*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Un Festival Constante

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Actualmente, existen muchas movidas culturales de diferente índole, para distintos públicos y que apuntan a un mismo propósito: enriquecernos artísticamente.

En estos tiempos en que todo es fugaz, repentino, en que los conocimientos son considerados uno de los valores más preciados, ya no alcanza con un capital obtenido ni con lo aprendido en una institución. El lenguaje callejero, el saber de las clases populares nos dotan de nuevos aprendizajes, nos revelan otros misterios y es acá cuando cualquier teoría planteada, se disuelve instantáneamente.

Si bien sigue existiendo discriminación por parte de algunos sectores sociales, la verdad es que la diversidad de propuestas permiten una unión que solo consigue erigirse como tal gracias al arte. El arte es el motor para que ricos y pobres podamos mezclarnos, para que lleguemos a acuerdos, para que dialoguemos sin sentir asco y para que intercambiemos experiencias.

Hay cosas que no se aprenden en la universidad ni en la escuela, sino saliendo a la calle, hablando con quienes deambulan por allí y si bien no estoy de acuerdo con la palabra inclusión; creo que es necesario que todos abramos cada vez más la mente y el corazón para darle el lugar a quien está fuera de esta sociedad que no solo es atravesada por la inseguridad sino por ideales y principios que se suponían perdidos.

Para bailar no hace falta tener dinero, basta con dejarnos llevar por melodías y no sentir que nadie es superior ni inferior. Nuestro cuerpo, como totalidad debe aunar todos los sentidos para darle pie a la cadencia, al movimiento, a la interpretación y a la oportunidad de juntarnos.

Antes era la danza clásica la considerada única danza, pero actualmente pueden mencionarse muchísimos estilos entre los cuales podemos retornar a esos orígenes que conformaban simplemente una ronda para bailar. Ya no existe tanta fragmentación entre lo que es y no es. Ahora, las sensaciones se apoderan de nuestra visual y nos dejamos llevar como si estuviéramos transitando por un mundo más elevado.

Ahora, los espectáculos artísticos no son todos para espectadores Festival Constante6pasivos sino que nos involucran, nos hablan o nos callan. Nos dan herramientas para que pasemos un momento único e irrepetible. Ahora, a diferencia de antes, los espectadores somos quienes marcamos las diferencias y depende de nosotros lo que nos llevemos, lo que transitemos, el valor con el que ingresemos y la apertura con la que permanezcamos.

El Teatro El Cubo, es un espacio ubicado en uno de los polos culturales más fuertes de la Ciudad de Buenos Aires que se caracteriza por un gran movimiento juvenil que renueva, mes a mes, las propuestas culturales permitiendo que nos involucremos con lo que desarrollan.

Esta vez le toca el turno a varios elencos de teatro, danza, arte plástico y música; para demostrar cómo la unión hace la fuerza. Cómo las energías en conjunto crean una contracultura.

Un Festival Constante (Creado y dirigido por Jesús Guiraldi) es eso y mucho mas. Es una muestra de cambio, de orgullo, de placer, de dos espacios simultáneos (interno y externo) que nos permiten elegir que presenciar, una libertad para ingresar a la sala o salir al exterior, una energía que fluye y se contagia.

Durante una tarde bastante calurosa, la adrenalina se vio, se sintió, estuvo, permaneció y consiguió ofrecer fragmentos de espectáculos muy buenos como: Los Nixis (de Alejandra Rubio), La Generala (de Damián Malvacio), Proyecto Event (de Mauro Cacciatore), La Comisión y Dime con quién andas (de Víctor Campillay). Sumado a estas piezas culturales, tres DJ y un VJ se lucieron a lo largo de las horas, decorando el patio de El Cubo y acompañando a las performances de danzas que tuvieron lugar en el escenario al aire libre.

En cuanto a las puestas en escena dentro del teatro, sus excelencias, esplendor y movimientos consiguieron darnos un valor supremo. Qué importante es que exista variedad para que la danza convencional sea venerada pero también la contemporánea consiga su espacio. Diferentes grupos desfilaron por las tablas, montando experiencias diferentes, sin prestar demasiada atención a la perfección de sus pies, a las caídas, a los movimientos sino centrándose en que sus cuerpos se desplacen y se abran al universo. También, la perfección tradicional nos deleitó.

Sin lugar a dudas, Los Nixis con sus canciones consiguieron captar a un gran público infantil para su próxima temporada y todo lo vivido en el Festival pudo concebirse en la idea de unidad. Unidad de lenguajes diferentes que evocan ansias por hacer lo que se ama y nada más.

Con respecto a una de las finalidades de esta producción, un porcentaje del dinero recaudado durante esta jornada será destinado a la ONG El hormiguero para que puedan construir una radio comunitaria en Villa Fátima.

Para seguir mencionando lo que implica introducirse en este tipo Festival Constante60de proyectos, el Director de El Cubo, Jorge Vidoletti, estuvo charlando con Sabor A Teatro y sus palabras parecieron transformarse en más energía y esperanza por avanzar hacia objetivos artísticos.

El mundo del arte y el mundo económico cada vez se juntan más. Desde la postmodernidad hasta ahora, ya no se piensa al arte fuera del mundo económico. Y, además, el mundo económico se está apropiando del mundo del arte y le está dando valor. Basta con que veas las subastas que hay en Estados Unidos de los millones y millones de dólares que cuestan cosas que pareciera que son para guardar en una botica de antigüedades. Esto está pasando como un fenómeno en el mundo y no es fácilmente entendible. Lo que pasa es que, paralelamente, la psicología cultural, la antropología cultural, como la filosofía del arte, están descubriendo, popularizando la idea de que verdaderamente el arte es la posibilidad de la mente más evolucionada. El arte es el desarrollo del pensamiento más integral y más potente que hay. Quiero decir: el mejor científico debe ser un artista para ser el mejor científico.

A esta altura podemos decir que en cada familia hay un artista y si no está consagrado, está en proceso de serlo.

Por suerte ya no se desvaloriza tanto como antes.

Cuando yo era chico y decías: voy a ser artista. ¿Y qué más?

Y si querías ser músico tenías que ir al conservatorio. No había nada alternativo, era todo lo oficial.
Hoy veo técnicas hindúes… faltan las marcianas. En Buenos Aires, por ejemplo, cada día me encuentro con una nueva técnica de danza.

Es mágico lo que suelen hacer acá. Los espectáculos cuando van mechando la danza contemporánea con el teatro con lo musical… se logran ver puestas en escena que en otros lados no.

Desde el arte tinellesco hasta el arte más sagrado, el más hermético o el de más difícil difusión tiene un lugar en la sociedad. Y tiene un desarrollo humano que va en camino de crecimiento, de ampliación de la conciencia humana que hasta hace veinte años no teníamos en cuenta.

Hay público para todo y eso es lo lindo.

Y en ese sentido, el crisol de razas de Buenos Aires o la babel que es Buenos Aires es increíble. De todo el mundo yo recibo gente acá (de países europeos) y todos quedan maravillados y algunos se quedan a vivir porque no pueden creer que sea una fiesta continua.

Cada vez hay más gente de Europa que viene para acá y se queda.

En ese marco social e histórico en el que estamos, yo encuentro innumerables productos muy jóvenes que son de un valor artístico impresionante.

El arte es algo que se contagia.

Contagia felicidad.

De repente, un médico, no sé si le puede contagiar a su hijo las ganas de estudiar medicina.

El 80% de las familias somos disfuncionales.

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Es que por suerte la mayoría somos disfuncionales, para tener esa locura -bien concebida-, esa búsqueda, esa cosa más “anormal”.

La pasión pasa por ahí. El arte es pura pasión. No hay ningún músico, violinista, actor ni bailarín que a los doce años cuando decide serlo diga “yo con esto me voy a llenar de plata”.

Cómo hacemos para contener, organizar y hacer producir todo esto. No simplemente por el hecho de estudiar se es un artista. Verdaderamente artista es el que tiene una sensibilidad que hace que el público se conmueva.

El pull de arte viene a reunir a la sociedad civil, la sociedad económica, la sociedad clase media con todos estos artistas. Seleccionamos un proyecto, lo potenciamos, lo organizamos, lo dirigimos y lo coordinamos. Y cuando consideramos que está listo, es porque ya puede tener un rédito económico. Entonces, buscan a alguien de la sociedad civil que quiera invertir en arte.

Es una inversión.

Invertís y ves cómo va la cosa en cuestión de dos, tres años. Tiene todo un pronóstico de rentabilidad. Los márgenes de error van a ser muy pocos.

Además, en esta zona tan estratégica. El Abasto es uno de los focos artísticos más fuertes, mucho más que Palermo.

Tiene barrio, tiene tango.

Un adoquín.

Tiene una cosa fundacional. Gardel vivía acá en la esquina.

Tiene historia.

Y acá había cuchilleros y todo ese tipo de cosas que inspiraban a las letras del tango.

La realidad esta acá.

Los que hacían el tango eran todos estos forajidos. El símbolo es verdad, no casualidad.

Es un barrio no artificial, es lo que pasa.

¿Cómo fue el tema de las charlas previas y el ponerse de acuerdo para este primer festival con esta causa tan solidaria, para que puedan hacer la radio?

El pool de arte es la última novedad que estamos tratando de instalar para el 2015.

Yo cuando trabajo, trabajo todo en cinco minutos. Si no es en cinco minutos, no va a funcionar. Por una cuestión de empatía con la gente.

Tengo una amiga que es fotógrafa que le encanta sacar fotos de danza. Me dice un día: vamos a ver al teatro de Tolcachir Una constante. Me presentó a Jesús y lo invitó al Cubo, diciéndole que tenía unas ideas para comentarle. Así fue como le mandó a su asistente porque tenía programado un viaje a Sudáfrica. Al reunirse con ella, lograron darle más importancia a la parte de danza. Idearon fabricar una especie de colectivo para trasladar las funciones a las plazas conformando una unión entre La Constante y Cubo Manía; y con eso van a promocionar el pool de arte. Esto estaría preparado para febrero del próximo año.

Cuando aparece el tema de la plata todo se vuelve más mezquino, miserable y egoísta. La plata empieza a reemplazar a la potencia del deseo.

El dinero tiene que ser un resultado.

Lo mejor es trabajar en esta función, en esta empatía inicial que si eso fluye y esa potencia se desarrolla, la economía viene sola.

Y, como resultado de esta cadena de gratificaciones, el director del Festival Constante71festival, respondió unas breves preguntas antes de continuar corriendo de un extremo al otro, viendo qué necesita cada grupo, estando en todos los detalles y con una sonrisa dibujada en la cara de principio a fin.

Llegando casi al final de la jornada, me crucé con Jesús, quien ya estaba un poco más relajado como para brindarnos unas palabras.

¿Cómo surge el Festival Constante, cómo fue la organización?

Un Festival Constante surge por el hecho de generar un espacio con amigos de diferentes puntos de la danza, del arte, para juntarnos y despedir el año todos juntos. El fin es ese.

Vos venís, hace tiempo, desarrollando todo lo referido al movimiento corporal.

Yo soy bailarín, docente, coreógrafo. Tengo 26 años, hace veinte años que me enamoré de la danza. Este año fue un año muy particular, donde las oportunidades para mi grupo La Constante se han abierto y este espacio, justamente, es una de las oportunidades que se dieron.

Este es un encuentro para expresarse, para pasarla bien, para estar con amigos y, por sobre todas las cosas, para bailar.

Mariela Verónica Gagliardi

Fotos del Festival Constante

 

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Viviendo a través de la danza

Danza UNSAM60

El Grupo de Danza UNSAM, presentó varias puestas escénicas, durante las cuales fuimos espectadores de cuatro coregrafías con una impronta y estilo increíbles, dentro del marco del Festival Cervantino de Azul.

Pudimos ver: Pulsos (Música: John Adams, Coreografía: los intérpretes con la coordinación de Oscar Araiz), Tango (Coreografía: Ana Itelman, Música: ástor Piazzolla), Adagietto (Música: Gustav Mahler, Coreografía: Oscar Araiz) y Noche de ronda (Música: boleros tradicionales interpretados por Elvira Ríos, Coreografía: Oscar Araiz).

Cabe resaltar el alto nivel profesional y artístico por parte de los bailarines, quienes no solo danzaron sino que actuaron cada situación y escena, planteada por los coreógrafos del ballet, quienes propusieron una fusión entre el baile, el teatro y el cine; pocas veces visto.

No alcanzan las palabras para definir la enorme cantidad de sensaciones que produce vivenciar estos cuadros artísticos ni la increíble emoción que da saber que son argentinos.

Sentada en el primer palco, tuve la oportunidad de observar cada movimiento, cada desplazamiento, secuencia coreográfica, los códigos establecidos por los bailarines, el modo en que se unían y separaban y, la manera en que se coordinaban para reproducir cuatro historias diferentes.

Sabemos, con certeza, que el ballet clásico tiene a un público erudito -por lo general- como seguidor fiel. En cambio, Oscar Araiz, plantea una fusión de ritmos, estilos y artes; que permiten la inclusión, inclusive, hasta de los no amantes del ballet.

Ser espectador de tremenda exposición, ya de por sí da satisfacción.

Durante la primera puesta, se pudo observar a la danza contemporánea en todo su esplendor, mezclada con folklore, donde los pasos criollos se esbozaban y entrelazaban con movimientos corporales tan naturales como reales. Esos cuerpos de plastilina, despertaron la aprobación de toda la sala del Teatro Español.

Luego, un bailarín, representó un tango, tambíen, fusionando esta danza de la ribera con la contemporánea. Su sombrero le tapaba el rostro, a la vez que sus pies se movían, marcando ochos y mostrando una verdadera danza tradicional.

Tuvimos un pequeño intervalo, hasta que continuaron las otras dos coreografías, las cuales marcaron un antes y un después en la propuesta.

Una pareja, vestida en tonos celestes, enamorada, buscaba un camino a seguir. Estos intérpretes románticos, dejaron una huella de amor que fue muy aplaudida por el público. Y es que, evidentemente, el ballet brinda esa sonrisa cálida. Un bailarín, se lucía, mientras le daba la posibilidad a su compañera de lucirse también. Realizaron diferentes figuras en el aire, en el piso y uniéndose hasta conformar un solo cuerpo.

Por último, Noche de ronda, demostró la grandeza de Araiz para montar una escenografía súper original -sin desmerecer a las anteriores- sintiéndonos inmersos en una película en blanco y negro, antigua, de los años 30’, y con un aire de glamour. Durante las escenas, pudimos ver distintos tipos de rondas, incluyendo a la ironía como un condimento esencial para demostrar cómo sufrir por amor es bastante masoquista. Utilizando ciertos movimientos para hacer notar este mensaje, uno podrá reír y emocionarse según su conexión establecida con el argumento.

Todas las coreografías son tienen este tinte que las distingue de otras propuestas coreográficas. Sin tratarse de un teatro musical, estrictamente hablando, mantienen sus danzas con grandes interpretaciones.

Es imposible escapar de esta vorágine artística en que podemos, como espectadores, viajar por diferentes aromas, culturas étnicas, perfiles artísticos y un compromiso abrasador del grupo.

Ellos ahí, parados, acostados, haciendo movimientos precisos, iguales al resto, diferentes al resto, destacándose, amalgamándose, siendo un equipo y también bailarines individuales.

Protagonistas o grupo de baile. Ellos son lo que el coreógrafo establece, determina y define. Cuerpos esbeltos que, con sutileza, narran historias cotidianas, dentro de las que podemos sentirnos identificados.

Hay dos posibilidades de vivenciar a estos artistas: contemplándolos y admirándolos, o, permitiéndonos ser libres, recorriendo -junto a ellos- cada paisaje y universo descripto y desarrollado, a lo largo del baile, por estos danzadores de realidades ficcionadas.

Sin lugar a dudas, este espectáculo, fue uno de los más homenajeados durante el Festival y, seguramente, será recordado por todos cada vez que surja el tema danza o veamos otra puesta en escena relacionada con el baile.

Mariela Verónica Gagliardi

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Transformación Malvinas

Transformación Malvinas es un espectáculo teatral que nace desde la necesidad de rendir tributo por siempre a los Héroes de Malvinas y de cultivar la memoria para no olvidar jamás. Tiene la particularidad de ser una pieza en donde se mezclan distintas artes. Por un lado la danza, la actuación, como dos profesiones sobre tablas, y, por el otro, lo audiovisual y lo poético, como ramas que tienen que ver  más con el papel y la edición.

Los textos son narrados, como decía antes, en forma puramente poética, la interacción entre los personajes se da desde esta sensación de pregunta – respuesta,  pero sobre todo desde el monólogo que cuenta cada uno de estos dos personajes. Se destaca así, el juego y la potencia de la voz del actor de la obra, que encarna de forma muy real la poesía del diálogo.

Para representar a los soldados que dieron la vida por nuestra patria, se utilizan imágenes que son escenografía, durante la mayor parte de la función. Imágenes duras que permiten la comprensión profunda de la guerra, aunque todos sepan qué pasó, es necesario recordarlo para que no ocurra nuevamente nada parecido. Y es que la guerra, no se hace por amor a la patria, no se hace en nombre de Dios. La guerra es un acto de ambición de poder, sin pensar en los individuos, en la humanidad.

La danza juega un papel predominante en este caso, la actriz es además bailarina y se logra una suerte con diferentes objetos, cascos, telas, muñecos que son ellos: los soldados – semillas, que pudieron ser otro destino. “Semillas de jóvenes soldados que sembraron camposanto cuyo fruto será nuestra respuesta y no el olvido”.

En ningún momento el espectador deja de emocionarse y recordar. Es el objetivo, sí. Pero, también, es así como lo siente el director, Daniel Lambertini, a quien la historia le pega de cerca, ya que su hermano, José María Lambertini, es un sobreviviente de tan triste episodio en nuestra historia como argentinos. El director, ya ha hecho varias obras con este tinte, en la ciudad, y tanto él como su hermano, son activos militantes en esta causa.

La Guerra de Malvinas dejó un saldo de 649 muertos y más de 400 soldados que se quitaron la vida una vez finalizada la misma, porque no pudieron desprenderse de los recuerdos. A 30 años de aquel 2 de abril, no a la guerra, no al olvido.

La obra de teatro se realizó el domingo 28 a las 20 hs, en la Sala A del Centro Cultural Osvaldo Soriano (25 de Mayo 3108 – Mar del Plata).

Melisa Morini

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SENTIR LA VIDA

Cada obra de teatro es como un nuevo descubrimiento. Estamos acostumbrados a que se guionen los diálogos, a que los actores nos conduzcan por un camino, a que la música nos ambiente las escenas… pero, ¿se imaginan cómo sería una historia no narrada con palabras ni en silencio? ¿Se imaginan como público no subestimado? ¿Les gustaría zambullirse en una aventura donde no puedan saber qué va a pasar hasta no terminar de transitar, junto a los artistas, la obra?

Al llegar al Salón Siranush, empecé a observar al público. Siempre tiendo a llevarme alguna que otra sorpresa al respecto. En esta ocasión, como era el día del niño, asistieron varios infantes junto a sus padres. Varios mayores, no sabían que no era una puesta en escena para chicos, sino apta todo público. Una madre, me pidió explicaciones al respecto y muy enojada me citó una crítica de un diario muy conocido en el país, donde recomendaban Bambolenat para niños. Traté de explicarle que no formaba parte de la producción, como ella creía. A los minutos, se apagaron las luces por completo, y comenzó el show.

Me llegaron a caer hasta lágrimas de la emoción, al presenciar junto al escenario, cada dibujo ilustrado con arena, por Ale Bustos. No sé si alguna vez tuvieron la oportunidad de ver gráficos de paisajes hechos en el momento. Pero les aseguro que cada trazo, cada árbol, cada sol y cada recorrido tenían un don. ¿Cómo se pueden dibujar tremendas obras de arte, en vivo, y coordinarlas con la actuación de un excelente actor, detrás del escenario, al estilo de sombras?

Ale Bustos, a partir de muy pocos elementos, diseñó todo lo que necesitó para que Bambolenat, sea  – hace años – un éxito y nos deje con ganas de más. En cuanto a la técnica que utiliza el ilustrador, se llama Sand animation (o arte con arena). Esta técnica es milenaria y se basa en crear imágenes sobre una superficie translúcida retroiluminada, la cual se cubre con arena. Sus bolígrafos son sus propias manos que definen cada figura y objeto. A su vez, dichos dibujos son proyectados en una pantalla mediante una cámara de video. Es así como la historia se narra a partir de secuencias, que son ambientadas, musicalmente y con efectos, como para marcar el paso de una hacia otra.

¿Cuánto puede tardar un artista en pintar un paisaje y que quede perfecto? Ale, puso en marcha su reloj y tardó pocos segundos, entre una escena y otra. Se puede practicar una canción y que quede afinada o una coreografía y que quede sincronizada, pero ¿cómo puede un dibujo ser logrado en tan poco tiempo y en el momento preciso. No fue una imagen de fondo, fue el lugar por donde el actor – que hacía de sombra -, caminaba, se desplazaba, perseguía su sueño, buscaba a su amor, moría…

¿Cómo se puede ser tan preciso como para no escapar al mínimo detalle?

Todo ocurría en el momento, pero mostrado a partir de una pantalla central, a través de la cual fueron ocurriendo las acciones, peripecias, logros y fracasos del personaje principal (Matías Haberfeld). El relato nos muestra el nacimiento de un hombre, quien se enfrenta a la naturaleza, al amor, a la desolación y a sí mismo.

A su vez, los paisajes, que en su mayoría remitieron a muy bonitos bosques, desiertos asiáticos, entre otras cosas; fueron acompañados por música étnica (árabe e hindú, por ejemplo), tocada y cantada en vivo, al igual que los títeres proyectados en la pantalla por Natalia Gregorio.

Los sonidos provenientes de diferentes instrumentos como: didjeridoo, mrindangam, berimbao, cuencos tibetanos, platillos, laúd, y percusión oriental, nos invitaronn a transportarnos, por una hora, a una magia indiscutible.

Pero, esta idea espectacular, fue acompañada por un actor en el escenario (Juan Pablo Sierra), vestido de hindú, sin pronunciar vocablos, pero danzando e interviniendo con la sombra de Matías. Este hindú sabía lo que iba a ocurrir, porque lo leía en su gran libro de aventuras.

Por otro lado, el Sand art es muy poco utilizado en nuestro país, pero sería excelente que este grupo y otros puedan seguir adelante con la difusión y proyectos porque, realmente, nos hacen sentir como experiencia: que estamos humanamente vivos.

Por último, quisiera responderle a la señora del principio, que la felicito por haber llevado a sus niños, ya que en ningún momento pudieron aburrirse ni dejar de asombrarse con lo que observaban. Quizás, sea momento de dejar de lado el temor por lo desconocido y dejarse llevar de la mano de los artistas.

Un espectáculo de esta categoría no merece solamente aplausos de pie sino un click para que todo el mundo del arte siga evolucionando.

Elenco:

Actor: Matías Haberfeld.

Títeres: Natalia Gregorio.

Dibujos de arena: Ale Bustos.

Música: Germán Cantero, Gabi Landolfi, Douglas Felis.

Puesta en escena: Juan Pablo Sierra.

Voz Diosa: Naymi García.

Vestuario: Lidia Benítez.

Bambolenat pertenece a la Compañía Sombras de arena.

Se presentan por última vez, los viernes 19 y 26 de agosto a las 21 hs.

Localidades a partir de $80.

Salón Siranush (Armenia 1353 – C.A.B.A).

Mariela Verónica Gagliardi

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BAILAR SIN MALTRATO

Si sos niño o adulto, alguna vez, posiblemente, hayas asistido a una función de circo. Pero ¿te preguntaste qué es lo que más te gustó? ¿Los animales, los payasos, los equilibristas o los magos? Si querés ver una propuesta totalmente diferente, donde no haya animales maltratados ni peligros, te recomiendo: «Un circo danzado» en el Teatro IFT (Boulogne Sur Mer 549 – C.A.B.A). Este teatro cumple 80 años y en ese marco, te acerca esta espectacular puesta en escena.

¿Por qué algo distinto? Porque si pensás en divertirte, pasarla bien, admirar al Ballet del Mercosur y los diversos ritmos de música, es una excelente posibilidad.

Maximiliano Guerra dirige la obra y eso, ya es garantía de calidad y excelencia. La idea es de Gabriela Pucci. Y la música, realizada especialmente para la puesta, por Miguel Gómiz.

Los que gusten de ver animales porque son estructurados y no se imaginan un circo sin ellos, no se preocupen que los bailarines se disfrazan de leones totalmente caracterizados. Y si quieren a un domador, también conseguimos satisfacerte. ¡Él los someterá a un grandioso baile!

¿Quieren payasos? Hay varios, mostrando sus destrezas, gracias y animaciones.

¿Les interesa la idea de presenciar ballet? Se van a deleitar y quedar boquiabiertos cuando vibren cada paso clásico junto a él.

Una bailarina, como figura principal, tímidamente nos invita a introducirnos en este espacio. Ella, deseará formar parte del show y, de a poco, intervendrá hasta lograrlo.

Pero hay mucho más para vivenciar: un bailarín que se trepa en las telas y logra unas admirables figuras. Dos contorsionistas que, sin esfuerzo alguno, esbozan sus mejores poses y lo consiguen.

Lo interesante, es cómo se nota el trabajo en equipo y también el individual. Suele ocurrir, que lo clásico es meramente difícil y, estricto, por sobre todas las cosas. Pero de la forma en que ellos presentan a la danza, todo parece sencillo y dan ganas de aprender este maravilloso arte.

¿Soñaste alguna vez con deslizarte sobre tus puntas de pie y volar por segundos sintiendo cada una de las melodías? Vas a quedar maravillado con el desenvolvimiento de esta obra y cada número que se vaya haciendo sobre el escenario, será un desafío.

Cada bailarín tiene su lugar, su participación y hay para todos los gustos en cuanto a actuaciones.

Y si creen que no hay mago, se equivocan. También estará presente e intentará hacer la famosa prueba de partir en dos a una mujer.

Luego, recorreremos el medio oriente al compás de la música árabe y se culminará con un rock and roll.

Pero, hay más sorpresas y números que tenés que acercarte para conocer.

Entradas desde $70 

Se adquieren por www.alternativateatral.com
o en la boletería del teatro:Boulogne Sur Mer 549