*** SEPTIEMBRE 2025 ***

Libro Fernando Rubio

Dramaturgias de la acción

Obras para teatro, intervenciones y performances

Colihue Teatro, 2012

Prólogo de Horacio González

Compilado y estudio crítico de Lorena Verzero

Edición al cuidado de Jorge Dubatti

Fernando Rubio es uno de los más originales renovadores del teatro argentino, con amplio reconocimiento internacional. Dramaturgo, performer, director y creador de instalaciones; Rubio viene desarrollando en los últimos quince años una intensa tarea de búsqueda y experimentación. Dramaturgias de la acción permite al lector adentrarse en la auténtica revolución que se ha producido en las formas de hacer y pensar la dramaturgia en la Argentina de la Postdictadura. La edición reúne seis textos representativos dentro de la rica producción del autor: las obras para teatro Todo cerca, Pompeya atrás y Los últimos años de Petra, y las intervenciones y performances Un niño ha muerto, Donde comienza el día y Todo lo que está a mi lado. En palabras de Horacio González, «el teatro de Fernando Rubio se basa en el desbaratamiento del diálogo, el barrunto de lo siniestro y el cariz metafísico que surge de cualquier situación cotidiana».

El estudio crítico que completa esta edición, al igual que la entrevista al autor, han estado a cargo de Lorena Verzero, investigadora y codirectora de la revista Afuera. En ella, Rubio afirma: «Cualquier forma artística vinculada a lo político debe estar sostenida en la coherencia de acción de su creador. No entiendo que algo de eso pueda separarse. Quién es y qué hace todos los días de su vida esa persona que intenta vincular a su obra con lo político son cosas inseparables».

Fernando Rubio nació el 4 de octubre de 1975 en Buenos Aires, Argentina, donde actualmente reside y trabaja.

Director, dramaturgo, actor y artista visual. Realiza desde el año 1998 diversos proyectos en busca de la reformulación del espacio y el vínculo con los espectadores.

Ha presentado sus obras en  distintos festivales internacionales teatrales, cinematográficos, museos, centros de arte, teatros y espacios públicos de  Alemania, Argentina, Austria, Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, Egipto, España, Francia, Holanda, Hungría, Irlanda, Italia, México, Portugal y Rusia. Sus textos han sido traducidos al inglés, alemán, portugués, holandés, italiano y francés. Tiene publicadas las obras: Cuentos para un invierno largoTodo cerca y Un barco de cemento en un mundo paralítico para niños abstractos, más el libro de fotografías y relatos Hablar. La Memoria del Mundo, y otros textos en periódicos y en publicaciones colectivas de la Argentina y el exterior. Participó en numerosas puestas en escena y protagonizó tres largometrajes. En 1999 funda Brazo Largo junto a Norman Briski. En 2001 funda INTIMOTEATROITINERANTE. En 2005 recibió una mención del premio de dramaturgia Germán Rozenmacher del V Festival Internacional de Buenos Aires, por su obra Todo cerca y una mención especial del Premio Teatro del mundo por Hablar. La Memoria del Mundo. Entre algunos de sus últimos trabajos se encuentran la Regie de la ópera Colastiné, de Miguel Galperin. La dramaturgia y dirección de Donde comienza el día y la puesta en escena del Proyecto Generación Bicentenario en el Centro de Experimentación del Teatro Colón y en la sala principal del mismo teatro, donde además realizó en colaboración la pieza Bios, junto al compositor Matías Giuliani. Su última obra Pueden dejar lo que quieran fue terminada durante una residencia en la 31 edición de Fira Tàrrega, en Catalunya, España y posteriormente, estrenada en la VIII Edición del Festival Internacional de Buenos Aires, la obra resultó ganadora del Primer Concurso de Proyectos Teatrales del FIBA.

En 2012 presentó las siguientes obras de su autoría y dirección: la intervención urbana Todo lo que está a mi lado, fue invitada a participar del Festival Cielos del Infinito, en Chile, en febrero; Donde comienza el día, participó del Festival Mayo Teatral, en La Habana, Cuba; Pueden dejar lo que quieran, participó del Festival de Sao Pablo, en septiembre, y del Festival de Berlín en octubre; Todo cerca, fue estrenada a nivel mundial en el Festival de Cádiz en octubre y Nadie me dijo que había venido a este mundo para olvidarme de aquello que alguna vez soñé, fue estrenada en el CETC en diciembre.

La palabra de los espectros

El teatro de Fernando Rubio se basa en el desbaratamiento del diálogo, el barrunto de lo siniestro y el cariz metafísico que surge de cualquier situación cotidiana. Lo que se representa en esta dramaturgia es un plano anterior a la propia representación: la condición real de las relaciones, antes que se haga presente el vínculo social dándole sentido a lo que inicialmente no lo tiene. Las obras y performances de Rubio tienen el inmenso atractivo de lo irrepresentable que se vuelve representable, o que lucha por volverse representable. Por lo tanto, son un estudio sobre lo doloroso del teatro, el afán temible y casi siempre frustrado de ejercer la voluntad de representación.

En las obras de Rubio este afán es sostenido por espectros sin nombre, que solo tienen una voz que a su vez solo habla de situaciones fijas, absortas en su rutina, y que solo admiten variaciones en torno a la podredumbre y a la exaltación. Todas las situaciones aparecen como restos de algo que se ha perdido, los nexos entre los diálogos entre sí y los diálogos con los contextos. En la inmensidad de ese extravío, sitúa su intransigente obra Fernando Rubio, sin la pretensión de reestablecer aquella unidad extraviada, sino de mostrar las partes deshechas de una conversación ya ocurrida, que ahora solo escuchamos ofrecida por fantasmas incorpóreos. Pues es el mismo cuerpo que se ha convertido en frase despedazada. En ese descuartizamiento –aunque hay golpes y sangre en estas obras-, estos textos se convierten en una gran investigación respecto a cómo procede el lenguaje cotidiano.

Una frase trivial es seguida por una reflexión enigmática sobre las relaciones familiares, la muerte o la ausencia. El resultado es un extrañamiento –sin duda, basado en las técnicas del absurdo y del surrealismo-, en el que los momentos más insubstanciales se intercambian con los fragmentos de rememoraciones esenciales. En ese intercambio, ya no se sabe qué es lo importante en el lenguaje. De este modo, el teatro de Rubio se hace absurdamente naturalista, naturalismo por el reverso, pues en verdad nunca sabemos la verdadera importancia de las frases que pronunciamos.

Espejos, fotos y actos deformes, horrorosos, están presentes en esta “dramaturgia de la acción”. ¿A qué acción se refiere? En principio, a una acción de naturaleza sacrificial. Es la propia representación teatral la que aquí está siendo juzgada. Cuando se habla de bidones con nafta o de una pecera en la que tres pescados se ahogan, no es posible saber si son las marcaciones escénicas las que hacen necesaria esta mención, o imposibilidades de la realidad, incluso de la realidad representada. Todas las obras de Rubio son metafóricas o alegóricas. Solo que en un extremo estiramiento de una de las puntas de la realidad, parecen ligarse tan solo a la manera efectiva en que proceden los discursos humanos en su cotidianeidad. Fracturados, con territorios implícitos inenarrables, con silencios sobrecogedores o con saltos temáticos linderos al horror. Exigente dramaturgia que se sitúa en un borde creativo, en esa representación que pone a prueba la propia representación, a ver si ella misma y por sus propios medios, puede desfallecer. Fernando Rubio trata de captar e interpretar precisamente ese momento ritual de pasaje en el que el relato humano es devorado por el silencio o por el espanto, desapareciendo de la memoria o del lenguaje.

Horacio González

Colección: Colihue Teatro

Formato: 140mm x 220mm

Páginas: 128

Editorial: Ediciones Colihue

Año de edición: 2012

ISBN: 978-950-563-523-8

Precio: $ 50

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