*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para la Categoría "Teatro"

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«Casi un feliz encuentro», estreno en Marzo 2016

Casi un feliz encuentroTona y Laura, las hermanas protagonistas de «Casi un feliz encuentro» (interpretadas por Claudia Mac Auliffe y Sonia Novello, con la dirección de Alejandro Vizzotti).
Estreno: domingo 6 de marzo a las 18 hrs en El Kafka (Lambaré 866 – C.A.B.A.).​
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bossi Big Bang Show 2016

bossiESTRENO 

JUEVES 17 DE DICIEMBRE

MARTÍN BOSSI 

LLEGA A MAR DEL PLATA

«BOSSI BIG BANG SHOW 2016»

MIÉRCOLES A DOMINGO

TEATRO RADIO CITY

San Luis 1752

Martín Bossi vuelve al teatro en Mar del Plata y redobla la apuesta de su éxito teatral que lleva dos años en cartel en la Argentina triunfando en la Capital Federal, en la gira nacional y en las capitales de países limítrofes.  El nuevo «Bossi Big Bang Show 2016» se presentará desde el Jueves 17 de Diciembre hasta el Domingo 28 de Febrero en el Teatro Radio City de Mar del Plata.

Desde el jueves 17 de Diciembre el «Bossi Big Bang show» se renueva y llega a Mar del Plata con mas humor, música y canciones.

EL SUCESO «BOSSI BIG BANG SHOW» SUPERÓ LOS ​400.000 ESPECTADORES

​Luego de ser el espectáculo humorístico musical más visto del país a lo largo de todo el 2014 y 2015, superando los ​400.000 espectadores,  “Bossi Big Bang Show” llega a Mar del Plata como una de las propuestas más convocantes del verano teatral de Mar del Plata 2015-2016.

Martín Bossi, ganador por este espectáculo de dos Premios Hugo al teatro musical en 2014, llega a la ciudad balnearia acompañado por un gran elenco, una Big Band de 15 músicos y una puesta en escena a la altura de las mejores producciones de Las Vegas en el marco del incomparable Teatro Radio City de Mar del Plata.

El guión de “Bossi Big Bang Show” plantea una mirada desde atrás hacia adelante en el tiempo con el fin de recuperar valores artísticos y culturales hoy ya perdidos o en vías de extinción.

Lo imposible se hace posible en escena y 50 años de historia de la música, la televisión, el cine y el teatro se verán a lo largo de dos horas en un solo show.

“Bossi Big Bang Show” es una profunda reflexión humorística sobre el teatro, el cine, la música, la comunicación y las relaciones humanas en nuestros días.

En este nuevo musical que llega como estreno a Mar del Plata, el artista representa  a los grandes íconos de la música internacional de todos los tiempos: Louis Armstrong, Frank Sinatra, Ray Charles, Elton John, John Lennon, Michael Jackson, Freddie Mercury y  Axl Rose, entre otros. Incluye además un homenaje a los grandes capocómicos argentinos realizando composiciones, hasta ahora inéditas, de Tato BoresPepe Biondi y del querido Alberto Olmedo.

Con dirección a cargo de Emilio Tamer y la participación especial de Manuel Wirzt y Jorge “Carna” Crivelli, el espectáculo llega a Mar del plata con la emotiva participación de Adriana Brodsky en el «bonus track” especialmente creado para Mar del Plata de «El Manosanta».

EL REGRESO DE «LA BEBOTA» EN EL TRIBUTO A ALBERTO OLMEDO.

Martín Bossi, con el cuadro de «El Manosanta», le rinde un homenaje a Alberto Olmedo y para ello cuenta con el regreso al escenario de Mar del Plata luego de una década de Adriana Brodsky en el personaje de «La Bebota», que la hiciera conocida, famosa y popular en la Argentina hace casi 30 años.

Adriana​ Brodsky iba a debutar con el personaje de «La Bebota» en el teatro en Mayo de 1988 protagonizando junto a Alberto Olmedo en el Teatro Astral un espectáculo titulado «El Manosanta», pero la trágica muerte del artista dos meses antes hizo que ese proyecto nunca se hiciera realidad.

El destino hizo que 27 años después, Adriana Brodsky llegue al escenario del Radio City de Mar del Plata junto a Martín Bossi y aCarna interpretando magistralmente a Javier Portales en un «extrashow» que emociona y hace reír a carcajadas al espectador.

Celia Sofovich cedió los derechos a Martín Bossi para que haga este merecido homenaje tanto a Alberto Olmedo como al creador del personaje, Hugo Sofovich.

En esta primera semana en Mar del Plata,  «Bossi Big Bang Show» se presentara de Jueves a Domingos a las 21:30 horas con localidades en venta en Teatro Radio City de la calle San Luis 1752 desde 200 pesos.

FICHA TÉCNICA

Director: Emilio Tamer

Guión: Martín Bossi – Emilio Tamer

Director Musical: Manuel Wirzt

Director Coreográfico: Alejandro Lavallen

Productor General: Diego Djeredjian

Productor Asociado: Jontatan Kassir

Produce: MD+

FUNCIONES

MIÉRCOLES A DOMINGO 21:30hs

Localidades desde $200 en

www.plateanet.com

y en la boletería del teatro.

TEATRO RADIO CITY

San Luis 1752 (Mar del Plata)

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Nicolás Pérez Costa en «Aquí no podemos hacerlo»

Nicolás Pérez Costa

NICOLÁS PÉREZ COSTA

SUBIRÁ A ESCENA EL GRAN MUSICAL ARGENTINO

“AQUÍ NO PODEMOS HACERLO”

El joven y talentoso actor, director y autor de recordados musicales como “Juicio a lo Natural”, “Las Déspotas”, “Un Hombre llamado Casanova”, “La Máscara de Hierro”, entre otros se pondrá en el doble rol de director y actor y traerá a escena un recordado musical que fue el semillero de grandes artistas hoy ya consagrados como Sandra Mihanovich, Ana María Cores, Ricky Pashkus, Dalma Milevos, Edgardo Moreira, Ana Acosta, Laura Manzini, Deborah Warren, Daniela Fernández, Martín Ruiz, Claudia Fontán, y muchos más.

“Aquí no podemos hacerlo», el espectáculo creado por Pepe Cibrián Campoy, que en oportunidad de su estreno, en 1978, fue considerado por la crítica como «el gran musical argentino”, sube a escena bajo la dirección de Nicolás Pérez Costa que realizó audiciones para seleccionar al numeroso elenco, que se presentará todos los sábados, a partir del 23 de enero en el Teatro El Cubo, ubicado en la calle Zelaya 3053, en el pleno corazón del Abasto.

Con la maravillosa música de Luis María Serra y los exquisitos textos de Pepe Cibrián Campoy, «Aquí no podemos hacerlo» marcó un hito en la historia de la comedia musical demostrando que aquí sí se puede.

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Facundo Arana vuelve al teatro

Facundo Arana

El actor y músico regresa a un escenario de la avenida Corrientes con un proyecto que lo tiene como protagonista y que desde el 6 de enero debutará en el teatro Tabarís, la sala que actualmente está bajo el mando de Gustavo Yankelevich. 

 Se trata de en “En el aire”  un unipersonal escrito y dirigido por Manuel González Gil, con producción general de Alejandro Bogado y Martín Bianchedi en la música.

Luego de hacer gira por las ciudades más importantes de la Argentina, Arana, regresa nuevamente a un teatro de la Avenida Corrientes para ponerse en la piel de Marcos, un particular locutor radial que  transmite su programa desde el escenario de un teatro de pueblo perdido en el interior de nuestro país.

Desde ese escenario, Marcos irá despertando y convocando a los habitantes del pueblo, para que lo acompañen en su transmisión. Y la gente, aceptando la propuesta, irá poblando poco a poco las plateas de un teatro, que al igual que su pueblo ha olvidado su razón de ser.

Desde esa noche, nada volverá a ser lo que era. El pasado y el presente, los fantasmas y los duendes, la magia y la realidad, lo que fue y lo que pudo ser, comenzarán a danzar y a revivir en el escenario de ese viejo teatro para volver a encontrar y recobrar el sentido que alguna vez tuvieron.

El espectáculo se presentará de jueves a domingo en el Teatro Tabarís (ubicado en la Avenida Corrientes 831).    

 

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El deseo es más fuerte

las iglesiasHay obras de teatro que son fabricadas como una pieza artesanal y consiguen no exponerse solamente a un público sino a integrar a éste en la historia que se plantea en el argumento.

¿Qué diferencia a esta dramaturgia de otras?

Sinceramente, muchas cuestiones. Claro que no es la única obra de teatro que merece ser destacada pero sí tiene que ser distinguida porque ofrece la oportunidad de ser parte, como espectador, de la intimidad de tres mujeres que se van fusionando no solo como personas sino como temáticas a tratar.

Las Iglesias es un título referencial, que significa (aún antes de inmiscuirnos en sus profundidades) muchas cosas. Es un apellido, una institución y demás detalles que se irán conociendo durante la función.

Sin lugar a dudas que desde que llegamos a la sala, hasta que ingresamos por su pasillo, ya estamos dentro del universo Iglesias. Se puede sentir con el olfato, con la vista y con el cuerpo como totalidad. Las fragancias nos permiten ir reconociendo la magia de la luz tenue, de la delicadeza de sus artistas al narrar lo que les sucede y de la femineidad que tienen al hablar de sí mismas -de sus recuerdos y de la impronta que llevan en su interior-.

Un hostel familiar funciona de una manera bastante peculiar, hospedando a turistas. La llegada de uno de ellos será la pieza cuasi fundamental para hilar cada hecho ocurrido antes y ahora. En un principio se podrá ver un ritmo discursivo lento que irá unido a una circunstancia dada en ese momento; pero, luego, la agilidad aumentará para dar a conocer una segunda parte de la historia que conmoverá desde las lágrimas hasta las entrañas.

Quisiera afirmar que existe una transformación en cuanto a espectador al salir de la obra. Así como las puertas de la casa se abren, muy despacio, para alojarnos; deberemos ser cuidadosos al escuchar cada una de sus charlas.

Este trío consigue adentrarnos en su mundo y crearnos la sensación de no teatro, de no actuación. Se trata de una verdadera interpretación sobre hechos que las unen y separan, sobre sensaciones que se les presentan y deben resolver, sobre asuntos pasados no concluidos ni cerrados.

Y, al conocer estas situaciones, podremos envolvernos en su aire, escuchar cómo un techo se corre, cómo una llamada transforma y cómo una invitación participa.

Todo lo que ocurre dentro de estas paredes húmedas y atractivas, a su vez, queda allí y en nosotros. Por eso es que no pueden develarse más misterios que los hasta ahora dichos.

Mientras otros aromas se apoderan de nuestras narices, creo que las artes escénicas son posibles gracias a diferentes propuestas y a este tipo de espectáculo intimista que hace latir diferente al corazón.

Cuando las lágrimas recorren sus mejillas, ella ya no es la misma. Ahora está dispuesta, abierta y por eso logra atravesar lo que tanto le duele. Un adiós, un final inesperado y sustancioso, un desenlace suspicaz y súper fuerte que hace latir, ahora, las paredes y la humedad frena -para absorber al amor más tierno y noble que pudiera existir-.

Las Iglesias son una máxima potencia que recorre habitaciones, oscuridades, melodías y silencios, gracias a la certeza más grande llamada: convicción. Cuando se sabe lo que se desea, el deseo se puede convertir en realidad y toda barrera disolverse para dejar transitar a quien camine.

Ficha Las Iglesias

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

 

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El triunfo de la bondad

La loca de Chaillot

«Somos los últimos hombres libres, la época de la esclavitud llega y no tardará mucho».

(Jean Giraudoux).

Una sátira muy distinguida, que se vale y apoya de y en varios recursos literarios y teatrales para conseguir que este clásico francés de Jean Giraudoux se convierta en una pieza artística digna de ser vista y apreciada en todo momento. La loca de Chaillot (escrita por Jean Giraudoux y dirigida por Francisco Javier) no es solo la historia de una mujer sino de varias mujeres que se unen para tramar un plan. Dicho plan será muy estratégico y girará en torno a una problemática de aquel entonces que no podía ser quitada con un simple pestañear de ojos: la invasión de Alemania a Francia.

Durante la cuarta escena de esta dramaturgia (que tuvo su única función en la Alianza Francesa), Francisco Javier utilizó al teatro como máxima expresión, haciendo que cada actor se destaque con su personaje -tanto si fuera secundario como protagónico-. Y es que este director tiene tanto conocimiento acerca de las artes escénicas y del presente autor que pudo hacer una puesta en escena magnífica, montando un fragmento extraordinario y en que se puede comprender a la perfección el argumento de la obra sin necesidad de conocer las escenas restantes. Claro que tuvimos, como espectadores, el plus de escuchar a Francisco Javier quien hizo un recorrido acerca de la vida y obra de Giraudoux y de La loca de Chaillot.

Casualmente, el dramaturgo, un año antes de morir escribe en 1943 la presente sátira -momento en que Francia había sido derrotada en la Segunda Guerra Mundial-. Ese es el contexto de la obra, la cual tiene un doble giro para hacer pensar al público y también para que éste pueda hacer su análisis sobre la historia que bien podría entenderse como un triunfo de Francia por sobre Alemania.

En cierto momento menciona que “los personajes expresen lo que les ocurre, lo que sienten, lo que les pasa en relación a los acontecimientos de la época, los acontecimientos”. Y, ciertamente, es así. Seis personajes finamente caracterizados, con un andar que refleja quién es quién, con un trabajo tanto corporal como vocal en el que se logra vislumbrar hacia dónde se conduce cada uno y qué es lo que pretende.

Dicha escena se centra en el conflicto del petróleo. Pareciera ser que debajo de una casa, en un sótano más exactamente, se encuentra este hidrocarburo que pretenderá ser extraído por un grupo de personas interesadas. Como contrapartida, Aurelia y sus amigas (Constanza, Gabriela y Josefina) emprenderán un plan para darle la lección a quienes suelen fijarse en el dinero más que en la humanidad.

Lo más interesante es que la escalera que conducirá a estos hombres al subsuelo, no les permitirá retornar a la superficie ya que un abogado -designado por ellas- se encargará de celebrar un juicio para que eso ocurra.

Una figura noble de abogado es fabricada por este grupo de mujeres que pretenden hacer el bien por sobre todas las cosas y la designación del hombre de la ley tendrá mucho que ver con esta cuestión.

Todos los actores consiguen lucirse deleitosamente y en casi una hora desfilar por el escenario, haciéndonos sentir en París -con proyecciones fílmicas-, con palabras en francés, con la delicadeza y suspicacia para conseguir esa templanza en que es posible decir y hacer sin correr velozmente. A su vez, un vestuario que ilustra a cada personaje y lo dota de la apariencia que, junto a la destreza de cada quien, logra desenvolverse muy bien.

Buenos y malos (puramente hablando) se enfrentan y prevalecen unos por sobre otros. Según palabras de Javier, la Loca de Chaillot y quienes la rodean, conforman una especie de “Corte de los milagros, parecen personajes de la picaresca española”.

Realmente un extracto que llega al alma, muy tierno, bien logrado y que, seguramente, continuará reuniendo a esta “nobleza” relegada de la sociedad parisina.

ficha La loca de Chaillot

Mariela Verónica Gagliardi

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Ser conservador con el cuerpo ajeno

Cien veces no debo1

Todo terrestre habrá visto la película interpretada por Luis Brandoni en la que, su un padre, decía la famosa frase: “¡Le inflaron el bombo!” Un elenco inolvidable compuesto además por: Norma Alejandro, Andrea Del Boca, Federico Luppi, Darío Grandinetti, Oscar Ferrigno y Verónica Llinás. ¿Quién podría olvidar determinadas escenas del texto de Alejandro Doria basado en el original de Ricardo Talesnik?

Con un éxito tan grande y rotundo como el que tuvo este film de los años 90´ (dirigido también por  Doria), resulta un desafío montar una obra de teatro con un excelente nivel actoral. Pero con un director como Daniel Dalmaroni las expectativas fueron superadas y el elenco pisó fuerte en el escenario. Esta propuesta es oriunda de la Ciudad de Crespo (Entre Ríos) y forma parte de Cervantes Federal (un programa que se hace anualmente, trayendo a artistas de todo el país).

Quien hizo de Lidia (Celina Zamero), la joven embarazada, realmente deslumbró con su interpretación. Considero que el argumento, en estos tiempos, se vuelve más polémico ya que se relaciona, íntimamente, con los miles de casos de violencia de género. Esta colegiala que está a punto de terminar quinto año, que sigue los sueños ajenos y que pretende conformar a su madre y/o padre a cualquier costo; hasta que entiende que es ella la que debe vivir, aunque para eso deba despegarse de la «comodidad» a la que estaba acostumbrada.

Cien veces no debo (escrita en 1970) es como un castigo impuesto por las maestras de colegios a los alumnos “rebeldes”. Como si por escribir la misma frase, una y otra vez, se pudiera cambiar de parecer o de personalidad o de sentimientos.

Era muy habitual el prejuicio, aunque actualmente siga existiendo y la moral, aunque no se daba el ejemplo, como sigue pasando ahora. Décadas atrás el tema del aborto era aún más silenciado, pero no por eso no existía. Mujeres tildadas de ligeras, de inmorales y mencionadas de tantas maneras para que sintieran ese peso pesado que no deberían llevar bajo sus espaldas. Una sociedad que no ayudaba, que no apoyaba, que juzgaba y, como si fuera poco, familias enteras decidiendo por la futura mamá.

Pero todo se vuelve un verdadero caos -en esta comedia que utiliza a la parodia como principal recurso- cuando Lidia se opone a que decidan por ella. De un momento a otro lo que parecía ser la regla se vuelve oposición y todo mandato es cuestionado por la juventud (tanto por ella como por sus amantes).

Mientras tanto, una casa conservadora alojará a Julio (Adolfo Recchia) y a Mabel (Norma Espiñeira), que se desesperan ante la imposibilidad de controlar a su hija, quien demuestra tener voz y voto en su propia vida. Lo que podría decirse que más impacta es, lógicamente, la temática vinculada a la violencia hacia las mujeres, al trato que se le da a la joven como si se estuvieran refiriendo a un objeto que no tiene sentimientos ni pesares. Los años 70 y la actualidad se diferencian en algunos aspectos: entre ellos se encuentra la lucha diaria que hacemos muchas mujeres por reivindicar nuestros derechos, nuestra inserción en el plano laboral, la pertenencia, la identidad y el modo de ser, queriendo ser consideradas al igual que los hombres. Sin mencionar superioridades o inferioridades, esta versión teatral nos permite revalorizar nuestro rol en la sociedad, sin sentir que se es menos porque “alguien” así lo decrete. Jorge (Ezequiel Buch), Pilo (Ezequiel Gareis) y Carlos (Mario Lorán) le otorgan a la historia un aire de frescura y una lección que oscila entre lo profundo, lo tierno y la cruda realidad.

Hay muchas Lidias esperando morder el fruto prohibido, intentando aventurarse en su camino, en equivocarse por sí mismas, en celebrar su cumpleaños como quieran, en retirar cuadros de la infancia para construir un futuro propio y en determinar que en cualquier parte del mundo una mujer tiene derecho de ser feliz sin ser menospreciada por su elección.

Mientras la actriz se emociona, llora -pero sigue en pie- su discurso se afirma cada vez más. Es momento de que vuele como se lo sugirió Pilo y que no se deje manipular por quienes la trajeron al mundo.

Conservar, guardar, hacer que todo permanezca quieto, igual y sin modificación alguna. Así transcurren los días en este hogar hasta que todo se disuelve. Un hogar que fue reflejo de la Dictadura en Argentina, que copiaba el modelo de someter a los más débiles. Claro que esta pieza artística no utiliza la tragedia como tal, sino que, con humor, pretende crear conciencia. Antes, ahora y siempre, cada mujer es dueña de su cuerpo y de su vida.

ficha Cien veces no debo

Mariela Verónica Gagliardi

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Somos la sociedad pos Cromañón

foto charla

La ley nueva sobre Centros Culturales viene a quitar un gran peso de encima que se refiere al modo de conseguir la habilitación para apertura de un espacio. El gran cambio se basa en que, actualmente, desde que se inicia el trámite, ya se puede proceder a funcionar en la actividad.

Con una charla organizada por la Asociación Civil Abogados Culturales y, en conjunto con el Club Cultural Matienzo, se llevó a cabo una reunión en la que la información desfiló con muy buena vibra.

Claudio Gorenman (CCM) fue el encargado de esta mágica charla que tuvo muchas expectativas en las redes sociales y su convocatoria se hizo notar: “Dependiendo del rubro, voy a tener más o menos ventajas. En los Centros Culturales Clase A (hasta 150 espectadores) puedo destinar hasta un 30% del lugar a gastronomía -sin tramitar ningún permiso extra-. Para todo lo demás vamos a tener que tramitar algún tipo de habilitación complementaria como: café bar o cualquier otra.

Lo importante es saber que hasta 150 está perfecto y que sino habrá que consultar específicamente.

¿Por qué hacer esto si puedo hacer teatro independiente? Porque puedo hacer música, porque puedo hacer radio, porque soy un Centro Cultural. Porque tienen ventajas muy similares y a la larga es nuestra identidad.

El año que viene, con los amigos de MECA (Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos) intentaremos que los Centros Culturales puedan acceder a los subsidios de BAMÚSICA, para poder subsidiar la actividad musical de los cientos de centros culturales que hoy no reciben un peso. Así que se nos vienen muchos desafíos para el año que viene”.

Una charla muy interesante, disfrutando del calor al aire libre, en el playón de un estacionamiento en el que no paró de ingresar gente. Una charla sobre la que pudimos conocer los aspectos generales de la Ley 5240, qué consideraciones tener en cuenta, con cuánto dinero estimativamente se debe contar para los trámites administrativos iniciales, cómo se regula actualmente toda la problemática que pesa sobre estos lugares tan indispensables para una sociedad, sobre el amor al arte con todo el significado de la palabra arte y la pasión que tenemos cada una de las personas que, a diario, damos nuestro granito de arena para que los entes gubernamentales entiendan de una vez por todas que la Cultura no es una actividad complementaria de la humanidad sino la humanidad misma y que siempre que tengamos acceso a la misma vamos a ser una comunidad y no solo un grupo de individuos que deambulan por ahí.

La nueva ley aún no tiene número pero ya fue aprobada el 30 de Septiembre por el Gobierno de la Ciudad y a la brevedad se conocerá a través del boletín oficial tanto su número como cada uno de los artículos que la constituyen. Es imprescindible que todos conozcamos cada uno de sus ítems, que la hagamos valer, que la defendamos que continuemos, juntos, defendiendo lo que hacemos y las metas que perseguimos.

Con respecto a esta segunda ley,  comenta que había un truco referido a la “doble lectura” y la gran batalla que tuvieron que perseguir pidiendo ciertas modificaciones hasta minutos antes de que se aprobara para que no fuera en vano todo el trabajo. Los detalles están relacionados a la zonificación e impacto ambiental que resalta “es lo más complejo de todo”. La zonificación tiene que ver con la categoría de barrio, por ejemplo si es residencial o no. Además, hasta hace poco un centro cultural o teatro independiente tendía que ser inscripto con la categoría de industrial. A partir de esta nueva ley, ya no. Todo Centro Cultural, a partir de la nueva ley, puede ubicarse en cualquier zona de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (salvo algunas especificaciones muy puntuales). Respecto del certificado de impacto ambiental, se hace en el organismo correspondiente, luego de tener los planos firmados por un arquitecto. Para casi todas las categorías de centros culturales, este trámite ahora es mucho más simple y el certificado se obtiene por internet, en el momento (salvo ciertas categorías específicas).

En lo que respecta al estudio de impacto acústico, “hay que hacer mediciones, inscribirse en el registro de impactos contaminantes, dependiente de APRA (Agencia de Protección Ambiental)”. Si las mediciones llegaran a salir como que el lugar se excede, deberá hacer los ajustes correspondientes para disminuir el sonido.

También hay detalles sobre el plan de evacuación, que varía de acuerdo al espacio cultural y que debe establecerse desde el inicio de la actividad. El personal de Defensa Civil es el encargado de definir de qué manera se procederá ante una evacuación. Esto solo rige para los lugares de más de 150 personas. Los que cuenten con habilitaciones para menos personas, simplemente deberán contar con un plano dentro del que se podrá verificar la salida más próxima ante un caso de emergencia o incendio.

Así transcurrió la tarde, con información, aplausos y el compromiso de todos de sumarnos a la lucha de defender lo que es nuestro, lo que nos corresponde, lo que siempre llevaremos en el alma y nadie podrá arrebatarnos: la Cultura.

Una jornada muy especial por también coincidir causalmente con el Día Nacional del Teatro que nos envuelve en un molino de viento a favor siempre que brindemos por los logros y continuemos hacia adelante.

Mariela Verónica Gagliardi

 

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Besos de amor

Yo no duermo la siesta2

Ese aroma a infancia y a niñez, con aires frescos y conflicto igualmente sin resolver, amores, sensaciones de agobio y placer, tensiones y la vitalidad de hacer remediando, luego, las consecuencias.

Yo no duermo la siesta (escrita y dirigida por Paula Marull) plantea diversos problemas que son ubicados, sin orden de prioridad, unificando criterios, espacios escénicos, momentos recurrentes y situaciones que se van de las manos sin poder arrepentirse.

Una familia es el foco dentro del que irán interactuando cada uno de los personajes principales y secundarios hasta conformar una unidad que se mueve como pieza de engranaje, que se desliza aceitada sin por eso tener que terminar con un tradicional feliz como se quisiera.

Existe un gran contenido simbólico en el que habitan estos hombres, mujeres y niñas. Tal es el caso de Aníbal (Marcelo Pozzi) que, sin lugar a dudas, es el que más llama la atención desde un principio por su dificultad para comunicarse y moverse. Igualmente, él hace hasta lo imposible para lograrlo aunque suele fracasar en el intento por culpa de quienes se burlan de sus problemas como modo de entretenimiento. Así, el bien y el mal toman protagonismo indefectiblemente al igual que lo correcto e incorrecto y varios de los antagonismos que desfilan por la dramaturgia.

El sometimiento es otro de los factores que existen en la historia y a través del que se obtienen determinados resultados, no siempre gratos.

Puede observarse una puesta en escena realmente atractiva, vistosa y que cumple a la perfección con la línea argumental, sin sobrecargar los espacios pero otorgándole a cada ambiente los detalles precisos para que sepamos en qué lugar de la casa se está en qué momento. El vestuario también es el ideal para cada personaje y la música que se apodera del corazón infantil que todos llevamos dentro.

Natalie (Micaela Vilanova) es la que más protagonismo tiene en Yo no duermo la siesta, no solo por su excelencia para interpretar a esta niña perversa e inocente a la vez, sino por el rol que ocupa en la historia. Ella es la encargada de transmitir el deber ser, la moral y, sin embargo, tener acciones opuestas a sus argumentaciones. Uno de los juegos que puede verse es un tratamiento para que su amiga espante a los mosquitos de su cuerpo. Así, cada una de las intervenciones de la pequeña será precisa, eficaz y dando a entender el sufrimiento por el que está viviendo y tuvo que crecer de repente.

El personaje antagónico de Natalie es la talentosa María Marull -quien interpreta a Doris-, una mucama que vive con esta familia y tiene la función de armonizar. Como si se tratara de un hada madrina que sonríe, sufre y llora en privado para después tener la fortaleza de dar lo mejor de sí. Cabe resaltar que Natalie no pertenece a dicha familia sino que es una vecina que, por diversos motivos, está con ésta momentáneamente.

Es verano, los insectos abundan, el clima agobia y las discusiones también. El ventilador no alcanza, los caprichos desbordan y todo explota de un momento a otro.

“Yo no duermo la siesta”, dice Natalie. Porque le hace mal y le da ganas de vomitar al despertarse. Afirma a su amiga Rita (Agustina Cabo) que cuando sea grande va a irse a vivir a una ciudad para evitar dormir de tarde. Esta última sin saber que hacer solo justifica que “Hay que decir las cosas para no enfermarse”.

Mientras Doris se acuesta e intenta no pensar, su mirada se entristece, lagrimea y silencia su padecimiento. Al mismo tiempo, puede verse a las niñas jugar en el living y resulta encantador vivenciar la niñez tan bien narrada. No parece ser una historia sobre la infancia escrita por adultos sino por una mujer observadora que se detuvo a reflexionar en el tiempo y captó la esencia justa de cada momento luego desarrollado por las pequeñas en escena.

Jugarán al videoclip, recorrerán la casa de un extremo a otro y harán cosas de toda niña traviesa. De eso también se trata. Mientras la madre de Rita (Sandra Grandinetti) está fuera del hogar, el descontrol se apodera de la atmósfera in crescendo.

Yo trato, trato, trato pero no te olvido. Yo lucho, lucho, lucho y no lo consigo (Contra la corriente – Karina) se escucha de repente y la cumbia sintetiza una de las líneas argumentales de la obra. Todo parece fusionarse en un punto y los pensamientos de Doris ser, de algún modo, los que transmite en ciertos momentos la pequeña Natalie.

“Hay que darse cuenta de las cosas”, dice Doris; y pretende solucionar como por arte de magia el caos de la casa.

Varios relatos que tienen una profundidad impecable, una sensación de que no todo lo malo es tan malo y que la alegría puede aparecer en determinadas situaciones para digerir los malos estragos.

La adultez recién aparece cuando el personaje interpretado por William Prociuk se hace presente, habiéndose anunciado con anticipación y también existirá un cierre prometedor que emocionará a todo aquel presente.

“No me da miedo ir, me da miedo llegar”, dice Natalie casi al producirse el desenlace de la historia. Una historia que emociona, angustia, que te traslada a un mundo de fantasía y realidad muy bien logrado, que otorga ese don para sentirse bien hasta en el peor momento, recordando quién es cada uno.

ficha Yo no duermo la siesta

Mariela Verónica Gagliardi

 

 

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Negar la realidad no la vuelve diferente

Tribus

Los argumentos sobre conflictos familiares suelen tener bastante protagonismo en las dramaturgias teatrales, así como la manera en que se resuelven dichos problemas en tono de comedia dramática.

En este caso, Tribus (escrita por Nina Raine y dirigida por Claudio Tolcachir) expone a una familia tradicional, pero con cuestiones pasadas que realmente no han quedado en el pasado. Como si hubieran pretendido olvidar las voces que pedían auxilio o las problemáticas de ciertos miembros de la familia o, aún más profundo, el poder de unos sobre otros, los mandatos que se repiten, se internalizan y continúan sin siquiera replantearse su eficacia.

Dentro de esta casa se pueden observar muchos libros y espacio para moverse, trasladarse y debatir acerca de quién es cada uno.

Tribus que admiran a oriente u occidente, que pretenden copiar culturas totalmente opuestas, y adaptar modelos a personas sin debatir acerca de su lugar en el mundo.

Lo que más llama la atención es la ceguera y sordera para asimilar lo que le ocurre al “otro”, la necesidad y simpleza con que la mayoría prosigue su rutina evadiendo el dolor ajeno.

Podrá hablarse mucho de integración, de discapacidades, de capacidades diferentes y de inclusión; olvidando que cada uno es diferente y cada uno tiene propósitos determinados, siendo en general el más frecuente: la felicidad.

Disimular un problema no lo hace disolver, sino que en algún momento se convierte en un fantasma demasiado poderoso como para combatirlo sin secuelas. Un joven que es sordo y que es tratado como si no lo fuera es la mayor evidencia de la problemática que sufre esta familia, de todo lo que pretenden esconder sin importar cuan sometida se pueda sentir la víctima.

La frase tan famosa que dice “hicimos lo mejor” se torna fundamental para el argumento de la obra, y el roce entre uno y otro resulta ser el modo que encuentran de que todo explote y pueda tomar el rumbo más adecuado y sano.

En verdad, existe un desgaste de hace tiempo al que se someten, incansablemente, sin siempre darse cuenta de ello. El factor que hace detonar la situación reinante es la aparición de un tercero que inculcara otra mirada respecto de la vida.

Tribus, clanes, estilos, formas, similitudes, modelos a seguir; terminan siendo sinónimos en algún punto.

El elenco es muy bueno y talentoso, consiguiendo interpretar personajes encantadores con los que podremos identificarnos como público. En cuanto al argumento, no resulta novedoso aunque si se vuelve atractivo el recurso del lenguaje sordomudo que va ganando territorio en la historia. Cuando esto ocurre, cada persona y situación se va acomodando sin tener que discutir demasiado -con en ciertas oportunidades- pero si buscando explicaciones y respuestas para saber que hicieron mal.

Respecto de la palabra, esta se vuelve obsoleta y demuestra que para comunicarse, simplemente, hay que tener ganas de abrirse, de conocer, de aceptar y no siempre contrariar egoístamente.

Como quien aprende de pequeño a hablar, a establecer vínculos, a perseguir sus sueños y a luchar por lo que se quiere; así es la pieza artística. Un espacio por el que desfilan resentimientos, encuentros y desencuentros, rencores, broncas, culpas no sanadas, rutinas escalofriantes y la oportunidad de cambiar cuando se tiene un rumbo.

Mientras se desarrolla la obra, el recuento de votos se está realizando entre los dos candidatos a Presidente de la Nación. Dos tribus se enfrentarán, dos ideologías completamente diferentes se harán sonar y cada segmento apoyara a quien más lo represente. Como una familia de millones de habitantes que nacen, mueren, renacen y se diluyen, como la ambición que no siempre triunfa. Porque ganar no siempre significa tener la razón y el triunfo quizás venga tanto en la dramaturgia como en el resultado electoral, de las convicciones, de la fuerza que tiene cada individuo y la perseverancia -desde el amor- para alcanzar objetivos que puedan hacer evolucionar y no aniquilar por “perder”.

Mariela Verónica Gagliardi