Las luces se encienden de repente y con ellas podemos ver a “Una”, quien cae de golpe en el suelo. Ella lleva puesta una vestimenta oriunda de Povnia –un lugar cercano a Opa y U.R.
Con unas antiparras, un gorro de piel y muy abrigada, nos sorprende por completo.
Pero, ¿cómo llega a la Argentina?
Dulcemente, intenta comunicarle al público, que a raíz de un tsunami en su país natal, fue la única sobreviviente. Sus dos mejores amigos: Vladimir Kochievic y Piotr Popov, probablemente fallecieron al intentar huir, junto a ella, de la catástrofe.
Una, a partir de su amor a la vida y del milagro de no haberla perdido, logra salir adelante luchando en todo momento para no sumergirse en la tristeza.
Este personaje clownesco, por momentos se detiene en una pose llena de alegría, de goce por lo más sutil y, en otras ocasiones, nos
despierta angustia por lo acontecido con sus afectos.
De una forma no lineal, vamos conociendo cada retacito de su historia y de ella misma -dentro de una narración perteneciente al teatro absurdo-. Verla tomar de una petaca al estilo borracha nos hace estallar de carcajadas y, salir con dolor de mandíbulas de la función, es un hecho.
La sala totalmente llena del Teatro Beckett (Guardia Vieja 3556 – C.A.B.A), va iluminando el escenario con sonrisas. En ningún momento se escuchan murmullos ni el mínimo sonido más que el de la propia satisfacción y aprobación.
Por su condición de inmigrante está y se siente sola, ha perdido sus raíces y solo carga con una mochila en la cual tiene desde utensilios de cocina hasta una agenda. Es increíble notar cómo a medida que avanza el unipersonal, ella logra interactuar con los espectadores. Tenerla tan cerca es como una caricia al alma, es como volver a ser niño por unos minutos. Es acordarse qué puede sentir un ser indefenso al perderlo todo pero conservarse a sí mismo intacto.
Povnia es señalado por ella en un mapa, pero como su lengua (mezcla de rusa, francesa y palabras sueltas del inglés y castellano) no es comprendida por nosotros, no le queda otra alternativa que inventar juegos y señas para darse a entender. Una vez logrado su cometido, podemos adentrarnos en la aventura por la que nos lleva.
¿Se imaginan caer, de repente, en un territorio desconocido y tener que crear lazos con personas que no son como ustedes?
Ella, con su ternura, conmueve, inspira y cuando estamos por llorar junto a sus relatos, nos cambia el estado anímico con alguna broma o gesticulización.
El dominio que tiene de su cuerpo, de lo que quiere transmitir y cómo, es admirable. La puesta en escena es una propuesta novedosa, a través de la cual entendemos que una historia sencilla pero bien desarrollada, es más original que un relato retorcido.
El feedback que consigue es excelente y la música que suena de fondo es la misma que interpreta su corazón. Cada parte de la obra está conjugada funcionalmente y es así como al finalizar el espectáculo, se puede escuchar que sus seguidores susurran, comentan…
Otra cuestión fundamental en Povnia es el carisma de su protagonista, sin el cual sería imposible llevar a cabo esta disciplina circense. Dicho carisma lo utiliza para hacerse de amigos en el público y para enamorarse de un espectador, a quien le dice cosas bonitas.
Una es adulta pero su interior aún de pequeña. Así como su personalidad tiene dos vertientes, su relato también. La unión de ambas cosas le da la seguridad para confiar en nosotros y cerrar un duelo.
Povnia nos habla de aquellos sentimientos a flor de piel que como humanos nos cuesta expresar, aceptar y entender. Povnia nos demuestra que los únicos obstáculos que pueden existir en la vida de una persona son creados por ella misma.
Cuando la historia parece finalizar, la misma toma un rumbo diferente, convirtiéndose, de esta manera, en dos narraciones vinculadas pero con su propio eje. Una, que ya salió de su personaje, toma conciencia de la realidad, de que está en un escenario donde hay luces, música y público.
Esta obra endulza y enseña sobre los valores más importantes, que deberíamos tener como terrestres. Siempre se dijo que los payasos sonríen como personajes pero son seres tristes por dentro.
Este no es el caso. En esta oportunidad convive la alegría y el dolor, como sucede en lo cotidiano. Quien lo ignora, tiene mucho camino por andar.




Escrito
en enero 26, 2013