*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Un día junto a Dios

Gospel Soul8

Soy de la idea que una religión fragmenta en vez de unir, segmenta en vez de aunar, separa y crea conflictos que no siempre tienen una sanación verdadera.

Deber pertenecer a una u otra religión es como tener la obligación de justificar por qué somos fanáticos de un club de fútbol.

Quienes estén aferrados a la palabra de Dios, de algún Dios, podrán tildarme de atea o agnóstica, sin siquiera suponer cuáles son mis insignias o utopías, mis ideales o empecinamientos cotidianos.

No me propongo hablar de las distintas religiones porque no soy teóloga, sino citar al género de música góspel. Como sello incuestionable de los coros de Iglesia, son mucho más que eso. ¿Sabían que la palabra gospel deriva del término anglosajón gōdspel que significa “palabra de Dios”?

Al estar presente en el último recital del año del grupo Buenos Aires Gospel Soul, no sentí incomodidad. Quizás porque la mayoría de las letras fueron interpretadas en inglés y por más que traduzcamos en el momento, no da la misma sensación que una canción en castellano.

Un gran coro, dirigido por Sista Lo, que intenta romper con el gospel más conservador, incluyendo funck, rock y blues en su amplio repertorio.

Oh happy day (Pharrell Williams), abrió la noche, plagando La oreja negra de un mensaje pacífico y alegre. Todos vestidos de rojo, alegremente fueron atrapándonos hasta lograr que nos paremos, aplaudamos y bailemos junto a ellos.

September (Earth wind and fire), Man in the mirror (Michael Jackson), Still haven’t found (U2), What I’m looking for (U2); fueron algunas de las que cantaron durante la velada y, de a poco, Él parecía estar entre nosotros.

En esta oportunidad, Dios era uno no varios. Incluía y no fragmentaba, no creaba bandos ni enfrentamientos innecesarios. Habrá quien se sienta acompañado por él, quien lo necesite, quien le rece y quien se deje llevar. De cualquier forma, siempre será nuestra elección y decisión el permanecer en un lugar o no.

Esteban Rico, nuestro querido agente de prensa, debutó como Gospel Soul10solista en esta función y su cálida y profesional voz llegaron conmovedoramente. Claro que hubieron otras voces que se hicieron notar en los micrófonos y, seguramente, por selección de su directora.

Un grupo heterogéneo que funciona hace dos años, que fusiona ritmos, melodías y un encanto muy particular, haciéndose conocer cada vez más por los diferentes medios de comunicación. Los acompañan cuatro músicos que con sus instrumentos conforman una unidad estratégica, sin la cual todo sonaría con muchísima menos energía.

Como no podía faltar, la canción His eyes on the sparrow (perteneciente a la película Cambio de hábito 2), fue bellamente interpretada y aplaudida. Si bien no es lo mismo escuchar gospel por sus tradicionales cantantes, este coro pisa fuerte y tiene algo sumamente importante: consideración por el otro, aceptación y oportunidades para quienes quieran sobresalir un poco más.

No pertenezco a la religión católica ni evangélica y me gusta el gospel como género rítmico. Considero que los evangelistas tienen un don para hacer canciones pegadizas. Cuántas veces cambiamos el dial y nos enganchamos con una melodía agradable y, luego, escuchamos la palabra Jesús, Dios, Señor…

No hace falta amar los villancicos ni creer en alguien superior. Solamente tenemos que respetar los gustos ajenos y participar de aquello que nos interese.

Después de conocer Buenos Aires Gospel Soul, espero el próximo año para un futuro recital en que, sin dudas, sorprenderán.

ficha Gospel Soul

Mariela Verónica Gagliardi

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Un diálogo entre instrumentos

Seguramente los seguidores y amantes del blues, habrán escuchado nombrar a Mariano Slaimen.

Su armónica, logra definir un estilo muy especial en el cual se mezcla el Funk y Soul, principalmente.

Mariano se presentó, ayer, en Velma Café, junto a la R & Band; la cual está conformada por: Matías Méndez (Bajo), Mariano Sanci (Batería), Silvio Marzolini (Teclado) y Juan Manuel Torres (Guitarra).

Recorramos algunos de sus hitos como músico. Participó en el Chicago Blues Festival USA, Koh Samui Jazz & Blues Festival (Tailandia), John Lee Hooker Anniversary, San Francisco (USA). En Argentina, estuvo en La Trastienda, Teatro el Círculo (Rosario) y en el ND Ateneo.
Posee dos discos propios (Misty Blues, 2001 y Al límite, 2010) e intervino en ocho de  importantes artistas nacionales e internacionales, a detallar: El jazz en las venas (Jorgelina Aleman), Gabriel Cabiaglia, Colors of the blues (Zakiya Hooker), Keep in it reel (Zakiya Hooker), Planeta Mongo (Silvio Bonnet), La Santa Rita (Mariano Gianni), Nasta Super (Tiempo perdido) y Bass Boost (Matías Méndez).

Su último disco solista, «Al Limite», de Soul y Funk, sale del molde convencional de la armónica donde se prioriza el groove y la melodía – con versiones propias y clásicos de Tom Jobim , Stevie Wonder e Ivan Lins.

Si no pertenecés a este pequeño gran mundo del Blues, tal vez no te interese esta nota. Pero si la estás leyendo, quizás te intrigue lo que está por venir.

Tocaron temas de su último disco “Al Límite”, en el cual intervinieron músicos muy destacados, que a su vez han estado junto a otros grandes artistas: Matías Méndez (Luis Alberto Spinetta), Jota Morelli (Fito Páez, Al Jarreau), Javierv Lozano (Luis Salinas), Álvaro Torres, Ayelén Zuker – con mezcla y masterización de Nacho De La Riega.

Nos trasladamos unas décadas atrás, para vivenciar una noche mágica, llena de swing. Mariano Slaimen no solo tocó la armónica de una manera romántica, sentida y placentera, sino que nos demostró que su voz también está preparada para el canto. De dónde saca tanto aire para no cansarse, es un misterio. Hasta a los cantantes profesionales se les siente la agitación en sus cuerdas vocales, cuando no oxigenan bien… pero este músico es un caso aparte.

Abrieron con el tema que le da nombre a su disco, a modo de introducción. Luego tocaron «Velas» (de Iván Linz) y continuaron con «24 de marzo» (con autoría de Matías Méndez).

Lo sorprendente del recital fue el diálogo que se estableció entre Guitarra y Armónica, super entretenido y dinámico. Esto es un fiel reflejo de que la palabra puede quedar en un segundo plano o silenciarse directamente.

También existieron conversaciones entre el Teclado, el Bajo y la Batería. Y, de esa forma, todos pudieron lucirse. Ninguno de los artistas intentó sobresalir por sobre el resto y eso fue maravilloso ya que un buen equipo precisa de compañerismo y no de competencia escénica.

Juan Manuel Torres, estaba feliz. Eso se le notaba en el escenario. Él y sus 6 cuerdas, establecieron durante todo el show, un vínculo muy estrecho, en el que se sonreían con el alma. Sin lugar a dudas, es el lugar de ambos y lo lograron transmitir al público, quien aplaudió todos sus solos.

Con respecto a Matías Méndez (Bajo), es músico sesionista y participó como artista en Escalandrum, Ernesto Snajer, Lito Vitale, Nico Cota, Santiago Vázquez y el grupo Ramón, Hora Cero, La Sandunguera, Guillermo Klein, Argentos, Las Zarigüellas y Bahiano, entre otros.

Y el Baterista, ¿a que no se imaginan quién es? Mariano Sanci. Quizás lo recuerden en el programa de Susana Giménez o en  el grupo Sabrosas zarigüellas o junto a Soledad Pastorutti, Palito Ortega, Pablo Tamagnini, Puma Rodríguez, entre otros.

Por otro lado, Silvio Marzolini, además de ser un excelente pianista, tocó en Los Piojos y tiene su propia banda llamada Un perro y la vieja escuela del funk, tocó junto a Daniel Alambre Gonzáles, uno de los mejores guitarristas de la Argentina.

La noche siguió avanzando de la mano de «Inutil Paisagem» (una canción con estilo funk y en portugués). Pero un momento muy especial fue cuando Mariano le cantó a su hijo «Juan Cruz». El pequeño, en brazos de su mamá, estaba dormido, pero la melodía lo despertó y comenzó a aplaudir su homenaje.

También nos deleitó con «Let’s stay together», «Ta ta you Johnny guitar Watson», «Let’s get it on» y «Play your game Barry White».

Tuvimos la oportunidad de estar presentes en un recital instrumental y vocal, muy completo. Como siempre, uno se queda con ganas de más y para eso escuchamos un solo de armónica, luego sonó un tema como del lejano oeste llamado del estilo de  TBone Walker, en el que tuvimos que contenernos las ganas de bailar.

Llegando ya al final, nos dieron la sorpresa de invitar a Adrián Jiménez y Mariano Cabrera (armoniquistas), quienes fueron improvisando entre los tres, acompañados por el resto de los músicos.

Pero, la banda no querían irse y nosotros tampoco queríamos que lo hiciera, así que los sonidos siguieron reproduciéndose como en un mundo mágico, donde todo es bello, al son de «Funky blues» y «Shuffle».

Lo único que podría decir que le faltó al espectáculo es un espacio para que pudiéramos danzar junto a ellos. El resto, es uno de esos recuerdos para guardar en el cofre de la alegría y satisfacción.

Mariela Verónica Gagliardi