*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Grandiosos circenses

Circo Alboroto 28 de julio Hoy funcion

Ficha Circo AlborotoSon una minoría (si es que ésta exista) quienes acuden a un espectáculo sin expectativas y neutrales. Ir desprovistos de adrenalina, posiblemente nos haga empaparnos en una aventura sin igual; mientras que llevar la carga de lo que «debería ser», puede provocar la ingrata desilusión. Claro que no siempre es posible decirle a nuestras mentes qué máscara portar y en qué momento.

Conocí al Circo Alboroto en el Festival de Rafaela, años atrás y me encantó. Y es que no existen demasiadas cosas que se puedan decir cuando algo encanta de entrada. Un cuarteto de artistas-acróbatas que la tienen súper clara con sus rutinas físicas, con sus trucos, que saben mantener un feedback -constante- con su público y que, por más fallas técnicas que pudieran ocurrir si es que éstas tienen lugar, no distraen en absoluto a sus espectadores.

Hoy función es lo nuevo de Circo Alboroto que vendría a ser la secuencia del anterior 4 X 4. Una rutina excelente que tiene lugar como previa a lo que sería el gran show. Sin embargo, resulta ser tan entretenida dicha introducción que es posible olvidarse del pos.

Así es como podremos ser testigos de todas las peripecias que pueden ocurrir y desatarse en el armado de un espectáculo de circo. La plasticidad de los cuatro acróbatas llama la atención, sumada a la suspicacia y picardía en sus rostros, en sus sonrisas eternas y en el modo que tienen -tan peculiar- de armar una historia.

El género absurdo tiene un gran protagonismo durante la función y es posible, incluso, construir una performance de ballet circense, mientras una meditación, eterna, tendrá lugar en escena. Al mismo tiempo que unos amigos pretenderán convertirse en magos sin tener muy en claro la resolución de sus trucos, y poniendo en «peligro» a quienes se prestaron a intervenir en dichos cuadros de ilusionismo.

Y es que este circo demuestra, a cada momento, que la vida es una ilusión óptica, que es posible construir con mucho y también con poco. Que el juego es la pieza fundamental de creación, capaz de adoctrinar a quienes más lo añoren.

El alboroto de estos personajes les permite inventarse y reinventarse a cada rato, dejándonos atónitos, deseando que la función no comience para que nunca jamás termine.

Este es el efecto que produce la alegría en cada uno de sus sketchs, en los conflictos típicos cuando el tiempo agobia y debe encontrarse una solución casi inmediata, cuando la pasión rompe con las estructuras tradicionales y es posible disfrutar un circo en el teatro y del teatro en un circo. Ambas propuestas se combinan, se nutren, se fusionan y dan como resultado que después de cada finalizado el espectáculo se pueda respirar ese aroma a verano, relajado, con la oportunidad de convertirnos en fans o seguidores, que queramos saber sus próximas fechas, sus giras por el país y cuándo tendremos la oportunidad de divertirnos, consumiendo un producto artístico de calidad.

Respecto de la parte técnica que incluye todo el dispositivo escénico, de iluminación y sonido; realmente el Teatro El Cubo cumple con sus funciones al pie de la letra; permitiendo que el elenco pueda vivenciar su show sin nervios innecesarios.

El dinamismo de este grupo hace que cada situación cómica, cada «dramatismo» y cada ironía puedan ser entendidas y sentidas como las propone Circo Alboroto. Por eso es que tanto niños como adultos pueden (puedo) y podemos repetir la ida al teatro, observando cada vez más detalles y repetir aquellos momentos en que fuimos felices.

Mariela Verónica Gagliardi

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Rodando talento

«4 x 4, circo todo terreno», es una propuesta que desborda alegría. Este espectáculo -que forma parte de la Compañía Circo Alboroto- produce exactamente eso: descontrol, esa energía salvada y recuperada de la infancia, trasladada a un espacio que les calza a la perfección.

Estos artistas e intérpretes utilizan diferentes estilos de música como jazz, rap, rumba y cumbia; para fusionar pruebas de acrobacia, las tradicionales de circo, malabares y, por supuesto, el humor en varias de sus vertientes.

Denominarse «todo terreno» suena un poco fanfarrón pero, al conocerlos, podemos confirmar que están en lo cierto. Ellos son verdaderos artistas que se involucran con el público y que, además, lo hacen participar en el escenario. Eso, muchas veces se extraña. Todos queremos ser protagonistas y no meros espectadores pasivos.

Si lo que vemos es de nuestro agrado, necesitamos decir una palabra, hacer alguna expresión o movimiento y, por qué no, pedir pasar a las tablas para darles un abrazo.

Considero que las obras o puestas con demasiado texto -y rígido-, no permiten esa fluidez con el público y se pierden de la devolución y afecto del momento.

En general, es como cuando una persona va al terapeuta y el famoso escritorio la separa del profesional. Dicho corte, fragmenta. Hay que evaluar el dejar de lado al elitismo y protagonismo para, a veces, cederlo.

Las dos actrices y los dos actores entienden su propósito, se nutren de él y su guión se convierte en goma. Lo estiran como una masa y fabrican lo que sienten en el momento. Justamente, esa frescura que tienen los convierte en grandes y los aplausos que reciben son de un total agradecimiento.

Entre ellos, surge en determinado momento, la competencia, pero desde una arista inocente y sin maldad. También, están presentes los juegos de roles, los antagonismos entre el bueno y el malo, entre el exitoso y el fracasado; pero, todo se diluye cuando se van conociendo bien entre sí y descubren que pueden ser grandes amigos, luciéndose cada uno en el momento indicado.

Como una pirámide humana, se van montando hasta llegar a la cúspide -ese lugar desde el que se puede observar la inmensidad-. Un cuerpo sobre otro, no pesa, se sostiene. Cada uno es pilar del otro y, entre todos, se mantienen estables y felices.

Ellos quieren quilombo, ruido, palmas, gritos… nos quieren enloquecer con su energía desbordante.

Lo logran en absoluto y, desde luego que, el momento más gracioso es el de la participación de una mujer del público. Ella, sonriente, se presta a disfrazarse, bailar y convertirse en diva por unos minutos.

A la vez que los cantos rapeados son entonados en vivo, las representaciones se lucen y la música sigue su curso.

Como si se tratara de una rueda, giran y giran sin parar. Sus cuerpos parecen adecuarse, estilísticamente, a cada prueba y destreza física convirtiéndose en la figura que deseen representar.

Celebro que existan espectáculos familiares de este estilo y que convoquen tanto público. Sus sonrisas, indefectiblemente, nos pintan una en el rostro y los más agradecidos son los pequeños que hacen lo posible para estar cada vez más cerca sin que sus padres se den cuenta.

Una niña, de aproximadamente un año, se acerca a mí, observa mi cámara y se detiene al darse cuenta que la secuencia puede mirarla por la pantalla de la misma. Se queda quieta y me habla en su idioma. La entiendo perfectamente.

Luego, se acerca otro niño que parece ser su hermano y repite lo mismo que ella…

Esto es Circo, desborde de alegría y pasión. Cada uno continúa con su destreza, sorprendiendo y, cuando creemos que finaliza el show, retoman más pruebas acrobáticas. Las palmas los alientan a seguir pero, en algún momento, el alboroto debe esfumarse.

Ficha artístico-técnica:
Autor: Compañía Circo Alboroto
Ciudad: Buenos Aires
Idea y Dirección: Compañía Circo Alboroto
Intérpretes: Florencia Schrott, Ismael Agüero Sandillu, Federico Fernández y Alejandra Ceciaga
Vestuario: Avatar
Escenografía: Compañía Circo Alboroto, El artesano de la Magia
Fotos: Paula Schrott
Género: Circo
Duración: 50 minutos
Dirigida: Toda la familia

Mariela Verónica Gagliardi