camino casi siempre oscuro y vericuético que significa crear una obra de danza? Ese momento, ese salto sin retorno nos convierte en algo que se irá definiendo de a poco. Ser coreógrafo es una elección que se despliega en un largo camino de búsquedas, de aciertos y desatinos donde no hay recetas ni fórmulas. Una pura intuición, un puro despertar.”

Alejandro Cervera
Curador Área de Artes Escénicas

Ficha artístico-técnica
Idea y dirección: Maximiliano Navarro. Coreografía: Gabriela Luque y Maximiliano Navarro. Intérpretes:Gabriela Luque y Maximiliano Navarro (Agosto), Katia Pazanin y Maximiliano Navarro (Septiembre).

Asistencia: Carla Bugiolachi. Diseño de luces: Verónica Bozzano. Vestuario: Mariela Iturregui. Música:Nicolás Villamil.

Las ganas

Cuidado, podrías conseguir eso que estabas buscando
Tranquila, soy extraño pero no un extraño
Soy un tipo ordinario
Quemando la casa
Agarrate fuerte, esperá hasta que la fiesta se haya terminado.
David Byrne

Ficha artístico-técnica
Creación e interpretación: Emmanuel Palavecino y Abril Lis Varela. Asistencia de dirección: Sofía Palacios.Edición musical y música original: Tomás Carnelli. Diseño de Luces: Julio Alejandro López. Fotografía: Cecilia Timpani.

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Regresa a cartelera: Despojos y Las ganas

danza sub30Vuelve: Danza Sub – 30
Programa compartido de danza contemporánea parte I
Viernes 19 y 26 de febrero a las 21.30 hs
Nuevas funciones: 4, 11, 18 de marzo y 1 de abril en el mismo horario
Sala Cancha
Entrada: $60
Capacidad: 30 localidades

Despojos

“¿Cuál es ese momento inicial en que una persona se decide a dejar su marca en un cuerpo ajeno, a pasar su movimiento, su pensamiento, a darle una imagen y compartir una necesidad y un entusiasmo? ¿Y cuál es, también, ese momento en que alguien decide que puede seguir o buscar una idea con otro, en el camino casi siempre oscuro y vericuético que significa crear una obra de danza? Ese momento, ese salto sin retorno nos convierte en algo que se irá definiendo de a poco. Ser coreógrafo es una elección que se despliega en un largo camino de búsquedas, de aciertos y desatinos donde no hay recetas ni fórmulas. Una pura intuición, un puro despertar.”

Alejandro Cervera
Curador Área de Artes Escénicas

Ficha artístico-técnica
Idea y dirección: Maximiliano Navarro. Coreografía: Gabriela Luque y Maximiliano Navarro. Intérpretes:Gabriela Luque y Maximiliano Navarro (Agosto), Katia Pazanin y Maximiliano Navarro (Septiembre).

Asistencia: Carla Bugiolachi. Diseño de luces: Verónica Bozzano. Vestuario: Mariela Iturregui. Música:Nicolás Villamil.

Las ganas

Cuidado, podrías conseguir eso que estabas buscando
Tranquila, soy extraño pero no un extraño
Soy un tipo ordinario
Quemando la casa
Agarrate fuerte, esperá hasta que la fiesta se haya terminado.
David Byrne

Ficha artístico-técnica
Creación e interpretación: Emmanuel Palavecino y Abril Lis Varela. Asistencia de dirección: Sofía Palacios.Edición musical y música original: Tomás Carnelli. Diseño de Luces: Julio Alejandro López. Fotografía: Cecilia Timpani.

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Cuando se pierde la esperanza

Despojos3

En el Teatro Español de Azul, dentro del marco del Festival Cervantino, se presentó una obra de creación colectiva llamada Despojos (dirigida por Juan Etcheverry). La misma cuenta varios temas interesantes, ubicados en cierta época que nos marcó a todos los argentinos: la pos dictadura militar y principios de la democracia.

Si bien no es la intención del argumento, hablar de los gobiernos de facto, resulta imposible no citar algunos de sus aspectos como ser el contexto, que permita entender y reflexionar sobre la historia que se plantea en el escenario.

Según el diccionario de la RAE (Real Academia Española), despojar significa: Privar a alguien de lo que goza y tiene, desposeerle de ello con violencia.

Puede afirmarse que a lo largo de la obra que tiene dos horas de duración, aproximadamente, se confirma que la violencia (psicológica sobre todo) es utilizada como herramienta para quitarle a unos pobres seres humanos, lo poco que tienen, haciéndolos sentir menos que la miseria. Algo tan desolador como el sentirse nada y que, encima, los que manejan el poder, les saquen el alma.

Todas las escenas tienen lugar en un pisquiátrico, dentro del cual conviven personas de diferentes sexos, edades y estratos sociales. Entre ellos, cabe resaltar, que no existen inconvenientes sino que prevalece la solidaridad. Aunque, la dueña del lugar y el médico, son quienes manejan toda la medicación de los internos y sus tratamientos. Como si fuera poco, utilizan la esperanza de estos enfermos para aprovecharse y robarles. Claro que estos robos no se manejan como hurtos sino quitándoles, previamente, la vida.

Nada más tenebroso que recordar la masacre provocada por la dictadura de Videla y verla plasmada en el aire de la dramaturgia, en ciertos diálogos y en la manipulación que hacen los que tienen el poder. Éstos no debieran considerarse poseedores de tal, sin embargo, en vez de cuidar a los enfermos, los van empeorando día a día.

Un lugar donde la calidez humana se esfumó para hacer prevalecer la rigidez, el formar fila, el obedecer y no tener derecho a que opinen nada. Absolutamente nada. Por suerte, entre los propios internos, sí van conversando sobre sus preocupaciones y uno se convierte en sostén del otro.

Al ser una creación colectiva, existen muchas escenas donde todos los actores logran lucirse y demostrar su amor por el teatro, un arte que permite expresar hasta lo más “prohibido”, usando diferentes lenguajes para transmitir.

Despojados de su fe, caminan como zombies, hablando pero sin saber qué decir. No tienen escapatoria ya que sueñan con que algún familiar los venga a buscar, cosa que nunca ocurrirá. Es totalmente triste el panorama y la relación con un centro clandestino se pone de manifiesto sin siquiera mencionarlo. Ellos, ahí presos, involucionando, quedándose despojados de todo y sintiendo que sus vidas no valen nada.

En cuanto a la historia, puntualmente, se puede conocer una antigua historia de amor, una actual historia de amor, lucha de intereses constantes, egoísmo, manipulación y la vida que transita entre todos muy rutinariamente. Resulta ser que el más subestimado y considerado un objeto sexual, termina siendo el portavoz de la verdad y, el único, que se anima a revelarle a la policía sobre el último asesinato llevado a cabo en la institución.

¿Por qué estas personas deben ser vigiladas y castigadas?

¿Qué hicieron como para que sus vidas tomen ese rumbo?

Como si estuvieran presos de su libertad y de todo lo demás, cada uno respirará porque es algo inconciente de hacer. El resto lo harán para no ser castigados. Lo más humillante de todo es que se trata de un lugar privado por el que pagan mucho dinero para estar allí. Pagan para ser sancionados o alguien lo hace por ellos. No tienen ya la certeza de por qué están en este lugar. Solo desfilan por las diferentes habitaciones, consumen lo que les dan e inclusive sienten que los tratan bien.

El dinero no es lo único que buscan estos manipuladores del poder, sino, justamente, la sensación de hacer con los demás lo que quieren. Ellos deberían estar en tratamiento pisquiátrico o presos. Tanta maldad junta resulta angustiante, pero, los tintes de humor están presentes en Despojos, lo cual pone la historia en un lugar un poco más relajado. Las situaciones graciosas se vinculan a un humor ácido que intenta rozar el humor negro.

Solo la risa surge y se torna agradable cuando la tensión está a punto de llegar a su máxima expresión. De esta manera, Despojos se convierte en una tragicomedia que se puede disfrutar en familia, aunque no la considero apta para niños.

Mariela Verónica Gagliardi

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