*** SEPTIEMBRE 2025 ***

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Mujer loba

El viento en un violín1

Diferentes estilos de familias son propuestas y establecidas, por diferentes circunstancias, a la vez que historias sencillas con un trasfondo social movilizante.

El amor y la homosexualidad se unen pero para dar pie a la vida. Mujeres que se aman y buscan ser madres, indagando cómo lograrlo, soñando despiertas con ese momento, animándose a llevar adelante un plan del que no podrán arrepentirse jamás -por más que lo piensen-, intentando derribar esas barreras que no conducen a bellos lugares sino todo lo contrario.

Como si se tratara de un capricho, sus corazones se adueñarán de la doble maternidad, sorteando obstáculos y consiguiendo derribar hasta al peor diagnóstico.

Fuera de esto, las historias que se desarrollan paralelamente pasan a ocupar lugares muy secundarios. Todos los actores están en escena pero las secuencias se desarrollan según el desenvolvimiento del eje principal.

La iluminación enfoca a quienes deban continuar el relato, consiguiendo que la comedia oscile entre risas y desgracias.

«El viento en un violín» nos lleva por esas melodías románticas implantando doctrinas violentas y justificando lo más temido.

El violín como instrumento de cuerdas y de viento, como objeto sorpresivo. Paradójicamente, solo se escuchan notas graves al principio y fin de la dramaturgia, logrando plasmar lo más feroz a partir de otras acciones notables y concisas, fuertes y dramáticas.

Lo absurdo se apodera de todo con tal de evitar sufrimientos, dejando en evidencia la sobreprotección -rasgo que predomina en todos los personajes menos en el portavoz del raciocinio-.

El psicológico, a la espera de un paciente imposible de ayudar, la corrupción esbozada dentro de los lazos más íntimos; la verdad tapada, reinventada y gritada a los cuatro vientos-.

Aire en movimiento en busca de renovación, vientos de cambios, camas deshechas, desorden visible y modos de vida un tanto escalofriantes.

Análisis desafortunados, intereses desmedidos, dolores irremediables y un sinfín de situaciones que se reiteran durante la obra como foco social ya que son ejemplos reales y tangibles. Una sociedad que juzga y evita al diferente, sometiéndolo a torturas psicológicas desmedidas.

La maternidad sin necesidad de un padre pero considerándolo. La muerte ignorada. El amor que arrasa con todas las estructuras, inoportunando al ser más egoísta y manipulador. La psicología ansiosa de implantar sabidurías de libros en que se considera la igualdad como parámetro básico para encasillar y orientar.

¿Qué lugar ocupa el diferente?

La democracia como un tipo de gobierno ineficaz en que la mayoría puede avanzar en sus intereses mientras la minoría queda mirando sin saber qué hacer. La libertad de quienes aman demasiado ante cualquier adversidad, conociendo sus limitaciones pero evadiéndolas por completo.

Y con respecto a figuras maternas se logran conocer varios estilos, dejando en evidencia cuál es el mejor modelo -al menos para esta historia-.

Madres que acompañan, madres que agobian, madres que eligen por sus hijos imponiéndose y simulando ocupar un lugar que no les corresponde.

Claudio Tolcachir consigue aunar risas y llantos, otorgándole a la mujer un poder merecido, un respeto pretendido y la luz para alumbrar nuevas vidas.

Quien sea judío seguramente reirá a carcajadas por los estereotipos creados en escena. Las raíces originarán diferentes sonidos que vociferarán crueldades, necesidades y modos de ver la vida.

Con silueta femenina, sonando en su nota más grave, las adversidades se harán notar, la oscuridad aparecer y los pasatiempos distraer a quienes más desean algo con la fuerza del corazón. Y eso significa «El viento en un violín»: que las mujeres tengamos la posibilidad de gritarle al universo lo que queremos y lograrlo en algún momento. Que la ferocidad, esa loba que todas tenemos dentro, pueda imponerse ante cualquier obstáculo sin perder de vista el objetivo.

El amor, finalmente, triunfa, enseñándonos que la violencia no es el único camino posible y que, de hecho, su utilización puede traer consigo consecuencias no esperadas.

Después de reír -como si se tratara de una comedia divertida-, la trama cambia su expresión para dar lugar al fundamento de la obra: esa lucha íntima, minoritaria y aún no atendida por quienes aman de una manera no convencional.

El viento en un violín ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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La verdad sale a la luz

Bajo terapia6

Cuando una persona abusa de los derechos de otra, no puede ser considerada humana, sino torturadora, débil y cobarde. Por lo general, la propia víctima la defiende asumiendo todo tipo de culpa necesaria como para que su vida no se derrumbe por completo -sin poder ver cómo la misma ya no existe hace tiempo-.

Bajo terapia (escrita por Matías Del Federico y dirigida por Daniel Veronese) es una comedia que entrelaza al humor con el drama de una manera eficaz, gracias al elenco de actores con que cuenta.

Al ingresar en la sala en que hacen psiconanálisis, tres parejas se encuentran entre sí, no pudiendo comprender el motivo por el cual ni siquiera está presente la terapeuta. A un costado hallan diez sobres con consignas a desarrollar.

Preguntas sin respuestas se plantean desde un comienzo y cada uno deberá aportar su granito de arena para que esta sesión grupal, un tanto atípica, surta efecto.

¿Cómo ayudar al otro o a otra pareja cuando los propios conflictos no se asumen ni se resuelven?

Una serie televisiva muy conocida podrá relacionarse con la parte argumental, con el modo en que se lleva adelante la historia y con la propuesta en sí.

Entre risas y llantos, la vida de uno de los integrantes será salvada y el culpable de su desdicha pagará las consecuencias.

Más allá del desenlace, es interesante la interpretación de cada personaje, la conjunción de los mismos, la posibilidad de presenciar una terapia en vivo -al mejor estilo de cámara gesell-, notando cómo tres parejas que no se conocían anteriormente, intentan darle pautas, una mirada objetiva y la opinión sobre sus vidas.

Abrirse y narrar la intimidad no es sencillo, sobre todo cuando la oscuridad es tan grande como para taparla con una mano o un silencio supuestamente oportuno.

Como piezas de dominó, van cayendo una tras otra, hasta hacernos ver varias lecturas posibles para analizar: desde la más simple -basada en un juego- hasta la más compleja en que las miserias más grandes pueden ser exteriorizadas. ¿Es posible romper el secreto profesional? ¿Cuál sería el límite, esa delgada línea, entre el deber ético y el moral?

¿Ficción o realidad?

De esto se trata Bajo terapia, de un atrapante juego de dialéctica en que el primero en pisar el palito será puesto en evidencia.

Se puede juzgar cada teoría, señalar lo inadecuado o disfrutar, simplemente, de una comedia entretenida como espectador pasivo.

Bajo terapia demuestra que la vida es un juego en el cual cada pieza desempeña un rol fundamental, comprobando cómo la palabra hasta de un desconocido cobra valor y logra desentramar los peores momentos de la vida cotidiana.

Mientras el whisky circula por la sala, las botellas se vacían y solo es posible sacarse la máscara. De esa manera quien no tenía valor, lo cobra y puede enfrentar a ese monstruo tan voraz y temido. El suicidio es dejado de lado para valorarse y dejar de valorar a quien no lo merece.

Todo tipo de trastornos obsesivos, conductas psicóticas y paranoides se ponen sobre la mesa; con lo cual todo parece real. Y, justamente, simula ser real por la gran identificación que se produce con los espectadores. Sería algo así como preguntarle a cada uno determinadas cosas para saber que la mayoría padece algún trauma, trastorno o conducta poco sana.

Un grupo de actores sensacionales, dentro de un espacio escénico moderno, sencillo y con lo necesario para que la dramaturgia se desarrolle espontáneamente.

Al tratarse de seis artistas famosos es posible acostumbrarse a los roles que suelen interpretar, pero no está mal sino que el Teatro Metropolitan lleno completamente, justifican cómo el trasladar la televisión a las tablas suele ser exitoso, sobre todo en temporada de verano en que la gente busca distraerse con propuestas divertidas.

Bajo terapia y bajo juramento, todo saldrá a la luz, hasta que la misma sea apagada.

Bajo terapia ficha

Mariela Verónica Gagliardi

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Promo para «Volverte a ver»

Ficha técnico artística

Autoría: Federico Olivera / Actúan: Carolina Adamovsky, Fabián Bril, Marcos Ferrante, Paz Guerrero, Javier Rodríguez / Vestuario: Melisa Califano / Maquillaje: Malala Lagos / Diseño de vestuario: Melisa Califano / Diseño de escenografía: Mauro DoPorto / Diseño de luces: Gerorgina Díaz / Música original: José Luis Teixidó / Fotografía: Alejandra López / Diseño gráfico: Pablo Vallone / Asistencia de dirección: Maia Muravchik / Prensa: Pintos Gamboa / Producción: Malala Lagos, Yanina Leandra / Dirección: Federico Olivera / El Portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034 – C.A.B.A) / Las funciones son los sábados a las 21 hs. Última función el 1° de diciembre / Localidades $60 / Duración: 60 minutos.