Una historia narrada y protagonizada por Inés Juárez y Diego Sánchez, nos cuenta cómo dos jóvenes se hacen compañía mientras esperan. Son adolescentes, frescos y con ganas de conocer al amor de su vida… o simplemente a ese ser especial que se la modifique.
Sol (Inés Juárez) y Tarios (Diego Sánchez), nos harán recorrer sus mejores y peores momentos, capturados a partir de sketchs -ligados unos con otros a partir de la trama de la obra- y canciones que narran lo que les pasa, lo que sienten y todo lo que sufren por no poder estar con alguien.
Pasar el día de San Valentín, juntos, en un bar y hablando de sus penurias y fracasos. Ir a bailar, juntos, pero solos. Que llegue el fin de semana y no tengan planes… y tantas otras cosas más.
Ellos sienten que necesitan a su media naranja y se ponen ansiosos, muy ansiosos. Ella, aceleradísima, simpática y calculadora, intentará tomar los consejos de su mejor amigo para cuando llegue su gran momento. Él, que siente que todo o casi todo está perdido, no hará más que revolver su pasado e intentar conformarse con sus ex.
De esta manera, “Solitarios”, a partir de la risa, nos da a conocer la cruda realidad: el estar a la espera de “algo”. Pero ellos saben que no todo lo que tarda llega. A veces puede suceder que nunca aparezca.
Después de varios vaivenes muy ocurrentes y graciosos, llegan a darse cuenta de que las cosas pasan en el momento preciso y que por más estrategias que tracen, de nada les servirán.
La puesta en escena es muy fresca y específica, siendo que de ese modo nos podemos centrar en el ambiente en que se desarrolla la acción.
Con respecto a los recursos que utilizan, puedo destacar un paralelismo que hacen con una pareja “perfecta” -la cual cumple con los cánones socialmente correctos-. Dicho amor tan ideal les da bronca o amor, dependiendo del estado en que se encuentren.
Por otro lado, ambos actores tienen sus momentos independientes para hacer monólogos centrados en sus personajes, peripecias, aciertos y desaciertos; tornando la obra muy ágil y entretenida.
En estos momentos en que la sociedad está cada vez más violenta y agresiva, es excelente que exista una propuesta de esta índole, cumpliendo con la función de espectáculo. Hacía rato que no escuchaba a un público reír durante casi dos horas y aplaudir cada uno de los cuadros musicales, tanto.
Es que cuando el mensaje que se desea transmitir está claro, no hay dudas del resultado. Miedos puede haber por tratarse de una primera función, pero eso es lógico por tratarse de dos personas en escena muy comprometidas con su producto.
“Solitarios”, es una comedia musical que encaja justo en el rubro y respeta cada una de sus definiciones. Hay canto, baile y actuación. Hay energía muy positiva y ganas de superar los problemas que a diario se les plantean.
“Solitarios” es una obra como para dejar de sentirse solo y saber que uno mismo es su principal compañía.


Escrito
en mayo 23, 2013