“Siempre hay un roto para un desesperado”, relata en cierto momento de la pieza teatral…
Hace tres años que no están juntos y como una especie de contra aniversario, decide hacerle un regalo.
A partir de una performance deliciosa, podemos conocer a nuestra heroína. Ella no quiere vengarse de su amado poniéndole solo una bomba que destruya su casa, sino el hogar que tiene junto a su actual mujer.
Es prehistórica la temática sobre el desamor, la bronca y el odio que surge cuando tu pareja decide abandonarte. Automáticamente nuestros peores sentimientos afloran, desde lo más profundo, y comenzamos a elaborar un plan macabro.
Todas las mujeres no somos iguales, todas las experiencias no son iguales, todos los planes son diferentes.
“Había algo en el aire… Fernando”, nos demuestra qué es lo más importante, cómo descargarse y cómo -hagamos lo que hagamos-, él, no volverá.
Existen algunos fragmentos en la puesta en escena, llenos de energía desbordante, en conjunto con obsesiones. También, surgen varios sentimientos y sentires como: alucinaciones, melancolía, angustia y desesperación.
Pero la sed de venganza no se hace esperar y, ella, vestida de negro -al igual que su corazón- va narrando su historia y presente, haciendo un paralelismo entre el delirio -muy bien ficcionado- y la realidad.
Si de pronto Fernando apareciera en escena, lograríamos satisfacer algunas dudas; pero como se trata de un unipersonal cómico -en varias de sus vertientes- no tendría sentido alguno su presencia.
En cuanto a la escenografía, es sumamente atractiva y los diversos colores y formas utilizados, nos hacen más llevadera la trama.
Ella compite en su imaginario con la mujer de su ex (una bailarina del Colón, romántica). De lo que no se da cuenta es que tal competencia es irrisoria e imposible de llevar adelante: él ya no la ama y por lo visto tiene motivos.
Ella intenta seguir luchando hasta que ocurre algo que la hará cambiar de parecer. Quizás no estaba en sus planes tan detallados hacerlo, y es que en cuestiones del corazón no hay cometido que salga a la perfección.
Había algo en el aire, hace referencia a un desenlace que ocurre en los medios de comunicación y, a partir del cual, ella toma real conciencia de dónde está parada.
Había algo en el aire, es una paradoja, es un deseo de terminar con la agonía, es eso feo que se respira en combinación con los recuerdos que imaginamos lindos y que realmente ya no lo son.
Había algo en el aire nos describe cómo cada partícula de oxígeno no es necesaria para vivir feliz y cómo cada sensación con la que ella se quede la irá convirtiendo en un ser que seguramente no le interese demasiado.



Escrito
en abril 14, 2013