*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Madre coraje, de Bertolt Brecht

madre coraje.Anna Fierling ‒la Madre Coraje del título‒ es una astuta vendedora ambulante quien, para sobrevivir, sortea hábilmente las diferencias entre católicos y protestantes para sacar partido de la guerra y del dolor humano. Y aunque obtiene beneficios, el precio que debe pagar es la vida de sus tres hijos.

Basada en la crónica de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) entre católicos y protestantes, Bertolt Brecht escribió Madre Coraje en 1939 para denunciar el advenimiento del nazismo, que estaba en el aire. Ya hacía tiempo que el autor había emprendido el largo camino del exilio, por lo que la estrenó dos años después en Suiza. Terminada la Segunda Guerra, Brecht volvió a montarla con el Berliner Ensemble, la compañía que había fundado con su esposa, la actriz Helene Weigel, quien se consagrara justamente por su interpretación de Madre Coraje.

El resultado fue una obra monumental, más allá de la coyuntura en que fue escrita. Con frecuencia, se le ha reprochado a Brecht que el personaje de Madre Coraje, quien lo ha perdido todo por la guerra, no aprenda la lección y al final continúe en la guerra. Sin embargo, Madre Coraje no debe aprender nada, precisamente para que el espectador sí pueda aprender. Es su incapacidad para aprender la lección llevada al extremo lo que provoca la incomprensión del espectador. El propio Brecht lo dejó sentado: “Lo que debe mostrar una representación de Madre Coraje es que, en la guerra, no es la gente pequeña la que hace los grandes negocios. Y que no hay sacrificio excesivo para combatir la guerra”.

UN MANIFIESTO POÉTICO

Madre Coraje hoy.
Porque Brecht siempre es hoy.
Porque Brecht es existencial.
Porque me intriga buscar cómo, desde el ayer, el autor nos dice cosas de nuestro cotidiano.
Creo que Madre Coraje es el símbolo de la alianza entre la guerra y el comercio, donde la codicia lleva a pérdidas irreparables.
Todo me resuena.
La guerra, la alianza y el comercio.
Grandes temas de candente actualidad.
Madre Coraje:
es drama con potencia.
Es manifiesto con poética.
Madre Coraje es mítica y necesaria.
Madre Coraje es una gran obra para este preciso momento.
Para hablar y respirar teatro de ideas, para gritar con vehemencia verdades universales que nos movilicen la vida que hoy nos toca.

José María Muscari

 

Ficha artístico-técnica

Autoría: Bertolt Brecht

Traducción: Miguel Sáenz Sagaseta

Actúan: Moro Anguileri, Emilio Bardi, Silvina Bosco, Héctor Díaz, Claudia Lapacó, Iride Mockert, Esteban Perez, Osvaldo Santoro, Martín Slipak

Cuerpo de baile: Braian Bre, Nicolás Iturbide, Lucas Mariño, León Ruiz, Julián Ignacio Toledo, Miguel Valdivieso

Coros: Braian Bre, Nicolas Iturbide, Lucas Mariño, León Ruiz, Julián Ignacio Toledo, Miguel Valdivieso

Vestuario: Magda Banach

Escenografía: René Diviú

Iluminación: Marcelo Cuervo

Diseño De Sonido: Ivan Grigoriev

Asistencia artística: Paola Luttini

Coordinación de producción: Julieta Sirvén

Selección Musical: Guillermo Salvador

Coreografía: Luis Biasotto

Dirección: José María Muscari

Duración: 100 minutos

Clasificaciones: Teatro, Adultos

TEATRO REGINA

Av. Santa Fe 1235 (mapa)

C.A.B.A. – Argentina

Teléfonos: 4811-7678

Web: http://www.casadelteatro.org.ar

Entradas desde: $ 300,00 – Domingo, Viernes y Sábado – 20:00 hs – Hasta el 24/02/2019

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Regresa «Filomena Marturano, matrimonio a la italiana»

filomenaLuego del rotundo éxito en este hermoso 25 de mayo de Villa Urquiza, con funciones agotadas de miércoles a domingos, la obra Filomena Marturano, matrimonio a la italiana pasó a la Calle Corrientes donde estuvo durante siete meses en el mítico teatro El Nacional. Posteriormente, el espectáculo visitó más de veinte ciudades de nuestra provincia acercándose a quiénes no pudieron verla en Buenos Aires.

Finalmente, el espectáculo vuelve a este teatro donde miles de personas lo han aplaudido de pie. Filomena regresa al CC 25 de mayo de Villa Urquiza en el 2017 para seguir brillando en el escenario que la vio nacer.

Sinopsis:
Filomena Marturano, matrimonio a la italiana se desarrolla en el contexto de una década excepcional para vestuario y decorados: fines de la década del 40. Anteriormente fueron éxitos fundamentales en las carreras de Tita Merello y Sophia Loren. La obra, un texto que desborda pasión, emociones y humor, aborda un tema siempre vigente: las relaciones familiares.

Agenda:
Estreno: jueves 19 de enero, 20h.
Funciones: jueves 20h., viernes 20h., sábados 20h. y domingos 19h.
Entradas: vie a dom, $200 y $150-. Día popular (jueves, $150 y $100-.)
Lugar: Centro Cultural 25 de Mayo (Av. Triunvirato 4444)

Ficha técnica:
Elenco: Claudia Lapacó, Antonio Grimau, Talo Silveyra, Ignacio Pérez Cortés, Luciano Correa, Milagros Almeida, Hernán Jiménez y María Rojí.
Tocados: “Tolentino” de Sevilla
Zapatos de la Sra. Claudia Lapacó: Deattar – www.deattar.com
Zapatos de hombre: Paso de hombre
Vestuario del Sr. Antonio Grimau: Ermenegildo Zegna
Vestuario de la Sra. María Rojí: Leticia Carosella (Rodríguez Peña 1815)
Coordinación de vestuario y ambientación: Dany Mañas
Diseño de luces: Gisela Marchetti
Montaje y realización de escenografía: Didac Estudio
Fotografía: Machado-Cicala-Morassut
Diseño gráfico: Lucila Gejtman
Prensa y comunicación: Marcelo Boccia, Carlos Mazalan, Ariel Zappone para BMZ Comunicaciones
Arreglos y dirección vocal: Matías Ibarra
Stage manager: Martín Henderson
Dirección de producción: Roni Isola
Directora repositora: Dalia Elnecavé
Diseño de escenografía original: Eugenio Zanetti
Producción general: Dany Mañas

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Desear lo que se hace

Espejismo

Ficha EspejismoLa danza-teatro contiene ese vuelo distinguido para decodificar con sensaciones el universo planteado. En esta oportunidad, la obra Espejismo Shinkiro (escrita por Rony Keselman y dirigida por Gustavo Collini Sartor) nos hace volar, sin darnos cuenta, por el mágico mundo de las leyendas japonesas en manos de dos artistas increíbles que son acompañados por un músico en vivo.

Claudia Lapacó es la portavoz de estas historias orientales que tienen el honor de ser interpretadas por el bailarín de danza butoh, Sebastián Collini Sartor.

Este es uno de los casos en que mis palabras serán un simple retrato de lo observado, que emocionó con diferentes sensaciones a mi organismo.

Con una noche fresca, en este verano agobiante, hubo una introducción antes de pasar a la platea del Teatro Larreta al aire libre y de disfrutar la belleza del espectáculo en conformidad con su naturaleza. Siempre el paso por este sitio es una caricia al alma.

En primer lugar, quisiera exclamar a vivas voces que cuando existe amor por el arte surgen y se desarrollan situaciones y escenas como las que se pudieron ver en la presente función. Y, no es casual, que hace doce años se esté presentado Espejismo y continúe como un estreno, con esa magia inigualable.

Espejismo nos habla de un mundo perdido u oculto, que puede aún ser recuperado aunque diste de poder conseguirse. Frente a este mundo, el nuestro, el actual, el Occidente que corre, que se preocupa ante banalidades, que se violenta ante la pérdida de un objetivo y se descarga agresivamente contra algo o alguien.

Pero espejismo es, también, un reflejo en aguas cristalinas, un modo de verse y vernos en otras personas, de querer ser mejores, de superarse o superarnos, de ir lentamente sin correr, por querer llegar rápido, de una mentalidad totalmente opuesta a la dominante, de sentir un cambio o modificación con el cuerpo entero, de transmitir sensaciones, convicciones y de luchar por propósitos ideológicos -entregando, incluso, la vida-.

Son cuatro los cuentos que se desarrollan en el escenario: Hoichi el músico sin orejas, ánades Mandarines, El secreto de un muerto y La Visión. Si bien la primera leyenda es la más extensa de todas, cada cuadro consigue ir inmiscuyéndose en nuestro inconsciente colectivo hasta revolucionarnos por completo. Claro que no todos los espectadores, por igual, están preparados para entender la valoración que se hace sobre el mundo contemporáneo y sobre dos tipos de mundos; pero sí existe una absoluta admiración de parte del público que permanece absorto de principio a fin.

Como si se tratara de una tetralogía, Espejismo se comprende una vez ocurrido el desenlace, momento en que la emoción fluye por completo, extasiándonos hasta las lágrimas.

El Butoh tiene sus códigos dentro de los que se encuentran el tipo de maquillaje blanco, la expresión en su máxima potencia, la vanguardia  como estética de confrontación respecto de lo conservador y la posibilidad de danzar -de pies a cabeza- la vida. Y digo la vida y no una canción ya que la magnitud de esta puesta en escena pretende transgredir y lo consigue. Pretende mostrar lo más íntimo y no solo lo hace sino que coloca el ojo del espectador en un lugar incómodo para que, entre todos, podamos construir un mañana.

Horai es el sitio en el que nos sumergiremos en esta velada tan noble, en la que podremos soñar con los ojos abiertos junto a hadas, emperadores y fantasmas de miles de años atrás. Y, como si fuera poco, conocer al pequeño y gran Emperador Antoku -quien tuvo una muerte trágica junto a su abuela, cuando el clan Heike se vio amenazado y sufrió persecuciones-. De aquí se presupone que el fantasma del niño merodeaba por los aires y quiso hacerse de Hoichi, engañándolo con pleitesías y adulaciones hacia su increíble música. Tanto este final como el de los restantes representados por Collini, dan cuenta de la pasión que el artista siente y lleva en sus venas, de cómo puede interpretar a un hombre o mujer, a una anciana o niño, a quien perdió todo y a quien aún tiene motivos para seguir en la Tierra.

Desde sus ojos enrojecidos hasta sus pies levitando en busca de paz, de un resurgimiento, de un nacimiento natural, de una búsqueda en soledad y en compañía de la voz de Lapacó -quien permanece erguida en el atril hasta que se fusiona con algunas escenas, dotándolas de su talento e impresiones-.

Mientras un títere sorprende hacia el final, todos los pétalos de rosa decoran las muertes más bellas que, posiblemente, conseguirán traer sus cuerpos hacia otra dimensión.

Mariela Verónica Gagliardi