*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para la Categoría "unipersonal"

Minientrada

Te vendo mis ilusiones

 

Ph: Alejandra López

«Estrella» (con autoría e interpretación de Juan Pablo Geretto) nos presenta un universo realmente escalofriante y entretenido a la vez, dentro del cual todas y todos podrán sentirse identificadas/os con al menos algo. Sí, porque el actor que encarna a una mujer emprendedora y fiel conocedora de la marca Avón, tiene mucho para contarnos.

No crean que se trata de cómo vender por catálogo solamente o cómo conseguir escalar posiciones dentro de las ventas por catálogo. Estrella es la oportunidad de mirar a través de la rendija varias cosas: cómo componer un personaje de pies a cabeza, cómo interpretar una dramaturgia con varios ejes que se complementan, atraen, rechazan y fusionan; cómo aprender a soñar junto a la protagonista, cómo sentir nostalgia y desazón a su lado, cómo subirse al micro para ser alguien y cuándo asumir quien se es a pesar de no tenerlo muy claro.

Me resulta ambiguo escribir sobre este unipersonal porque es un personaje que se desdobla constantemente, que busca los polos opuestos, que pretende confundir al espectador y marearlo hasta que se le antoje. Porque ese es el sentido de la historia: transmitir las sensaciones que ella tiene en el cuerpo, el adoquín atravesado en el estómago, el ramo de flores abandonado en el suelo, el color rosa que pinta a una mujer que ya no es, unas naranjas por doquier que le otorgan frescura al relato, aire de esperanza y una melancolía hacia tiempos pasados que ya no vendrán. Porque el pasado no es mejor en este caso, porque la angustia que padece quizás solo se repararía llorando mares sin cesar.

Estuve nerviosa, inquieta, riendo y lagrimeando. Y sí, es una comedia dramática que cumple al pie de la letra con ambos géneros.

Misión cumplida Geretto. Sos un grande porque en una hora aproximadamente me llevaste de paseo por donde quisiste. Me abollaste el alma hasta devolverme la risa. Y lo más placentero fue sentir que el público acompañó las emociones con sus sonidos.

¿Cuál es tu meta en la vida?

Ser vendedora de cosméticos, no está nada mal. Si es tu objetivo.

Estrella necesita sentirse así. Precisa desplegar sus alas para volar hacia un lugar que no es, ciertamente, el que nos narra. Ella pretende convencernos de cada uno de sus pasos, para convencerse. ¿Lo logra?

¿Cuántas Estrellas estrelladas existirán? ¿Cuántas mujeres que emprenden algo sin saber por qué ni para qué?

Si necesitás respuestas, pensar, analizar-te, este unipersonal es para vos. Porque nada tiene que ver con las tradicionales propuestas estivales de entretenimiento a carcajadas sin sentido. Esta obra de teatro es magnífica, ya que apunta a la yugular. Sin anestesia. Con rositas incluso en los labios. Con un besito en la frente para aquellas melodramáticas.

Estrella me gustó de principio a fin. Me ingresó por las venas y sentí el recorrido de la adrenalina -la cual capturó, incluso, hasta al más distraído-.

No hay momento para ignorar el presente porque, de lo contrario, no habrá futuro.

A la vez que los speechs dirán frases muy típicas del marketing «multinivel», no sabremos si la risa merece ser activada o transformada en llanto. Ya no hay tiempo de hacer marcha tras.  ¡El momento es ya!

Las tradiciones deberán ser guardadas en baúles para que, en un futuro, junten polvo y telarañas. Mientras tanto, el origen de la tristeza seguirá compartiéndose, buscando nuestra empatía, permitiendo sanar en grupo y salir más aliviados de la función.

Juan Pablo Geretto, entonces, actuar de psicoanalista, se convertirá en uno encubierto o al menos en el ideal para todos los que no somos afines a las sesiones de diván. Porque la empatía es un recurso infinito y básico para que un vínculo pueda crearse y mantenerse en el tiempo. Esto ocurre aquí, en las palabras de la vendedora, en la de la hija, en la de la esposa.

Quisiera volver asiduamente para llevarme distintas sensaciones, porque considero que Estrella siempre nos otorgará un significado diferente de acuerdo al momento que estemos transitando en nuestras vidas.

Recomiendo fervientemente esta propuesta artística que tiene todo lo que tiene que tener un espectáculo cultural, unido a una dirección impecable a cargo del propio actor y de Virginia Martínez (quién, además, se une a la escritura de esta pieza teatral).

Funciones: viernes y sábados 20 y 22 hs.
Duración: 60 minutos.
Teatro: El Camarín de las Musas.

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Melancólica juventud

Madre amadísima8

Con un título denso, en sentido estricto, nos adentramos en la vida de un hombre llamado Alfredito. Él será el encargado de aventurarse en un pasado atroz, en el que conseguirá -de manera excepcional- oscilar entre el llanto desgarrador, la angustia, el dolor, el sufrimiento, el amor, la tenacidad y la alegría. Porque si hay algo que aprendió es a brotar como flor en medio del desierto. Cada relato es narrado como un retazo artesanal y muy bien seleccionado. Parecieran, entonces, formar un vestuario fino y transparente como su ser. No podría decir que se trata de anécdotas porque le quitaría poder y fuerza. Son partecitas de su pasado tan profundo e íntimo que consigue tocar nuestros puntos débiles también.

Madre amadísima”, surge en el 2006 como obra de teatro en España, de la mano del escritor Santiago Escalante. Luego de llenar sus funciones con cientos de espectadores, tres años después es llevada a la pantalla grande y recién en el año 2009 Escalante decide convertir en novela su tesoro.

Con acento andaluz, nuestro actor Oscar Gimenez, se encarna en la piel de este niño-adulto. Y digo así porque Alfredito tiene mucho de su infancia en un cuerpo ya maduro. Se emociona al rememorar su primera vez, sus temores, su miedo a la tormenta y sus desilusiones. ¿Quién no las ha tenido? ¿Quién no las tiene?

Vivir, de eso se trata. Y eso lo hizo como pudo. No como hubiera querido en realidad, porque su gran amor se guardó en un placard de confort y se maquilló de hipocresía por el qué dirán.

El protagonista data de 1954, en una España dominada por Franco, con todo lo que eso implica.

Resulta atractivo el personaje, atrapante la puesta en escena (con el mobiliario justo y preciso, al igual que los objetos ornamentales), la fragancia del texto y su puntillosa dirección a cargo de Daniel Cinelli. Quizás la fragancia no puedan olerla pero sí sentirla porque cuando se cuenta con las palabras exactas y una interpretación grandiosa, resulta imposible no sentir con el olfato. Como si acaso les describiera un plato de comida sin imaginar su aroma.

Alfredito no es un niño pero allí se quedó detenido. Allí sintió todo y tanto. Amó. Amó con el alma y el corazón sin cuidarse, por si acaso. Todo lo dio. Con nada se quedó. Solo con esas sensaciones de antaño, con su descubrimiento sexual, con esas reminisencias que se contemplan en un momento, en ese instante en que se sabe qué deparará el futuro.

Un futuro impensado por un lado y conocido por otro.

Juega un papel muy importante la iluminación, que enfatiza cada hito del relato. Un relato que no se siente como monólogo sino como un diálogo con su público espectador. A modo de confesionario él se zambulle en el antes y ahora.

La relación cercana con su madre, sus cuidados, los miedos, la nobleza, la compasión y la fidelidad.

Mientras tanto una virgen negra es vestida con un atuendo por él confeccionado, con el más mínimo detalle y la Ley de vagos y maleantes prohíbe la homosexualidad. El Ejército, el paso firme y rígido versus la delicadeza y la amplitud mental. Una vida a puertas cerradas y otra explorada en sociedad, juzgada inescrupulosamente.

¿Cómo se pudo castigar el sentir?

El amor puesto en tela de juicio, servido como un plato que huele a podrido y aniquilado como mierda.

Porque, ¿el amor heterosexual es de otra categoría?

No hubo momento para planteárselo. Mejor eliminar lo diferente y seguir con el un, dos camuflado.

«A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos mentales o lisiados, se les aplicarán para que cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes: a) Internado en un establecimiento de trabajo o colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberán ser internados en instituciones especiales, y en todo caso, con absoluta separación de los demás. b) Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio. c) Sumisión a la vigilancia de los delegados».

Una historia como tantas hubo y habrá. Quizás en la actualidad no sean considerados delincuentes pero sí siguen siendo señalados como degenerados y enfermos por parte de un Estado que se quedó en la época prehistórica. Que jamás aprehendió que para vivir hay que dejar vivir y para usar el dedo índice hay que saber qué señalar y por qué. ¿Acaso alguien podría ser ejemplo de algo en este mundo?

Funciones: Miércoles 20.30 hs. Teatro Buenos Aires (Rodríguez Peña 411 – C.A.B.A.)

Mariela Verónica Gagliardi