*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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El arte en las venas

La comedia de los herrores

Nosotros queríamos hacer un espectáculo que pudiesen disfrutar todos, que no sea un espectáculo para chicos que tenga guiños para adultos, sino que la pasen bien todos juntos.

Estaría bueno generar siempre situaciones en que pueda compartir: a veces en el arte, en el cine, en el teatro. Son pocas las oportunidades que uno tiene de compartir con el chico la experiencia y disfrutarlo por igual.

Soy fanático del cine mudo, entonces quería buscar algo que tenga que ver con coquetear con el teatro clásico de Shakespeare, con el cine clásico de Chaplín y Buster Keaton y Harold Lloyd; y de una mezcla así como de una batidora salió la propuesta”.

Estas palabras fueron dichas por Emiliano Dionisi durante el Festival de la Palabra el 22 de marzo, el cual tuvo lugar en Tecnópolis.

Emiliano Dionisi es un talentoso director que no deja de sorprender con su amplia creatividad y puestas en escena.

Desde el año pasado está llevando a cabo “La comedia de los herrores” (basada en la Comedia de las equivocaciones de William Shakespeare) -habiendo recibido muchos premios y ganado el concurso propuesto por La Comedia de Buenos Aires- una de las obras más entretenidas del autor inglés, con más intrigas, ironías y en tono burlesco de principio a fin. Estas características la convierten en una pieza artística maravillosa que es para disfrutar en familia, orientada a todas las edades.

En marzo asistí por primera vez a una función y quise aguardar a una segunda para realizar algunas comparaciones. La primera fue en Tecnópolis, con entrada gratuita y a sala llena. De hecho, hubo gente que se tuvo que quedar afuera porque no cabía ni un alfiler más en la sala, que de por sí era grande.

Esta segunda vez, en un teatro como La Comedia, que oscila entre independiente y comercial, no tuvo el mismo resultado. Con entrada a un precio normal, no colmó la platea. Aquí está el primer rasgo: esta obra quiere ser vista por toda persona que se entere ya que cuenta con una propuesta innovadora que mezcla teatro con cine mudo, con un vestuario en blanco, gris y negro que guarda dicha coherencia con la época y un elenco de actores muy carismáticos, profesionales y que interpretan sus personajes deleitosamente.

Y, no es cierto que una función gratuita sea sinónimo de sala llena, ya que eso sería subestimar al espectador, que de por sí demuestra que tiene criterio para elegir qué ver.

La trama gira en torno a una familia que se separa por un naufragio. Dicha familia estaba compuesta por un matrimonio (Emilia y Egeón) y dos gemelos (llamados ambos Antífolo), a la vez que dos sirvientes también gemelos (y llamados Dromio). Al ocurrir este accidente, Egeón junto a uno de sus hijos y sirvientes, quedan juntos y, su mujer, unida a su otro hijo y sirviente.

Al ser los niños iguales a sus hermanos, este es uno de los factores que provoca a lo largo de toda la dramaturgia, muchísimas confusiones que despiertan el humor infrenable.

Valiendo de y apoyándose en la música, se disfruta de un espectáculo que entrelaza proyecciones visuales (con estilo de film) en que están los mismos personajes que en vivo, ingresando y saliendo de escena como si fuera un efecto en que la fusión del séptimo arte se fusiona con el arte dramático.

Es llamativamente interesante observar este paralelismo ya que tienen que realizarlo sincronizadamente, tanto a nivel de diálogos como de movimientos. Y, de hecho, los compases musicales, los pasos de baile y cada palabra tienen su firmeza y suspicacia para demostrar la excelencia de todo el grupo.

Las equivocaciones entonces, generan conflictos momentáneos, enamoramientos que parecen de antemano frustrados, regalos que no llegan a manos de la persona deseada e inclusive la prisión del erróneo.

Shakespeare delineó esta entramada historia a fines del Siglo XVI pero se publicó recién en 1623. Él se basó en relatos de diversos autores como Plauto, Geoffrey Chaucer y Philip Sidney, entre algunos de los más citados según fuentes históricas. De hecho, Plauto menciona a una pareja de gemelos y Shakespeare doblega la apuesta.

Siracusa estaba condenando a muerte a mercaderes de Éfeso que no contaban con dinero para pagar la fianza. Así es como Éfeso adopta una medida similar en cuanto a los mercaderes de Siracusa. La tirantez de la medida es otro de los motivos por los cuales se origina un conflicto ya que Egeón (antiguo mercader de Siracusa) se encuentra en esas tierras para hallar a su esposa y a su otro hijo.

De ahí en más, la serie de escenas, escándalos y situaciones graciosas consiguen una impronta súper agradable que serán aplaudidos por todos los presentes.

«La comedia de los herrores» es un reflejo sobre cómo de una palabra se puede conformar un universo tremendamente delirante, justificado en todos sus aspectos y utilizando el drama, la comedia, la farsa y todos los recursos necesarios para demostrar que, de un momento a otro, se puede esbozar una idea u otra, un reflejo de la sociedad o una contraposición a la misma. Para reír a carcajadas, que los niños aprendan, disfrutan y todos los adultos tengamos la excusa para revivir momentos únicos.

ficha La comedia de los herrores

Mariela Verónica Gagliardi

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El amor es tiempo y el tiempo no existe

Tuya es mi vida

Carolina Papaleo y Rubén Stella protagonizan “Tuya es mi vida” (escrita por Guillermo Camblor y dirigida por Julio Baccaro), también conocida como Yo adivino el parpadeo, dentro de la que se puede vivenciar una comedia dramática con el formato de sitcom.

Este formato que en las últimas décadas ha captado a un gran público televisivo, por suerte, también, tuvo su oportunidad en el teatro.

Ambos títulos rescatan frases de la canción Volver (Carlos Gardel), sobre la que se mantiene el espíritu de lo que fue, de lo que es y de lo que quizás podría ser.

La sala de teatro del Picadilly, fue testigo del debut de esta dramaturgia durante una noche muy especial en que la actriz cumplió años desarrollando su vocación, esa vocación que desde chica llevó en sus venas.

Durante la velada, los espectadores disfrutamos de una puesta en escena en que se recreó la casa de Delia -una mujer que, de un momento a otro, recibió a Pacha, su amor del pasado-. De esta manera, la temática de la obra se centra en el amor, en el resentimiento, en aquellas heridas no cicatrizadas, en el desarraigo y en las oportunidades no vistas con los ojos abiertos por predominar el egoísmo.

No hace falta aclarar que los dos artistas se lucieron ya que es una obviedad y los personajes les calzaron a la perfección. Ella, una profesora y bailarina de tango, débil pero que, actualmente, valora a cada persona. Él, un bailarín de tango que viene con una propuesta de trabajo, supuestamente, inquietante. Se suman al elenco dos personajes secundarios que deleitarán con pasos arrabaleros y el sabor de esta danza tan porteña.

Así, la lucha de intereses ocupará un espacio central y cada uno argumentará lo que sienta, por más que la razón sea dejada de lado.

El tango, como eje social y de comunicación, le permitirá a Pacha rememorar su tierra natal deseando, de cierta forma, no haberla dejado nunca.

Secretos ocultados, tapados y tratados de mantener en la clandestinidad, también tendrán oportunidad de ser dichos, así como aquellas respuestas o planteos irrisorios, ridículos e inclusive no atractivos.

El argumento de la historia tiene la posibilidad de ser visto de dos maneras: por un lado, nos encontramos con una trama tradicional de novela en que surgen situaciones graciosas, románticas e inverosímiles; pero, por otro lado, la profundidad de temas que no son juzgados ni por ellos ni por la dramaturgia -simplemente se plantean superficialmente-.

Considerando estas cuestiones, la ex pareja narra vicisitudes de la vida cotidiana, conflictos que posiblemente a mucha personas le han ocurrido, tragedias inevitables, sinsabores de un romance y alegrías cautivantes.

“Tuya es mi vida” no es otra cosa que el reflejo de una persona en otra, la posibilidad de cambiar y la oportunidad de lograrlo.

Aquellos días en que todo se vuelve oscuro, siempre existirá la luz de la luna que abrace al más débil, otorgándole una confianza absoluta en sí mismo.

Lo que debo resaltar, sin lugar a dudas, es que se puede disfrutar de dos grandes actores, interpretando diálogos interesantes, con muchísimos gags y evitándonos el dolor profundo de un drama tradicional.

El verano en Buenos Aires es desolador en cuestiones artísticas ya que casi todas las obras retoman las tablas en marzo. Por eso, Tuya es mi vida marca la diferencia, junto a otras propuestas vigentes.

Tuyo es lo que quiero y me atrevo a dártelo, tuya es la nobleza que se abre durante la adolescencia dejándola al desnudo. Tuyo es lo que me queda cómodo, lo que me sobra y lo que no sé cómo sobrellevar.

Pero, al transcurrir la historia, sucede un acontecimiento, un quiebre inesperado que entristece y nos hace repensar nuestra vida, la vida de ellos y esas señales emitidas suponiendo que el otro las entendería.

Cuando el mal se avecina, el humano suele cambiar su perspectiva, disculparse e intentar buscar protección. No es momento para cursilerías. El tiempo es otro, la gente cambió, se transformó obligada y ya no podrá borrar el pasado para cambiar el presente.

Una pareja que por momentos parece vivir en el aquí y ahora, atosigada por malas elecciones. Una pareja que intenta confiar en aquello que, sabe, no podrá.

Cada beso y abrazo tienen sus significados, esos que podrían conmover o sanar aquellas heridas en carne viva.

¿Tienen sentido las segundas oportunidades?

¿Qué decisión deberá tomar cada uno?

¿Existe manera de remediar el dolor, esa angustia que te atraviesa de punta a punta?

Tuya es mi vida nos invita a la reflexión sin llegar a deprimirnos, solamente dándonos esa oportunidad de abrir los corazones para conocernos más y hacer el bien.

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Mariela Verónica Gagliardi

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Maestra de primera línea

La suplente25

Ser titular otorga una firmeza y poder que de otra manera no sería posible sentir ni palpitar en el cuerpo.

Tener la certeza de que un puesto es propio y no ajeno, saber que no podrá ser desplazado porque se cuenta con la autoridad para ocuparlo sin tener esa amenaza o incertidumbre.

“La suplente” (escrita y dirigida por Mariano Moro) es una obra de teatro tragicómica que viene a mencionar esos temores, esas sensaciones que se tiene al no tener el puesto de titular y luchar por un espacio de segunda categoría.

María Rosa Frega, interpreta Azucena Marchitte -una maestra que dará una clase muy especial- de la cual formaremos parte pero no como público sino como alumnos; motivo por el cual ocurrirán situaciones cómicas, dramáticas, inimaginables y súper creativas.

Esta docente, ahí, sola, ocupando un espacio escénico que tiene los detalles ornamentales necesarios como para recrear un aula tradicional de antes, con varios accesorios que le servirán a la actriz para montar diferentes cuadros.

La obra se viene llevando a cabo desde el 2001 y siempre fue un éxito, lo cual no es sencillo que ocurra dentro del teatro independiente porque llega un momento en que el público se agota y la cartelera artística de Buenos Aires, agobia y avasalla con sus propuestas.

Cantidad no es calidad y este es uno de los casos. No solamente la dramaturgia es excelente sino que la actuación de María Rosa nos deleita y conmueve durante toda la función. Si bien existen detalles que datan del año de su creación, casi la totalidad de la obra es atemporal.

Mariano Moro logra que redactar un texto bellísimo, inteligente, suspicaz y con el gran desafío de que solamente pueda resultar grandioso al hallar a la actriz indicada para llevarlo a cabo.

Considero que al leer la sinopsis de La suplente, no podrán entender la magnificencia de la dramaturgia. ¿Cuántas señoritas maestras vienen a reemplazar a otras y son burladas por la clase, por los niños?

Azucena tiene la certeza de que ella es mejor que la docente a la cual reemplaza, sin embargo, no puede decirle nada a la cara ni desenmascararla ya que se encuentra de luna de miel, disfrutando de unas regias vacaciones junto a su marido.

Azucena está despechada, envidiosa, se viste como mujer grande, con el pelo recogido, tirante y diciendo las palabras supuestamente correctas. Aunque al no estar presente su competencia, llega un momento de la ficción en que se anima a decirnos todo lo que sufre y, evidentemente, cómo le gustaría mostrarse frente a la sociedad. Para esto se disfraza e interpreta a: Sor Juana Inés de la Cruz, Salomé, Fedra, Tosca, Quevedo y Cervantes, citando a algunos de los personajes más representativos de la historia.

Toda la trama es una pieza artesanal en que frases, versos y acontecimientos son conjugados de tal modo que se puede disfrutar de la literatura en todo su esplendor, de la ópera y de una docente que se descubre como persona y mujer.

Cada expresión que esboza la convierte en esa persona que desearía ser. Pero no deseando ser otro ser, sino ella misma. Transformando su mentalidad, dejándola a la misma en reposo, para sentir abiertamente su esencia. Claro que la energía contenida se expresa de una manera no tan equilibrada pero, al menos, somos su sostén, sus alumnos -aquellos que desea tener para siempre-, sus confidentes y quienes seguramente desearía que ataquemos a la titular.

Con respecto a la titular, no significa que pretenda ser como ella sino lograr ciertas cosas que ésta sí pudo.

Todo su odio es desmedido, atroz, exagerado y poco redituable para su equilibrio mental, un desequilibrio que es mostrado a través de la palabra, la actuación y la danza -en que se satirizan determinadas canciones relacionadas con el hilo conductor principal-.

Sin embargo, gracias a esta primera clase (probablemente la última), logre hacer un click en su vida y cambie ciertos parámetros y rutinas para siempre.

Mientras la interacción con el público se establece como un lenguaje más, la unión de distintos autores se presenta para justificar un estilo de pensamiento y la experiencia de utilizar al teatro como herramienta de comunicación ideológica, suspicazmente -demostrando que una dramaturgia es capaz de contener diferentes lenguajes expresivos para abordar temáticas sociales interesantes, en crisis y ejemplificar a través de esta flor que, marchitándose, envejecía minutos tras minuto.

La suplente fichaMariela Verónica Gagliardi

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La verdad sale a la luz

Bajo terapia6

Cuando una persona abusa de los derechos de otra, no puede ser considerada humana, sino torturadora, débil y cobarde. Por lo general, la propia víctima la defiende asumiendo todo tipo de culpa necesaria como para que su vida no se derrumbe por completo -sin poder ver cómo la misma ya no existe hace tiempo-.

Bajo terapia (escrita por Matías Del Federico y dirigida por Daniel Veronese) es una comedia que entrelaza al humor con el drama de una manera eficaz, gracias al elenco de actores con que cuenta.

Al ingresar en la sala en que hacen psiconanálisis, tres parejas se encuentran entre sí, no pudiendo comprender el motivo por el cual ni siquiera está presente la terapeuta. A un costado hallan diez sobres con consignas a desarrollar.

Preguntas sin respuestas se plantean desde un comienzo y cada uno deberá aportar su granito de arena para que esta sesión grupal, un tanto atípica, surta efecto.

¿Cómo ayudar al otro o a otra pareja cuando los propios conflictos no se asumen ni se resuelven?

Una serie televisiva muy conocida podrá relacionarse con la parte argumental, con el modo en que se lleva adelante la historia y con la propuesta en sí.

Entre risas y llantos, la vida de uno de los integrantes será salvada y el culpable de su desdicha pagará las consecuencias.

Más allá del desenlace, es interesante la interpretación de cada personaje, la conjunción de los mismos, la posibilidad de presenciar una terapia en vivo -al mejor estilo de cámara gesell-, notando cómo tres parejas que no se conocían anteriormente, intentan darle pautas, una mirada objetiva y la opinión sobre sus vidas.

Abrirse y narrar la intimidad no es sencillo, sobre todo cuando la oscuridad es tan grande como para taparla con una mano o un silencio supuestamente oportuno.

Como piezas de dominó, van cayendo una tras otra, hasta hacernos ver varias lecturas posibles para analizar: desde la más simple -basada en un juego- hasta la más compleja en que las miserias más grandes pueden ser exteriorizadas. ¿Es posible romper el secreto profesional? ¿Cuál sería el límite, esa delgada línea, entre el deber ético y el moral?

¿Ficción o realidad?

De esto se trata Bajo terapia, de un atrapante juego de dialéctica en que el primero en pisar el palito será puesto en evidencia.

Se puede juzgar cada teoría, señalar lo inadecuado o disfrutar, simplemente, de una comedia entretenida como espectador pasivo.

Bajo terapia demuestra que la vida es un juego en el cual cada pieza desempeña un rol fundamental, comprobando cómo la palabra hasta de un desconocido cobra valor y logra desentramar los peores momentos de la vida cotidiana.

Mientras el whisky circula por la sala, las botellas se vacían y solo es posible sacarse la máscara. De esa manera quien no tenía valor, lo cobra y puede enfrentar a ese monstruo tan voraz y temido. El suicidio es dejado de lado para valorarse y dejar de valorar a quien no lo merece.

Todo tipo de trastornos obsesivos, conductas psicóticas y paranoides se ponen sobre la mesa; con lo cual todo parece real. Y, justamente, simula ser real por la gran identificación que se produce con los espectadores. Sería algo así como preguntarle a cada uno determinadas cosas para saber que la mayoría padece algún trauma, trastorno o conducta poco sana.

Un grupo de actores sensacionales, dentro de un espacio escénico moderno, sencillo y con lo necesario para que la dramaturgia se desarrolle espontáneamente.

Al tratarse de seis artistas famosos es posible acostumbrarse a los roles que suelen interpretar, pero no está mal sino que el Teatro Metropolitan lleno completamente, justifican cómo el trasladar la televisión a las tablas suele ser exitoso, sobre todo en temporada de verano en que la gente busca distraerse con propuestas divertidas.

Bajo terapia y bajo juramento, todo saldrá a la luz, hasta que la misma sea apagada.

Bajo terapia ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Vulgarmente rica

Lady Dómina13

Leo Veterale, «La Barby» interpreta a una marquesa del siglo XVIII que se encuentra en la ruina -sin siquiera saberlo o sospecharlo-. Su mayordomo, Sigfrido (Juan Palacios) intentará fingir que el pasado millonario sigue existiendo en la mansión épica.

Lo entretenido y cautivante de Lady Dómina (de y dirigida por Paul Caballero) es la manera de entrelazar relatos antiguos con contemporáneos. De utilizar recursos televisivos y códigos conocidos por todos para contar una historia tradicional de familia adinerada, mezclada con tintes de humor y sátira que logran divertir a los espectadores durante toda la obra.

Podrán preguntarse qué distingue a esta dramaturgia de otras y es que no existe un factor dominante sino el poder conjugar estilos que permiten burlarse de una sociedad estancada en el tiempo, cegada y ausente de los problemas cotidianos externos.

Es tanto lo que Dómina pretende que ni siquiera se da cuenta de la mala alimentación que tiene a diario. Ella, simplemente, luce esos vestidos de raso y puntillas, llegando a ser el ejemplo de esplendor de lo que fue y nunca más será.

Los cuatro personajes en escena son muy diferentes entre sí lo que permite que cada quien logre una identificación o empatía con alguno de ellos. Para cortar cada uno de los relatos que se suponen profundos y trágicos, se le pedirá al violinista (Hernán Felipe) que toque unas breves melodías. Esto logrará crear un clímax muy agradable, rompiendo con los diálogos existentes.

Quizás, al ser Leo Veterale el famoso, la mayoría del público acuda a verlo a él pero -al llegar al Teatro Porteño- se dará cuenta de un talentoso actor e intérprete: Juan Palacios. A veces los personajes secundarios se recuestan sobre los protagonistas y, otras tantas, ocurre al revés. Sigfrido, tan bien caracterizado y lookeado produce una enorme cantidad de sensaciones: desde asco hasta ternura y compasión. Él tuvo que permanecer al lado de esta tirana mujer, en las buenas y en las malas; siendo objeto de burla, rechazo y descalificación.

Llama la atención el nombre Lady Dómina, el cual es una paradoja: Señorita señora. Ella es las dos cosas, dos personalidades que chocan en su interior. Una mujer con deseos carnales y una perversa que usa la riqueza para corromper almas inocentes.

Tener un nombre que refleje lo que es, su modo de proceder, de mostrarse ante los más pobres y conseguir ser el centro de atención a cambio de dinero. Aunque, una vez que el secreto de su pobreza sale a la luz, su vida toma otro camino. Tiene que rebajarse, volver a recordar un amor pasado y convencer al hijo de éste, Francis III (José María Bourdillón), de llevar a cabo un entrenamiento que dará que hablar. Una vez que se plantea un nuevo escenario, el fracaso no se aproxima y el desenlace llena de alegría cada retazo de esta pieza teatral (que se está llevando a cabo en el Teatro Porteño).

Paul Caballero juega un juego difícil que solo es posible llevar adelante contando con artistas que dejen todo en el escenario. Lo grandioso de la historia es que no solo existe un guión al que están sujetos, sino la improvisación que brota de sus venas, dotando a Lady Dómina de realismo, de sensaciones y de una adrenalina arrasadora.

El grotesco une lo vulgar, lo delicado y refinado, lo bruto y desaliñado; con un eje central que está vinculado a la irrealidad de la alta sociedad. Al egoísmo de ésta y a lo escalofriante que puede resultar el manipular a alguien que, realmente, necesita ayuda económica.

Reír y tomar conciencia se unen como fórmula química, como un proceso sensible y posible, entrelazando esta vez a seres diferentes, opuestos y semejantes ya por su sola condición de humanos.

Lady Dómina ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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El talento tiene aroma a humildad

Chamuyeros4

La risa es sanadora, la risa provoca más risas y los efectos son siempre saludables para el alma y el corazón.

Elegir qué ir a ver en Miramar un Día del Trabajador, es bastante complicado ya que no hay más que una obra en cartel. En ese caso uno puede preguntarse por qué los actores optan por dejar su merecido descanso y subirse al escenario también un feriado tan importante.

La sala del Teatro Municipal Abel Santa Cruz, casi completa, tuvo el placer de convocar de manera gratuita a un público muy agradecido. Muchas personas, seguramente, ya la habrían visto el año pasado y este verano 2013; pero, por algún motivo, regresaron. El motivo no parece ser la gratuidad de la localidad, sino un aroma a felicidad. Una fragancia que se respiró desde el momento de hacer la cola, pasando por diversos estadios durante la dramatización, hasta salir de la función.

Las luces se encienden y un ambiente de living moderno es la única escenografía. Chamuyeros2Este decorado es suficiente como para que los diálogos sean los protagonistas.

Diego Apesteguía, es el responsable de las sonrisas dibujadas en cada uno de los espectadores, en el equipo técnico y en ellos mismos.

“Chamuyeros”, nos narra la historia de dos amigos, muy diferentes y parecidos entre sí. Antonio (Diego Apesteguía), un hombre bondadoso, sencillo, infeliz con la vida que lleva -pero incapaz de hacer algo para cambiarla-. Lalo (Maximiliano Tedesco), en cambio, mostrando una figura de ganador y de rival. Éste intentará programar una cita con su amigo, para conocer a dos mujeres (Bibiana Vázquez y Daniela Ortega). Claro que Antonio no tiene experiencia en el terr eno amoroso y, eso será lo cómico durante toda la obra: el ver cómo aprende a mentir hasta el punto tal de reinventarse como persona… asemejándose a Lalo. Y, éste, quedando en desventaja hasta parecerse a Antonio. Ambos, de esta forma, entenderán -a la fuerza- cómo la amistad es lo más importante. Cómo las mentiras tienen patas cortas y cómo ocultar, muchas veces, termina siendo peligroso.

Podríamos decir que la obra se divide en sketchs, durante los cuales conocemos perfectamente cómo son los personajes, sus vidas, propósitos, ambiciones y situaciones.

Chamuyeros1En un principio notamos cómo los dos amigos traman su plan para seducir, luego, a las dos mujeres invitadas. Lo gracioso es la presentación que le hace Lalo a su compinche, intentando convencerlo de qué le conviene decir, que callar, qué destrezas adoptar, cuáles dejar de lado. Pero no todo lo planificado saldrá a la perfección, sino todo lo contrario.

Los actores, me hicieron acordar a Francella y Disi. Por la gesticulización, la manera de dirigirse a sus espectadores, la conexión entre los dos, las miradas. “Chamuyeros” me llevó a los años 90 y el aroma a felicidad se apoderó de mí. Intenté no reír con demasiado sonido, pero pasados los minutos me fue imposible lograrlo.Chamuyeros

Retomando la historia, después de elaboradas las estrategias de seducción, entran en escena las dos chicas, sorprendiendo (y asustando) a Antonio por completo. Nada fue lo prometido ni imaginado por Lalo, quien estaba al tanto de los detalles que no decidió revelarle a su amigo. Que no quiso comentárselos para no obtener un no como respuesta.

Esta puesta en escena, si bien apunta a una comedia cómica, plagada de gags y chistes; tiene una profundidad enorme. Podemos darnos cuenta cómo los valores que existen en uno de los amigos, al mimetizarse con el otro, se van perdiendo de a poco. También, vemos cómo existe una desvalorización hacia el género femenino que es rematado con una lección de vida.

“Chamuyeros”, está relacionado con la simpleza del ser humano y con sus sinsabores como especie. Con ese no se qué, que muchas veces se intenta conseguir suponiendo que es mejor. La obra tiene muchas lecturas que cada uno interpretará a su gusto.

Las actuaciones son muy buenas. El dominio de la palabra, la proyección de la voz, la firmeza en las tablas y las interpretaciones -por parte de cada uno de los actores- son excelentes. Las cuatro figuras dejan su impronta en el escenario, se divierten, se buscan, se convencen. Es como un juego llamado: a ver quién miente mejor.

Chamuyeros3

Como una cadena, el ganador obtendrá una recompensa. Tal vez dicho regalo no sea una enseñanza moral, pero sí una moraleja a quienes discriminan en la vida real.

Con el cuerpo en su totalidad desbordado de alegría y reflexiones, salí a respirar el aire puro de la costa. Me seguí asombrando de la espontaneidad de los artistas al hablar con quien se acercara, al tomarse fotos con cada uno que lo pidiese, al agradecernos a todos por estar allí sentados con nuestras risas y aplausos.

Nosotros también somos los agradecidos al haber pasado nuestro día junto a ellos.

Mariela Verónica Gagliardi

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Mujeres de 60 en Teatro La Comedia

 

 

Basada en el libro de  Hilda Levy.

Adaptación Teatral: Liliana Pécora

Las funciones son los viernes y sábados a las 21hs.

Localidades $120.

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Ser adolescente y casi adulto

Después de la edad del pavo, ingresamos en otra etapa aún más conflictiva y no demasiado feliz.

Durante más o menos 10 años, sino más, transitamos un camino donde notamos cambios físicos y psicológicos. Nos sentimos solos, abandonados por la familia, creemos que nadie nos entiende, que somos los primeros en pasar por la adolescencia, periodo en el que, justamente, adolescemos de muchas cosas (quizás la más importante sea la falta de comprensión).

«Cómo te explico» (Dirigida por Gustavo Salgado), nos muestra a un grupo de jóvenes en la escuela secundaria, que intentan revelarse contra el sistema educativo vigente.

El Director y guionista nos presenta una obra con mucha magia y espíritu, con aroma a triunfo desde el alma.

Zunny es una bailarina de danzas clásicas (Carolina Frogley) que abre la escena. Sus pasos perfectos van marcando su amor por el baile y el camino elegido para seguir adelante.

Una maestra (Mónica Divella), muy tradicional y exigente, que pretende que sus alumnos no asimilen conocimiento sino que aprendan de memoria los textos, muy bien caracterizada y con los ademanes precisos – y hasta un cántico obligado a repetir por los chicos. También hará de la madre de Marisa, desconcertada por la vestimenta que pretende lucir su hija y la niñez que por momentos desea abandonar, pero por temor aún no puede.

La diosa del colegio, perseguida por todos sus compañeros, es protagonizada por Patricia Fishman (Marisa), quien tiene un rol muy dulce ya que no intenta sobresalir por sobre sus amigos sino que trata a todos correctamente. Ella está enamorada de Cacho (Pablo Maltese) y viven un romance idílico, hasta que tienen que tomar una decisión importante y, a partir de la misma, todo podrá modificarse.

Daniel (Lalo Ramos), quien logra a través de su personaje mudo, mostrar todos sus dotes actorales y desenvolverse como si no tuviera voz de verdad. Él, con su simpatía y encanto será compinche con Marisa y, juntos, reirán y compartirán aventuras de niños. Quizás las últimas de este proceso infante.

Patricia (Candelaria Lua), la cheta del barrio, intentará mostrarse como una mujer diferente y distinguida. Junto a ella, estará su prima yanqui (Jimena González), quien atraerá las miradas de todos los adolescentes por ser más «rapidita» que las demás chicas de su edad.

Gustavo (Guillermo Borello), el traga del aula y preferido por la docente, aprenderá la lección tan de memoria que la olvidará al otro día por completo.

Acompañan cada sketch, un trío de músicos que no actúan como separadores de las escenas, sino como relatores – a través de sus canciones – de las mismas.

En cuanto al vestuario, el mismo caracteriza a la década de los 80′, una época muy especial en la que se sentía de otra forma y el amor no era cosa fugitiva.

Juntos, se divertirán, sufrirán por amor, por desolación y aprenderán a crecer.

Pero, ¿qué particularidad tiene esta historia?

Que está llena de gags muy particulares, que marcan el ritmo de la comedia. ¿Se acuerdan esa época en que uno iba al teatro, al cine o encendía la televisión y estaba lleno de cómicos donde no podías hacer más que disfrutar?

Bueno, exactamente eso sucede en Cómo te explico. Pero con una sumatoria de sensaciones, imposibles de transmitir con palabras. Hay que abrir el corazón y escuchar los latidos de estos grandes actores que nos contarán sus vidas personales, sus sueños y qué quieren lograr.

¿Cómo te explico que el teatro necesita de pasión para contar una historia, un nudo y un desenlace? ¿Cómo te explico que se te va a poner la piel de gallina con cada uno de los relatos y te vas a identificar con alguno?

Dramaturgia y Dirección: Gustavo Salgado

Asistente de Dirección: Carolina Correa

Músicos

Guitarra: Emiliano Salinas

Percusión: Germán Salinas

Cantante: Jimena González

Vestuario: Pablo Maltese

La cita es los jueves a las 21.30 hs en el Teatro El Tinglado.

Las localidades cuestan $60.

Mariela Verónica Gagliardi