*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para la Categoría "Títeres"

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No nos maten la cultura: somos sudacas no ignorantes

Ubú1

Tengo debilidad por los clásicos de la literatura pero me encanta cuando un director se atreve a romper estructuras y adaptar una historia a un contexto más próximo. Considero que es una manera para que los artistas en escena se luzcan más e incorporen su personalidad a la trama.

Así ocurre con Ubú (versión libre de Ubú Rey escrita por Alfred Harry) de principio a fin; deleitándonos con humor político como para no perecer en el intento.

Dicha dramaturgia es realmente atrapante, veloz y con una suspicacia muy particular -en la que unos actores tienen más personajes que otros, mientras los títeres y sombras acercan o alejan realidades-.

¿Qué podría identificar a Francia del Siglo XIX con Argentina de finales del Siglo XX?

Es un desafío la puesta de Andrés Bazzalo que pretende resaltar lo actoral por sobre el vestuario o escenografía. Estos aspectos quedan relegados a un segundo plano, dando una verdadera clase durante la cual disfrutaremos de personajes ya conocidos pero ciertamente retocados para la adaptación.

Un Padre Ubú (Luis Campos) que se devora toda la obra de un mordisco, que flaquea cuando tiene que tomar el poder y que prefiere comer delicias antes que ser el culpable de una mala decisión. Para eso está Madre Ubú que quiere que su marido derroque a Venceslao (actual Rey de Polonia) y se coloque en su lugar. Para esto recibirá la ayuda del Capitán Bordura (Conde de Lituania) y su ejército que llevarán adelante una política escalofriante.

¿Quién te impide degollar a toda la familia y ponerte en su lugar? – dice enojada Madre Ubú a su esposo, dejando esbozada su tenebrosa y sanguinaria personalidad. Pero, éste, fiel a sus propósitos le contesta: ¡Oh, no! Yo, capitán de dragones, degollar al Rey de Polonia. ¡Antes morir!

Tuve dos fuertes sensaciones con respecto a la dramaturgia: una durante y otra pos función. Durante la obra sentí la calidez no solo de los artistas sino de los espectadores que, me incluyo, disfrutamos muchísimo. Y, la otra, que me dejó una sensación de la postura política adoptada por el director. Esto último me pesó mucho más para observar el argumento desde otro ángulo muchísimo más importante que el de clásico en si.

¿Será novedad alguna vez que nuestro país deje de tropezar siempre con la misma piedra?

Se puede disfrutar completamente de la interpretación de Luis Campos a quien considero uno de los mejores artistas del teatro argentino, con una composición compleja, sólida y comprometida.

La dinámica de Ubú resulta atrapante en los momentos en que se proyectan sombras en telones rojos e inclusive cuando unos bellos títeres continúan narrando la historia en pie.

Mientras el fantasma del Rey Hamlet se le aparece a su hijo para pedir venganza, la acción continúa con Ubú dando un discurso al pueblo y otorgándole oro; al tiempo que para ajustar presupuesto tiene que eliminar a todos los nobles. Así será como el impuesto a las ganancias hará su aparición en escena para recordar ciertas épocas pasadas de nuestra historia como país y ofreciéndose él mismo a cobrarlo con tal de que le cierren mejor los números.

A la vez que una cortina musical de Bajofondo suena, la rivalidad entre socialismo y capitalismo sigue su batalla olímpica y las necesidades son anuladas.

Guerras, batallas, muertes, sangre, víctimas y víctimarios, poder y aniquilación. Inocentes e ignorantes: Argentina, nuestro rico país que lucha para seguir siéndolo por más que a muchos les pese.

Los noventa olvidados por muchos, recordados por tantos, bolsillos vacíos y agujereados, hambre y miserias. Olvido como antaño.

Entre escenas que navegan, naufragan, se posan y eliminan están los más fuertes, los que supieron de algún modo pelear por caprichos, por tierras o por una real inquietud. Cansados como están, los sobrevivientes suben a un barco y al azhar, o no; escogen un destino donde exista cultura. Sudamérica es el mencionado al final del recorrido. ¿Quedan aún esperanzas?

Versión libre de Ubú Rey escrita por Alfred Harry. Dramaturgia: Andrés Bazzalo. Luis Campos, Adriana Dicaprio, Mariel Lewitan, Mariano Falcón, Francisco Ramírez. Dirección: Andrés Bazzalo. Funciones: domingos 20 hs. Teatro El Grito.

Mariela Verónica Gagliardi

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El espanto de estar vivo

Cumple zombi1

La Sala Casacuberta del Teatro San Martín en este caso no se ilumina sino que se oscurece para adentrarnos en una historia muy peculiar: la de un zombi que busca ser querido y aceptado por sus semejantes. Con una música que recrea la atmósfera pretendida, lo negro y colorido se unen y separan cuantas veces sea necesario para dar lugar al conflicto, al amor, al deseo, a la bronca y a todo tipo de sentimiento surgido.

Ivo Siffredi adapta el cuento Cumple zombi (de Alberto Pez y Roberto Cubillas) al mundo de los títeres en que todo es posible. Ese universo de hilos, de marionetas y de voces cambiantes que irán construyendo al pueblo de Jacumel -un espacio habitado por seres un tanto peculiares que, como todo lugar, tiene buenos y malos-. Con su impecable dirección y confección de marionetas y títeres, este espectáculo se torna maravilloso.

Como en la película de los ochenta, Beetlejuice que fusionaba el suspenso con humor negro y la comedia, Cumple zombi transita por un mundo con códigos como el de los vivos pero muchísimo más entretenido y no convencional.

Cuando las luces se atenúan, el humo invade y ellos aparecen, de a poco, uno tras otro para celebrar un nuevo aniversario en la vida de Benito. Si hasta suena tierno este nombre al igual que sus ojitos que pestañean cuando se enamoran, que teme no tener torta ni regalos y el olvido de sus amigos.

Más allá del festejo, ocurren algunas peripecias antes de llegar al mismo. Y es que una mujer, en este caso una zombi, se disputa el corazón de dos y uno de ellos jugará demasiado sucio pretendiendo envenenarlo.

Un primer beso que se hace esperar, que quizás nunca llegará. La tensión es sopesada gracias a los diferentes animalitos que se mueven espontáneamente dentro de la escena, recobrando su libertad. Los vivos no mucho más vivos que los muertos y éstos teniendo los mismos sueños de cualquier mortal que se enciende cuando ve luz y se entristece al apagarse.

Realmente es atrapante el modo en que se desarrolla la dramaturgia, la habilidad en que los titiriteros se desempeñan y la parte visual súper atractiva que cautiva en todo momento, consiguiendo sonrisas y sustos en las caras de sus pequeños y adultos espectadores.

Existen varias enseñanzas en esta historia referidas a los buenos valores, a la felicidad y a las pequeñas cosas que sirven para construir un mundo mucho mejor. Si la trampa no existiera, no habría corrupción. Claro que la magia de esta aventura no apunta a asuntos políticos pero sí puedo afirmar que la política está presente como mecanismo para llevar adelante un festejo con toda la ingenuidad que eso implica, la misma que tiene una mirada ante la presencia de un ser amado o las maripositas en la panza cuando se está acercando o hay incertidumbre.

Para que nadie del público se pierda en el relato, una pantalla gigante subtitula extractos de cada escena y, a su vez, el personaje de Bikor (interpretado por un humano que también es movido con hilos) se encarga de hilvanar cada uno de los diálogos, conceptos y escenas existentes para que ningún niño quede afuera de lo que acontece.

Una aventura en la oscuridad en que los colores fluorescentes nos dejan atónitos y permiten que disfrutemos durante una hora de un espectáculo excelente, bien realizado y con todo lo que tiene que tener una obra para ser de alta calidad.

Colores por todos lados, formas distintas, voces de diferentes tonalidades, personalidades que se unen o disienten, dos universos de lenguajes paralelos (escénico y visual), un cumpleaños quizás no como el ansiado pero cumpleaños al fin que logra vencer todo tipo de obstáculo para traer lo más lindo de la vida -o de la muerte- que es poder compartir a pesar de las diferencias.

Los hermanos Desgracia quisieron hacer valer su nombre pero entre tanta alegría su cometido llegará a exterminarse por completo.

Como en la película de los ochenta, Beetlejuice que fusionaba el suspenso con humor negro y la comedia, Cumple zombi transita por un mundo con códigos como el de los vivos pero muchísimo más entretenido y no convencional.

Elenco: Daniel Spinelli, Silvia Galván, Bruno Gianatelli, Florencia Svavrychevsky, Valeria Galíndez, Julia Ibarra, Victoriano Alonso, Pablo Del Valle, Celeste López, Leticia Yebra, Lorena Azconovieta, Cristóbal Varela, Ariadna Bufano, Esteban Quintana. Diseño de escenografía, títeres y animaciones de pantalla: Roberto Cubillas. Realización de títeres, diseño y mecanismo de marionetas: Victoriano Alonso, Pablo Del Valle, Cristóbal Varela, Katy Raggi, Florencia Svavrychevsky, Ivo Siffredi. Música incidental original y dirección musical: Santiago Chotsourian. Diseño y puesta de sonido: Mariano Fernández. Dirección: Ivo Siffredi. Funciones: sábados y domingos, 16 hs. Teatro San Martín.

Mariela Verónica Gagliardi