*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Debora Longobardi’

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Una melodía que se extingue junto al amor

A y M romanticos

PH: Mariana Lozano

Podría hablarse de sus profesiones, de cada una de sus pasiones y trayectorias. Sin embargo, sorprende que se deje a un lado la magnífica carrera de Marguerite Duras (interpretada por Débora Longobardi) y se mencione su intimidad amorosa, al igual que la de su marido.

Es entonces cuando un desenlace se avecina en lo que fue una historia de amor. Por un lado, un piano de cola. Por otro, un sofá de estilo inglés. Nada más les hace falta a estos dos actores que tomaron la responsabilidad de encarnarse en esta deleitosa dramaturgia de Duras, una de las piezas artísticas más conocidas de la autora. Fue en el año 1964, que se estrena en el Studio des Champs Elysées (París) y al siguiente año, junto a Paul Seban, la convierte en séptimo arte.

Si bien no es mucho lo que se conoce en nuestro país de esta escritora, realmente cautivan sus textos, sus diálogos, la manera de plasmar su biografía en ficción y, de algún modo, vivir a través de las letras.

Recorriendo su material e historia me topé frente a citas textuales en las que mencionaba su desagrado hacia las autobiografías. Evidentemente, solo quería que su pluma describiera cada uno de sus sentimientos. No se la puede juzgar a raíz de esto sino agradecerle el recorrido que hizo desde temprana edad hasta sus últimos días.

¿Qué es lo que puede verse durante esta breve pero profunda historia?

Lo que calló durante tanto tiempo un matrimonio, la desnudez de cada uno de sus tabúes, aquellas verdades que no siempre conviene decir -pero que, en esta oportunidad, se decide gritarlas-, la crueldad, la necesidad de herir con las más finas y selectivas palabras. Entonces, una despedida es el inicio de una nueva etapa para este hombre y esta mujer que parecen ser tan vulnerables como cada uno de nosotros. Que están ahí parados, meditabundos, con un tiempo a contrarreloj, que jamás se detendrá para mostrar algún arrepentimiento que valga.

Por momentos quisiéramos que ingrese alguien más a escena para diluir tanto dolor, aunque sabemos que eso no ocurrirá. Un amante aguardará su turno para tener entre sus brazos a quien ahora “le pertenece”. Mientras tanto, el hombre que vemos dirá todo para convencer a su esposa y de rogarle por momentos con el rostro cuánto la necesita.

Resulta desgarrador presenciar esta cita interminable, notar las lágrimas que rozan las mejillas, conocer los detalles y motivos de lo que podría haber sido y ya no será.

Su marido en la vida real, Robert Antelme, parece reencarnarse en Ulises Puiggrós y atravesar cada una de sus venas y arterias hasta hacerlo evocar aquellos tiempos pasados que, hoy, son solo ruinas.

Realmente es un trabajo extraordinario el de este elenco, un trabajo en el que es posible emocionarse, angustiarse y tener la esperanza de encontrar al verdadero amor, o al menos a aquél que nos haga vibrar.

El espacio escénico es el indicado y, gracias a éste, podemos palpar más esta ficción-realidad sin hacer el más mínimo esfuerzo por ingresar en un código dramático. La verdad se presenta ante nosotros, se esparce, camina, suena con agradables melodías y se apaga por completo.

La música es de esas obras de teatro que dan gusto conocer bien de cerquita, para sentirnos parte, para ser testigos pasivos y no poder participar más que viendo el tiempo caer.

Como un reloj de arena que que no es eterno en su medición y que nos permite, sin embargo, reconciliarnos con lo triste y ameno de la vida.

Graciela Pereyra es quien tiene la agudeza de recrear esta historia vertiginosa que nos hace sentir tanto como quisiéramos. Es gracias a la intimidad que todo fluye apresuradamente, con firmeza, ya sin dubitaciones y con la claridad que se tiene cuando ya todo se dijo.

Funciones: viernes 21.15 hs.

Teatro La Comedia.

Mariela Verónica Gagliardi

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«El otro», de Gustavo Friedenberg

El otro

A partir de la novela Cuando digo Magdalena, de Alicia Steimberg

¿Quién es el otro? ¿Quién soy yo para ese otro que me mira mientras lo estoy mirando? ¿Será posible escapar de su mirada, ser sin su mirada? ¿Será posible escapar a cualquier mirada, la mirada absoluta, la mirada constante de algo así como un Dios?

 

Actúan: Debora Longobardi, Marian Moretti, Lucía Lacabana, Paula Botana, Mariana Ferreiro y Paula Lena

Funciones: jueves a las 21 hs. Duración: 50 minutos

TEATRO DEL ABASTO (Humahuaca 3549 – C.A.B.A.). Entradas: $90/$60. Estudiantes y jubilados $50.

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Uno más uno, dos

El otro13

Palabras superpuestas, al unísono, comienzan a ambientarnos en una obra de teatro-danza, singularmente inteligente.

Los actores se desplazarán por todo el espacio escénico, con movimientos entrelazados, narrando una historia en la que predominará la inclusión social. Una inclusión que nos habla de la religión judía como contracara de la católica. Una inclusión del diferente como modelo y modo de aprendizaje, de conocimiento y de observación.

La danza contemporánea une a cinco mujeres que se relacionan mediante sus cuerpos, la palabra en menor medida y las miradas. Sus mundos son similares y particulares, hasta que llega una sexta mujer diferente, con una vestimenta llamativa y que logra imponerse sin violencia.

Esta última las deleita con su luz, con una delicadeza extrema y la magia de quien aparece como en un cuento de hadas.

Podría trazar dos tipos de relatos: el visual y el oral. El primero fue el más placentero y, el segundo, el más desafiante.

El libro de Alicia Steimberg, escrito en que se basa la obra, es completamente un tesoro. No porque lo diga yo, sino El otro3porque basta con observar ciertos fragmentos de «El otro» (de y dirigida por Gustavo Friedenberg) para saber de qué tratará su argumento.

No es tarea simple lograr un acercamiento entre la autora y el guión logrado. El hecho de que se trate de religión no lo hace más obvio ni factible de conectar.

Al comienzo de la obra oímos palabras y frases que, más adelante, podremos vincular. Pero, al leer a Steimberg, las aclamaciones al mundo terrenal son recurrentes y es imposible sentirse excluido.

«Que Dios te ayude, Que Dios te ilumine, Que Dios te bendiga», menciona la escritora. Estas expresiones suelen ser dichas por el cristianismo pero, también, por los judíos. Acá no existe separación entre un protector u otro. Por un momento Dios es uno, aunque el discurso se encarga de marcar las diferencias y de ubicarnos en tiempo y espacio.

A su vez, ciertas costumbres y tradiciones de la colectividad se resaltan -de una manera cordial y simpática-, confirmando que el judaísmo no excluye sino que comparte con sus semejantes una historia en común.

Sholem aleijem (la paz sea con nosotros) es una forma de bendecir, de dar serenidad a una persona, así como otros cultos tendrán sus propios códigos.

El otro12

«Ser judío es una mezcla de muchas cosas: recuerdos de infancia, una manera especial de llorar y de quejarse, un idioma que no se quiere entender, una necesidad de estar recordando todo el tiempo que Einstein y Freud y Marx y Chaplin eran judíos, una sensación de que uno es muy antiguo, más antiguo que los católicos».

¿Existe una manera de ensamblar un pueblo con otro por más distantes que parezcan?

«El otro», el desconocido, el diferente, ¿merece indiferencia o una oportunidad?

No pensar como la mayoría, no vestir como ésta y tener una ideología propia y/o compartida con una minoría, ¿es condición sine qua non para ser marginado?

¿Todos los iguales debemos unirnos y los otros ser relegados a un espacio oscuro y tildados de sectarios?

El otro7«El otro» es nuestro propio espejo, nuestra imagen distorsionada, lo que no queremos ver y toda enajenación simbólica
que nos propicie ese objeto de vidrio.

Qué sería de cada humano sin la fe, pero no la fe como sinónimo de religión sino como apoyo a nuestras ideas, desesperaciones y angustias que no tienen solución en lo racional.

«El otro», se une, se distancia, se ubica en el centro y logra una energía simbiótica espectacular.

Los artistas expresan, sienten, se amalgaman y retroalimentación.

Uno más uno, dos.

ficha artístico-técnica El otro

Mariela Verónica Gagliardi

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