*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Entradas etiquetadas como ‘Claudio García’

Minientrada

La humillación no tiene vencimiento

1969

Dos épocas bastante diferentes y con puntos que convergen, antes y ahora. Situaciones que ocurren, que pasan, que se repiten y que se olvidan. Algo tan simple como observar el exterior desde la ventana de un dormitorio, debe dejarse de lado por miedo a que un bombardeo irrumpa precipitadamente.

«1969» (escrita por Manuel Santos Iñurrieta y dirigida por Claudio García) es una excelente obra de teatro que deslumbra mágicamente con su arte. Valiéndose de un dispositivo para proyectar luz, de algunos objetos que servirán para construir los espacios y momentos, y de la creatividad de este equipo (Agrupación del 69 teatro de investigación) es como surgirán muchísimas escenas que conformarán una película en vivo.

Todo el proceso en que perfectamente podría originarse un film, es de la manera en que está construida esta dramaturgia. Con la calidad que cada uno de sus artistas convierte en diamante lo que toca, con la precisión para iluminar al personaje que tendrá el turno de expresarse, para luego continuar con el siguiente.

Otra herramienta que también hace su aporte es la historieta de algún modo. Dibujos confeccionados en tiza, para ilustrar situaciones que están teniendo acción en ese momento por parte de los otros actores.

Sensaciones que se sienten en lo más profundo del alma, que duelen como aquello inexplicable y que torturan hasta encontrar la calma en medio de la noche.

La historia comienza cuando tres hermanos (Diana Cortajerena, Diego Ortenzio y Elian Abatemarco) acaban de perder a su padre. Vuelven del entierro y lamentan haber gastado en el cajón aquello que no tenían. Así, tendrán que sobrevivir con lo poquito de comida que consigan, durmiendo con mantas rotas y deseando estar en una casa que no se achique.

La simbología es uno de los factores que más predomina en “1969” y que permite dejar una huella importante a lo largo de la función.

Una casa que pierde su tamaño, como si se tratara de una persona que envejece y se encoge. Cómo imaginar que pueda ocurrir lo mismo con un mobiliario. De hecho, pasa, pero, metafóricamente hablando.

Estos jóvenes se sienten asfixiados por las paredes, por no poder salir a la calle, libremente, por no poder hacer lo que se les antoja sin pensar en la situación que reina en ese momento. Mejor dicho, las situaciones conflictivas que está atravesando el país: el Cordobazo en plena Dictadura de Onganía, por ejemplo.

Como si la casa cobrara forma de un cubo tridimensional, que se queda paralizado por la inoperancia de quienes están en el poder y no saben cómo solucionar aunque sea lo más sencillo de resolver.

Esta pieza artística se apoya en el género clownesco para componer sus personajes, los cuales están muy bien caracterizados, bien plantados en escena y con una energía que se conserva de principio a fin.

Dos hermanos y una media hermana -que pertenece a otra comunidad, con costumbres diferentes y valores opuestos- son el puntapié inicial sobre el que se erigirá 1969; un año en el que, además, se dice que el hombre pisó la Luna. Acontecimientos cronológicos que, comprobables o no, son los que contextualizan el argumento de la obra.

No es el fin narrar solamente lo que ocurría en aquel entonces sino el tomar conciencia que actualmente, y en democracia, hay cuestiones que siguen sin asumirse y sin encontrar su veta más idónea.

El tamaño de una pollera que se vincula con la prostitución, la eliminación de “ideas raras” con torturas, y todo tipo de contradicción con mecanismos obsoletos.

¡Eh, usted! – menciona la actriz en un momento de la historia. Como si se tratara de un llamado de atención, de una pausa. Como los telegramas que le enviaba su otra familia, aquella que tuvo que dejar y con la que, por el momento, no podrá volver. La pausa, para meditar, para analizar y para poder sacar nuevas conclusiones -no resultados de otros-.

Las secuencias son ágiles y se van conformando por cuadros que serían viñetas de historietas, a la vez que escenas de una película. Ambos artes se unen, sobre la plataforma del teatro, para demostrar que es posible investigar sobre una época, su estilo de vida, sus códigos, y trasladarla a nuestros tiempos en que todo parece estancarse o abolirse.

Como una paliza sin sentido, por el mero hecho de hacerse notar. Al igual que Onganía con un poder inexistente pero con balas en cuerpos inocentes.

Mientras los actores posan frente a cámara y configuran sus primeros planos -acercándose al lente del proyector- es así como logra desenvolverse 1969. Una película, historieta y obra que otorga una experiencia inolvidable.

Las gotitas de lluvia se deslizan sobre la ventana que deberá quedar cerrada, por precaución… como la vida de estos dos hermanos que no ven a su media hermana como tal. Qué término tan decadente es el de media hermana. Como si la otra mitad se tirara a la basura o fuera desvalorizada. Quizás por ese motivo, ella no sea vista como familiar sino como una minita a la que se la puede pasar por encima, manosear, invalidar, e indicar qué puede y debe hacer.

La Dictadura externa se traslada adentro de esta casa que se cae a pedazos como sus vidas, provocando escalofríos y el agobio de pensamientos quedados en el túnel del tiempo.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

De lo naif a lo artificial

Varieté brutal25

La Familia Ingalls siempre fue tomada como una imagen a seguir de modelo perfecto. Los que no cumplimos con dicha tradición -por más que suene exagerado-, aún en la actualidad y en nuestra sociedad, somos menospreciados. Quizás no tanto como antes, pero sí lo suficiente como para que el machismo siga reinando.

Quienes tenemos alrededor de treinta, somos parte de aquellos años noventa en que se resaltaba un estilo de hacer televisión muy característico -y a veces banal-. Tiempo después, supimos que lo realmente artificial estaba por llegar.

Un viernes a la medianoche pude disfrutar agradablemente de «Varieté brutal» (escrita por Julián Sierra y Marina García, dirigida por Julián Sierra) una propuesta súper divertida en que la risa se apodera de todo y todos.

Si el humor negro o ácido no es de tu agrado, entonces no te la recomiendo. En cambio, si te gusta, no solo es aconsejable ir a verla.

Se utilizan proyecciones visuales que constan de fragmentos televisivos, publicidades reales y otras realizadas especialmente por el elenco; para impulsar las genialidades de estos artistas -quienes replicarán y enfrentarán lo pasado como puesta en escena actual. De esta manera, se irán entremezclando guiones de la pantalla chica con noticias trágicas -esbozadas ridículamente-.

Para hacer reír de esa manera y lograr una gran repercusión en el público solo es posible contando con un grupo artístico de primera línea. Ideas pueden sobrar, pero el modo en que se conjugan durante la Varieté, demuestran la calidad de cada cuadro, una historia con principio y fin; a la vez que una gran profundidad para analizar -por más que a primera instancia solo se disfrute del género cómico y satírico-.

La caracterización de los personajes es desorbitadamente graciosa, permitiendo observar la realidad globalizada y cada sutileza conformada en torno suyo.

Aquellos superhéroes vestidos como tales, con máscaras y disfraces de distintos colores abren con una performance en que tendrán que mostrar sus destrezas. Desde este primer cuadro se puede notar cómo la antítesis de las pequeñas dramaturgias son las precursoras de lo posterior. Cómo los diálogos se tornan muy entretenidos, siendo imposible que la tensión afloje. Y no me refiero a la tensión como sinónimo de nervio sino en el sentido que no existen altibajos durante la pieza teatral.

¿Recuerdan el caso de la fan de Axl Rose que se suicidó por no haber podido ir a su recital?

Esta noticia al igual que los testimonios fueron recreados, consiguiendo que las carcajadas continúen como ecos en el aire difíciles de disuadir con otros relatos. Claro que la personificación de la seguidora no estuvo encarnada por una mujer y eso es, justamente, lo irrisorio: verla vestida con jumper, los pelos revoltosos al viento, zapatos y una actitud de loca que arrasa con todo obstáculo puesto en su camino.

Años más tarde, llegaría de la mano de Cris Morena el programa Chiquititas y una de sus escenas, también, tenemos el agrado de disfrutar. Por supuesto que tomando una dimensión diferente a la original y usando al grotesco como contrapartida.

Otra de las situaciones llevada a cabo fue la constituida por la famosa Barby en su mundo estético, mostrando las diferencias con Tammy, y lo superior que se siente respecto a ésta. Una muñeca cobrando vida y siendo la protagonista de tantas vidas adolescentes, llevándolas a la ruina alimenticia y permitiendo que sus interiores sean tan vacíos como la cabeza de Barbie. Su superioridad camina por sobre cualquier intelecto supuestamente especial.

Me es imposible no hilvanar cada sketch con algún suceso o información de la actualidad -más próxima o lejana-. Lo extraño se vuelve conocido y ya no por salir en las noticias de los medios sino por ocurrirle a nuestros conocidos.

Y cómo olvidar la escena de amor durante Ghost en que ocurren momentos delirantes, al igual que en El clon -mostrando cómo durante una cena se ve acompañada por movimientos árabes hasta para comer-.

Dos horas fueron suficientes para renovarnos por completo, para justificar la dramaturgia, para conmover con las destrezas y actuaciones de los artistas al igual que para emitir un mensaje positivo. Siempre hay algo bueno que nos permite sonreír. Ojalá la vida fuera como la Varieté brutal. Ojalá nuestras vidas puedan contener momentos similares, sin importar que los más conservadores critiquen dicha actitud.

Varieté brutal es una caricia y una cachetada. Una mirada al pasado y al presente. Un modo de recordar y comprometerse con el futuro, divirtiéndose y haciendo felices a los demás.

Una vida perdida por fanatismo es la prueba de que aún queda un largo camino por recorrer. Hoy en día se quitan la vida por problemas más pequeños, como símbolo de cobardía. Como símbolo de que dan lo único que tienen en pos de algo que jamás podrán saber.

Varieté brutal ficha

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.