Los textos de Arístides Vargas acarrean ese sabor a memoria, a desarraigo y hasta podría decir, a marginalidad… en el tiempo que llevo viendo, con ojos de observador, teatro, no había visto, casualmente, ninguna representación de una obra de este autor.
Me saqué el gusto y fui a ver La Edad de la Ciruela, interpretada por Hilda Marcó, Silvina Souto y Hernán Nuñez, con dirección de Roberto Moss y me encontré con que los temas que mencioné al principio se repetían.
La obra es un continuo devenir en el tiempo. Tiempo. Palabra que significa tanto y tan poco, pasa, nos regala alas y a veces las corta, nos tajea la piel y se burla de nosotros. Esta tragicomedia nos pasea por los borrosos límites de la memoria – del tiempo – del pasado que se elige recordar, ese que se prefiere vivo.
La obra narra un tiempo en donde se respiraba olor a ciruelas, a vino de ciruelas que nunca faltaba en la mesa. Las mesas, punto de reunión de la familia que habita la casa, la casa, habitada como hechizo, únicamente por mujeres.
Poéticamente la prosa de Arístides nos habla de mujeres como pájaros, pero que no pueden volar, nos habla de mujeres que criarán otras mujeres, que luego se pudrirán, como las ciruelas maduras que caen del único testigo del correr de los años, de los relojes que no paran, del tiempo como daga. El árbol, justo en el medio del patio y el devenir.
El ejercicio de la memoria comienza con una carta que Eleonora le escribe a su hermana Celina porque la madre de ambas esta por morir. Son entonces estas cartas de lazos blancos, los disparadores para traer a escena un viejo recuerdo, de infancia tal vez, de adolescencia, de ellas mismas y de las otras también.
Todos los recuerdos se dasatan en la casa que las une, en esa casa desde donde salen, detrás de bambalinas, la tía, la abuela, la madre, las hermanas, la criada. Voces, voces, voces que son el tiempo que me corre después de ponerle el punto final a este escrito.
Grupo Teatral Mar de Fondo / Dirección: Roberto Moss / Actúan: Hilda Marcó, Silvina Souto y Hernán Nuñez / Asistencia de dirección: Martín Pironi / Asistencia técnica: María Marta Follis / Sala Teatral Mar de Fondo – 25 de Mayo 2957.

Escrito
en marzo 30, 2013