*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Archivo para la Categoría "Música"

Minientrada

Que dure lo que tenga que durar

Los últimos cinco años1

Existe una afirmación que gira en torno a que el amor dura para siempre, pero dicha frase es una de las utopías más grandes del universo. Así se trate de semanas, meses o años; nadie podría asegurar cuándo dos corazones dejarán de latir al unísono.

James Robert Brown utilizó su propio divorcio para crear un musical romántico, y dramático a la vez, llamado «The last new years». Esta puesta en escena muy sencilla, tiene su gran apoyo en una orquesta en vivo (dirigida por Hernán Matorra), mientras dos cantantes se lucen en la historia. Tanto en teatros como próximamente en el cine, el desenlace amoroso es uno de los temas más recurrentes a la hora de escribir dramaturgias.

Como si se tratara de una sola gran canción, «Los últimos cinco años» (dirigida por Juan Álvarez Prado) integra anécdotas, momentos lindos, otros tristes y todo aquello por lo que atraviesa un matrimonio a lo largo de una relación.

El Teatro Metropolitan oficia de loft para que Jamie Wellerstein (Germán Tripel), un novelista en ascenso, y Cathy Hiatt (Luna Pérez Lenning), se deshaoguen como mejor les parezca.

Formamos parte de una cultura que consume muchísimos productos norteamericanos y, si bien, tiene varios puntos a favor; las traducciones, el estilo y la fidelidad en cuanto a todo el argumento no les permite a los actores relajarse del todo para componer a estos personajes con un tinte más argentino. Y al referirme a esto no estoy haciendo hincapié en que sea un error respetar fielmente un guión, sino de utilizar ciertas palabras que lograrían un mayor acercamiento entre elenco y público.

Habiendo leído o no sobre el musical, se puede observar a Cathy y Jamie en extremos opuestos del escenario. Dicho espacio es su propia casa y, por otros momentos, se convierte en lugar de trabajo, living, oficina, carretera, entre algunos de los originados.

Si dejáramos de lado, por un instante, la trama del musical, estaríamos en presencia de dos historias paralelas que no se cruzan sino hasta avanzada la dramaturgia. Se puede comprender este romance gracias a determinada información, bien específica, sin la cual no se entendería.

Pero, más adentrado el relato puede justificarse por qué tal desconexión es así: ella narra momentos de su carrera como actriz, las frustraciones que no le permitían triunfar y, puede vislumbrarse, que dicha mala suerte por llamarla de algún modo fue uno los motivos por los cuales su relación no prosperó.

Por el lado de él, la sonrisa y felicidad lo impulsaron a la fama y a encontrar el amor en otras cosas y personas.

No es de sorprender que ante desequilibrios o problemas personales, se afecte a la persona que está a nuestro lado. Esta es mi teoría y lo que mis sentidos pudieron observar.

Las canciones van y vienen, mezclando pasado y presente constantemente. Juntos o separados, ellos resumen sus momentos más importantes (positivos y negativos), intentando continuar de la mejor manera posible.

No quieren relegar su deseo de sentir esa sensación en el organismo que solo puede producirla el hecho de que alguien les guste. Estar enamorado se vuelve el tema más trascendente de «Los últimos cinco años» y las consecuencias de no estarlo produce lo que algunos podrían interpretar como lo más relevante: la ruptura.

Reminiscencias de algo que duró lo que tuvo que durar y una mirada profunda sobre lo que significa ser feliz sin sentirse fracasado.

Los últimos cinco años ficha

Mariela Verónica Gagliardi

Los últimos cinco años
Minientrada

Unidos, jamás serán vencidos

Los tres mosqueteros1

Miguel Cervantes con su Don Quijote de la Mancha impulsó a varios escritores y ensayistas a relatar diversas aventuras entre caballeros, atravesando lugares hostiles y teniendo que combatir para avanzar. En 1615 se publica el primer tomo y esta otra historia toma su esencia, humor y valentía para que triunfe la ideología y, por supuesto, el amor.

Francia es el lugar en que se desarrolla Los tres mosqueteros, una novela que se escribe dos siglos después que la anterior y dentro de la que se pueden analizar los lazos entre instituciones, entre el pueblo y entre ambos.

En 1617, Luis XIII logra acceder al poder ordenando que maten a Concino Concini y, luego, le pide a su madre que se exilie del país para poder poner en el trono a uno de su agrado: el duque de Luynes.

Unos años son atravesados por continuos enfrentamientos entre madre e hijo, enfrentamientos con ejércitos de por medio e inclusive una guerra civil. Cuando la paz, por fin, llega el rey hace lo posible para que se permita profesar la religión católica que había sido prohibida por los protestantes. Su apodo de El justo, se le otorga gracias al equilibrio que consigue establecer entre ricos y pobres.

Eran momentos en que la Iglesia y la Monarquía retenían el poder absoluto de la población, de las decisiones y del porvenir de un Estado. Así fue como la figura del cardenal Richelieu se torna relevante en la historia y esta dramaturgia de Los tres mosqueteros, una dramaturgia en que tres hombres luchan por sus ideales, arriesgan sus vidas y se unen para derribar el mal.

Esta puesta en escena (con libro y letras y dirección de Hernán Espinosa) está basada en la novela original de Los tres mosqueteros (Les trois mousquetaires) de Alexandre Dumas pero con varios tintes diferentes que la vuelven más dinámica y entretenida.

Hace dos días murió el padre de D’Artagnan (Patricio Arellano), quien será el héroe y protagonista de la historia. Este adolescente desea formar parte de la Compañía de Mosqueteros del Rey (integrada por Athos, Porthos y Aramis) y, justamente, lleva consigo una carta de recomendación redactada por su progenitor que debe hacérsela llegar a Tréville para tal efecto.

A partir de esta noticia, son varias las luchas, enfrentamientos y muertes que ocurren, haciendo prevalecer antes que nada a la fidelidad. Estamos ante una historia que ocurrió hace cientos de años atrás y, sin embargo, existen varias cuestiones que ni siquiera en nuestros tiempos logran resolverse. Se trate de Francia, de un país europeo o de nuestra querida patria argentina.

El enfrentamiento entre personas y el egoísmo quizás nunca se extingan, aunque queda en cada uno unirse a sus semejantes o quedar marginado o puesto en la misma bolsa que quien “domina”.

¿Por qué es importantístimo este drama?

Entre algunos de los puntos más destacables está la amistad, ese vínculo que solo existe por amor y que es muchísimo más trascendente que el amor en una pareja. La amistad es la única relación que tiene su fundamento en la elección personal. No hay condicionamientos, posesiones ni ataduras. Esto es lo que les permite a los cuatro mosqueteros el recorrer Francia e Inglaterra, defender el trono de la Reina Ana, cuidarla ante todo tipo de adversidades, demostrar que la religión es una cosa y la institución otra muy diferente.

Mientras que el Cardenal Richelieu confirma que es el propio diablo, logramos observar las atrocidades que giran en torno a Dios y a la muerte. Este carismático mensajero del Señor está unido a Milady de Winter y el Conde de Rochefort, ambos detestables y detestados por el pueblo entero.

Más allá de la mágica puesta en escena, de los glamorosos vestuarios de época y de las canciones que abrazan a cada intérprete y a la historia misma; lo que reluce es el romanticismo. Encuentros y desencuentros nos llevan de la mano hacia un sendero plagado de sentimientos profundos, de pasados sepultados y de un presente prometedor para algunos.

Con respecto al contexto político real de Francia, dista en cuanto a la cronología pero lo impresindible está narrado tanto en la novela de Dumas como en esta versión adaptada por Espinosa. Por el lado de los protagonistas, también se respetan los del libro aunque no los vinculos establecidos entre ciertos personajes ni los modos en que mueren algunos de ellos.

Este musical acierta en modificar el libreto y adaptarlo a su favor, consiguiendo que el público este espectante y llorando hacia el final. Así, el factor sorpresa logra su cometido sin estar pendientes de la parte que vendrá.

Uno para todos y todos para uno es el emblema de estos mosqueteros tan humanos que no temen en sacar sus espadas y derribar a todo aquel que intente perturbar la paz y serenidad.

Mientras la música de Damián Mahler, ambiente cada escena y canción, la historia nos deja varios interrogantes, una puerta abierta y la certeza de que siempre que unamos fuerzas podremos conseguir aquello tan soñado. Podrá ser una sutileza o el mayor placer, aquel que nos hace pasar noches de insomnio, aquel que no nos permita cerrar los ojos porque, tal vez, ya lo hayamos conseguido.

Los tres mosqueteros ficha

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Minientrada

Pasional como ninguna

La Celia15

Para ser una grande hay sentirlo, actuar con convicción y pisar firme.

Allá por los años 20′, una argentina decidió migrar para España, ese país tan similar al nuestro en varios aspectos. Desde ese entonces, se enamoró de dichas tierras y las puertas se le abrieron una tras otra.

Su éxito pudo ser debatido, discutido o envidiado pero, lo único cierto, es que Celia Gámez fue y sera una divina del teatro musical, de revista, de la zarzuela, del tango y de cada melodía desencadenante que penetraba en los corazones aventureros.

Argentina y Española, realmente no importa su nacionalidad sino la trayectoria que tuvo, su pasión por la música, el baile y el canto. Impuso modas como el pelo corto en una época monárquica, los colores y vestuarios, y la valentía por seguir adelante sin dejarse abatir.

Causalmente, el Maipo Kabaret le abre las puertas a esta obra (escrita y dirigida por Emilio Sagi) que no es ni más ni menos que un viaje por el tiempo, recordando los momentos más importantes de su vida personal, artística y varias anécdotas que se entrelazan durante la dramaturgia. Causalmente, el mismo teatro en el que estuvo actuando Celia, brillando como siempre lo hacía.

No es fácil hacer de ella, interpretarla ni encarnarse en su piel sin quedar en ridículo. Para esto, Ivanna Rossi aparece en escena junto a cuatro baiarinas-coristas (Jimena González, Virginia Kaufmann,  Virginia Módica y Pilar Rodríguez Rey), transitando un camino realmente conmovedor, perfecto y suspicaz. Contextualizan cada escena, tres grandes músicos (Santiago Rosso en piano, Juan Pablo Togneri en contrabajo y Natacha Tello en violín), que en vivo logran introducirnos en esta historia que mezcla la intimidad con el arte absoluto.

Un café concert es mucho más íntimo que una sala de teatro, motivo por el cual resulta emocionante estar allí en el público, aplaudirla, lagrimear y sentir como al resto de los espectadores les pasa lo mismo.

La Celia, nuestra Celia, allí, tan cerca y tan lejos. En otro continente y en el nuestro, intentando decidir su suerte, intentando no equivocarse, pretendiendo ser feliz.

“A media luz” abrió el show, trayendo la nostalgia sin anestesia. Así, el climax fue preparándose para un musical excelente en el que se lució todo: vestuario, iluminación, escenografía, actuaciones, coreografías y cantos.

Quiero tu amor solo para mí esbozaba una de las letras, haciendo dando el puntapié para el tema siguiente (La novia de España).

Como las frases y dichos que suelen comentarse, quien tiene dinero no tiene amor. Y, podría decirse que ella no contó con mucha suerte para lo segundo, si bien su propósito no fue enriquecerse sino hacer lo que amaba.

Tuvo muchos enamorados y uno de ellos fue Don Alfonso XIII -rey de españa-. Pero, ni siquiera cuando creyó conocer al hombre de su vida le duró para siempre, siendo engañada de una manera tristísima, no teniendo el valor como para separarse de ella sin hacerla sufrir una humillación.

Todas las canciones que interpretó tuvieron un tinte diferente, aunque siempre girando en torno al romanticismo. Así presenciamos performances graciosas, trágicas, tristes, dramáticas, cómicas.

Una actriz de esta categoría puede hacer el rol que quiera, no tiene que esperar un casting sino, simplemente, presentarse.

Un beso de amor no se lo doy a cualquiera (El beso), decía Celia, confirmando su dulzura y respeto de su corazón.

Tuvo la posibilidad de tocar con Carlos Gardel, en España, y quedar atrapada en ese sentimentalismo en que se supone hay que decidirse entre una u otra patria.

Quiero que mi novio sea portero de un equipo de fútbol (canción representada dentro de la zarzuela Las castigadoras)

“Pichi” y “Los nardos”, fueron sin lugar a dudas sus canciones más exitosas a lo largo de su carrera, marcando un antes y un después. Así como Las Leandras se erigió como una obra de gran prestigio.

“¡Viva Madrid!”, “¡Tabaco y cerillas!”, “Mírame”, “La estudiantina portuguesa”, “La luna de España», “¿Me voy o no me voy?”, fueron algunas de las canciones que sonaron durante la encantadora velada en que el público adulto –en mayor parte grande– se entregó al viaje propuesto por el elenco.

Frases como Tienes más humos que el tren (¡Tabaco y cerillas!) o Me voy o no me voy por ser la que yo soy (¿Me voy o no me voy?), le otorgaron a Celia Gámez su personalidad, su portación de artista pasional como todo lo que miraba y tocaba.

Toda su vida fue intense y el año 1937 (durante plena Guerra Civil Española), decidió volver a la Argentina, huyendo con lo puesto, desesperada, buscando encontrar algo de paz. Aunque, tiempo después su corazoncito le dictó que debía retornar a Europa. Solo escogió la Argentina como lecho de muerte.

La florista viene y va, y sonríe descará, por la acera de la calle de Alcalá (Los nardos).

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Minientrada

Un día junto a Dios

Gospel Soul8

Soy de la idea que una religión fragmenta en vez de unir, segmenta en vez de aunar, separa y crea conflictos que no siempre tienen una sanación verdadera.

Deber pertenecer a una u otra religión es como tener la obligación de justificar por qué somos fanáticos de un club de fútbol.

Quienes estén aferrados a la palabra de Dios, de algún Dios, podrán tildarme de atea o agnóstica, sin siquiera suponer cuáles son mis insignias o utopías, mis ideales o empecinamientos cotidianos.

No me propongo hablar de las distintas religiones porque no soy teóloga, sino citar al género de música góspel. Como sello incuestionable de los coros de Iglesia, son mucho más que eso. ¿Sabían que la palabra gospel deriva del término anglosajón gōdspel que significa “palabra de Dios”?

Al estar presente en el último recital del año del grupo Buenos Aires Gospel Soul, no sentí incomodidad. Quizás porque la mayoría de las letras fueron interpretadas en inglés y por más que traduzcamos en el momento, no da la misma sensación que una canción en castellano.

Un gran coro, dirigido por Sista Lo, que intenta romper con el gospel más conservador, incluyendo funck, rock y blues en su amplio repertorio.

Oh happy day (Pharrell Williams), abrió la noche, plagando La oreja negra de un mensaje pacífico y alegre. Todos vestidos de rojo, alegremente fueron atrapándonos hasta lograr que nos paremos, aplaudamos y bailemos junto a ellos.

September (Earth wind and fire), Man in the mirror (Michael Jackson), Still haven’t found (U2), What I’m looking for (U2); fueron algunas de las que cantaron durante la velada y, de a poco, Él parecía estar entre nosotros.

En esta oportunidad, Dios era uno no varios. Incluía y no fragmentaba, no creaba bandos ni enfrentamientos innecesarios. Habrá quien se sienta acompañado por él, quien lo necesite, quien le rece y quien se deje llevar. De cualquier forma, siempre será nuestra elección y decisión el permanecer en un lugar o no.

Esteban Rico, nuestro querido agente de prensa, debutó como Gospel Soul10solista en esta función y su cálida y profesional voz llegaron conmovedoramente. Claro que hubieron otras voces que se hicieron notar en los micrófonos y, seguramente, por selección de su directora.

Un grupo heterogéneo que funciona hace dos años, que fusiona ritmos, melodías y un encanto muy particular, haciéndose conocer cada vez más por los diferentes medios de comunicación. Los acompañan cuatro músicos que con sus instrumentos conforman una unidad estratégica, sin la cual todo sonaría con muchísima menos energía.

Como no podía faltar, la canción His eyes on the sparrow (perteneciente a la película Cambio de hábito 2), fue bellamente interpretada y aplaudida. Si bien no es lo mismo escuchar gospel por sus tradicionales cantantes, este coro pisa fuerte y tiene algo sumamente importante: consideración por el otro, aceptación y oportunidades para quienes quieran sobresalir un poco más.

No pertenezco a la religión católica ni evangélica y me gusta el gospel como género rítmico. Considero que los evangelistas tienen un don para hacer canciones pegadizas. Cuántas veces cambiamos el dial y nos enganchamos con una melodía agradable y, luego, escuchamos la palabra Jesús, Dios, Señor…

No hace falta amar los villancicos ni creer en alguien superior. Solamente tenemos que respetar los gustos ajenos y participar de aquello que nos interese.

Después de conocer Buenos Aires Gospel Soul, espero el próximo año para un futuro recital en que, sin dudas, sorprenderán.

ficha Gospel Soul

Mariela Verónica Gagliardi

Minientrada

Una fiesta titiritera

logo2014

Después de una tarde agobiante de calor en que cuesta caminar de la pesadez y de la típica humedad que caracteriza a nuestra hermosa Buenos Aires, fui a hacer la fila para ingresar a la apertura del noveno Festival de títeres para adultos. La cita fue en Pan y Arte, un lugar muy cálido y acogedor, ideal para un evento de este estilo.

Luego de aguardar un ratito en la calle, ingresamos a la sala más grande del lugar y se pudo disfrutar de breves fragmentos sobre algunas obras ya conocidas por todos. Ellas fueron: Efímero cine (de la compañía La poderosa máquina), Música maestro (del Grupo Kukla) y Síndrome de Eureka. Cabe aclarar que entre una y otra puesta en escena, Ana Carolina realizó unas intervenciones de stand up para amenizar la espera.

Con respecto a las tres exposiciones, la más extensa fue la de Efímero cine así que me centraré en ella para contarles algunos detalles que hacen a la cuestión. Estas talentosas artistas utilizaron un juego de parque jurásico con todos los dinosaurios, cámaras digitales, diferentes elementos como agua y fuego, y una pantalla para proyectar -al mejor estilo cinematográfico- cada escena en que transcurría la historia de amor oriental. Si bien en tan pocos minutos no es posibles conocer la total dimensión de la puesta en escena, me pareció muy interesante la síntesis que hicieron para transmitir una obra extensa en pocos minutos.

Mientras una de las intérpretes sostenía a su bebé en un fular rojo, otra narraba el contexto de la dramaturgia y, la tercera, ponía manos a la obra para expresar con distintos recursos el amor de esta pareja que convierte su romance en una futura familia.

Cada detalle da una precisión tan exacta como real sobre lo que se siente al amar tanto a otro. Una carta que se prende fuego, que se consume de a poco, una lluvia incesante con pequeñas gotas que se impregnan en el papel y la música que acompaña cada acercamiento y alejamiento tan normal entre dos personas.

Para el cierre, tuvimos el agrado de escuchar al músico y cantautor uruguayo, Martín Buscaglia, quien no solo interpretó varias canciones sino que ofició de relator de su propia vida, contó anécdotas y convirtió al acto inaugural en una verdadera fiesta en que muchas de las chicas no paraban de deleitarse y tomarle fotografías, a la vez que cantar junto a él cada una de sus letras.

Su proximidad y buena onda convirtieron la noche en una comunión donde la guitarra fue su fiel compañera. Siempre habrá letras más pegadizas que otras o que nos conecten con algún recuerdo o vivencia. En este caso, tres canciones me impactaron por su filosofía y profundidad: Hay tanta música, toda una vida para aprender (Mil cosas), Qué importa saber quién soy ni de dónde vengo ni hacia dónde voy (Vagabundo), Es que todos somos raros. Todos somos todos, todo por un rato (Todos somos raros).

Resultó ser una experiencia totalmente renovadora y el calor se convirtió en un frescor, el sudor caliente en frío y nos convertimos en su coro cuando Buscaglia lo precisó.

Altas horas, El sol, fragmentos de canciones de bossanova y Kamasutra; fueron otras de las interpretadas por este músico que con sus ojos color cielo nos demostró que la vida es nuestra, que debemos hacerla de goma y a nuestro antojo.

Para “El candombe de Marte”, dejó su instrumento de lado y tomó su botellita de plástico de agua. Con ella, como percusión, continuó las estrofas que decían: sé que voy a amarte, amarte tanto que voy a marte, que si te vas lejos yo voy a encontrarte.

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Minientrada

Una luz en el camino

Silvina Moreno Real10

Cuando algo nos gusta, hacemos hasta lo imposible para que no termine, para que permanezca con nosotros, para que el tiempo se diluya y no tenga un parámetro, que no haya ni exista nada que nos detenga.

Esta artista, desde tan joven, viene estudiando, formándose, haciendo carrera y gastando los escenarios de una manera muy profesional. Como invitada, como cantante de su propio show y como compositora de sus propios temas, Silvina Moreno va haciendo su camino y trayectoria. Sin embargo, la humildad que la caracteriza, le hace repetir su nombre y apellido para que su fiel público la identifique. Atravesando el pop y pop canción de una manera tan delicada y con garra, no tiene de qué preocuparse. Sus recitales son shows llenos de una mágica energía que se escabulle entre los dedos para enseñarnos cada letra nueva. De hecho, esto se puede observar en cada boca que expresa a viva voz un verso, un estribillo y el apoyo, constante, que tiene desde que decidió este camino musical.

Sin pensarlo demasiado, un día del año pasado recibí la invitación para verla en Boris, donde nuevamente hoy adelante Real -su nuevo material discográfico- y si bien la palabra fanatismo suena un tanto exagerada, no pude parar de escuchar sus canciones. Es su historia, su pasado y presente, cada detalle de lo que vivió y atravesó, sin hipocresías, solo mostrando su alma.

Del disco Mañana sonaron: Puede ser, No sé, Feeling sorry y Faro. Para ésta última, subió al escenario como guitarrista: Rodrigo Guirao Díaz, quien con sus ojos azules alumbró las melodías y esa canción que tanto ama la artista.

Por el lado de lo nuevo tuvimos el placer de escuchar: Who, Miedos, Healing song, Caja flotante, Feliz, Real, Ya lo entendí, Ahí, Clash y De donde vengo. Entre anécdotas, invitados, y la intimidad que caracteriza a los encuentros musicales de Silvina, llegó el momento de despedirse.

Pero el público, instente, no gusta de los desenlaces y como palmas y avivando, sonó el blues Favorite Perfume, una canción que no está incluida en ninguno de los dos álbumes, compuesta por la artista e interpretada por Federico -bajista de la agrupación-.

Qué decir de Silvina cuando comparo ambos recitales. Cambió su look, su color de pelo, su corte, pero sigue siendo esa joven que al terminar de tocar saluda a quien se le acerca, le dedica un ratito de su tiempo, sonríe y agradece. Esto es una artista de verdad que tiene asegurado el éxito porque canta como los dioses, toca una infinidad de instrumentos, tiene actitud escénica y es feliz con lo que hace.

Esta noche la sentí como un segundo capítulo de la del año anterior. La primera fue una introducción, un viaje al proceso de edición de cada letra, su desarraigo al dejar el país para estudiar en Estados Unidos y cómo priorizó su futuro en pos de extrañar y anhelar, tambíen, estar con su gente.

En esta oportunidad, Silvina no se detuvo a narrar cada vicisitud pasada sino el presente, tocando aquellos puntos claves del material anterior. Ese disco será siempre abrazado por todos porque todo lo incial tiene ese dejo de melancolía y pasión, de esfuerzo y dedicación. Ahora, se prepara para otra vuelta de página en que las melodías se tornan más alegres y no tan desgarradoras.

Y sí, ya no tiene la necesidad de esbozar su tristeza porque está con su entorno. Los momentos cambian, pero ella se mantiene fiel a sus ideales, con un grupo de músicos que la acompaña y deja una huella.

Podría decir que la noche se fue volando. Se lo comenté y me contestó que ahora tocan más temas que antes. Así fue. Pero como dice una frase: lo bello siempre dura poco.

Silvina Moreno ficha

 

Mariela Verónica Gagliardi

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Minientrada

Entrevista a José Bendersky

Hace 8 años que la Ciudad de Azul viene llevando a cabo un Festival. El mismo, incluye a diferentes disciplinas artísticas y, el despliegue, pinta de alegría cervantina a todos los vecinos presentes.

Para adentrarnos un poco más en los detalles del Festival Cervantino de Azul, estuve conversando con su Coordinador, José Bendersky, quien detalló varios puntos importantes a tener en cuenta y conocer.

Azul tiene el orgullo de ser considerada ciudad cervantina en Buenos Aires. ¿Qué sentís al formar parte?

Desde luego que es altamente gratificante formar parte de un proyecto en el cual gran parte de la sociedad está involucrada. Más allá de las distinciones que la ciudad o el proyecto cervantino en particular pudieran obtener, creo que lo más importante es su capacidad para aunar voluntades en torno a un proyecto común, cosa nada habitual en nuestros días.

Pocos festivales duran tantos días. ¿Cómo fueron uniéndose hasta organizarse?

Ningún festival con las características del nuestro puede sostenerse sin la participación activa de los vecinos, instituciones y colectivos culturales de la ciudad. La cobertura de las más de 100 actividades que propone el evento hace imprescindible el compromiso de todos y ese es otro de los puntos fuertes que tenemos, ya que la gente se apropia del festival, se siente parte y eso permite que podamos brindar un buen soporte desde la organización, aunque esto no implica, desde luego, que en algunos casos puntuales se produzcan errores que debemos corregir.

¿La diversidad de disciplinas que integran al Festival Cervantino, permiten captar un mayor caudal de público?

En realidad el festival se pensó primero desde la inclusión de los vecinos y no tanto desde la captación de público. Es decir, proponemos tantas disciplinas como una forma de que todos puedan participar como protagonistas. Con el tiempo vamos viendo que esa propuesta también se va traduciendo en una mayor afluencia de público a los distintos eventos, por lo que la ecuación tiende a cerrar de la mejor manera.

¿Cuántos meses les lleva preparar cada edición?

La planificación es anual. Ya en enero empezamos a pensar en el lema para el siguiente festival, la identidad visual, a convocar a los distintos curadores… También es momento de analizar las críticas que recibió la edición anterior y a planificar la mejor manera de mejorar en esos aspectos.

¿Cuáles considerás que son los valores fundamentales que colaboran a que el festival siga existiendo después de tantos años?

Creo que se resume en el lema del festival: Soy Quijote. Me parece que es una frase muy potente que invita a involucrarse, a ser parte de algo colectivo, y que desafía nuestras propias limitaciones, además de apelar a los valores quijotescos que todos de alguna manera u otra tenemos en gran consideración.

¿Existen voluntarios o colaboradores durante cada festival?

Hay que considerar que de las más de 100 propuestas que se presentaron en esta edición, aproximadamente 70 correspondieron a instituciones o artistas locales. Esto implica que cerca de 1000 vecinos de la ciudad estuvieron trabajando en torno del festival durante todo el año de manera desinteresada y apasionada.

Además de esta cifra impresionante de colaboradores, cada año el festival convoca a un grupo de voluntarios para colaborar en la asistencia de los espectadores, oficiar de guías, repartir programas o información turística. Este año contamos con un grupo de 20 entusiastas que realizaron una labor estupenda durante todo el evento.

¿Piensan agregar algo novedoso a la próxima edición?

Tenemos pensado realizar alguna acción fuerte en Buenos Aires a modo de promoción y seguir investigando las posibilidades de intervenciones urbanas en la ciudad.

¿Cada año se fijan objetivos diferentes? ¿Cuáles fueron los de esta vez?

Este año trabajamos en pos de una mayor difusión regional y de la integración con grupos y artistas de la región. También apuntamos a lograr un mayor protagonismo de los adolescentes de nuestra ciudad, que participan activamente como espectadores pero queremos que también se animen a estar del otro lado.

Teniendo en cuenta el lugar que ocupa el teatro dentro del Festival Cervantino, ¿considerás oportuno que participen más obras de lugares aledaños a Azul?

Por supuesto. En cada convocatoria abierta que hacemos intentamos integrar lo más posible a la región. Algunas veces los distintos curadores eligen propuestas de otras latitudes, pero la intención siempre está presente.

Mariela Verónica Gagliardi