*** Noviembre 2017 ***

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Entrevista a Gustavo Tarrío

Gustavo Tarrío foto Laura Ortego-1

¿Cómo surge la idea de hacer un Festival en el Conurbano?

Es idea de una amiga, Alejandra Menalled, que trabaja desde hace años en la dirección de producción y programación del Cine teatro Helios. Yo me reencontré con ella el año pasado, fui al Helios a ver una película del festival de cine independiente, EPA. Esa misma noche Alejandra me dijo que quería hacer un festival de teatro independiente y desde ese momento empezamos a trabajar.

Primero le tocó el turno al cine y ahora al teatro. ¿Cómo considerás que será la recepción tanto en Ciudad Jardín como en el resto de las sedes?

Nosotros queremos que sea una fiesta, en un momento del año ideal para ser anfitriones y también para caer de visita. Hay una historia en relación al teatro muy presente en cada uno de los espacios y la intención no es recuperar una tradición sino más bien inventar la posibilidad del encuentro entre vecinos, artistas, locales y lejanos.

¿Por qué LATE? 

Creemos que resume bien el carácter de acontecimiento vivo y una vocación de circulación. LATE da para muchas metáforas, nosotros hacemos uso de algunas.

Parecía casi improbable en que nuestra zona pueda gestarse una movida artística de este nivel. Si bien no es el primer festival del conurbano, sí el primero en Ciudad Jardín con 100% de artes escénicas. ¿Qué sentís como Director?

Hay un poco de inconsciencia y al mismo tiempo tengo claro que encuentro en LATE algo en común con otros trabajos que hice, obras en la calle y también en la experiencia como director de documentales, en la que tu punto de vista sobre lo real determina la tarea de la obra. Y el festival es una buena manera de disponer de situaciones en las que pensar de manera colectiva.

Respecto a Ciudad Jardín, yo estudiaba en Morón y cuando me rateaba y me venía a pasear a Ciudad Jardín. Me encantaba. La arquitectura redondeada de algunos edificios, lo poco cuadrado de su configuración urbana me hacía pensar que estaba en otro país. Pensándolo ahora, creo que es un poco lo que te pasa en el teatro cuando logra conectar y te traslada a otro lugar, te pone en perspectiva y eso es lo que emociona. Salir de las rutinas, de los deberes y las obligaciones. Al final, LATE es un poco como invitar a todos a una rateada comunitaria.

Pasa el tiempo y tanto la situación política como social nos enseñan que es fundamental plasmar todo en el arte. ¿Habrá algún espacio para debatir después de cada función? 

Claro. Después de las obras va a haber un rato para hablar con los hacedores e intercambiar puntos de vista. Por un lado queremos darlas a conocer y también que las obras conozcan algo más del público con el que compartió todo ese tiempo.

Las obras son un emergente de esta época  y en ese sentido el festival no es para nada una vidriera en la que las obras se exhiben como un cuadro clausurado.

¿Cómo fue el proceso de selección de las obras? Cuándo comenzó? 

Desde que arrancamos con Alejandra y también con Camila Palacios pensamos en la idea de celebración. Obras que permitan el disfrute como condición fundamental. Y que para un público no habituado puedan ser una buena puerta de entrada al teatro independiente. Y para el público que gusta del teatro, una buena oportunidad para repensarse y establecer nuevos lazos.

Creemos que la formación de lo que entendemos por el “gusto personal” a veces se anquilosa de manera demasiado temprana y experiencias como estas tienen un poco la tarea de poner todo en cuestión y de borronear esos límites.

¿Cuál es tu sueño como Director de LATE?

Ahora que está por empezar, ¡que salga todo bien! Que las compañías se sientan en su casa y que, en lo posible, puedan probar más recursos que en sus espacios de origen. Eso es un poco lo que a mí me gusta que me pase cuando voy a un festival, es lo que te hace crecer también como compañía. Pero lo que más queremos todos los que trabajamos es que el público acuda y disfrute. A futuro, nos dan ganas de que la edición de este año sea un puntapié inicial y que con el tiempo el LATE se expanda a varios municipios.  

En la programación puede notarse una diversidad en cuanto a estilos, propuestas, modalidades y estéticas.

Al poco tiempo de empezar nos dimos cuenta de que no solamente queríamos un festival variado pensando en el público. También nos parecía que la verdadera ganancia estaba al revés y era para las obras. Que las compañías puedan enfrentar otros espacios, otro público y que también pudieran dialogar. Y en ese sentido quisimos diversidad de obras, de temáticas, de orígenes y de procedimientos. Por eso las obras son muy distintas entre sí y va a ser interesante ver como cada una resuelve su participación en LATE.

Por ejemplo, Himalaya de la compañía Rojo Accidente nunca hizo la obra en otro espacio desde que estrenó y ahora van a hacer su obra en el Teatro Ocean de Santos Lugares. O La vida brutal, que se va a hacer en el salón de trofeos del club AFALP, un espacio para nada convencional. O la Compañía de Titiriteros de la UNSAM, que va a ocupar el Helios de otra manera con una obra documental de recorrido. O una obra sobre Ciudad Jardín, con el público desplazándose junto a la Compañía de Funciones Patrióticas que de alguna manera invita a percibir de otro modo el espacio propio.

Hay una vocación de salir del cauce y de comunicación. Y también de evitar el hermetismo.   

Habrá muchos corazones latiendo a partir del 29 de octubre.

En términos numéricos, sí. Mucha gente dando vueltas, visitando un barrio cercano al que no van tan seguido o al que no fue nunca. Y es un poco la esencia de este encuentro. La invitación a desconocerse y a descubrir algo nuevo. Porque sentís que te late el corazón cuando estás enamorado o algo te pone nervioso. Y tiene que ver con desviarte del espacio del trabajo, de la producción, donde el descontrol está contraindicado. El teatro, por lo general, te enfrenta a mucha gente junta experimentando una situación, haciendo silencio, respirando con otros. Es un momento muy especial en tiempos de aislamiento en el trabajo o en la familia. Es lo opuesto a ir al supermercado, que es una experiencia de apropiación salvaje. Ir al teatro es lo mejor que le puede pasar a una comunidad.  

¿Qué mensaje le dirías a los vecinos de la zona y al resto de los amantes del teatro?

¡Que vengan a ver las obras! El mensaje del festival está ahí. Hay algunas gratuitas, como la de apertura con Las palomas dicen o Ciudad Jardín, una obra hecha especialmente para LATE. Y las entradas son muy accesibles. Y si alguien no tiene el dinero, puede hablar en la puerta y seguro que entra. Nosotros tenemos ganas de que usen a LATE para su placer personal. Que vayan todos, solos y acompañados. No quisimos ni creemos que LATE sea un festival representativo del teatro del conurbano, no tenemos esa capacidad y hubiese sido ingrato para todos adjudicárnosla. A lo sumo LATE será un nodo por el que se cruzan coordenadas bien diversas. Porque las obras que vienen de CABA tienen integrantes de todo el país, lo mismo que las obras que vienen de otros municipios. El intercambio tiene que ver con la composición de las compañías. Porque ya nadie nace, es criado y se queda a vivir en el mismo lugar. En ese sentido el festival quiere pensar en esta cuestión de límites geográficos, saber si las obras se piensan territoriales o no. Yo pienso que no y que por suerte es más complejo y también mucho más divertido.

Mariela Verónica Gagliardi

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Entrevista a Eduardo Marún

logo epa cineEduardo Marún es Licenciado en Artes, Director de Teorema Producciones y el organizador del 1° Festival Internacional de Cine Independiente de El Palomar que tendrá lugar del 25 al 29 de mayo del corriente año. Para tal fin se fusionó el Cine Helios (ícono artístico y cultural en el barrio de Ciudad Jardín) con Teorema Producciones ( para darle una experiencia única a esta zona del Noroeste del Gran Bs.As.

Contame cómo fue la iniciativa de querer realizar este Primer Festival y acá en el barrio de Ciudad Jardín.

Siempre estas iniciativas son conglomerados de circunstancias y deseos conjuntos.

El Festival está co-organizado por una cooperativa de servicios que es Teorema, que la formamos entre amigos festivaleros que vamos realizando un recorrido por festivales (amén de que nos vemos en otras circunstancias) pero cuando es el Bafici, Mar del Plata y otros festivales; estamos practicamente juntos todo el día y compartimos un montón de proyecciones así que el festival -desde esta parte- sale de ahí, ¿no? De tratar de compartir esa experiencia tan grata que es esos días de festival, esa circunstancia tan particular que es transitar por un festival que es muy distinto a un simple almacenamiento de visiones de películas, compartirlo con los vecinos de El Palomar, trasladar esa experiencia que, acá, al día de hoy no existe. Por parte de Teorema viene de ahí y por parte de el Helios cuando les hice la propuesta a Gustavo y a Alejandra, posteriormente a Luis; por supuesto quedaron encantados y enseguida comenzamos a organizar el festival desde el Helios. ¿Por qué quisimos desde el Helios organizar un festival? Porque entendemos también que hay que darle un espacio a esas cinematografías que no entran dentro de ciertas lógicas distributivas, además de que ahora estamos proyectando cine comercial, somos Espacio INCAA; pero bueno, queríamos que el Helios sea también un referente o un espacio para este tipo de diálogos con otro tipo de cinematografía.

¿Alternativas también?

Digamos alternativas, independientes, de difícil acceso.

Como que si no está dentro de ese circuito de cine, es bastante difícil llegar a propuestas copadas, cosas muy interesantes que, de hecho, las hay.

Por supuesto.

Muchísimas.

Hay bastante. No es que la propuesta nuestra del festival sea original porque hay un montón de festivales en toda la Argentina. Sí es original dentro de este ámbito, dentro de esta geografía y, justamente eso, ¿no? Darle la chance, la posibilidad a los vecinos de El Palomar y alrededores que tengan una experiencia festivalera.

Una experiencia local.

Una experiencia local.

Apropiársela, al menos por cuatro días.

Son cinco días: cuatro de programación y la gala de apertura.

Supongamos una misma película, no es lo mismo verla en el Bafici -siendo vecino de El Palomar- o en Mar del Plata que en tu propio espacio. Es distinto porque uno entra a dialogar con la película desde otro lugar, desde el lugar de uno. Siempre entendemos, desde el Helios y los chicos de Teorema, que lo que hacen los festivales es, justamente, por esos días transformar un poco el espacio, que excede totalmente al hermetismo de la sala.

El Festival va a constar de dos partes: la presentación que van a tener en cuanto a cortos y después largometrajes a nivel internacional.

Exactamente. Son las dos grandes secciones que se trabajan a nivel de convocatoria. Una es la muestra de cortos nacionales y la otra es la competencia…

Cuando la gente empiece a enviar cortos (risas)

Ya enviaron un montón.

Van a tener que armarse de paciencia.

Ya estamos armados de paciencia. El modus operandi del festival es dialogar entre todos así que todos tenemos acceso a las películas y estamos muy contentos porque nos llegaron un montón de cortos, más de ochenta largometrajes, de geografías impensadas (como decirte Austria, Letonia, Estonia).

Es que eso es lo que tiene un Festival. Desde adentro, desde el lugar de ustedes, no tienen la dimensión de lo que están haciendo hasta que pasan estas cosas.

Sí, por suerte, nos sorprendemos gratamente con la convocatoria, con la cantidad y la calidad de películas que nos llegaron así que le tenemos mucha fe a la programación de estas dos secciones con convocatoria -que está abierta hasta el 29 de febrero-.

Lo que tienen de mágico los festivales es que se va creando como una comunidad, entre los que organizan y proyectan y, en este caso, entre los vecinos.

Apuntamos a estas formas de mirar que ya tienen ciertas herramientas (como los cineclubistas), pero también aportamos a los otros vecinos que no frecuentan este cine.

El concepto que nosotros entendemos de lo cinematográfico, excede totalmente de lo meramente visual. La película no es el único acontecimiento cinematográfico, entendemos que que las charlas son cinematográficas, una master class… Los diálogos que sean posterior a la función que se den entre los vecinos, también son cinematográficas. Por eso es que uno de los objetivos del festival es brindarle herramientas a los vecinos para que cuando entren a una sala de cine puedan mirar desde otro lado.

El festival, durante esos días, va a recuperar una de las viejas salitas del Helios que ahora funciona la escuela de danza Arte en acción, que todavía sigue teniendo su cabinita de proyección.

Era preciosa.

Sí. Bueno, es como muy mágico que se de en ese lugar.

Es como (a mí siempre me hizo acordar) un living de una casa grande.

Totalmente.

Íntimo.

Colectivo, ¿no? Colectivo, pero íntimo. Bueno, en ese espacio que vos bien detallás, ahí vamos a dar clases abiertas al público, va a venir alguien de banda de sonido a explicar qué es una banda de sonido, va a venir un director de fotografía a explicar qué es la dirección de fotografía; como para brindarle a los potenciales espectadores ciertas herramientas.

Para convertirlo, de alguna manera, de pasivo en activo de alguna manera.

Sí. En cinéfilo, digamos.

Claro.

Nosotros, los cinéfilos, siempre creemos que cuantos más cinéfilos haya el mundo pueda llegar a ser mejor.

No son egoístas ustedes.

No, para nada. El cine lo entiendo y lo entendemos como un hecho colectivo, en todas sus etapas: desde la producción, el rodaje (que es de por sí colectivo), es una de las características que lo distingue de las otras artes; y en su recepción es siempre colectiva. Por eso es imposible tener un cine en una casa, por más pantalla grande que se tenga, por más sonido 5.1.

Por más individualista que se sea.

Totalmente. La sala convive un encuentro de distintas subjetividades pero, a la vez, el cine lo que otorga es una igualación (en el sentido de que en una sala de cine no importan las diferencias de clase, no importa la coyuntura de cada uno). En esa sala de cine valemos todos igual pero, a la vez, se sostienen las distintas subjetividades, no se anulan. El cine es de por sí un hecho colectivo, es el arte popular del Siglo XX.

Y no es tan tirano el cine como el teatro. Los artistas están en ese momento dentro de la película, no están esperando el aplauso que es realmente muy tirano, en algunas circunstancias.

Sí, es una de las diferencias que en el teatro tiene esa cuestión de lo efímero y del contacto con el espectador y el diálogo es ahí mano a mano.

Es positivo y es negativo.

Sí, sí. Tiene sus diferencias. En este caso, uno también dialoga con la película y la película también dialoga con uno pero es otro tipo de registro. Es bastante difícil de traspolarlos. Pero, igualmente, esa cuestión tirana que vos decís que los actores esperan el aplauso, se traspola a los programadores. Los programadores esperamos el aplauso.

Claro que sí.

Y en los festivales suele ocurrir mucho que haya o que no haya aplauso. Entonces, cuando vos programaste una película y la estás viendo estás muy pendiente a los gestos de las personas, a ver cómo reaccionan y, sobre todo, al final de la película si ese sonido estalla o no. Y es muy interesante el aplauso en el cine, porque si en el teatro tiene que ver más con el agradecimiento , en el cine tiene que ver más con una celebración, de un acto festivo, colectivo. Es celebrar, entre todos, que vemos una película que nos gustó. Tiene como esta cuestión más de ritual.

Mencionaba sobre las Master Class.

Las Master Class (no me gusta decirles master class porque es un término de afuera)…

Bueno, clases magistrales.

Vamos a ver si podemos traer a algún director, a algún realizador, a gente que haga edición…

Uno de cada categoría.

Exactamente. Para que se pueda descentralizar también el punto de vista únicamente del director. Para que se entiendan y conozcan los distintos procesos que forman un film y las distintas miradas que hacen que un film se materialice.

Va a haber una función con música en vivo, también estamos muy contentos.

Qué lindo.

Con la gente de Q el trío que va a musicalizar un film en vivo.

Qué buena experiencia.

Sí, sí. La sala tiene muy buena acústica y le tenemos mucha fe a ese evento. Una de las cosas importante que, entendemos, tiene que tener un festival es la inserción de la comunidad. Es por eso que vamos a trabajar con la gente de Máquina de mirar (que trabajan con juguetes ópticos), van a venir chicos de jardín y de primaria a conocer los juguetes ópticos y a fabricar sus juguetes ópticos. Estamos muy contentos con esa actividad; y, también, van a participar chicos de secundarias de la zona (esta actividad la estamos organizando con la gente de Cuca de la Untref). Ellos, durante todo el año, hacen el proceso de un corto y la idea es que vengan a ver su corto al cine y que también vengan los que van a participar, que se junten las dos generaciones y que tengan la experiencia de disfrutar su trabajo en una sala de cine, para lo cual fue concebido. Esta actividad nos llena de orgullo y estamos muy contentos también.

Y algo que nos gusta a todos… ¿va a haber cine debate, vamos a poder desmenuzar una película?

Hay que ver qué se genera en las preguntas y respuestas en caso de que haya un director. El festival va a tratar de generar esos espacios en los llamados meeting point (puntos de encuentro) en donde, como decías vos, los vecinos puedan dialogar nosotros o puedan dialogar entre ellos ya sea en el pasillo del cine o en esta segunda sede o en la ante sala del cine, tratando de tener un espacio donde se pueda dialogar más espontáneamente.

También, el festival, va a tener un foco de cine experimental. Nunca se pasó cine experimental en la historia del Helios y, es probable, que la gente que venga a esa función -sea mucha o poca- nunca haya tenido un acercamiento, con lo cual también va a haber como dos programas de una hora.

Todos ustedes, cinéfilos, ¿hace cuánto se reunieron?

Mi entrada en el cine Helios fue a través del Cine Club que ya tiene tres temporadas, entonces yo soy el que pivotea entre los dos organizadores del festival. Primero se lo plantee a Alejandra y a Gustavo, por supuesto se entusiasmaron con la idea, después se entusiasmaron el resto de las personas del Helios y cuando se lo dije a estos amigos cinéfilos (de Teorema) si se copaban y me ayudaban a hacer un festival todos dijeron que sí encantadísimos.

Ya hace un año que estamos trabajando con el festival duro y parejo.

Mariela Verónica Gagliardi

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