*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Mi corazón puede verte

Un espacio oscuro, como en penumbras, con una luz reflejando el comienzo de algo. Podría ser de una historia, pero es mucho más que eso: un conjunto de recuerdos, de un pasado feliz y elegido.Córnea3

De repente, unos zapatos de señora son los protagonistas. Éstos comienzan a desplazarse cautelosamente, intentando recorrer un camino -por lo visto conocido-.

Ana Padilla es ciega, pero no de nacimiento. Su memoria aloja fragancias, aromas, colores, texturas y a un hombre.

Ella está enamorada de una etapa de su vida en la que -junto a su familia- tenía una posada. Dicha empresa familiar no era meramente un negocio, sino el lugar donde conoció a su amor: Carlos. Un amor que no pudo ser porque ella estaba casada y porque el destino, evidentemente, no lo quiso. Aunque pasaron bellos momentos como amantes. Esos momentos que parecen ser los más importantes en su memoria emotiva y del corazón.

Durante toda la obra, esta mujer tan dulce y cálida, lo busca, lo persigue, le hace planteos, reproches, promesas; y desea que el tiempo vuelva quince años atrás. Lo imposible es lo que predomina en Córnea (escrita y dirigida por Pehuén Gutiérrez y Neri Mucci), al igual que las emociones que se pueden sentir como si nosotros, también las viviéramos.

Córnea1

El sufrimiento de ella, pasa a ser nuestro como espectadores. Sus ojos lacrimosos, se proyectan en nuestra mirada que de por sí, ya no será la misma después de toda la narración.

Al igual que una foto que congela una situación, Córnea, es lo más puro y noble en el interior de una mujer. De una mujer que ya no ve como cuando transitó su amorío con Carlos, pero que su visión alcanza solo lo lindo y desecha lo perverso o negativo.

Ella elige con qué quedarse. Ella opta por sufrir pero en voz alta. Ella decide salir a la calle y llamarlo hasta el cansancio. No de su cuerpo, sino de su corazón. “Usted, con su silencio, puede ocultarme pero ese mismo silencio no puede ocultar su pasado”. Estas palabras esbozadas desde lo más profundo de su ser, nos dan a conocer que realmente lo necesita, que lo extraña y que está sola. Sin sus hijas, sin su marido, sin él, sin sus córneas… desposeída de futuro y pasión.

Sabemos poco acerca de Carlos. En verdad, solo lo que ella relata. Fue empleado de la posada durante varios años, hasta que consiguió un trabajo con mejores condiciones laborales y desapareció. Claro que se esfumó de la vida de su jefa, pero cada recuerdo está latente.

Con su bastón, y algunos objetos guardados en su cartera, está atenta a cada Córnea2uno de los sonidos que percibe. Dichos sonidos no hacen más que confundirla en tiempo y espacio.

Por otro lado, podemos observar cómo Carlos, si bien no aparece con su cuerpo en la obra, sí lo hace con una transición de oscuridad. Esto es muy interesante a nivel escenográfico ya que se entiende perfectamente el monólogo dicho por Ana y la supuesta respuesta esbozada por el ausente pero no anónimo ex empleado.

El trabajo representado por la actriz es exquisito y cada uno de sus movimientos nos hace sentir que tiene dicha discapacidad visual. Su concentración es impecable y ver a través de sus ojos es una experiencia única.

ficha técnica córnea

Mariela Verónica Gagliardi

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Pandolfo, de visitante a multifacetico

Palo Pandolfo4“¡Palo, palo, palo, palo bonito, palo es… eh eh eh… Palo Pandolfo otra vez!” Este cántico se escuchaba una y otra vez, sonaba y resonaba. Inmediatamente se puede deducir cuál es la franja etárea del público seguidor.

Un regreso al pasado pintó las caras de los fanáticos, los adolesció, los hizo saltar sin sentir cansancio alguno.

Palo Pandolfo brindó un recital a su estilo. Por un lado, junto a la banda La Hermandad, tocó varios temas. Luego, como solista, también leyó tres poemas escritos por él mismo y pudimos conocer cómo es su vida actualmente.

Palo Pandolfo1

El show comenzó con “Pi pa pu” (Los Visitantes, Salud universal, 1993) y esta entrada inspiró a los músicos a un in crescendo, minuto a minuto.

El cantante y compositor, irradió luz durante toda la noche. Su talento al escribir -al transmitir con su cuerpo, con los instrumentos que fue cambiando según la canción-, colmó de energías a la Sala Siranush (Armenia 1353 – C.A.B.A), la cual no está acostumbrada a este tipo de espectáculo. Quizás, se espera, que los músicos más jóvenes sean los que dejen todo en el escenario, por ese gustito a principiantes y a querer ser famosos. Pero Pandolfo, además de llevar consigo 34 años de experiencia en el ambiente, sigue siendo un espíritu alegre, lleno de magia. Un verdadero profesional que no se cansa ni de cantar ni de tocar ni de moverse ni de alentar al público.

Palo Pandolfo3

Este recital lo que tuvo en particular fue el recorrido por las distintas épocas de Palo, desde la agrupación «Los Visitantes» hasta «Don Cornelio y la zona».

Tuvimos el agrado de recordar a «Don Cornelio y la zona» (disco Don Cornelio y la zona, 1987), y movernos al son de “Cenizas y diamantes” y “Ella vendrá”. Llegando al año 1992, de la mano de «Los Visitantes», escuchamos “Tanta Trampa” (disco Salud universal), “Paloma” (disco En caliente – 1995) y del LP “Maderita” (1996): “Estaré” y “Tapa de los sesos”.

El ritmo creado en el teatro no cesó ni decayó en ningún momento. Hasta los mozos mantenían sus sonrisas y, seguramente, ganas de Palo Pandolfobailar junto a la banda.

Se veían fanáticos, seguidores, personas que probablemente conocían a Pandolfo recién hoy y la felicidad plasmada en cada uno de los livings de la calle Armenia.

De una manera cálida, pudimos apreciar un abanico de temas y de momentos que quedarán en nuestro corazón y en nuestra vida. Que serán transmitidos con palabras, con gestos; quizás en una reunión de amigos o familiar.

Y para los que gustan del material que el músico realiza contemporáneamente, pudimos escuchar del disco «A través de los sueños» (2001), la canción “Te quiero llevar”, del LP «Antojo» (2004) “Antojo” y “Playas oscuras”. Yendo más a lo actual, sonó “A través de los sueños” (disco re-editado A través de los sueños – 2007) y del disco “Ritual criollo” (2008): “Las nenas” y “Canción cántaro”.

Sin lugar a dudas, el fragmento más interesante del show fue la lectura de los poemas de su autoría, a partir de los cuales sentimos su Palo Pandolfo2sentir, su forma de ver las cosas y al amor. Nada más importante en la vida de un artista -y famoso- que el poder compartir su intimidad con el público que lo acompaña a lo largo de toda su carrera.

Si bien aún no se conoce la fecha de lanzamiento del nuevo disco, sí tuvimos el placer de vibrar junto a: “El leñador”, “Milonguita”, “Ando adelante” y “Soy el sol”.

Mariela Verónica Gagliardi