*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Tick tick boom8

Invierno del 90’, Soho-Nueva York (Estados Unidos).

¿De qué se trata el mundo de los adultos? ¿Qué decisiones hay que tomar a determinada edad? ¿Existe una manera de proceder y etapas que cumplir? ¿No son los sueños los que nos mantienen vivos y con ganas de seguir adelante?

Una escenografía simple pero perfecta nos invita a conocer una historia llena de cuestionamientos, deberes, culpas, obligaciones, deseos, pasiones y amores.

Lo simple de la puesta en escena, se complejiza al escuchar las letras de cada una de las canciones que nos van dejando entrever las dudas de los tres personajes. Ellos son humanos de carne y hueso, adultos en principio por sus edades pero no por sus «procederes».

A su vez, el vestuario bien caracterizado en los distintos papeles que se interpretan a lo largo de la obra (tanto de los tres principales como de los pequeñosTick tick boom3 roles desenvueltos también por ellos), nos hacen sentir plenos y conectados con cada trama del musical de Jonathan Larson.

Jon (Paul Jeannot) tiene varios conflictos personales: cumplir su meta, ser feliz junto a su novia y tener dinero. Claro que son cosas que podría conseguir, pero por diversos motivos, fracasa intento tras intento.

Por otro lado, Michael (Andrés Espinel) -su mejor amigo y conviviente-  es quien demuestra felicidad a través de lo material: su Bmw, un sueldo que le sirve para comprar más cosas y una vida sin rumbo.

Y por último, Susan (Natalia Cesari) -la novia de nuestro protagonista- que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo.

Tick tick, resuenan continuamente en la cabeza de Jon, como impedimentos, como trabas, como voces… Sus otras voces, sus otros pensamientos.

Él necesita concentrarse, necesita paz en su cerebro pero agilidad en su creatividad. Como quien se fija una meta, anhela alcanzarla -concretandola-. Él siente que al cumplir 30 años tendrá un antes y un después.

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Quizás Susane -su novia- no siga a su lado o, tal vez, pueda acompañar su crecimiento.

Su nueva década abriga una esperanza enorme pero también una decepción gigante. ¿Le servirá arriesgar todo por su vocación como comediante? ¿Tendrá sentido que su statu-quo siga vigente? ¿Será que la felicidad tiene que ver con momentos y no con personas?

El musical sigue su curso mostrándonos una historia entretenida, bien lograda y llena de tres talentos actorales.

A través de la voz, como principal instrumento de destaque, nos deslizamos -gratamente- en Soho, una de las cunas de la comedia musical.

Es muy interesante e impactante cómo las tres historias de los personajes cuentan la aventura y desventura desde distintos ángulos. Como la vida misma, cuando tiene un camino que seguir y, de repente, sin aviso previo, debe asumir otro rumbo. En ese preciso instante en que tu cabeza siente explotar… junto a tu cuerpo.

Tick tick, se escuchan como voces internas en los comportamientos de Jon. Cuando compone, cuando canta, cuando duda, cuando decide. Siempre. Tal vez esas inquietudes con sonidos, le ayuden a definir mejor su futuro. El futuro próximo y el lejano.

«Tick tick boom», es una pieza musical digna de destacar y presenciar. Quizás te sientas representado o tal vez sea un aprendizaje a futuro.

Mariela Verónica Gagliardi

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